Existe una sinfonía de colores, formas y tamaños en la creación universal que muestran el claro y sutil juego de la simetría divina que posa su diseño con abundancia infinita plasmando cada detalle de manera sublime y sencilla.

El juego parte de la luz y uno de los dones celestiales habita cada ser vivo y recorre las experiencias de todo ser conciente de formar parte de la creación.
Las formas geométricas, perfectas se desintegran y renacen en nuevos y mágicos diseños en el juego de la naturaleza y su magistral despliegue.

Jugar, soltar y fluir es uno de los dones mas hermosos que hemos sido dotados los seres humanos en esta experiencia que hemos elegido tener; y que viaja suave junto a nosotros esperando el momento preciso en que sea despertado el deseo interior de recordarnos que todo es una ilusión…
En ella dibujamos las figuras unidas a una vibración cuyo eco sonal viaja para ser parte del humano colectivo en ondas luminosas de permanencia eterna o en vibraciones inferiores que impiden el juego y su belleza simétrica.

La Simetría humana y su danza dan representación holográfica del juego de nuestras extremidades que nos permiten no solo satisfacer necesidades básicas de supervivencia, sino de acariciar, de traspasar toda ilusión y experimentar la unión al todo, viviendo el juego del Amor y su color.

El juego de las aves, en segundos nos dan una clase magistral de unión, trabajo en equipo, liderazgo y desición…en la contemplación de esa rigurosidad, descubrimos con asombro que hay belleza y diversión…
Cada ser vivo trae en si una codificación interna única, colmada de grandeza, lista para entrar en ebullición y SER UNO.
Cuatro estaciones del año, cuatro puntos cardinales, cada uno regido por los tiempos internos de dar y darse, de jugar y asombrarse, de ser y no ser.



