Y aqui, con la pluma de K.Riera, colaborador asiduo en otra lista
sobre el Camino de Santiago, una curiosa tradición gallega que
hasta hace unos meses estaba viva (por lo menos).
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De: <kriera@e...>
Fecha: lun mar 18, 2002 10:40 pm
Asunto: Xan da Seara, virador de santos
¡ Ah de las viejas historias ! ¡ Ah del pasado !. La misteriosa vía
romana número XX del Itinerario de Antonino, también conocida
como "Per Loca Marítima", ha sido siempre objeto de toda suerte de
elucubraciones. Muchos estudiosos sitúan su trazado a través de la
no menos misteriosa Serra da Barbanza, llevando la calzada desde el
mar de Ribeira hasta la mismísima Pontecesures, por donde entró -
dicen - la barca de piedra con los restos de Santiago.
Yo, que soy crédulo por vocación, me apunto a esa teoría, más que
ndada por ser la Serra da Barbanza objeto de mi absoluta devoción. Y
por morar allí, hasta hace poco, el gran Xan da Seara. Mi afición a
hacer país a pie de hombre me ha deparado la suerte de tener amigos
y "conocimietos" en las aldeas más remotas de Galicia. Pero hacía
tiempo que no subía a la Barbanza, el domingo lo hice, como siempre
acompañado por Carmen, que tiene la paciencia o la inconsciencia de
seguirme en casi todos mis nomadeos y desatinos.
Xan da Seara era "virador de santos". Tenía "mano". Y os
preguntaréis: ¿Y qué es eso de virador de santos? Antes de nada os
diré que Galicia entera (sobremanera el sur) está repleta de
cruceiros y petos de ánimas que vigilan las encrucijadas aldeanas,
los antiguos bosques donde los dioses celtas duermen un sueño de
siglos. Ocupan el mismo lugar que antes llenaban los Lares Viales
(altarcillos a los dioses de los caminos).
Todavía en el siglo IV, San Martín de Dumio se desgañitaba
indignado ya que los aldeanos seguían rindiendo culto pagano a los
Lares Viales, adornando las encrucijadas de flores, bailando
extrañas danzas y llenando la noche de "aturuxos" (gritos de júbilo,
reto y guerra) cuando rielaba la luna llena.
Bueno pues los cruceiros y petos de ánimas han venido a sustituir
(cristianizar) los mismos rincones apartados y sagrados. Para los
que nos sois gallegos, un peto de ánimas es como una pequeña y
rústica capilla, presidida por las ánimas del purgatorio, con un
peto (hucha) para las limosnas, y generalmente con unas figuras
petreas (los santos) presidiendo la capilla.
Xan da Seara era virador (girador) de santos. Y digo era ya que, por
desgracia, ha muerto hace poco. Ilustre oficio el suyo. Todo
consistía en lo siguiente: ¿Qué llovía pertinazmente? No había
problema, Xan viraba los santos hacia el norte y ¡ jamalajúm! la
lluvía desaparecía cara a Finisterre. ¿Qué era precisa el agua?
Marchando una virada con todos los santos al sur y agua a manta. Los
santos acataban docilmente las disposiciones de Xan (en este caso se
trataba de una virgen pepona, románica y sentimental y de un San
Antoniño panzudo y beatífico).
A todo esto, si la cosa no funcionaba como era debido - cosa harto
rara- el Xan se podía llegar a encabronar y entonces era cosa de
admiración ver a todos los santos castigados cara a la pared durante
días enteros:
- ¿Qué pasa?
- Pasa que anda o Xan encabronado e ten os santiños castigados, Deus
me
perdoe, é que non chove ¿sabe usted?
Pero la cosa, en general funcionaba. Xan además, entró en la
historia cuando, haciendo la mili en Valladolid, allá por los años
cuarenta, un brigada tuvo el atrevimiento de preguntarle por su
oficio:
- ¿Meu oficio? Eu son Xan da Seara, virador de santos mi general.
Se armó una gordísima, pero el Xan se las arregló para acabar de
monaguillo del capellán del regimiento y rebajado de todo servicio
que no tuviera que ver con menesteres celestiales. Solo la cagó
cuando, a falta de sus santos, pretendió un día "virar" al capellán.
Bueno, el Xan se ha muerto hace un par de años y toda la aldea
está desolada, dicen las viejas que las tormentas y galernas que el
año pasado asolaron la Barbanza tienen mucho que ver con su
desaparición. Todos están tristísimos, es dificilísimo encontrar a
alguien con "mano", los santos son muy suyos, no se dejan virar por
cualquiera así como así.
Y yo bendigo a mi país, que todavía admite semejantes oficios entre
sus gentes, daría una pierna y tal vez algo más por poder ser
virador de santos de A Seara. Peregrino, caminante: Si te adentras
por los antiguos caminos de Galicia y encuentras un peto de ánimas,
por humilde que sea, por favor, detén tus pasos y reza una oración
por el alma del viejo Xan da Seara.
Desde Galicia,
J.A. de la Riera.