LOS DERECHOS SECUESTRADOS
por Luis Casado (Francia)
La digna viuda de Salvador Allende, nuestra Tencha Bussi nacional,
declaró el 11 de septiembre pasado en La Moneda: ""Chile aun
no vive
en plena democracia"(1).
Pobre Ricardo Lagos. Pobre. Había intentado subirse al carro de la
historia pretendiendo que él, y no otro,(2) era el hombre de estado
que había, ¡por fin!, abierto las grandes alamedas poniéndole término
al "momento gris y oscuro" (sic) gracias a una "nueva
constitución"
(resic).
Lagos se hizo culpable ese día de dos pecadillos graves: primero, no
conocer las imborrables palabras pronunciadas por Allende al morir
defendiendo la Constitución legítima, y segundo, intentar vender el
texto mamarracho surgido de la mente fascistoide de Jaime Guzmán (con
algún maquillaje en plan "porque yo lo valgo") como la
culminación de
un proceso de democratización aun no concluido.
Lamentablemente, algunos días más tarde Michelle Bachelet se hizo eco
de esta estafa al declarar que con esta constitución "la
transición ha
terminado"(sic). Puede que esta desafortunada afirmación tenga
algo
que ver con su asesor Andrés Velasco, quién ha declarado admirar a
Jaime Guzmán y el sistema electoral binominal que le dio
"estabilidad
al país".(3)
El momento en que Lagos firmó -muy solemnemente- el texto mamarracho,
fue bien elegido. Durante las fiestas patrias el pueblo de Chile está
en otra y la estafa pasó "piola". O al menos eso creen
quienes se
felicitan del timo.
Por cierto, el modo en que el texto firmado por Lagos vio la luz del
día no tiene nada de glorioso. Prolongando el mal uso de las
tratativas de pasillo que le han permitido a la derecha conservar lo
esencial de la impunidad y lo fundamental del ordenamiento jurídico
legado por Pinochet, el maquillaje de la constitución del 80 fue
negociado, línea por línea, a espaldas de la ciudadanía. El
Parlamento, o lo que en la constitución pinochetera hace las veces de,
sirvió de tapadera.
De ahí que sea legítimo preguntarse:
¿Y el pueblo en todo esto?
¿Qué se hizo la soberanía popular?
¿Qué se hizo la voluntad general como fuente de legitimidad del poder?
En suma, ¿Qué se hicieron los derechos ciudadanos?
Desde luego no basta con utilizar, a guisa de preámbulo y en modo que
recuerda el coitus interruptus, una frase mal copiada del Contrato
Social: "Las personas nacen libres e iguales en dignidad y
derechos".(4)
El crimen antidemocrático es de tal envergadura que conviene recordar
un par de cosas.
EL FIN DEL CONTRATO SOCIAL
El pensamiento que condujo a establecer el derecho como el resultado
de convenios entre hombres libres es muy anterior a Jean-Jacques
Rousseau, aun cuando se le suele atribuir al pensador ginebrino la
paternidad del invento.
Aquellos que empezaban a sentirse estrechos en la monarquía de derecho
divino, asentada en el principio que todo derecho legítimo provenía de
Dios, propusieron una solución muy distinta, basada en el derecho
natural.
El hombre es libre dijeron, porque la naturaleza le hizo libre. Si el
hombre accede a someterse a las leyes, es porque él mismo participa a
su creación y aprobación. La ley no es sino la expresión de la
voluntad general, y genera derechos y deberes. Los hombres hacen las
leyes para evitar los amos, y mantenerse libres.
En su obra "El contrato social"(5) Rousseau expuso las ideas
que
servirían de zócalo al orden civil instaurado por la revolución
francesa, y a las democracias construidas sobre las cenizas de la
monarquía absoluta.
"El hombre ha nacido libre, dice Rousseau, pero por doquier se
halla
encadenado..." El derecho nacido de la fuerza no es legítimo,
dice,
porque no ha sido libremente aceptado por el hombre libre. Si un
pueblo está obligado a obedecer... hace bien... pero en el momento en
que puede sacudirse el yugo... hace todavía mejor..."
Corrigiendo a Aristóteles, quién afirmó que algunos hombres nacen para
la esclavitud y otros para la dominación, Rousseau dice que el
filósofo macedonio tomaba el efecto por la causa. Y agrega, "Los
esclavos pierden todo con sus cadenas, hasta el deseo de liberarse de
ellas... Si hay, pues, esclavos por naturaleza, es porque hubo
esclavos contra naturaleza. La fuerza hizo los primeros esclavos; su
cobardía los ha perpetuado".
La tremenda carga revolucionaria de los escritos de Rousseau le
granjeó algunas enemistades, y hay quién le acusó de difundir ideas
totalitarias. Pero como bien dice Enrique López Castellón,(6) no se
conoce ninguna dictadura que haya reclamado una inspiración
rousseauniana. Mal podrían hacerlo. Rousseau afirma que la fuerza es
un poder físico y a ese poder no se le puede atribuir ninguna
legitimidad porque "Ceder a la fuerza es un acto de necesidad, no
de
voluntad..."
