Domingo 14 de noviembre de 2004
Michelle Bachelet, de Presa Política a Candidata Presidencial:
"Soy una sobreviviente de Villa Grimaldi"
Raquel Correa
"Me siento socialdemócrata. Y la democracia no debe ser sólo representativa,
sino cada vez más inclusiva".
Foto:José Alvújar
Un relato sobrecogedor, a ratos inconexo, del pasado. Y un aterrizaje
político que la convierte -según las encuestas- en la rival más fuerte de
Joaquín Lavín. Aquí esboza sus ideas políticas, éticas y económico-sociales.
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RAQUEL CORREA
Estaba en su casa cuando dieron la noticia de que, por fin, el PPD se
sumaría al PS para convertirla en su candidata presidencial. Miró a su hija
menor con cara culposa y la niña le respondió con un resignado "por suerte
ahora son cuatro años, no más".
A esa noticia feliz, se sumó esta semana una que llenó de recuerdos penosos
el corazón de esta mujer que alardea de ser muy racional pero que finalmente
reconoce tener "un tremendo corazón". Con la entrega del informe de Prisión
Política y Tortura, de golpe se le vinieron los malos recuerdos. La muerte
de su padre -el general FACh Alberto Bachelet- de un paro cardíaco a
consecuencia de las torturas que sufrió en la cárcel. Y los tormentos que
soportó en carne propia, que para entonces tenía poco más de 20 años y
cursaba 5° año de medicina. No sólo ella, también su madre.
-Contreras dijo que usted no estuvo en Villa Grimaldi.
-Así escuché. Me resultó sorprendente. Él sabe perfectamente que mi madre y
yo estuvimos detenidas, primero en Villa Grimaldi y luego en Cuatro Álamos.
Las dos caímos presas el 10 de enero de 1975. Nos interrogaron, nos
carearon...
-¿Con qué cargo? ¿Qué orden?
-Nada. Estábamos en el departamento y nos avisaron de la conserjería que
unos señores del servicio de inteligencia querían subir. Pesqué el teléfono
y le avisé a mi cuñada que fuera a buscar a los niños -los hijos de mi
hermano Alberto, que son australianos, uno de 5 y el otro de 4 años-. Los
dos jóvenes llegaron de civil pero, evidentemente, eran militares.
Trajinaron cosas... Recién terminábamos de almorzar. En menos de media hora
mi cuñada se llevó a los niños. Nos hicieron algunas preguntas y dijeron que
nos tenían que llevar a otro lugar para un interrogatorio, que
inmediatamente nos iban a devolver.
Le cuesta recordar. La voz se le esconde, baja la vista tras los lentes
ópticos y relata lentamente, con largos silencios:
-Nos hicieron subir a un auto. Nos pusieron scotch en los ojos y gafas
oscuras para que no se notaran las vendas. Llegamos a un lugar que no
sabíamos qué era. Inmediatamente me separaron de mi madre. Yo no tenía claro
de qué se trataba.
-Por supuesto que en esa época yo participaba en actividades políticas
clandestinas. Nada grave. Nos reuníamos, analizábamos lo que estaba pasando.
En ese momento había una reunión de la alta dirección del PS en alguna parte
de Santiago. Yo pololeaba con un joven de la directiva y mi preocupación era
que no fuera a llegar a la casa en ese momento. Justo me llamó por teléfono
cuando salíamos -continúa, saltándose el orden cronológico-. Habíamos
acordado que si alguno tenía problemas debía decir una cierta frase. Algo
como "Mi amiga Dina-marca me invitó a tomar té y no sé a qué hora voy a
volver". De inmediato trascendió que nos habían llevado presas. Eso explica
lo que pasó después, a diferencia de mucha gente detenida que desapareció...
-Mi cuñada le avisó a mi hermano a Australia. Y llamó a mi tío, el general
Osvaldo Croquevielle, casado con una hermana de mi padre. Y él llamó a Leigh
y le exigió que nos soltaran, que nos dieran un buen trato. Si no hubiera
sido por eso, no sé si hoy estaríamos aquí.
