Las luces encendidas en carretera son contraproducentes para mejorar
la seguridad vial
Transporte 15 de septiembre
El pasado mes de febrero, el Senado instó al Gobierno a que obligara
al uso de las luces de los automóviles durante el día. Ecologistas
en Acción se opuso en su momento a la medida afirmando que resultaba
contraproducente, tanto para la seguridad vial como para el medio
ambiente. Los hechos nos dan la razón: el Gobierno austriaco va a
abolir esta medida, después de dos años en vigor, al concluir que
resulta peligrosa para ciclistas y motoristas.
Tal y como afirmó en su día Ecologistas en Acción, el uso de luces
en los automóviles durante el día tendría un efecto negativo para
los otros usuarios menos visibles de las carreteras, peatones y
ciclistas, que serían aún menos conspicuos y con ello estarían
sometidos a un riesgo mayor. Hay que recordar que cada año fallecen
por atropello del orden de 700 peatones y ciclistas, por lo que
cualquier medida que reduzca su visibilidad puede resultar muy
contraproducente.
Esto es exactamente lo que ha ocurrido en Austria. El ministro
austriaco del Interior, Günther Platter, ha destacado que aumentaron
las cifras de accidentes con motos y bicicletas un 65% entre enero
de 2006 y mayo de 2007, debido a que con el uso de las luces se les
percibía peor que en condiciones habituales. Por su parte, el
ministro austriaco de Transportes, Werner Faymann, ha asegurado que
se va a retirar la obligatoriedad del uso de las luces diurnas,
puesto que los estudios realizados concluyen que cuando hace buen
tiempo la utilización de luces durante el día distrae la atención de
los conductores.
Como ya señaló en su día la organización ecologista, estas
conclusiones no son nuevas, y países que han estudiado el asunto con
rigor, a diferencia de lo ocurrido en España, han desestimado la
medida. Tal es el caso de Israel o Australia.
Además, aquí no se ha tenido en cuenta el mecanismo, muy estudiado
en psicología, conocido como "compensación del riesgo". Este
mecanismo psicológico hace que las personas que se sienten más
seguras en su coche, fuercen más la conducción, lo que a menudo
tiene consecuencias dramáticas. Este funcionamiento de los
conductores es el que explica un dato aparentemente paradójico –y
que los fabricantes de coches se esfuerzan por mantener silenciado–:
que, con las estadísticas de tráfico en la mano, los coches que más
accidentes tienen son los más nuevos y, teóricamente, más seguros.
En definitiva, estas actitudes de "compensación del riesgo" pueden
anular las supuestas ventajas de tener las luces encendidas, en la
medida que los conductores se "sientan" más seguros.
Ecologistas en Acción quiere recordar que, además del aumento del
riesgo de atropello para peatones, ciclistas o motociclistas, no se
debe olvidar que el encendido diurno de luces supone un importante
incremento del consumo energético. La producción de electricidad por
los vehículos no es gratis, supone un consumo de energía que, al
final, procede del combustible.
Para Ecologistas en Acción, si de verdad se quiere reducir la
siniestralidad y a la vez no agravar el cambio climático, las
medidas deberían ir orientadas a imponer la obligación de que los
coches no puedan alcanzar las altas velocidades para las que ahora
se fabrican; ser más estrictos en los límites de velocidad; prohibir
y perseguir el uso de artilugios que permitan la detección de
radares, etc. Pero, el verdadero camino en esta lucha contra la
siniestralidad está en poner en marcha medidas que limiten el uso
del coche y favorezcan otros medios de transporte más seguros, como
el ferrocarril.