La conclusión es demoledora: la fuerza no constituye el derecho, y el
hombre sólo está obligado a obedecer a los poderes legítimos. Las
convenciones, el contrato social, son la base de la autoridad legítima
entre los hombres.
Como ejemplo de convenciones libremente aceptadas por los hombres
libres se cuentan la Constitución y las leyes.
Dato que lleva a interrogarse sobre la legitimidad del derecho que
emana de la Constitución impuesta por la dictadura de Pinochet. Dicha
Constitución nació del poder de la fuerza, fuerza ante la cual se
cedió como un acto de necesidad, no de voluntad.
Hoy en día nadie puede afirmar que la Constitución de 1980 responde a
la noción de Contrato Social.
El contrato social, ese convenio fuente de todo derecho legítimo, que
responde a la necesidad de "Hallar una forma de asociación que
defienda y proteja de toda la fuerza común a la persona y a los bienes
de cada asociado, y en virtud de la cual, al unirse cada uno a todos,
no obedezca más que a sí mismo y quede tan libre como antes".
Nadie, repito, osa afirmar hoy en día que la Constitución impuesta por
la dictadura haya sido el producto de la voluntad general.
¿Qué justifica su pervivencia?
¿Qué razones conducen la sociedad chilena a continuar sometida a una
Constitución ilegítima?
"El pueblo sometido a las leyes debe ser su autor", nos dice
Rousseau.
Para luego agregar que la soberanía del pueblo es
"inalienable". En
otras palabras, al ser la soberanía del pueblo el ejercicio de su
voluntad general, esta voluntad general sólo puede estar representada
por el pueblo, y en ningún caso por un sátrapa, un príncipe, un
dictador, o a fortiori por un parlamento domesticado cuyo trabajo
legislativo se hace a espaldas del pueblo soberano.
Rousseau agrega que la voluntad particular tiende por su naturaleza a
las preferencias, mientras que la voluntad general tiende a la
igualdad.
Al constatar la preeminencia de los intereses muy particulares del
gran capital, del mundo de las finanzas y de la inversión extranjera
por sobre la voluntad y los intereses generales del pueblo de Chile no
podemos sino preguntar: ¿Qué puede justificar el aparente
contentamiento con el que se acomodan a una Constitución impuesta por
la fuerza las autoridades nacidas de esa ley ilegítima?
Buscando una respuesta uno no puede sino citar a Rousseau: "La
fuerza
hizo los primeros esclavos; su cobardía los ha perpetuado".
A menos que concluyamos que el gobierno nacido de la Constitución
impuesta por la fuerza no es sino la expresión de una voluntad
particular, cuyo fin consiste en imponer determinadas preferencias en
contra de los intereses de los más, en contra de la voluntad general.
Por otra parte, el convenio, como fuente de todo derecho, afirma no
sólo la libertad de los hombres sino también su igualdad política.
Cada cual cede una parte de su propia libertad para someterse a la
autoridad de la ley común aprobada por todos.
Rousseau lo expone del modo siguiente: "Cada uno de nosotros pone
en
común su persona y todo su poder bajo la dirección suprema de la
voluntad general, y recibimos además a cada miembro como parte
indivisible del todo".
Se crea de este modo un ente social, un yo común, que en otras épocas
recibía el nombre de ciudad,(7) y que ahora es llamada república, o
Estado.
Respecto de los asociados, dice Rousseau, toman colectivamente el
nombre de pueblo,(8) y se llaman en particular ciudadanos en cuanto
participan de la autoridad soberana, y súbditos en cuanto están
sometidos a leyes del Estado.
Jean-Jacques Rousseau no nos dice como deben ser llamados aquellos
asociados tan especiales, y tan propios de la sociedad chilena, que
ejercen todos sus derechos pero no aceptan ningún deber, y en
particular no se someten a la ley común.(9)
Y no es que Rousseau se hiciese muchas ilusiones con relación a la
factibilidad de la democracia construida sobre la base de los
principios expuestos en "El Contrato social", ya que preveía,
intuía,
que la libertad y la igualdad políticas proclamadas como derecho
natural, no irían muy lejos sin la igualdad económica. Hecho no banal,
si consideramos que para Rousseau la desigualdad es el mal original,
el que engendra todos los demás.(10)
La previsión de Rousseau va siendo confirmada por los hechos: hoy en
día la desigualdad económica aleja progresivamente a los ciudadanos
del ejercicio de sus derechos más elementales, mientras que la
imposición de estructuras de reflexión y de decisión internacionales
perfectamente impermeables a la opinión ciudadana como el Fondo
Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial de
Comercio, el Foro de Davos, para no hablar de los Tratados de Libre
Comercio que maniatan a países ya controlados por las multinacionales,
termina por eliminar definitivamente la posibilidad para la voluntad
general de ejercer algún tipo de influencia en los temas que le
conciernen.