-Nos llevaron a Villa Grimaldi. Un camino largo. De repente se pararon en un
lugar, siguieron, doblaron y subieron, subieron, subieron... Llegando allá
nos empezaron a interrogar. Qué contactos, a quiénes conocía, ese tipo de
cosas. Una niña que estaba presa, al ser interrogada y torturada, dijo que
sabía que yo estaba activa y tenía contacto con la directiva del PS, lo cual
era efectivo. Me llevaron -siempre con los ojos vendados- a una pieza donde
había camarotes. Éramos unas ocho presas. No las conocía, estaban Lucrecia
Brito, Patricia Guzmán, María de los Ángeles Salinas Farfán. Patricia y
Lucrecia estaban embarazadas. Para el Año Nuevo los guardias se curaron y
las fueron a buscar. Violaron a una y a la otra la dejaron porque se puso a
vomitar. Había otra chica, Mónica Villanueva, de unos 16 años, y una
dentista cuyo nombre se me escapa... La María Eugenia Ruiz-Tagle. Y la
primera esposa del cineasta Álvaro Covacevich. Ella nos dijo "estamos en
Villa Grimaldi. Lo sé porque con Álvaro teníamos una industria de baldosas y
una vez me subí un poco la venda y vi las baldosas que yo les vendí a los
antiguos dueños de Villa Grimaldi". La detuvieron con su hijo de 8 años...
-Los domingos se escuchaba una campana, así que sabíamos que había una
iglesia al lado. También pasaban aviones: el aeropuerto Tobalaba está muy
cerca. Con los ojos vendados noche y día, para que no los reconociéramos.
Más de alguna se levantó la venda alguna vez y recibió bofetadas. Nos
llevaban al baño unas dos veces al día, siempre a ciegas. Un baño con un
escusado, un lavatorio chico y una tina que no funcionaba. En la pieza del
lado había prisioneros hombres, escuchábamos los grilletes cuando
caminaban... Frente a la pieza nuestra estaba la sala donde se "parrillaba".
Durante los días que estuve ahí, varias de las chicas fueron torturadas en
la parrilla eléctrica.
-Una vez uno me dijo: "Soy de la Fuerza Aérea. Su padre no mereció lo que le
pasó. ¿Necesita algo?". Le dije: "Saber si mi madre está viva, cómo está. Y
si tiene puchos, convídele: debe estar desesperada". Después me dijo: "Su
mamá está bien. La vi y le llevé un par de puchitos".
- ¿Cuánto tiempo pasó en Villa Grimaldi?
-No recuerdo bien. Llegué a principios de enero y me dicen que me fui a
fines de mes. Entre la Villa y Cuatro Álamos. Estábamos hacinadas, pero mi
mamá estaba en la torre, en peores condiciones que nosotros. En Cuatro
Álamos quedamos en piezas al lado. Lográbamos conversar en la noche a través
de la rendija de una ventana. Nos llevaron a Cuatro Álamos porque así era el
sistema, el sistema con los que no desaparecían para siempre. Entraban en la
noche a cada rato, sacaban gente a tortura.
-¿A usted la torturaron?
-Sí, me torturaron... Me cuesta recordar detalles. Como que se me bloquearon
los malos recuerdos. Me golpearon. Lo mío no fue nada al lado de lo que
sufrieron otros. No me parrillaron; nunca he dicho eso. Con lo que me tocó
pasar, es suficiente como para no tener que inventar nada. Atendía a mis
compañeras de celda cuando volvían de ser torturadas. Algo tremendo. La
huella física por un lado y lo anímico: muy deprimidas; debilitadas. Aunque
fueran muy fuertes, con la voluntad quebrantada.
-Escuchaba a los carceleros conversar entre sí, jóvenes aparentemente
normales. Cuando me interrogaban me decían groserías, me gritaban, me
zamarreaban, y de repente el mismo que me interrogaba me preguntaba detalles
de cómo había ingresado a medicina, porque su hija quería ser médico. Algo
muy esquizofrénico.
-¿Es efectivo que también fue abusada?
-No. Si fuera cierto, lo reconocería. Lo amedrentador era estar tan
indefensa, tan vulnerable (los ojos se le llenan de lágrimas). Uno piensa
que lo superó porque ha sido capaz de transformar el dolor -la pérdida del
papá, de los amigos, de gente muy querida, el exilio- en una fuerza
positiva, para trabajar para que esto no vuelva a ocurrir. Pero al recordar,
se vuelven a sentir los dolores. Amigos de los que nunca más hemos sabido.
