Os envío una carta que he enviado a la prensa por si se atreven a publicarla, para crear polémica, no habla de la bici pero que que compartiremos pareceres. Es cortica:
LA CULTURA DE LA GASOLINA
Me avergüenza vivir en una de las naciones que más se aleja de los compromisos de Kioto, a pesar de que presuma haberlos firmado, en relación a las emisiones de CO2. ¿Qué países han aumentado más los índices de emisión a la atmósfera de gases con efecto invernadero en los últimos años? España es uno de ellos y no le ayuda nada la cultura que nos trasmiten los medios de comunicación a través de los ídolos de “pegatina”.Me refiero a esos que con sus cazadoras de cuero estampadas con los logotipos de esas multinacionales que representan y que alimentadas con nuestros bolsillos (compañías de telecomunicaciones, energéticas, automovilísticas y demás emporios económicos) se convierten en mecenas de las competiciones motorizadas (Fórmula 1, París-Dakar, motociclismo,…), símbolos del despilfarro energético y la velocidad, sinónimos de contaminación y riesgo. Quizá les adoramos porque nosotros no debemos hacerlo en la carretera, pero ellos si pueden permitírselo en los circuitos o en los caminos de países exóticos dentro del marco de la permisividad social e institucional. Incluso al margen de su ascenso al podium, les honramos con otros premios. Mis respetos a ellos que los reciben, personas afortunadas y habilidosas, pero mi rechazo a esta sociedad a la que pertenezco que apesta a gasolina.