Antonio Ruiz de Elvira: Frente al cambio climático hay que plantar
árboles, y en España los estamos dejando quemar
Recién elegido presidente de una de las organizaciones de defensa
ambiental más importantes de nuestro país, Antonio Ruiz de Elvira dice
que luchará para que sus acciones lleguen a la sociedad y para que el
Ministerio de Medio Ambiente deje de ser «la hermana pobre del Gobierno»
Acaba de «aterrizar» en el cargo de presidente de la organización
ecologista Amigos de la Tierra, pero este catedrático de Física Aplicada
de la Universidad de Alcalá tiene muy claro cuáles van a ser sus grandes
temas de «batalla» en esta nueva etapa, que pueden resumirse en uno:
hacer que los temas ambientales tengan influencia en la política y no
queden marginados.
Pregunta. ¿Cuáles son esas cuestiones principales en las que va a
centrar su trabajo desde Amigos de la Tierra?
Respuesta. Mis temas de batalla son movilizar tanto a la asociación, que
ha estado un poquito parada en los últimos tiempos, como a través de
ella al mayor número de personas posible para contar los problemas que
vemos desde la asociación y los problemas que veo yo como científico,
que son muchos y muy variados y que parace que nadie los toma muy en
serio.
P. ¿Qué problemas son más serios y urgentes?
R. El cambio climático, la desertización, la deforestación y desde la
asociación, aunque yo lo veo menos, los transgénicos.
P. ¿Mantiene diferencias con la asociación que preside por los
transgénicos?
R. Bueno, hay una ligera diferencia. Amigos de la Tierra tiene una
campaña directa contra los transgénicos, pero desde el punto de vista
científico es un poco difícil adoptar una postura. Mi problema es que yo
pienso que la humanidad estaba haciendo transgénicos desde que empezó a
cultivar trigo, porque ha estado seleccionando las plantas que mejor le
convenían. Ahora eso en vez de hacerse a base de cruces se hace con
microscopios, y no veo una diferencia desde el punto de vista de la
ciencia, no hay una diferencia esencial entre hacerlo lentamente o
hacerlo deprisa en el laboratorio. Eso sí, desde el punto de vista del
Medio Ambiente estoy completamente a favor de que todo el mundo se
entere de qué está comiendo y qué se está plantando en nuestros campos.
Por eso, colaboraré en esta campaña.
P. En los últimos años ha centrado su trabajo en el clima, ¿está España
en condiciones de enfrentarse al cambio climático?
R. No lo está, porque lo primero que necesitamos hacer no lo estamos
haciendo. Frente al cambio climático hay que plantar árboles y no sólo
no estamos plantando árboles sino que los estamos dejando quemar.
Primero deberíamos limitar el cambio climático o contribuir a limitarlo.
El efecto más importante del cambio climático va a ser una reducción de
la cantidad de agua útil que podemos obtener tanto para la agricultura
como para las ciudades. Para aumentar la cantidad de agua útil, lo mejor
es tener muchos árboles. Los árboles retienen agua en las raíces y hacen
que el agua permee hacia los acuíferos. Por tanto, necesitamos una
política muy seria de plantar árboles. El anterior ministro de Medio
Ambiente dijo que se iban a plantar millones cuando anunció el Plan
Forestal, pero nadie los ha visto. Tal y como está ahora nuestro
territorio, con la tierra bastante desnuda, los problemas van a ser muy
graves.
P. Los árboles también son importantes «sumideros» de carbono.
R. El efecto sumidero es muy importante, pero el problema es que sólo
dura veinte años. Si nosotros empezamos ahora mismo a plantar árboles,
éstos absorberían CO2 durante su periodo de crecimiento, que en las
especies de crecimiento rápido como los álamos son 10 años y en las de
lento, pinos o encinas, son 20. Después dejan de absorber y comienzan
una vida vegetativa, para empezar a liberarlo en el momento en que
empiezan a morir. Como sumideros los árboles son una situación muy
transitoria, están bien, pero no tanto porque absorben CO2, sino porque
realmente retienen agua.
P. ¿Las cuestiones ambientales tienen influencia en la política?
R. Estoy absolutamente convencido de que no tienen casi ninguna
influencia en la política, si bien tienen un poquito más que antes. Por
lo menos hay un ministerio, que antes no lo había, pero la impresión que
me da es que este ministerio es la hermana pobre del Gobierno.
P. Por eso, la reciente constitución de la Asociación Científicos por el
Medio Ambiente, de la que usted es secretario.
R. Por eso y por otras muchas cosas constituimos la asociación CIMA,
porque vemos que nuestros informes realmente sirven más bien para poco y
que esto es así porque los emitimos de forma aislada. Pensamos que a lo
mejor mediante una asociación se nos haría algo más de caso.
P. No les hacen caso, ¿hay un desprecio por la Ciencia en nuestro país?
R. Por parte de los políticos existe un desprecio manifiesto, no tiene
nada más que ver lo que ha sido el Ministerio de Ciencia y Tecnología
desde que se creó, entre que no pagaban, que se queda dinero sin asignar
como si sobrase, etc, parece que no hay ningún interés por parte de la
Administración. En cuanto a la sociedad, hay un desconocimiento muy
considerable y el desconocimiento engendra si no desprecio, sí
menosprecio.
P. ¿Cree que en España existe conciencia ambiental?
R. Creo que no, que hay bastante poca. Primero se considera al Medio
Ambiente como ajeno al ser humano cuando realmente todos vivimos en él y
todos sufrimos los humos, los vertederos, la quema de árboles... Un
ejemplo: Amigos de la Tierra en España tiene 8.000 socios, en Inglaterra
son 200.000. Es una cuestión de escala. Aquí hay gente que se interesa,
pero en otros países hay gente que se interesa más.
P. No es habitual que un catedrático de Física Aplicada dirija una
organización ecologista.
R. No, creo que es bastante raro, pero tenía que hacerlo porque si doy
conferencias y enseño a mis alumnos que hay que hacer ciertas cosas
contra el cambio climático y luego me callo y no acepto ninguna
responsabilidad, sentiría que no estoy actuando bien.
Autor: Araceli Acosta