Un día me dejaron en la puerta sin un peso para volver a la casa, con la
ropa sucia de tanto usarla... Me amenazaban con matar a mi mamá y a ella con
matarme a mí. La verdad, soy una sobreviviente de Villa Grimaldi. Lo pasé
mal, pero muchos lo pasaron infinitamente peor.
- ¿Qué puede reparar todo eso?
-No podemos cambiar lo que vivimos, pero las reparaciones que se otorguen
pueden mitigar algo. Hay personas que no sólo perdieron la salud; otros, la
vida. Perdieron trabajos. La gente requiere reparaciones morales. Y en
algunos casos, también pecuniarias.
- ¿Fue una "política institucional", como reconoció Cheyre?
-Torturas y desaparición de personas ocurrieron en ese tiempo -en el
contexto de la guerra fría y la doctrina de seguridad nacional- en distintos
países del continente. Creo que en ese tiempo hubo una formación que llevó a
estos horrores que ocurrieron en todas las instituciones. Afortunadamente
las FF.AA. chilenas han desterrado esos sistemas. Hoy en las escuelas se
enseña el respeto por los derechos humanos y está descartada la doctrina de
seguridad nacional.
- ¿A quién sindica como el principal responsable?
-... Todo el país lo sabe.
- ¿Qué le desea a Pinochet?
-...Me hubiera gustado que, en su momento, hubiera tenido la generosidad de
asumir responsabilidades y haber dejado a las instituciones libres. Pero él
ya no es un actor político, para nada.
LANZAMIENTO DE CAMPAÑA
"Tengo las capacidades para gobernar"
-¿Qué la decidió a aceptar ser candidata presidencial?
-Responder al apoyo ciudadano para liderar un proceso en que, a partir de
los progresos alcanzados, avancemos fuertemente hacia el desarrollo. Debemos
dar un salto cualitativo que nos permita desarrollar el capital humano. Eso
es hablar de educación en todos los niveles, innovación tecnológica, que los
beneficios de estos logros lleguen a la mayoría.
-¿Continuidad o cambio?
-Continuidad en todo lo bueno que tenemos -paz social, crecimiento
económico, etc.-, pero cambio en el sentido de asumir los desafíos
pendientes.
-El senador Ominami dijo que la Concertación en estos años hizo lo que pudo,
no lo que quiso. ¿Está de acuerdo?
-En política siempre se fija primero el deber ser y después se realiza el
poder ser. En la campaña municipal recorrí muchas partes y vi lo que falta
por hacer y lo mucho que se ha hecho.
-¿En qué área se siente más débil?
-En ninguna. No estoy obligada a saberlo todo. Para eso se trabaja con
equipos. Elegiré a los mejores asesores, lo más transversales posibles.
-¿Cuenta con el apoyo de Lagos?
-El Presidente quiere un candidato o candidata único de la Concertación, que
sea el mejor para ganar en las próximas elecciones.
-¿Cree que será fácil lograr candidato único?
-Es indispensable. Y espero que los partidos estén a la altura de las
circunstancias históricas. De lo contrario, se destruye la Concertación.
-¿Qué mecanismo prefiere para definir al candidato único?
-Primarias abiertas.
-Pero al comienzo se manifestó contraria...
-Se interpretaron mal mis palabras. Siempre dije primarias abiertas. Me
preguntaron ¿y si las primarias son muy costosas? Entonces dije que tiene
que ser un mecanismo suficientemente democrático, legítimo y que interprete
el sentir ciudadano. No una decisión entre cuatro paredes.
-¿Primarias porque las encuestas la favorecen a usted?
-No. Porque es un mecanismo democrático.
-¿Estaría dispuesta a renunciar en aras de la unidad de la Concertación?
-Prefiero no hacer política ficción.
-Todos coinciden en que su plus es el carisma. ¿Cree que basta con carisma
para gobernar un país?
-No basta el carisma para gobernar un país. Pero creo que tengo las
capacidades para gobernar. Por lo demás, lo que llaman carisma tiene mucho
que ver con la credibilidad.
-Según la oposición, cada vez que hubo algún problema mientras era ministra
de Defensa, la blindó el equipo de La Moneda.
-No es efectivo. Los temas delicados deben trabajarse con prudencia y
discreción. Trabajé bien con las FF.AA. porque tenían la plena convicción de
que yo hacía lo que decía y que lo reservado era reservado.
