Parar el cambio climático
Antonio Ruiz de Elvira. Investigador y presidente de Amigos de la Tierra
¿Qué sabemos del cambio climático que no supiésemos ayer? ¿Qué sabemos y
qué problemas quedan por resolver? Los modelos matemáticos que estudian
la evolución del clima van mejorando poco a poco, esencialmente vía la
introducción en los cálculos de nuevos componentes del sistema climático
que antes era imposible incorporar por las limitaciones de los
ordenadores. Hoy se han incorporado los hielos de los polos y de los
glaciares, y la biosfera como intercambiador de vapor de agua y control
del albedo de la superficie. Se está trabajando activamente sobre una
mejor comprensión del papel de las nubes y de los aerosoles en la
atmósfera, sobre el problema del oscilador estocástico que de vez en
cuando (glaciaciones-deglaciaciones) produce, y puede producir ahora,
cambios bruscos en el clima, y sobre la distribución a escala regional
del cambio climático global.
Hoy día sabemos sin duda alguna que el cambio que estamos produciendo
por la emisión acelerada de CO2 como consecuencia del uso de
combustibles fósiles, y del metano de los arrozales, los rumiantes y los
vertederos, es mucho mayor y muchísimo más rápido que cualquier otro
cambio del clima en los 4.500 millones de años de la historia del
planeta. Si seguimos emitiendo estos gases de la manera en que lo
estamos haciendo ahora, el indicador que es la Temperatura Media Global
subirá unos 4 grados a fines de este siglo, y seguirá subiendo bastante
más a lo largo de los siglos siguientes. El proceso es acumulativo,
salvo que consigamos iniciar, 4.000 años antes de tiempo, una
glaciación.
Las consecuencias, no para el planeta, sino para el ser humano, serán
trágicas a lo largo de todo el milenio, pues los efectos de esos gases
traza en la atmósfera, el calentamiento de los océanos y la fusión de
los hielos tienen escalas de cientos a miles de años. Sencillamente, el
ser humano está manipulando, mediante variables de control, unas fuerzas
que escapan completamente a sus capacidades.
Una de las consecuencias más claras de la subida de temperatura del
planeta es un aumento de la transpiración de los suelos, de la
evaporación del océano, y de estos dos juntos produciendo un aumento
substancial de los fenómenos extremos, como sequías e inundaciones. Otra
consecuencia del deshielo del Polo Norte, importante para España, es el
desplazamiento hacia el norte de la trayectoria del chorro polar del que
cuelgan las borrascas que traen lluvia a nuestra región.
La tercera consecuencia, de muy larga duración, es una subida del nivel
del mar que puede acabar no solo con las playas sino con las ciudades
costeras.
Debemos parar ese cambio climático ya. Y podemos hacerlo. Es cuestión de
quererlo hacer.