Los humedales se reivindican como esenciales para la vida
El Día Mundial dedicado a estas reservas sirvió para poner de
manifiesto que son instrumentos para la gestión sostenible del agua y
el mantenimiento de la biodiversidad
Con el lema "Humedales sanos, gente sana" se celebró el pasado sábado
un año más en todo el mundo el Día Internacional de los Humedales,
después de que la Convención Ramsar, creada hace 34 años, fijara esta
fecha para ello. La importancia de estos sistemas reside en que son
"absolutamente irreemplazables para la provisión de agua dulce, la
mitigación de inundaciones y la pesca, entre otros innumerables
beneficios", explica Jorge Cappato, coordinador nacional de Amigos de
la Tierra. En la actualidad se estima que el 6,4% de la superficie
terrestre, una extensión superior a la de Europa, está cubierta por
humedales en los que habitan especies animales endémicas, vegetales e
hidrófilas. Enclaves que se convierten en "imprescindibles" como
hábitat para éstas y sobre todo, con la llegada del verano, ya que
entre otras cuestiones, ayudan a afrontar la sequía.
Es por ello que, cada año las organizaciones ecologistas realizan
llamamientos por estas fechas pidiendo medidas de conservación para
estos ecosistemas que deben seguir funcionando como lo que son:
"instrumentos para la gestión sostenible del agua y el mantenimiento
de una rica biodiversidad".
Además de estas funciones los humedales se han convertido en
imprescindibles "para obtener agua potable a largo plazo", asegura
Julio Varea, responsable de la Campaña de Aguas de Greenpeace.
"Estamos ante un sistema natural de filtración", que se encarga de
renovar el agua que discurre bajo tierra, convirtiéndola en un líquido
"apto" para el consumo humano, explica.
Parte de ese cauce lateral subterráneo aflorará más tarde a la
superficie en otro humedal, "como descarga de agua subterránea", y de
esta forma continuará el ciclo, expone Varea. Aunque, estos
ecosistemas se ven amenazados en gran medida por la urbanización de la
costa, por el creciente uso del suelo, cada vez más apetecible por el
paraje que ofrecen, y la sobre explotación de los recursos acuíferos,
especialmente de las aguas subterráneas que están agotando las
reservas de estos parajes naturales.
Desde SEO BirdLife aseguran que el ser humano "ha traspasado la
capacidad natural de purificación de los humedales, contaminando el
agua a través de múltiples vías". Una práctica que lleva a la
saturación del sistema y actúa en detrimento de su conservación.
Grandes reguladores
Los humedales almacenan parte del agua de los ríos consiguiendo que
"ésta fluya más lentamente, ampliando la cantidad disponible en las
épocas más secas". Si estas corrientes de agua se desvían y eliminan
lagunas o marismas, las riadas que siguen a las tormentas pueden
provocar "catástrofes y una aceleración de las corrientes que dejaría
al ser humano sin agua para afrontar la sequía del verano", manifiesta
Varea.
Además, actúan como reguladores del clima, "manteniendo la humedad".
De hecho, "su destrucción ocasiona una disminución de las
precipitaciones pluviales en la zona afectada, con efectos adversos
como el bajo rendimiento de los cultivos", apunta.
Tampoco se ha de olvidar, que es mucha la fauna que depende de estos
particulares ecosistemas, por lo que su mal funcionamiento o estado
puede dejar sin alimento a peces y aves que "en algún momento de su
ciclo vital visitan estos parajes". Zonas que a su vez, cuentan con
pastizales en las llanuras aluviales que sustentan al ganado bovino y
a otros animales herbívoros que dependen de especies silvestres que se
dan cita en el lugar.
También juegan un papel importante en la alimentación humana, más allá
de asegurar las reservas hídricas. Sus inmediaciones son perfectas
para el cultivo de arroz y con sus lagos, asegura la producción
pesquera, ya que aporta refugio y alimento a cientos de especies.
Estos singulares ecosistemas actúan, además, a favor de la economía de
las sociedades que los rodean, bien por las actividades turísticas o
por el trabajo que supone la principal manutención de ciertas
poblaciones. Es el caso de las microeconomías que se encargan de
elaborar papel y otros artículos aprovechando los juncales de las
zonas húmedas.
Tal y como asegurará más adelante, Pedro A. Del Baño, presidente de la
Asociación Valenciana de Ornitología, se trata de zonas que atraen "un
turismo ecológico que, cada día más acusadamente, prima la calidad del
entorno, huye de las aglomeraciones y disfruta entre los juncales de
las riberas de los lagos".
En recuperación
Para el responsable de la campaña de aguas de Greenpeace las
agresiones sufridas por los humedales ha hecho que hayan desaparecido
actualmente el 70%, lo que supone "un gran retroceso y una gravísima
pérdida de biodiversidad". Y añade, que la situación de estos enclaves
en la Comunitat "va en el mismo sentido".
Por ello, son de gran importancia todas las actuaciones que se llevan
a cabo en humedales para conseguir mejorar su estado y garantizar su
conservación. Es el caso del plan de restauración de hábitats y la
adecuación para el uso del Tancat de la Pipa, en las inmediaciones del
parque natural.
Esta actuación está dentro del programa AGUA Albufera, que potencia la
recuperación de sistemas acuáticos en la zona, mejorando de forma
integral el estado del lago del parque natural.
Una iniciativa más que trata de conservar estos enclaves únicos. El
propio conseller de Medio Ambiente, Agua, Urbanismo y Vivienda, José
Ramón García Antón, denunció con motivo del Día Mundial de los
Humedales, que los humedales "necesitan 200 hectómetros cúbicos para
mantener el equilibrio ecológico cada año". Y eso, a pesar del aporte
anual de más de 180 hectómetros cúbicos que ofrece la depuradora de
Pinedo, posibilitando "durante los últimos años la supervivencia de
estos ecosistemas", manifestó.
En la actualidad, estas zonas están sobre explotadas. Con el agua
trasvase del Ebro, explica Antón, "se produciría una sustitución de
caudales y dejaría de extraerse agua de los acuíferos". De este modo,
cerca del 55% de los recursos del trasvase irían destinados a mejorar
la situación de los humedales.
Por último, Antón ha recordado que la Comunitat Valenciana cuenta con
la red de zonas húmedas más importante del Mediterráneo europeo. Todo
un sistema compuesto por 48 humedales, de los que seis están
reconocidos como de importancia internacional por el Convenio Ramsar.
Estos son: la Albufera, el Prat de Cabanes-Torreblanca, la Marjal de
Pego-Oliva, las Salinas de Santa Pola, el Hondo de Elche y las Lagunas
de la Mata-Torrevieja.