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DESDE CUBA
16 de enero de 2007.
1) Una queja inmoral / José Antonio Fornaris, Cuba Verdad
2) Bejucal y la suerte que no tuvo La Habana / Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press
3) Ahora es cuando ¿qué? / Luis Cino
4) Alimentos contra la salud humana / Fabián D. Arcos
5) Nefasto, las marcas y la identidad / Víctor Manuel Domínguez, Sindical Press
1) Una queja inmoral
José Antonio Fornaris, Cuba Verdad
LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) - Por segunda ocasión se le ha impedido a funcionarios cubanos hospedarse en el extranjero. Esta ve fue en Noruega, en un hotel perteneciente al grupo Hilton. La anterior negativa se produjo el pasado año, en el Sheraton de Ciudad de México. Como ambos hoteles son estadounidenses, cumplieron con las leyes relacionadas con el embargo que aplica Estados Unidos a la Isla.
En los dos casos hubo protestas de grupos y autoridades gubernamentales de esos países, y por supuesto, de La Habana.
La situación resulta interesante porque en Cuba no se le permite a los nacionales alojarse en los hoteles, y nadie protesta por esa discriminación generalizada. El caso es muy sui géneris, porque viola la Constitución comunista.
En Cuba, los hoteles pertenecen al estado, en sociedad con inversionistas extranjeros, principalmente españoles. Que el gobierno no respete la ley, y actúe contra los ciudadanos no es noticia. Pero, llama la atención que personas que residen en países democráticos jueguen con las mismas cartas del régimen de La Habana.
Esto se hace extensivo a los turistas que, al parecer, se sienten muy bien teniendo a los nativos en constante servidumbre, y nunca como sus iguales.
En febrero de 2004 presenté una demanda en la Fiscalía General de la República para que quedara sin efecto la práctica de no permitir a los cubanos residentes en el territorio nacional alojarse en los hoteles y otros centros turísticos, y para que los responsables de ese delito respondieran ante los tribunales. Nunca he recibido respuesta, aunque las leyes dicen que es obligatorio responder.
No parece que en estos tiempos tenga alguna fuerza ética prohibirle a funcionarios cubanos alojarse en un hotel. En Oslo fueron 12 y en Ciudad de México 5. En Cuba esa prohibición abarca a más de 11 millones de ciudadanos.
La queja por 17 personas es inmoral, sobre todo cuando los que se quejan forman parte de los que comparten, apoyan y disfrutan de la discriminación contra el pueblo.
2) Bejucal y la suerte que no tuvo La Habana
Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press
LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) - La Habana y Bejucal compartieron antaño su buena suerte al quedar conectadas ambas ciudades por ferrocarril el 19 de noviembre de 1837, fecha que marca la inauguración de este medio de transporte en Cuba, incluso antes que la metrópoli española.
Sin embargo, en 2006 cupo a Bejucal, localidad agrícola al sur de la capital, la suerte que no tuvo La Habana: celebrar su fiesta de carnaval, más conocida como "Las charangas de Bejucal".
Como reza el refrán popular, La Habana se quedó convidada, vestida y sin bailar. Convidada porque su carnaval de 2006 fue programado para iniciarse en la primera semana de agosto. Vestida para la fiesta porque fue engalanada y acondicionada la avenida del Malecón para acoger a los habaneros. Y sin poder bailar, porque fue suspendida la más esperada fiesta popular sin explicación alguna.
Las charangas de Bejucal -música, canto, danza, rey momo- es uno de los festejos más antiguos de Cuba. El pueblo se divide en dos bandos tradicionales: "La espina de oro" y "La ceiba de plata", los cuales compiten con sus respectivas comparsas y carrozas, dejando a un lado los rigores existenciales de cada día, y disfrutando de las buenas ofertas de comidas y bebidas.
La comparsa del bando "La espina de oro" tuvo como lema, Somos Cuba. Y La Ceiba de plata, Música, danza, tradición. Cada año, Las Charangas se trasladan a otros pueblos y ciudades de provincia La Habana y del centro y occidente del país, con el propósito de expandir las fiestas, para que se mantengan vivas dentro y fuera de Bejucal.
3) Ahora es cuando ¿qué?
Luis Cino
LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) - Los medios internacionales, siempre prestos a consagrar, con candor y entusiasmo, inexactitudes y verdades a medias en aras de la corrección política, lo han repetido hasta el aburrimiento: Evo Morales es el primer presidente indígena de la historia boliviana.
De haberse tomado el trabajo de repasar la historia sudamericana del siglo XIX hubieran descubierto que 176 años antes del triunfo en las urnas del candidato por el Movimiento al Socialismo, Evo Morales, hubo, aunque no usara chompa ni hablara mucho de la Pachamama, un presidente indígena en Bolivia.
Descendiente por línea materna de la realeza inca, el general Andrés Santa Cruz se proclamó presidente interino boliviano el 24 de mayo de 1829.
