Cousin 262, pleno corazón del barrio Seminario, a pasos del Parque Bustamante y la Plaza Italia. Ahí tiene su oasis Moyenei Valdés, la ex cantante de Mama Soul, hija de Raúl Valdés Stoltze, trazador de la desaparecida Brigada Elmo Catalán (BEC), asesinado por un agente de la CNI de un disparo, el 8 de julio de 1989.
En su alma no hay rencor ni odio. Sólo ansia de justicia.
Los pájaros revoloteando sobre el frondoso parrón de su patio son los únicos testigos del diálogo, casi a ras de piso, en plumones caseros, mientras su pequeña hija chapotea en la piscina instalada en el antejardín.
"¿Sabes?, me preocupa que la gente que alguna vez votó por el proyecto de la Concertación hoy se dé vuelta la chaqueta, por el sólo hecho que las promesas no han sido cumplidas", arranca Moyenei.
La ex chica de Mama Soul tiene claro lo que quiere y lo que siente. Desea un país más justo, más verdadero, más amigable. Y por lo mismo entiende que esta segunda vuelta es un llamado de atención a la Concertación, tal como sucedió en 1999 con Ricardo Lagos. "Creo que hace falta autocrítica. Luego de estos seis años, me parece que era el momento para decir, ok, en esto fallamos. Pero nadie dijo nada y la gente pensó que votando por la derecha el oficialismo reaccionaría", explica.
Su discurso, en ningún caso, destila rencor por hechos pasados. Esperanza y algo de revancha serían mejores calificativos, porque la cantante siente que este es el momento para que una mujer asuma la conducción del país, sin perjuicio de que Sebastián Piñera es una figura potente en términos de imagen.
Segura en todo momento de sus dichos, Moyenei explica que el candidato de la derecha resultó ser una especie de terremoto para la UDI. "El tema de que desintegró a la derecha no es menor. Un empresario que tres meses antes de la elección dice, saben qué, voy a ser candidato. Y no es menor que el huevón sea carismático. Le dejó la cagá' a Joaquín Lavín y a sus seguidores, que son el ala más pinochetista de la derecha, por mucho que siempre haya querido desmarcarse de todo".
Pero el discurso continúa. "Te guste o no te guste es un híbrido político peligroso para la derecha", dice.
-¿Por qué razón?
-Porque a los conservadores de la derecha no les cabe en la cabeza que un hueón cuático, porque todos los Piñera son cuáticos, les llegue a desordenar el mapa, su orden intransable e intocable. Este loco llegó con un alfiler, les revienta el globo y les deja la cagá. Les bajó al candidato inamovible de una patada. Les hizo una chinita... ¡toma!
-¿Lo ves como un fenómeno potente?
-Es un fenómeno. La gente está esperando novedades en la política. Todos, los jóvenes, los adultos, los viejos, la dueña de casa. La gente se da cuenta de que vota por lo mismo y ve que el país se mantiene, tiene una buena economía, pero persisten las carencias sociales. El tema de la jubilación. Tu ves los charters que llegan con puros viejitos y no son millonarios. Como se jubilan y les dan la plata van a recorrer el mundo. Y acá la gente no alcanza a llegar ni a Cartagena. Hay deudas sociales pendientes.
-Y ahí surge el voto castigo.
-Es que son esas cosas que la gente no perdona. No lo piensa mucho. Si llega un candidato con un pollo, le ofrece dinero, pagar sus deudas, no hay dónde perderse. Vota por ese candidato y listo.
MÁS SENSIBLE
¿Por qué Moyenei Valdés se alineó con Michelle Bachelet? -Buena pregunta, responde. La ex vocalista de Mama toma un poco de aire, mira la imagen de su padre retratada en un cuadro y explica que ella no creía mucho en los temas políticos. A sus 27 años no sabía lo que era participar en un proceso eleccionario -votó por primera vez el 11 de diciembre- y jugársela por una preferencia.
Se ríe Moyenei cuando recuerda aquel enfrentamiento: ella sola en la cámara secreta frente a las tres papeletas. Se emociona. Y cuenta cómo en pocos segundos se confundió con los tres votos. "Creía que tenía que marcar dos preferencias para elegir senador y diputado".
-¿Sabes por qué me inscribí en los registros?, se ilumina.
-¿?
-La Michelle me llevó. Ella me invitó a participar en su comando. Me convenció. En realidad no hubo que pensarlo mucho. Creo que este país tiene una gran oportunidad de elegir a una mujer para que conduzca nuestros destinos. Ella es muy sensible... -silencio- las mujeres somos más sensibles que los hombres. No quiero que esto suene como discurso feminista..."
-Es que lo es.
-Bueno -risas-. Que sea feminista. He escuchado comentarios de la gente de la izquierda extraparlementaria que dice, sí, pero los buitres que están detrás de ella. Yo no quisiera ser político...
DOLOR Y HAMBRE
Pocos saben que Moyenei Valdés, aquella chica de ropas coloridas y alegres, carga con el dolor de su padre asesinado por un agente de la CNI (más tarde se establecería que también era un guardia de seguridad de los hermanos Kreutzberger), mientras pintaba un mural en las afueras de los ex estudios "Gigante", en calle Catedral.
Raúl Valdés Stoltze, el padre de Moyenei, fue asesinado en 1989 mientras pintaba un mural para la Brigada Elmo Catalán del Partido Socialista. |
Raúl Valdés Stoltze era trazador de la desaparecida brigada del Partido Socialista Elmo Catalán (BEC). El 8 de julio de 1989, un día como cualquiera, René Poblete Vega descargó su revólver, quitándole la vida.
Moyenei baja el tono. Su rostro se contrae, sus brazos que cortaban el aire ahora caen. Ya no hay alegría. Al contrario, todo se nubla. Un trozo de su vida se lo llevó la dictadura. Tenía doce años y poco de resignación. "La muerte no te la esperas. Muchas veces he querido ir a la casa de la persona que mató a mi padre y pedirle explicaciones. Creo saber su dirección. Mi madre estaba con él al momento de morir. Ella vio todo. Fue un ataque cobarde, por la espalda, y mi papá ahí, muriendo".
"Pero la violencia se combate con amor, justicia y esperanza", aclara Moyenei. La soledad y esa ausencia paterna ya no le afecta tanto. Desde los 15 años que vive sola y esos dolores son las que la hacen fuerte. Hoy vive para sus dos hijos, pero también conoce de otras carencias.
El último invierno enfermó de neumonitis. No podía cantar y por lo tanto no había plata. Estuvo un mes y medio sin hacer nada. Pasó hambre, no tenía teléfono ni luz. Las deudas se acumulaban, pero ella no desesperó.
"Si no trabajo no gano ni uno. Me vino una infección al pulmón que me tuvo muy mal. Y como no podía cantar no recibía plata. Sí, pasé hambre. No tenía nada en el refrigerador y eso es duro".
Suena el celular. Moyenei mira el número que aparece en pantalla y exclama con un dejo de desagrado. "Otra vez preguntando por la tal Ana. Número equivocado", responde por décima vez en menos de un día, pero se anima y contesta.
Así es la vida de Moyenei Valdés. Cíclica, como una rueda. Tal como su último DVD y el material que por estos días graba, gracias a la caridad de amigos con estudio de grabación. Se llama así, tal cual, "La vida", y su primer sencillo comenzará a rotar en los próximos días en las pantallas. Puede ser MTV, Zona Latina y Vía X.
"No me apuro mucho. Nadie me apura, porque me gusta ser mi propio jefe".
Moyenei se despide y el eco de sus pies desnudos se pierde al otro lado de la puerta. LN