En su día, los nacientes Estados inspirados en las ideas de libertad e
igualdad expuestas por Rousseau eliminaron los privilegios
monárquicos, o bien los heredaron, y asumieron los poderes nacidos de
la voluntad general, es decir de la soberanía del pueblo.
Entre otros, el derecho de acuñar moneda (que hoy en día llamaríamos
la emisión monetaria), el derecho de cobrar impuestos (que hoy en día
llamaríamos política tributaria o régimen impositivo), el poder
legislativo o en otras palabras el derecho de establecer las leyes, la
capacidad de aplicar la ley, de imponer la justicia, el derecho
exclusivo del ejercicio de la violencia legítima, el derecho a
castigar los infractores de la ley incluyendo la privación de
libertad, la educación (rescatada de manos de la iglesia y de los
colegios e institutos reales), la responsabilidad de la sanidad
pública, la edificación y el mantenimiento de las infraestructuras
públicas, las relaciones exteriores, la administración del patrimonio
de la nación, la seguridad pública.
El Estado, y cada poder del Estado, nacieron pues de la voluntad
general, de la soberanía del pueblo. En esta concepción del orden
civil, el Estado supone representar el interés de todos, la voluntad
general.
Ahora bien, como decíamos más arriba, la realidad histórica nos ha
mostrado que el interés general suele confundirse con el interés de
unos pocos, y que la igualdad política dista mucho de tener una
relación de causa a efecto con la igualdad económica. La intuición de
Rousseau, a mediados del siglo XVIII, era cierta.
En pleno siglo XIX, testigo de la revolución industrial y del
desarrollo del capitalismo, Karl Marx desarrolló una tesis distinta a
la de Rousseau, en la que el interés general cede la plaza a los
intereses contradictorios, opuestos e irreconciliables, de sectores
sociales diferenciados por su riqueza, la posesión o la carencia de
medios de producción y el papel que desempeñan en la vida económica,
en el modo de producción.
Marx constata que la voluntad particular se impone a la voluntad
general, y en la concepción marxista la noción del Estado como
representante del interés general cede su lugar al Estado como
instrumento de defensa de los intereses de la clase dominante.
He ahí donde conducía la desigualdad económica prevista por Rousseau.
Al alba del siglo XXI, el triunfo del capitalismo primitivo y primario
que ahora llaman neoliberalismo, -y que suele disfrazarse bajo la
denominación de "economía de mercado"-, consagra la
desigualdad
social, política y económica, destruye los cimientos mismos de la
democracia, e impone la derrota de la voluntad general.
El corolario es simple: si como consecuencia de la desigualdad
económica existe dominación de un sector de la sociedad sobre otros
sectores de la sociedad, tampoco hay igualdad política.
La igualdad política desaparece, aplastada por la desigualdad
económica.
Los derechos de los ciudadanos libres, aquellos de los cuales emana el
poder legítimo a través de la voluntad general, comienzan a
transformarse cada vez más en derechos puramente formales.
El ejercicio del poder en favor de la voluntad particular, a favor de
la clase dominante, va alejando a los ciudadanos de sus derechos más
elementales.
A pesar de su aguda intuición, Rousseau ni siquiera pudo imaginar
hasta que punto la desigualdad económica llevaría a la negación misma
del Estado que nació inspirado en sus ideas. Y a la negación de la
igualdad política, a la negación del hombre nacido libre por derecho
natural.
El desarrollo del capitalismo primitivo y primario, -rebautizado en
modo vergonzante con la expresión economía de mercado y que según John
Kenneth Galbraith (11) debiese ser conocido como el sistema de las
sociedades anónimas-, ha ido transformando al ciudadano, nacido libre
e igual, en un socio de segunda o tercera clase despojado del derecho
de inmiscuirse en lo que le concierne.
Después de abandonar los complejos de inferioridad que el capitalismo
desarrolló en razón de sus repetidas crisis económicas -y en
particular la crisis de 1929-, cuyas catastróficas consecuencias le
impusieron algo de pudor en la explotación de la mano de obra
asalariada, el capitalismo actual, el neoliberalismo como se ha dado
en llamar lo que no es sino capitalismo primitivo y primario de la
peor especie, impone leyes y reglas que se alejan definitivamente de
la voluntad general, del interés general, para no ser sino la
expresión de los intereses de la clase dominante.
Para utilizar la expresión de Samuel Huntington, los gobiernos son
"Residuos del pasado, cuya única función consiste en facilitar las
operaciones de la elite global".
Dos fenómenos convergentes, la imposición del pensamiento único en la
economía, y la aceleración de la globalización, alejan continuamente
al ciudadano de los derechos cuyo origen Rousseau atribuía a la
naturaleza: los derechos de un hombre nacido libre e igual.
Los fenómenos mencionados van generando un problema mayor, cual es el
de determinar como se estructura la sociedad y el orden civil, el
problema de saber de donde emana la autoridad y la legitimidad del
poder y del derecho.