Con más motivaciones políticas que históricas o geográficas, la República de Bolivia se fundó en 1825, con una Constitución que reconocía a Simón Bolívar como presidente vitalicio. El régimen bolivariano duró poco más de dos años. El mariscal Sucre, en quien Bolívar había delegado el poder, se vio forzado a dimitir en abril de 1828.
Al expirar su interinato en 1831 el general Santa Cruz se hizo elegir por un período de cuatro años. En 1834 puso en vigor una nueva Constitución, y en octubre de 1836 dictó el Estatuto de la Confederación Peruano-Boliviana.
Santa Cruz, el Protector, trató de resucitar el régimen bolivariano, pero lo que consiguió fue un sangriento conflicto con Argentina y Chile. Los territorios de la Confederación se los disputaron los señores de la guerra hasta la derrota de Santa Cruz en la batalla de Yaguay, en 1839. La Confederación se desintegró y Andrés Santa Cruz murió exiliado en Francia.
Los dilemas para el año 2007 de Evo Morales, el segundo y no el primer presidente indígena boliviano, no son más sencillos que los que enfrentó el general Santa Cruz en la primera mitad del siglo XIX.
Hasta el triunfo electoral del 18 de diciembre de 2005, el Movimiento al Socialismo, una alianza de sindicatos agrarios convertida en poderoso partido de oposición, se benefició de la turbulencia social que hizo ingobernable el país. El MAS, ya en el poder, descubrió que gobernar es una cosa bien distinta.
El presidente Evo Morales se encuentra atrapado en las contradicciones de un discurso donde mezcló indiscriminadamente las reivindicaciones indígenas, el antiimperialismo izquierdista, la tutela chavista y la democracia. Pachacutec puesto en fila con Tupac Katari, Bolívar y Ché Guevara.
Para transformar el estado, Morales cuenta con un relativo control de los sindicatos y los movimientos sociales, pero tiene en su contra a los sectores empresariales, los barones del estaño y conflictivos poderes regionales en Santa Cruz y Tarija.
Morales afirma que quiere gobernar "con socios y no con patrones", pero no está claro como lo conseguirá sin violar las reglas del juego. Con los empresarios cruceños se está imponiendo un ambiente de confrontación que deriva peligrosamente hacia la secesión.
A ciencia cierta, no se sabe si Bolivia avanza hacia el socialismo del siglo XXI, el Tahuantinsuyo, la guerra civil o la desintegración como nación. Parafraseando la consigna del MAS para las elecciones de diciembre de 2005, la pregunta hoy pudiera ser: Ahora es cuando… ¿qué?
luicino2004@...
4) Alimentos contra la salud humana
Fabián D. Arcos
LA HA BANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) - En los medios de comunicación cubanos se publican a veces algunas informaciones referentes a intoxicaciones alimentarias masivas ocurridas en distintas localidades del país, pero con mayor profusión en la capital. Los hechos se conocen cuando resulta imposible silenciarlos.
En ocasiones han aparecido reportajes donde la policía ha detenido a negociantes inescrupulosos que fabricaban productos alimenticios de mala calidad. Tales informaciones han estado encaminadas a denigrar a los productores particulares, aunque los mayores problemas se han detectado en el sector estatal.
Las dificultades que tiene el cubano para garantizar su alimentación diaria lo obliga a recurrir a establecimientos de ofertas gastronómicas, tanto estatales como privados. Fiambres y alimentos ligeros son producto de adulteraciones en su contenido, que en muchos casos atenta contra la salud de los que los ingieren, aunque a veces los consumidores no se percaten de ello.
En Cuba, donde la salud pública es uno de los éxitos más publicitados por el gobierno, existe un cuerpo de inspectores encargado de velar por la calidad de los alimentos que se producen y venden a la población, ya sean elaborados o naturales. Se trata del Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos, adjunto al Ministerio de Salud Pública.
Un grupo de investigadores de esa entidad realizó un estudio reflejado en un informe no publicado que refleja una situación en extremo alarmante. Alertan de que antiguos patógenos de transmisión alimentaria han dado lugar a nuevas enfermedades.
El estudio sobre control sanitario de las frutas y vegetales demostró que los nuevos microorganismos que producen desórdenes gastrointestinales han aumentado en los últimos 20 años.
En el informe, dedicado a los vegetales, se aclara que portan microorganismos provenientes de su propia flora, además de absorber los que se hallan en el suelo y en las aguas con que fueron regados. También se adicionan mohos y levaduras dañinos al ser humano.
Como se carece de fertilizantes y el agua para el regadío no ha estado abundante en los últimos años, se han utilizado aguas contaminadas con heces y, en forma de abonos orgánicos las excretas de gallinas, bostas de vacunos y de todo tipo de animales, que son inocuas cuando reciben un tratamiento adecuado, y muy dañinas si se utilizan sin el mismo.
