Los españoles tienen conciencia ecológica, pero no la aplican
MADRID (Reuters) - Los españoles tienen una fuerte conciencia ecológica pero no
la aplican en la medida de sus posibilidades individuales en parte, según los
principales grupos ecologistas, porque las políticas medioambientales no están
bien encaminadas.
A pesar de que en los últimos años haya habido mejoras en ciertos ámbitos,
difundiéndose el reciclaje de papel y vidrio, el balance en materia ecológica en
España es básicamente negativo, según expusieron varios grupos ecologistas el
martes en Madrid en la presentación de una serie de propuestas para que los
partidos políticos las incluyan en sus programas electorales de cara a las
elecciones del próximo 14 de marzo.
"En estos años ha habido algunos cambios por la creación de un ministerio de
Medio Ambiente, pero también ha habido un retroceso", dijo el representante de
Greenpeace, Juan López de Uralde, en rueda de prensa.
"Ha habido un retroceso en cuanto a los mecanismos de participación e
información pública"dijo el representante de WWF/Adena, Juan Carlos del Olmo.
Las organizaciones que han elaborado el documento "Un programa por la Tierra" -
Ecologistas en Acción, WWF/Adena, Greenpeace, SEO/BirdLife y Amigos de la Tierra
- señalaron la ausencia de compromisos ambientales en los programas electorales
así como el fracaso de la campaña del ministerio de Medio Ambiente para fomentar
la participación social.
"En general hay un fuerte sentimiento ecologista en España pero es diferido",
señaló Daniel Sánchez, de Amigos de la Tierra. "La campaña de Medio Ambiente no
fomenta la participación ciudadana", añadió.
Entre las cincuenta propuestas recogidas en el documento para que el Gobierno se
pronuncie sobre el cumplimiento del Protocolo de Kioto, que contempla una
reducción de un 20 por ciento del consumo energético para el año 2010, y la
aprobación de una ley de responsabilidad ambiental de las empresas.
Además, los grupos denunciaron el insuficiente régimen de responsabilidad de las
compañías en Europa y la escasez de medidas para evitar la repetición de
catástrofes como la del Prestige, que se hundió en noviembre de 2002 en aguas
gallegas y causó el mayor desastre ecológico de la historia de España.
"El único cambio sustancial (tras el Prestige) ha sido la prohibición de buques
monocasco transportando fuel pesado", dijo López de Uralde, quien añadió que
dichos buques representan un cinco por ciento del total de barcos que entran en
los puertos europeos.
[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]