-¿Qué fue lo más complicado que le tocó enfrentar?
-En mi relación con las Fuerzas Armadas, la salida del general Ríos. Desde
la perspectiva de la Defensa y la política exterior, el espionaje en el
consulado de Perú.
-¿Se ve con banda presidencial?
-¡Ay! -se larga a reír-. Claro, cómo voy a decir otra cosa. No es algo en
que piense todo el día, pero si soy candidata y gano las elecciones, luciré
con mucho orgullo la banda presidencial.
Sus ideas económico-sociales
-¿Qué problema del país le parece más urgente resolver?
-Muchos dicen que el trabajo pero, en realidad, la mayor cantidad de trabajo
la genera el sector privado, no el Estado. Sí, programas sociales.
Educación, que es central. Salud, vivienda. Desarrollar políticas que
permitan mejorar el empleo y las condiciones de los trabajadores.
-¿Diría que el modelo económico chileno es neo-liberal?
-No es un modelo neo-liberal clásico, porque no sigue las recetas del
consenso de Washington. Lo que se ha hecho es mantener ciertas reglas
generales, aplicar políticas sociales muy fuertes para contribuir a la
distribución del ingreso.
-¿Coincide con Aylwin en que "el mercado es cruel"?
-El mercado es muy cruel, por eso se requiere que el Estado proteja a los
sectores más vulnerables con políticas públicas.
-Siendo socialista, ¿no aspira a un sistema socialista?
-...El Estado debe tener un rol muy importante para incentivar que el sector
privado crezca, entregándole todas las condiciones que se requieren para
eso. Y garantizarle la competitividad. La estabilidad política es necesaria
para que vengan inversiones. Apoyar con capacitación y acceso al crédito a
pequeños empresarios y garantizar protección social.
-¿Qué conserva de la socialista de los años 70?
-Si en los 70 me hubieran dicho que era social-demócrata, me habría sentido
insultada. Ahora me siento una social-demócrata. Y mantengo la convicción de
que la democracia no debe ser sólo representativa, sino cada vez más
inclusiva. No hay forma de mantener paz y cohesión social si no se integra a
todos los sectores a las mejores posibilidades.
-¿Qué medidas propiciaría para mejorar la distribución de la riqueza?
¿Impuestos?
-Primero, elevar la calidad de la educación. El tema impuestos habría que
analizarlo a fondo.
-¿Mantener los equilibrios macroeconómicos contra viento y marea?
-Hay que mantener los equilibrios, pero creo que debe haber un gasto fiscal
suficiente, focalizado en los que más necesitan.
-Flexibilidad laboral:
-Estoy dispuesta a analizarlo. Es importante en el caso de mujeres y
jóvenes, pero hay que evitar caer en precariedad laboral.
Y lo valórico
-¿Es una ventaja o desventaja para usted competir con Soledad Alvear,
católica, casada y con un solo matrimonio?
-Yo soy agnóstica, extremadamente respetuosa de las distintas
espiritualidades. Y tengo valores que algunos califican de cristianos y yo
los califico de humanistas.
-¿A favor de reponer el aborto terapéutico?
-Estoy contra el aborto. Como soy médico, no puedo dar una respuesta ética
solamente, sino también técnica. Hay que ver si el avance de la medicina hoy
lo justifica cuando corre peligro la vida de la madre.
-¿A favor de la "píldora del día después"?
-¡Sin duda! Tengo la convicción de que no es abortiva. El Estado debe
ofrecer distintas opciones y cada cual tomar sus propias decisiones. Yo
propiciaría una política de sexualidad responsable.
IDENTIDAD
Michelle Bachelet Jeria, 51 años, separada, tres hijos.
Estudios: Escuela primaria en Antofagasta, escuela pública en San Bernardo,
Liceo N° 1 de Niñas y Escuela de Medicina U. de Chile. Magíster de Ciencias
Militares en la Academia de Guerra.
Profesión: Médico, especialista en Pediatría y Salud Pública.
Filiación política: Partido Socialista.
Trayectoria: Exiliada en Austria y Alemania. Regresa en 1979. Participó en
la Comisión Chilena de Derechos Humanos. Miembro del Comité Central del PS
(95-2000). Asesora Ministerio de Salud. Asesora Ministerio de Defensa.
Ministra de Salud. Ministra de Defensa.
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