El informe hace énfasis en la existencia de quistes de giardias en las lechugas y de fascciola hepática en el berro, las formas de infestación más común entre los consumidores humanos. Y aunque es una medida generalizada lavar bien los vegetales con agua potable antes de su ingestión, los especialistas plantean que ese tratamiento sólo remueve una porción de las células microbianas, por lo que se deben de enjuagar por lo menos dos veces, haciendo el segundo enjuague con ácidos orgánicos como el acético o el vinagre.
Productos como la remolacha, la papa, col y el apio se pueden conservar durante un tiempo limitado a temperatura de 15 grados centígrados. Pero sólo la papa y algunos alimentos seleccionados son almacenados en frigoríficos. Si es cierto que la congelación disminuye el número de microorganismos, en un clima tropical como el nuestro la durabilidad de la mayoría de los vegetales es limitada y las posibilidades de infección son elevadas.
En los agromercados actualmente se ofertan conservas de vegetales elaboradas de forma artesanal, pero no siempre las materias primas son frutas y vegetales sanos, sin insectos ni parásitos, libres de cuerpos extraños en su superficie ni alteraciones físicas o mecánicas en los mismos. Como norma no deben de pasar más de 48 horas entre la recogida de esos productos y su elaboración.
También se alerta sobre el peligro que representa la adquisición de jamones y pollos ahumados elaborados con productos químicos que en su mayoría resultan tóxicos, y que no siempre se emplean en las proporciones adecuadas, lo que ha causado intoxicaciones masivas.
5) Nefasto, las marcas y la identidad
Víctor Manuel Domínguez, Sindical Press
LA HABANA, enero (www.cubanet.org) - La difusión de marcas, signos y otros perendengues de consumo impuestos por el estándar imperialista entronizado, además de subir el colesterol, vaciar los bolsillos, conceder un diploma de "come catibía B", o de iluso con las bases llenas, daña nuestra identidad de cavernícolas del siglo XXI que habitan en cuevas de cristal.
Eso de promover a lo largo de ¿avenidas y carreteras? cubanas camiones Roebok, Lada Pioneer, motocicletas Toshiba, y hasta ciclos Adidas, como bien señalara en su magistral y objetivo artículo un colega del periódico Juventud Rebelde, no es más que un ataque sedicioso al cubaneo profundo y la insularidad prendida en el enmohecido acervo de la nación.
La preferencia por adornar con estas marcas cuanto animal u objeto se mueva dentro de la Isla, no sólo menoscaba nuestro papel rugoso de cubanos cien por ciento, sino también anula la probada calidad y destreza de los productos y sus promotores que tanto abundan en el país.
Sin embargo, el alarido de alerta lanzado por este periodista cubano, consciente de nuestras posibilidades en el marketing institucional, nos da la posibilidad de hacernos el quincuagésimo conteo de protección ante un fenómeno que, como el consumismo, llegó para quedarse, auque sea en la imaginación.
Ante una realidad tan evidente, ¿por qué en vez de promocionar a las inalcanzables -por su elevado precio- zapatillas Nike, no hacemos justicia al calzado cubano de la marca "Nohay"?
¿Acaso no nos queda imaginación y recursos para, en lugar de promover las motocicletas Toshiba, lancemos al mercado nacional, con superior calidad y un asequible precio, la marca de riquimbili "La chiva"?
Es doloroso apreciar el desvío ideológico de quienes, luego de obtener por sus condiciones revolucionarias una bicicleta armada con pedazos en un taller nacional, en vez de cubrir sus deformes soldaduras con pegatinas que digan "Al dedo", lo hacen con unas imperiales que dicen Adidas.
Otra de las imperdonables acciones de los promotores de marcas por cuenta propia en nuestro país, es la de colgar un disquito compacto en la cabina del vehículo, a sabiendas de que si lo sustituye por un plátano, una guanábana o un pan, no sólo contribuye a la difusión de nuestra realidad, sino que también está garantizando su merienda o almuerzo.
No hay dudas: nos hacemos poco favor al promocionar los productos del Primer Mundo si estamos en el tercero para cuarto, con innegables posibilidades de llegar al quinto en cuanto al consumo se refiere.
Resulta antipatriótico y contrarrevolucionario sustituir la etiqueta de una camisa Yumurí, nacida del aborto del buen gusto del socialismo cubano, por una de la marca Farianni.
Pero si el antídoto contra este mar de espejismos está en la cultura, según el articulista, ¿cómo es posible que en el país más culto del universo haya cientos de miles de envenenados por el consumo?
¿Será por el sobre cumplimiento de la escasez? ¿O quizás sólo se trata del deseo de adquirir nuevos conocimientos, probar otras texturas y cambiar el taparrabos marca Colombino por un jeans "Amanecer"?
Eso me lo pregunto yo, Nefasto "El publicista".
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Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba no permite al ciudadano cubano acceso privado a Internet.
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"Sólo la opresión debe temer al pleno ejercicio de las libertades"
José Martí
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