Políticos animales
Escribe Luis CASADO, 16/05/2004
El senador liberal Carlos Ominami ha lanzado un eructo literario[1], y recibe el concurso de políticos de afín prontuario que hacen cola para presentar el opus humus. Ya se sabe, Dios los cría y el diablo los junta, a menos que no sea al revés. Edmundo Pérez Yoma, ex Ministro de Defensa dócil encajador de esputos militares, es arrogante cuando se trata de los débiles. Devenido empresario paltero en la zona de Cabildo, tardó más en adquirir el feudo que en cerrar, -por cojones-, los caminos públicos que permiten el acceso de los pirquineros a las minas en que se ganan la vida. De ese modo dejó decenas de familias sin trabajo, de manera perfectamente ilegal. Alberto Piwonka, empresario y paltero como el otro, compadre de Quién tu sabes, usó la técnica pictórica llamada "peinture sur merde" y le dio a las fachadas de palacio un aire de sepulcro blanqueado. Después tuvo suerte y se ganó un contrato para construir el camino Cabildo-Putaendo. De paso le construyó la casa patronal a Pérez Yoma. El azar hace bien las cosas. Se ve que Dios reúne a los suyos. Dinero y poder político. Hace un par de semanas Pérez Yoma presentó el librito de Ominami en La Ligua, zona en la que Pérez Yoma se pasa los derechos de los trabajadores, y la legalidad, por las amígdalas australes. En este caso no se trata de un azar. La lista de los promotores de Ominami incluye a Luis Guastavino en Valparaíso, y a Fernando Flores en el norte. Todo un programa. Gente "progresista". Como Ominami, que es un "auto flagelante" en un país en el que no hace falta auto flagelarse. Basta con vivir las consecuencias de las políticas que Ominami contribuyó a poner en práctica: concentración del poder financiero, privatización del agua, desnacionalización del cobre, voto a favor del TLC, ley pesquera que favorece a los grandes contra los pescadores artesanales, baja de impuestos para el riquerío, aumento de la carga tributaria de los más pobres, liberalización del mercado de capitales, apoyo a la flexibilidad laboral. La lista es larga. El tipo está en todas. Incluyendo la liquidación de la pequeña minería que trajo la supresión de miles de puestos de trabajo. Y la defenestración de algún gobernador que osó defender a los trabajadores contra los patrones. La deriva reaccionaria de la Concertación estilo Ominami ha justificado hasta los aplausos de Fernando Léniz, lo que ya es decir. De ahí el timo que consiste en parodiar, -remedo simiesco-, alguna crítica de izquierda, pero en plan tongo. Para seguir embaucando a los incautos. Se ve que le asignaron ese papelito a Ominami, quién trata de copar el ala izquierda del PS. Lo que ya manda cojones visto que con Ominami en el ala izquierda, el PS quedaría a la derecha de Gengis Khan. No hay que exagerar. Hace ya algún tiempo que la involución de los socialistas transformó a sus barones de "guerrilleros" en parrilleros, y luego de parrilleros en parceleros. Hubo una época en la que querían cambiar el mundo. Ahora cultivan paltas. Como Pérez Yoma. Y le copian al Real Madrid. El equipo titular está compuesto por "galácticos" venidos de fuera, tal el Carlos Ominami que, gracias a sus "críticas" de utilería, quisiera pasar por social demócrata. Como si soltar dos o tres regüeldos en plan "enfant terrible" bastase para vestirle con los perendengues del transformador social. Y eso, desde luego, no mola. No da el pego. No es de recibo. No convence a nadie. Aun menos a los pirquineros de Petorca y La Ligua. Esos que sufren en carne propia las arbitrariedades de la unión del dinero y del poder político, maridaje en el que ya se sabe quién está al servicio de quién. Maridaje que constituye la marca de fábrica de los gobiernos de la Concertación. Marca tan evidente que ya no basta con mímica progresista, seudo rabietas pactadas con el amo, arrestos de autonomía, trucos de politicastro oportunista, veleidades refundadoras, documentos medias tintas y otros tristes remedos alternativos. Para construir política propia, una visión de país, se requiere una cierta grandeza. Y Ominami no es grande. Es apenas glande. No va más allá de formar parte de la recua en la que morfan juntos los "políticos animales".
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[1] "Animales políticos". Ed. Seix Barral.
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Jue, 3 de Jun, 2004 6:04 pm
Cecilia Morelia Gonzàlez G. <cecymore@...>
cecymorecl
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