Los ecologistas vinculan las obras en GESA con las nuevas infraestructuras
Amics de la Terra y GEN coinciden en apuntar que el aumento de la
capacidad generadora en la planta de Vila se hace en previsión de la
construcción de las nuevas desaladoras y de campos de golf
Eivissa | S. P. / R. S.
La decisión de GESA de ampliar la capacidad de producción de su planta
de Vila con la instalación de dos nuevos motores diesel ha sido
acogida con preocupación por los grupos ecologistas de las Pitiüses
que consideran que esta medida se adopta en previsión del aumento de
la demanda que requerirán las nuevas desaladoras y campos de golf.
«Esta decisión es preocupante porque augura un gran crecimiento de la
construcción en breve. Si hace un año la capacidad de producción era
suficiente y ahora se debe incrementar es porque está previsto que
aumente mucho el consumo energético y eso sólo se explica con más
obras y nuevas instalaciones», indica la presidenta de Amics de la
Terra, Hazel Morgan.
Respecto a las infraestructuras que podían ser las responsables de ese
mayor consumo, la líder ecologista apuntaba a las desaladoras de es
Portitxol de Portinatx (ligada a un proyecto de puerto deportivo) y la
de Santa Eulària, así como a la creación de campos de golf.
En esta estimación coincide el presidente del Grup d´Estudis de la
Naturalesa (GEN), Joan Carles Palerm. «Es muy posible que el
incremento de la demanda esté ligado a nuevas infraestructuras. Las
desaladoras, por ejemplo, requieren gran cantidad de energía». «Lo más
preocupante de la decisión de GESA es que no se pone ningún control al
crecimiento de la central ni al aumento del consumo, que en las
Pitiüses lleva años desbocado, con incrementos de entre el cinco y el
siete por ciento anual».
La mayor actividad de la central, según los representantes de los
ecologistas, se traducirá en una mayor contaminación en la zona «y un
mayor impacto global en toda la isla al contribuir al cambio
climático».