Quienes sostienen la indiscutible racionalidad del mercado, su
insuperable sabiduría, su predominio absoluto en todas las materias
que fueron de incumbencia ciudadana, no hacen sino desplazar la fuente
de la autoridad y de legitimidad del poder y del derecho al mercado,
significando con ello el fin del Contrato Social y consagrando la
dictadura del dinero.
EL MERCADO COMO ELEMENTO ESTRUCTURANTE DEL ORDEN CIVIL
De modo pues que, según el pensamiento dominante, el elemento
regulador de las relaciones sociales, del orden civil, la fuente de la
legitimidad del poder y del derecho es el mercado... La
"racionalidad"
del mercado...
No obstante, cada día que pasa nos trae nuevas evidencias de la
"pérdida de confianza" en el mercado.
¿Adónde vamos a parar si ya no se puede creer ni en el mercado?
La Crisis, -así, con mayúscula-, es mayúscula.
Asistimos simultáneamente, por una parte, a un fenómeno de pérdida de
credibilidad de la política y de los políticos, (13) y por la otra, a
un desmadre de falta de confianza en los mercados. En estas
condiciones ¿a qué santo encomendarse?
Que la política y los políticos tengan, hoy por hoy, el mismo peso
específico que un paquete de palomitas de maíz se explica: la dimisión
colectiva que constituye la transferencia de buena parte de sus
prerrogativas al mercado, la irresponsabilidad reivindicada al darle
autonomía a los bancos centrales sin razón aparente y la mutilación de
las competencias del Estado por vía Constitucional bastan, por si
solas, para comprender que la política y los políticos se reservan la
potestad del vacío.
Lo que explica además que el discurso político conjugue
sistemáticamente sus verbos en tiempo futuro.
Pero que el mercado, sacralizado por esos mismos políticos, al cual le
asignaron poderes cuasi divinos, pierda toda credibilidad... plantea
un problema mayor.
Hubo una época no muy lejana en la cual se daba por sentado que cada
ciudadano debía respetar la ley -que nadie debía ignorar- generada en
un Parlamento compuesto por representantes elegidos democráticamente.
O sea la ley que surgía de la manifestación de la soberanía popular.
El triunfo del capitalismo primitivo y primario que llaman
neoliberalismo, con su secuela de responsabilidades transferidas al
mercado, pretendido demiurgo de la estabilidad económica y del
progreso social, le dejó al Parlamento un campo de competencias
reducido, limitado a poca cosa más que a escuchar el mensaje
presidencial, cada 21 de mayo, o a aprobar Acuerdos internacionales en
la negociación de los cuales no tiene arte ni parte.
¡Desdichada soberanía popular! El mercado puede más.
A los mercados hay que darles garantías. A los mercados, ¡pobres de
ellos! hay que darles confianza. ¿Y como hacer si la política ya no
inspira ninguna o muy poca?
¿Que puede el ejecutivo, o el Parlamento, para darle confianza a los
mercados?
¿A esos mercados que ya no le inspiran confianza a nadie?
La retahíla de estafas, fraudes, engaños, timos, embelecos, desfalcos,
pillajes, rapacerías, hurtos y raterías cometidos por insospechables
multinacionales ligadas estrechamente al poder político
estadounidense, por los auditores encargados supuestamente de
controlarlas, y por los analistas financieros truhanes cuya sapiencia
ha servido para embaucar incautos en vez de esclarecer las decisiones
de los accionistas se está pagando muy cara.(14)
Políticos mezclados con intereses espurios determinados por el
mercado. Mercados espurios, comprando políticos para falsear los datos
del mercado.
Ecuación que da como resultado valores bursátiles inferiores a los
valores económicos.
Y decenas de millones de desempleados. ¿Pero a quién le importa?
Y millones de pensionados que ven desaparecer sus pensiones. ¿Pero a
quién le importa?
Falta de confianza que reduce las inversiones, que a su vez reduce el
empleo, que a su vez reduce la demanda, que a su vez reduce las
inversiones, que a su vez...
La racionalidad del mercado. Al que hay que "restituirle la
confianza".
¿Pero cómo devolver la confianza, si lo que se ha dado en llamar
"la
comunidad de negocios" no sólo duda sino que sospecha fundadamente
de
los datos que provienen de los agentes económicos?
¿Cómo acordarle alguna credibilidad a las cuentas de las
multinacionales cuya opacidad es insondable?
Tan insondable que las demasiado frecuentes malversaciones son
indetectables gracias a los cientos de filiales situadas en paraísos
fiscales, a participaciones cruzadas, a carteras de pedidos ficticias,
a facturaciones de favor de casa matriz a filial y viceversa, a
provisiones artificiosas, y a un sinnúmero de triquiñuelas contables
más o menos ilegales.(15)
Balances que no convencen ni a los propios accionistas, que hace ya
algún tiempo aprendieron a desconfiar de la pomada llamada
"corporate
governance".
