Sagrada Unidad de lo Eterno,
tú que nos cantas en silencio,
tú que nos enseñas a través de nuestros
semenjantes,
guía mis pasos con firmeza y sabiduría.
Que pueda ver las lecciones en mi camino,
que sepa honrar el propósito de todas las cosas.
Ayúdame a tocar con respeto,
háblame siempre desde la parte recóndita
de mis ojos.
Ayúdame a observar, no a juzgar.
Que no cause daño alguno,
y pueda dejar tras mi visita
un legado de música y belleza.
Cuando regrese a la Eternidad,
que el círculo pueda cerrarse
y que se abra la espiral.
(del libro, Mensaje desde la Eternidad)