Alimentos de largo recorrido
Se equivocan los que crean que no han viajado estas navidades. Aunque
han pasado las fiestas en casa, por su mesa han pasado productos de
todo el mundo, menos, seguramente, del lugar donde viven
La dieta actual se nutre de alimentos que recorren miles de kilómetros
antes de llegar a las mesas. En un solo día, del desayuno a la cena,
uno puede ingerir alimentos que han recorrido una distancia como para
dar la vuelta al mundo.
Se llama kilometraje alimentario. Amigos de la Tierra ha insistido en
estos costes invisibles y desconsiderados. Cualquiera puede sacar sus
propias conclusiones si a la llegada a casa de la compra, calcula y
suma la distancia de procedencia de unos alimentos globalizados.
Una primera dificultad es que parte de los productos envasados aquí
proceden de otra parte del mundo. Sorteado este engaño, podemos acudir
a una web para calcular las distancias. La web kevintour.com será de
gran ayuda. Un yogur ecológico de Alemania habrá recorrido 2.000
kilómetros en camión. Un filete de merluza de Namibia 8.800 kilómetros
en barco y unos pimientos de Perú, 10.500.
La primera duda es si es ecológico traer un yogur de Alemania, aunque
gran parte de la producción ecológica se exporte precisamente a los
estados centroeuropeos. La segunda duda es si podemos calcular las
emisiones de dióxido de carbono del transporte de estos alimentos. La
tercera es cómo, a estas alturas, las etiquetas no incluyen ni el
precio recibido por el cultivador ni las emisiones que ha comportado
el propio cultivo. El contraste de las emisiones entre el cultivo
ecológico y el convencional industrial es impresionante.
Tampoco no sabemos si llegaremos a saber el contraste entre las
calorías de cada alimento y las consumidas en un proceso de producción
industrial y su transporte asociado.
Pero dejamos el mundo de los gases y volvamos a tierra. Juan Carlos
Murillo, de Ecologistas en Acción calcula que el transporte de una
tonelada de mercancías por kilómetro comporta una emisión de 0,002 kg
de dióxido de carbono si se usa el barco, 0,069 con ferrocarril; 0,11
en camión y 2 kg en avión. Es decir que transportar en avión comporta
unas emisiones casi cien veces superiores a si llega en barco.
Compensa
Si sabemos las emisiones del transporte de lo que hemos comprado,
podremos saber que, para absorber cada tonelada de dióxido de carbono,
responsable del efecto invernadero, necesita la plantación de ocho
árboles de cultivo intensivo o un centenar en el monte.
Calcula
Comparar el kilometraje de los productos locales con los
convencionales del super puede llegar a sorprender. Con los datos
facilitados podemos saber exactamente cuales son las emisiones de
transporte por peso neto del producto.
Reduce
Una de las soluciones más sencillas es optar por alimentos locales,
frescos y de temporada siempre que sea posible. esto implica cambiar
las prioridades a la hora de comprar, siguiendo el ritmo natural del
día a día.