Con el objetivo de demostrar que esta lista no está muerta (ni no-muerta, dicho
sea de paso), me veo en la obligación de iniciar un hilo con una cuestión que
muchos jugadores de rol hemos vivido.
¿Verdad que, como master, a menudo tus jugadores han encontrado una solución a
un problema que no te esperabas? Y, como jugador, reconócelo, ¿verdad que tú y
tus compañeros de campaña os pasáis horas maquinando la forma de reventar la
aventura al master, para que os deje los sábados por la tarde libre para podere
emborracharos? Y, ¿qué me decís de esa cara de pánico, completamente blanca que
se le queda cuando lo conseguís?
Para comenzar el tema, voy a exponer una de las últimas que he hecho:
Jugadores: dos magos (yo uno de ellos) y una guerrera del eje (bárbara, del
norte, para entendernos)
Situación: en una partida de Mundodisco, debemos recuperar un objeto del palacio
de un sultán. Nos disponemos a disfrazarnos...
Mago número 2: Creo ropa para los tres, me quito la túnica y el sombrero, y me
cambio.
Parbol (mago de lo absurdo): Me pongo la ropa de árabe encima de mi túnica de
mago, cojo una sábana del tendal más cercano, y me la enrollo alrededor de mi
sombrero de mago (parecía un cucurucho de helado).
Mago número 2: ¡Pero qué haces! Quítate eso, que te hago un turbante...
P: ¿Y quitarme mi sombrero de mago? ¿Y cómo sabrán que soy un mago?
Mago número 2: ¡Pero si vamos disfrazados!.
P: ¿Y significa eso que deje de ser mago? Si no me lo quito para dormir ni
ducharme, mucho menos me lo voy a quitar ahora.
Gran Cofrade (master de la partida): [...] (si alguien se sabe la onomatopeya de
"tirarse por el suelo muerto de risa durante medio minuto, por favor, que me la
diga: wikipedia no la trae)
Más tarde, conseguimos el objeto, pero dan la voz de alarma, y tenemos que
escapar.
G.C.: Mientras vais corriendo hacia la puerta, os salen al paso dos guardias con
sus alfanjes desenvainados.
P: Les convierto la ropa que llevan en lencería
G.C.: ¿?
P: Morada.
G.C.: ¿...?
P: Y con lentejuelas.
G.C.: ¿¡?!?
Tras las tiradas de rigor, lo consigo. Tienen una penalización de +1 (o -1,
nunca lo recuerdo) para todas sus acciones, por el shock. La guerrera ataca...
G.C.: Te consigue esquivar por 1.
P: ¿Y el penalizador?
G.C.$%/"&|¬?~...................
Le ataca el guardia que sobrevive...
G.C.: Te da por los pelos. Tiro por el daño...
P: ¿Y el penalizador?
G.C.: /·$ØhijodeþÆ?
Muertos los dos guardias, nos acercamos a la puerta.
Mago número 2: Lanzo una bola de....
P: Quita, quita, por Dios, donde vas... déjame a mí. Convierto la puerta del
palacio (por cierto, era una puerta enorme, estilo castillo medieval de grande)
en una puerta tirillas de plástico.
G.C.: ¿Qué?
P: Si, hombre, de estas que se ponen en las casas de campo y las caravanas, para
que no entren las moscas.
G.C.: Ya, ya sé lo que son.... ¿seguro?
P:Trae p'acá esos daditos....
Tiro, y lo consigo por los pelos, transformando únicamente el espacio justo para
que pasemos los tres.
G.C.: Los guardas de la puerta escuchan "¡Fium, Fium, Fium!" y se quedan
estupefactos, preguntándose si eso que acaba de atravesar la puerta ha sido un
guerrero vestido de mujer, una persona que parece ser un típico árabe de
turbante, y un tipo que parece llevar un cono de tela encima de la cabeza sujeto
con una mano.
G.C.: Al llegar al centro del mercado, os rodean una docena de guardias
completamente armados.
P: ¡INVOCO A INDIANA JONES!
G.C.: No puedes nvocar personas de otros universos o realidades.
P: Pues.... ¡INVOCO UN LÁTIGO Y UN REVÓLVER!
G.C.: ¿Y el sombrero vaquero?
P: ¿Y quitarme mi sombrero de mago? ¡NUNCA!
Las tengo peores, creedme... Peores incluso que el clásico:
Master: A lo lejos veis un cenador...
Jugador1: ¡Le ataco!.
Jugador2: ¡Le lanzo una bola de fuego!
[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]