El hombre se ha convertido en un coleccionista de tiempo perdido.
Va al parque y se pone en trance casi místico, sin moverse con la
mirada en el horizonte imposible que tienen nuestras ciudades.
Al regresar si cualquier vecino, como yo, le pregunta por sus
quehaceres diarios él responde:
Tuve otros días de gran actividad, pero quedan tan lejos...
Al día siguiente el parque en trance tiene una prórroga.
/* Jejeje no se dirá que no es corto.