¿Cómo pues, repito, devolverle la confianza a los mercados?
¿Privatizando más para abrirle el apetito a la inversión privada
nacional y/o extranjera?
Toda privatización trae consigo una pérdida de patrimonio para la
nación. Es decir empobrece al país.
Cuando el Estado decide vender una empresa se sitúa automáticamente en
posición de debilidad: si quiere vender debe hacerlo de modo que quede
en evidencia que quién compra hace un beneficio. Y, en lo posible, muy
rápidamente.
Si no es el caso, ¿para qué comprar? Es decir que el Estado debe
vender a un valor financiero inferior al valor económico. Por ello se
sub-evalúa la empresa que se va a privatizar. No solo en Chile. En
cualquier sitio en el que se privatizan activos públicos.
De ahí que la fiebre privatizadora aumentase rápida y
exponencialmente: era el mejor modo de hacerse rico en poco tiempo. Y
hay quienes compran y venden sus acciones en el mismo día para
concretizar rápidamente sus ganancias.
Pero privatizando, ¿se le devuelve la confianza a quién?
Desde luego no a los inversores.
¿Cómo podrían los inversores confiar en un Estado que se hace
esquilmar vendiendo a vil precio el patrimonio nacional? En otras
palabras, ¿Cómo confiar en un cretino? ¿O en un deshonesto?
Y tampoco se le devuelve la confianza al "factor trabajo",
ese que
suele ser el primer damnificado con las reducciones de personal, las
deslocalizaciones, las reducciones de salarios, la precarización.
Menudo problema al que están enfrentados los vencedores. Los
capitalistas primarios (neoliberales). Aquellos que escribieron
"el
fin de la historia".
Que la desideologización y la despolitización les importe un bledo, se
entiende. ¡Pero la pérdida de confianza en el mercado!... Eso debe
importarles.
Esa pérdida de confianza que hace temer a Felix G. Rohatyn que "el
capitalismo… no sobrevivirá".
Menudo problema en verdad. Porque si el elemento estructurante de la
vida en sociedad ya no reposa en el Contrato Social, ni en la
racionalidad del mercado ¿la vida en sociedad se sustenta en qué?
La sociedad civil -los ciudadanos-, no logra encontrar una expresión
coherente en el Estado político.
¿Cómo se expresan las libertades ciudadanas para millones de pobres e
indigentes?
¿Qué significa el crecimiento para cientos de miles, millones de
desempleados?
¿O la seguridad para los pobladores víctimas de la delincuencia que
engendra la miseria?
¿De qué manera ven el progreso los estudiantes sin recursos?
¿Qué son los adelantos científicos para las familias sin servicios
médicos?
La Constitución legada por la dictadura transformó el Estado en
instrumento de los poderosos, para mantener a raya a los débiles y el
maquillaje operado por Lagos no hace sino perpetuar esa función.
El Estado no representa sino a quienes lo transformaron en la
alcahueta de sus propios intereses. Tal vez ello explique que casi 50%
de la ciudadanía no se inscriba, no vote, o vote blanco o nulo. Al
imponer el neoliberalismo en Chile la dictadura dio un gran salto
atrás: un salto atrás de siglos.
Cuando el Estado deja de representar los intereses de la nación, la
nación se desinteresa del Estado...
Por eso es conveniente preguntarse una y otra vez: si el elemento
estructurante de la vida en sociedad ya no reposa en el Contrato
Social, ni en la racionalidad del mercado... ¿La vida en sociedad, el
orden civil, se sustenta en qué?
NOTAS DEL AUTOR
(1)Durante el homenaje a Salvador Allende en el Palacio Presidencial.
(2)Patricio Aylwin, presente en la ceremonia, continua insistiendo en
que la transición terminó durante su mandato.
(3)Dicho sea de paso Jovino Novoa, líder de la UDI, piensa y declara lo
mismo.
(4)Capítulo I, Art. 1 del texto mamarracho.
(5)«El Contrato Social» - J.J. Rousseau – Ed. Mateos –
Madrid, 1999.
(6)Enrique López Castellón. Prólogo a la citada edición del Contrato
Social.
(7)De ahí la calidad de "ciudadano", miembro de la ciudad, y
parte de
la soberanía ciudadana.
(8)Pueblo, y en ningún caso "gente", que en el latín
"genus" quiere
decir familia o tribu. El pueblo, del latín populus, es el conjunto de
ciudadanos que ejerce derechos y respeta deberes adoptados libremente.
(9)Pinochet y sus secuaces por dar un ejemplo…
(10)J.J. Rousseau. Op. cit.
(11)«Les mensonges de l'économie"; J.K. Galbraith. Ed. xxxx
– Paris.
2004
(12)Modelo económico conocido impropiamente como neoliberalismo, y que
no es sino la imposición de las tesis del capitalismo primitivo y
primario.
