Denuncian que la papelera indonesia 'Indah Kiat' vierte residuos en el río
Siak y contamina los pueblos cercanos
Los habitantes de la región de Perawang en Sumatra (Indonesia) han
denunciado que la papelera indonesia 'PT Indah Kiat Pulp and Paper'
construyó en 1984 una fábrica de celulosa en la región con una instalación
obsoleta importada de Taiwán y que ha estado contaminando el río Siak
(norte), muy cercano a la planta.
Según informa la ONG 'Amigos de la Tierra', la fábrica producía cerca de
100.000 toneladas de celulosa al año, para lo que utilizaba cloro elemental
que derramaba en el río Siak. Estas informaciones se oponen al estudio que
realizó en 1999 el equipo de investigación del Banco Mundial sobre Economía
del Control de la Contaminación Industrial en el que no se encontró ninguna
anomalía en las actividades de la empresa.
Por otro lado, el Banco Mundial ha señalado que las protestas de los
habitantes de la zona provocaron 'una primera etapa de saneamiento de la
fábrica'. Para lo que el organismo encargado de reducir la contaminación,
BADEPAL actuó como mediador en un acuerdo por el que 'Indah Kiat aceptó
satisfacer las demandas de los pobladores'.
SITUACIÓN ACTUAL
En la actualidad, la fábrica de Perawang ocupa cerca de 400 hectáreas y
tiene una capacidad de dos millones de toneladas de celulosa y 700.000
toneladas de papel. Las nuevas fábricas de la compañía, por el contrario,
utilizan una tecnología que según el Banco Mundial 'requiere muy poco
cloro', por lo que alegan que esta fábrica supone 'un modelo de conciencia
ecológica'.
Sin embargo, los investigadores de la ONG sueca 'SwedWatch' Mats Valentin y
Kristina Bjurling han informado de que 'Indah Kiat' combina las técnicas de
blanqueo de papel en las que utiliza cloro elemental con otras que están
libres de este tipo de sustancia (ECF).
Ante estas acusaciones, la dirección de la compañía alegó que la empresa
'pensaba pasarse totalmente a la tecnología ECF en el futuro' pero explicó
que no sería posible soportar 'una inversión de esa magnitud en este
momento'.
Amigos de la Tierra destacó las declaraciones del periodista del diario
británico 'The Guardian', John Aglionby, quien visitó las instalaciones en
2001 y comentó que la historia de la empresa había sido un repertorio de
devastación ambiental, 'además de una descarada falta de respeto por la
comunidad local y un incumplimiento de las leyes de Indonesia mediante una
mezcla de intimidación y sobornos'. Además, la ONG ha hecho referencia a la
lista que publicó el periodista británico de los pagos que hizo la compañía
a funcionarios del Gobierno, policías y militares.
A pesar de los seis años que duró la investigación del equipo del Banco
Mundial no han conseguido descubrir 'ni un sólo soborno a funcionarios del
Gobierno', sino que el informe declara que la fábrica de 'Indah Kiat'
'cumple cabalmente con las normas nacionales sobre contaminación'.VARIAS
INVESTIGACIONES
Un año después de la publicación del informe del Banco Mundial sobre
'Armonización de la actividad industrial con el Medio Ambiente', la cineasta
alemana Inge Altemeier visitó la ciudad de Sumatra para investigar el
impacto de la contaminación de las fábricas de celulosa sobre los habitantes
de la región y sobre el Medio Ambiente.
Según la ONG, Altemeier 'encontró y filmó' un canal de desagüe ilegal de la
fábrica que se utilizaba por las noches y que durante el día no estaba en
uso, pero que durante el día 'el aire apestaba y en el río flotaban peces
muertos'.
Asimismo, habitantes de una localidad cercana a la planta explicaron a la
cineasta que sufrían picores, dolores de cabeza y vómitos y además le
relataron que sus plantas ya no dan fruto y que las frutas 'se pudren antes
de madurar'.
Antes de la instalación de la fábrica en la zona 'se podía pescar en el río
Siak, la gente se bañaba y bebía su agua'. Los afectados por la
contaminación exigieron que la empresa les proporcionara agua limpia, por lo
que se han visto obligados a beber agua embotellada, aunque muchos continúan
lavando en el río, dado que el agua no es suficiente, sobre todo en la
estación seca.
Por otro lado, el profesor de medicina que ha estado estudiando el impacto
de la fábrica, Trabani Rab, acompañó a Altemeier a visitar los pueblos
cercanos, en los que diagnosticó más de 500 casos de enfermedades graves de
la piel.
EFECTOS SOBRE LA AGRICULTURA
Dos miembros de las ONG indonesias 'Campaña por los bosques de Walhi' y
'Community Alliance for Pulp Paper Advocacy' entrevistaron a varios vecinos
de la zona, quienes les aseguraron que las flores y las verduras 'no crecían
normalmente', en especial en la estación seca. 'Y en la estación lluviosa se
morían muchos patos y gallinas, a causa del humo procedente de la fábrica
que contiene productos químicos nocivos', agregó.
Los habitantes relataron a su vez que entre 1987 y 1996 el aire que emitía
la fábrica tenía muy mal olor, situación que cambió tras la instalación por
parte de la compañía de unos filtros en las chimeneas, aunque 'el aire sigue
contaminado y sigue provocando problemas respiratorios'.
Los residentes comentaron también que antes de que la fábrica comenzara su
actividad, los pescadores extraían entre 40 y 50 kilogramos de pescado al
día y en la actualidad no llegan a cinco kilogramos.
A pesar de las declaraciones de los afectados por las emisiones de la
fábrica, los consultores e inversores de 'Indah Kiat' siguen defendiendo que
la empresa mantiene 'buenos niveles de emisión de sus fábricas', aunque se
mantienen las enfermedades, olores y contaminación del río.