El Reino Unido quiere frenar a los supermercados
• Cuatro cadenas controlan el 76% de las ventas de comestibles
• Una nueva norma pondrá condiciones a la implantación de grandes superficies
Compradores en un establecimiento británico de Tesco. Foto: ARCHIVO BEGOÑA ARCE
Las autoridades británicas tratan de frenar el poder hegemónico de los
supermercados y fomentar la competencia comercial. Las cuatro grandes
cadenas, Tesco, Asda, Sainsburys y Morrisons, solo podrán levantar un
nuevo establecimiento cuando este quede a más de 10 minutos en
automóvil de distancia de otra superficie similar. La unión de todos
los supermercados no podrá superar el 60% de la cuota de mercado en la
zona. A partir de ahora, cualquier nuevo proyecto para construir un
supermercado de más de 1.000 metros cuadrados o para ampliar los ya
existentes, deberá ser aprobado por la Oficina de Comercio Justo.
El plan recibirá luz verde cuando los comerciantes que lo soliciten no
tengan un establecimiento en la zona, o cuando los consumidores puedan
elegir entre cuatro o más cadenas diferentes. La medida forma parte de
recomendaciones de la Comisión de Competencia, un organismo
independiente y público que vigila las prácticas comerciales.
El Reino Unido se ha convertido en el imperio de los supermercados. El
control de más de las tres cuartas partes (76,2%) de las ventas de
comestibles en el país ha quedado en manos de las cuatro grandes
cadenas. Los británicos se gastan cada año 140.000 millones de euros
en este tipo de productos.
EVITAR MONOPOLIOS Con el endurecimiento de las normas de expansión, la
Comisión de Competencia, que ha llevado a cabo una investigación que
ha durado dos años, pretende evitar que una sola cadena monopolice un
barrio. "Aunque en muchas zonas hay una buena oferta donde elegir y
una gran competencia entre los comercios, también existe un número
significativo de lugares donde las grandes superficies limitan la
competencia y las tiendas locales salen perdiendo", señala el informe.
La Comisión propone también la creación de la figura de un árbitro
independiente, que imponga un código de conducta y dirima las disputas
entre los proveedores y grandes superficies.
Las nuevas medidas y recomendaciones no han convencido a pequeños
comerciantes y grupos ecologistas. "La Comisión ve la competición en
el mercado de comestibles como una pugna entre las cuatro grandes
cadenas". "Esa perspectiva ignora la extrema necesidad de que exista
una gran variedad de vendedores y almacenistas", señala James Lowman,
director de la Asociación de Tiendas de Conveniencia. La organización
Amigos de la Tierra considera que la Comisión "ha perdido la
oportunidad" de apoyar los pequeños tenderos. Su portavoz, Sandra
Bell, le reprocha "no haber hecho nada para conseguir un comercio vivo
para la gente en las comunidades locales".