Vino del último confín
del mundo conocido,
traía los ojos todavía asustados
y los pies indecisos,
había atravesado los abismos
del futuro, sabía
cómo va a ser el mundo de mañana,
quiso volver a huir, no haber nacido
y le dijeron que no puede nadie
rehusar a la vida
cuando te mira Dios, cuando te alcanza
el eco de su voz
y el vivir atraviesa,
como un inesperado escalofrío,
la materia y la nada que te integran ...
Saludos.
Bosco. -