(13)p.ej.: 50% de abstención, voto blanco o nulo, y/o de no
inscripción en los registros electorales en Chile. Para no hablar de
los USA. O de Francia en donde más del 60% de los menores de 35 años
no votó en las últimas elecciones parlamentarias.
(14)A la desaparición de Andersen, motivada por fraude, estafa y
prevaricación, se suman los centenares de millones de dólares de multa
pagados por Merrill Lynch y KPMG con el exclusivo fin de parar los
procesos que la justicia de los EEUU llevaba adelante precisamente por
fraude, estafa y prevaricación… Es lo que se llama la
"transparencia"
de los mercados.
(15)Ya sabes: Enron, Worldcom, Tyco, Parmalat, Ahold, los
laboratorios, los bancos, las empresas de telecomunicaciones, y un
largo, larguísimo etc.
DERECHO A LA INFORMACION: YO QUIERO VER MI FICHA DE LOS SERVICIOS DE
INTELIGENCIA DE LA DICTADURA
LAS FICHAS DE 38.900 CIUDADANOS CHILENOS ELABORADAS POR LOS SERVICIOS
DE INTELIGENCIA DE LA DICTADURA ESTAN EN LA JEFATURA DE INTELIGENCIA POLICIAL
DE LA POLICIA CIVIL CHILENA POR ORDEN DEL JUEZ JORGE ZEPEDA: YO TENGO DERECHO A
OBTENER LA MIA Y USTED TAMBIEN!
20 de Septiembre del 2005
Colonia Dignidad: El futuro de las 43.000 fichas halladas en el enclave
por Jacmel Cuevas P.
www.elmostrador.cl
Pese los antecedentes recibidos por el ministro Jorge Zepeda acerca del
maltrato y abusos que sufrieron los colonos hacen proyectar una rápida
investigación para dilucidar la eventual existencia de una asociación ilícita,
el futuro de los documentos de inteligencia hallados en los terrenos de Villa
Baviera comienza a inquietar a los cercanos al proceso judicial.
Luego de recibir los antecedentes judiciales acumulados por el Juzgado
de Letras de Parral, el ministro Jorge Zepeda -quien tiene a su cargo indagar
todas las actividades ilícitas que pudieran estar relacionadas con la ex
Colonia Dignidad- sostuvo diversas reuniones para dirigir a los equipos de la
policía de Investigaciones que trabajan en dichos procesos.
Asimismo, el magistrado se dispuso a analizar los informes evacuados
por el Laboratorio de Criminalística de Carabineros (Labocar) referidos a la
clasificación y revisión del cuantioso arsenal encontrado en búnkeres
subterráneos de Villa Baviera, así como también los relativos a las fichas de
información halladas junto a las armas, tarea a cargo de la Jefatura de
Inteligencia Policial (Jipol) de la policía civil.
Luego de extraer las potenciales informaciones que apunten a esclarecer
casos de delitos de lesa humanidad que estarían ligados a las actividades que
tuvo el enclave durante el gobierno militar, o a encontrar posibles restos de
desaparecidos, el juez también comparte la preocupación por el destino que
pudiese tener esa información, tanto pública como privada, de 38.900
ciudadanos, que abarca tanto aspectos públicos y privados de los afectados.
Parte de un expediente
Si bien, hasta ahora, las carpetas elaboradas por la ex jerarquía de
Villa Baviera permanecen en dependencias de la Jipol, esta información
oficialmente es parte del expediente del proceso judicial sobre la desaparición
del militante del Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU) Juan Maino
Canales, de quien se perdió su rastro al interior del enclave.
En este caso se encuentran procesados el ex jefe de la disuelta
Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), el general (R) Manuel Contreras, y
los ex agentes de este organismo Rolf Wenderoth, Osvaldo Pincetti (Doctor
Tormento), el detective retirado Eugenio Fieldhouse y Carlos López Tapia, el ex
jerarca de Dignidad, Paul Schaeffer, en calidad de autores, el médico Harmutt
Hopp, como encubridor y los colones alemanes Gerhard Mücke y Karl van den Berg.
Fuentes del proceso estiman que esos antecedentes son parte de dicho
expediente y, por tanto, deberían quedar anexados a éste. Dicha la alternativa
abriría la posibilidad de que la información contenida en las fichas sea
pública, una vez cerrado el sumario del caso. "No procedería romper un
proceso judicial y entregarlo a los que pudieran estar afectados por esta
información", opinó una fuente allegada al caso.
Hasta el momento los antecedentes registrados en las carpetas de
información no han trascendido a la prensa, pero algunos de los que han tenido
acceso a ellas comentaron que hay datos bastante comprometedores de algunos de
los aludidos, a lo cual se suma que no existe ningún grado de veracidad sobre
lo que se consigna, por lo cual sería un tema complejo que estos antecedentes
trasciendan a la opinión pública sin ningún tipo de "filtro".
