Lamy asumirá jefatura OMC con reto sacar negociaciones de letargo
El nuevo director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el
francés Pascal Lamy, asumirá mañana sus funciones y, con ellas, el reto de
sacar las negociaciones comerciales del letargo y propiciar que vuelvan lo
más pronto posible a su cauce, si se quiere garantizar su futuro.
Los 148 países miembros de la OMC fracasaron a fines de julio pasado en su
objetivo de lograr un acuerdo marco que incluyera compromisos en las áreas
claves de agricultura, acceso a mercados para los productos industriales y
liberalización de los servicios.
Los negociadores consideraban que ese era el plazo máximo que podían
permitirse si querían mantener las esperanzas de éxito en la conferencia
ministerial de Hong Kong, que se celebrará del 13 al 18 de diciembre
próximos.
Los desacuerdos persistentes impidieron cumplir ese objetivo y una reunión
de ministros de Comercio, que se celebraría en octubre próximo en Ginebra,
es vista como la tabla de salvación del proceso y la ocasión para definir
las modalidades de negociación en todas las áreas que serán abordadas en
Hong Kong.
En esta carrera contrarreloj, Lamy jugará un papel clave, pues será la
figura llamada a facilitar el consenso entre los países, que se mantienen
divididos fundamentalmente en la negociación agrícola, aunque la apertura de
los mercados a los productos industriales y la liberalización de los
servicios también suponen un problema para varias naciones.
Lamy, ex comisario europeo de Comercio, ha señalado que su prioridad será la
conclusión de la Ronda de Desarrollo de Doha, lanzada en 2001 en la capital
qatarí y que sufrió un grave revés tras el fracaso de la conferencia
ministerial de Cancún en septiembre de 2003.
La ronda de negociaciones debía concluir a fines de 2004, pero ahora el
nuevo plazo es diciembre de 2006, una fecha que sería poco realista si no se
logran avances muy concretos en la cita ministerial de Hong Kong.
Durante el proceso de selección del director general de la OMC para los
próximos cuatro años, la postulación de Lamy fue criticada por las
organizaciones no gubernamentales vinculadas a temas comerciales, que lo
veían como el candidato de los países desarrollados.
Su elección, sin embargo, no quebró la regla implícita del consenso que rige
en la OMC y su nominación fue unánime.
En la víspera de asumir oficialmente sus funciones, varias ONG se dirigieron
hoy a Lamy para pedirle 'que vuelva a poner los intereses de los países en
desarrollo en el centro de las negociaciones comerciales'.
La británica Oxfam consideró que 'si se quiere que la ronda de negociaciones
sea considerada un éxito, el ex comisario de Comercio de la Unión Europea
tendría que asegurarse de que incluya reformas en favor de los agricultores
pobres'.
Le instaron también a 'impulsar un proceso de negociaciones más incluyente y
transparente' en el que el principio de igualdad entre los países
miembros -independientemente de su talla y peso comercial- realmente sea
respetado.
La ONG Amigos de la Tierra recordó que Lamy calificó más de una vez a la OMC
de organización 'medieval' y le reclamó que sea consecuente con esa opinión
e impulse una reforma que sea positiva 'para la gente y el medio ambiente'.
Desde su puesto de comisario europeo de Comercio, Lamy se pronunció a favor
de fortalecer el rol del director general de la OMC, una propuesta que
también fue recogida por un grupo de personalidades que elaboró un informe
sobre las reformas que requiere la institución.
El nuevo jefe de la OMC tendrá que ver ahora cómo implementa los cambios que
él mismo consideró necesarios desde el exterior y que afianzarían un
liderazgo que las negociaciones necesitan con urgencia.