Cercanos al ministro Zepeda afirman que el hecho que más le complica es
que estas carpetas referidas a distintos personajes de todos los espectros
políticos e institucionales puedan ser mal utilizada con fines electorales,
tomando en cuenta especialmente el período electoral que vive el país.
Por lo anterior, el magistrado ha reforzado las medidas de seguridad
respecto a estos documentos y sólo haría público aquellos relacionados con
casos de violaciones a los derechos humanos, tanto a su cargo, como instruidos
por otros tribunales.
Experiencias internacionales
Uno de los consultados por este medio señaló que el juez Zepeda estaría
estudiando diversa literatura jurídica para definir qué futuro le cabría a esas
fichas de inteligencia.
Para ello, se ha interiorizado sobre las experiencias internacionales
sobre información de inteligencia que han elaborado organismos de seguridad de
regímenes autoritarios. Una de ellas es lo que se decidió hacer con los
documentos pertenecientes a policía política de la ex Alemania comunista,
conocida como Stassi.
Luego de la caída del muro de Berlín, en 1989, los archivos de la
Stassi fueron entregados a cada uno de los facetados en forma reservada,
quienes luego tomaron propiedad de dicha información para destruirla, guardarla
o definir algún otro destino.
Eso es lo que de alguna forma el magistrado ya hizo con la información
referida a dos detenidos desaparecidos cuyos casos se encuentra sustanciando,
antecedentes que fueron copiados y entregados a los familiares de ambas
víctimas a través de sus abogados, Nelson Caucoto y Loreto Meza.
Pero en América Latina también existen experiencias al respecto. Una de
ellas es el caso de Paraguay, donde toda la información recopilada y almacenada
por los organismos represivos, denominados "Los archivos del Terror",
fue destinada a un "Centro de Documentación y Archivos para la Protección
de los Derechos Humanos", lugar al que cualquier persona de esa nación
puede acceder para consultarlos, pese al grado de privacidad que pueden tener
dichos antecedentes.
Al ser consultada al respecto, una fuente cercana al proceso fue reacia
a tal posibilidad. Sin embargo aclaró que para concretarse una idea en dicha
dirección se debe contar con el respaldo del Poder Ejecutivo. "Para
destinarlo a un archivo de consulta pública debe existir una Ley especial que
así lo disponga, sino lo más lógico es que quede como parte del proceso
judicial del que (dichos antecedentes) forman parte", sostuvo.
DERECHO A LA INFORMACION: YO TENGO DERECHO A OBTENER MI FICHA QUE
ELABORARON LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA DE LA DICTADURA
LAS FICHAS DE 38.900 CIUDADANOS CHILENOS ELABORADAS POR LOS SERVICIOS
DE INTELIGENCIA DE LA DICTADURA ESTAN EN LA JEFATURA DE INTELIGENCIA
POLICIAL DE LA POLICIA CIVIL CHILENA POR ORDEN DEL JUEZ JORGE ZEPEDA:
YO TENGO DERECHO A OBTENER LA MIA ¡Y USTEDES TAMBIEN! ¿QUE HACEMOS PARA
ELLO?
20 de Septiembre del 2005
Colonia Dignidad: El futuro de las 43.000 fichas halladas en el enclave
por Jacmel Cuevas P.
www.elmostrador.cl
Pese los antecedentes recibidos por el ministro Jorge Zepeda acerca del
maltrato y abusos que sufrieron los colonos hacen proyectar una rápida
investigación para dilucidar la eventual existencia de una asociación
ilícita, el futuro de los documentos de inteligencia hallados en los
terrenos de Villa Baviera comienza a inquietar a los cercanos al
proceso judicial.
Luego de recibir los antecedentes judiciales acumulados por el Juzgado
de Letras de Parral, el ministro Jorge Zepeda –quien tiene a su
cargo
indagar todas las actividades ilícitas que pudieran estar relacionadas
con la ex Colonia Dignidad- sostuvo diversas reuniones para dirigir a
los equipos de la policía de Investigaciones que trabajan en dichos
procesos.
Asimismo, el magistrado se dispuso a analizar los informes evacuados
por el Laboratorio de Criminalística de Carabineros (Labocar) referidos
a la clasificación y revisión del cuantioso arsenal encontrado en
búnkeres subterráneos de Villa Baviera, así como también los relativos
a las fichas de información halladas junto a las armas, tarea a cargo
de la Jefatura de Inteligencia Policial (Jipol) de la policía civil.
Luego de extraer las potenciales informaciones que apunten a esclarecer
casos de delitos de lesa humanidad que estarían ligados a las
actividades que tuvo el enclave durante el gobierno militar, o a
encontrar posibles restos de desaparecidos, el juez también comparte la
preocupación por el destino que pudiese tener esa información, tanto
pública como privada, de 38.900 ciudadanos, que abarca tanto aspectos
públicos y privados de los afectados.
Parte de un expediente
Si bien, hasta ahora, las carpetas elaboradas por la ex jerarquía de
Villa Baviera permanecen en dependencias de la Jipol, esta información
oficialmente es parte del expediente del proceso judicial sobre la
desaparición del militante del Movimiento de Acción Popular Unitaria
(MAPU) Juan Maino Canales, de quien se perdió su rastro al interior del
enclave.
En este caso se encuentran procesados el ex jefe de la disuelta
Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), el general (R) Manuel
Contreras, y los ex agentes de este organismo Rolf Wenderoth, Osvaldo
Pincetti (Doctor Tormento), el detective retirado Eugenio Fieldhouse y
Carlos López Tapia, el ex jerarca de Dignidad, Paul Schaeffer, en
calidad de autores, el médico Harmutt Hopp, como encubridor y los
colones alemanes Gerhard Mücke y Karl van den Berg.
Fuentes del proceso estiman que esos antecedentes son parte de dicho
expediente y, por tanto, deberían quedar anexados a éste. Dicha la
alternativa abriría la posibilidad de que la información contenida en
las fichas sea pública, una vez cerrado el sumario del caso. “No
procedería romper un proceso judicial y entregarlo a los que pudieran
estar afectados por esta información”, opinó una fuente allegada
al
caso.
Hasta el momento los antecedentes registrados en las carpetas de
información no han trascendido a la prensa, pero algunos de los que han
tenido acceso a ellas comentaron que hay datos bastante comprometedores
de algunos de los aludidos, a lo cual se suma que no existe ningún
grado de veracidad sobre lo que se consigna, por lo cual sería un tema
complejo que estos antecedentes trasciendan a la opinión pública sin
ningún tipo de “filtro”.
Cercanos al ministro Zepeda afirman que el hecho que más le complica es
que estas carpetas referidas a distintos personajes de todos los
espectros políticos e institucionales puedan ser mal utilizada con
fines electorales, tomando en cuenta especialmente el período electoral
que vive el país.
Por lo anterior, el magistrado ha reforzado las medidas de seguridad
respecto a estos documentos y sólo haría público aquellos relacionados
con casos de violaciones a los derechos humanos, tanto a su cargo, como
instruidos por otros tribunales.
Experiencias internacionales
Uno de los consultados por este medio señaló que el juez Zepeda estaría
estudiando diversa literatura jurídica para definir qué futuro le
cabría a esas fichas de inteligencia.
Para ello, se ha interiorizado sobre las experiencias internacionales
sobre información de inteligencia que han elaborado organismos de
seguridad de regímenes autoritarios. Una de ellas es lo que se decidió
hacer con los documentos pertenecientes a policía política de la ex
Alemania comunista, conocida como Stassi.
Luego de la caída del muro de Berlín, en 1989, los archivos de la
Stassi fueron entregados a cada uno de los facetados en forma
reservada, quienes luego tomaron propiedad de dicha información para
destruirla, guardarla o definir algún otro destino.
Eso es lo que de alguna forma el magistrado ya hizo con la información
referida a dos detenidos desaparecidos cuyos casos se encuentra
sustanciando, antecedentes que fueron copiados y entregados a los
familiares de ambas víctimas a través de sus abogados, Nelson Caucoto y
Loreto Meza.
Pero en América Latina también existen experiencias al respecto. Una de
ellas es el caso de Paraguay, donde toda la información recopilada y
almacenada por los organismos represivos, denominados “Los
archivos del
Terror”, fue destinada a un “Centro de Documentación y
Archivos para la
Protección de los Derechos Humanos”, lugar al que cualquier
persona de
esa nación puede acceder para consultarlos, pese al grado de privacidad
que pueden tener dichos antecedentes.
Al ser consultada al respecto, una fuente cercana al proceso fue reacia
a tal posibilidad. Sin embargo aclaró que para concretarse una idea en
dicha dirección se debe contar con el respaldo del Poder Ejecutivo.
“Para destinarlo a un archivo de consulta pública debe existir
una Ley
especial que así lo disponga, sino lo más lógico es que quede como
parte del proceso judicial del que (dichos antecedentes) forman
parte”,
sostuvo.
NO A LA IMPUNIDAD EN CHILE
From: Maria Luisa <cukacl@...>
OPERACION IMPUNIDAD
El indulto concedido por el presidente Ricardo Lagos
a quien asesinó a Tucapel Jiménez no fue un acto de
clemencia frente a una situación especial.
El indulto a Manuel Contreras Donaire supero su
alcance natural y se convirtió en la base de la LEY DE
IMPUNIDAD presentada a comienzos de septiembre.
El proyecto de ley de impunidad de autoría de los
senadores udi Larraín y Arancibia, y designados de la
concertación Boeninger y Silva Cimma, beneficiará a
personal civil y militar que haya participado en
violaciones a los derechos humanos cometidas entre los
años 1978 y 1990.
Se nos ha hecho creer que el indulto no alcanzará a
los altos mandos ni cubrirá hechos que hayan derivado
en la desaparición forzada de personas.
Se nos ha hecho creer que sólo se beneficiará a