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Francisca Martín-Cano Abreu
http://es.geocities.com/contraandrocentrismo/biblio.htm
Apartado 854-50080 Zaragoza
3/10/05
Queridos foristas:
Inicio el envío de un artículo de Virginia Marizcurrena en dos e-mails, que tenía archivado hace tiempo.
Un abrazo, Francisca
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BREVE HISTORIA DEL LESBIANISMO
Por Virginia Marizcurrena
Como se sabe a lo largo de la historia han existido mujeres que por su orientación sexual han permanecido en la invisibilidad, no han sido solo las mujeres en la totalidad de los casos uno de los sectores mas discriminados a lo largo de los siglos, las lesbianas como mujeres han sido doblemente discriminadas y castigadas; lo interesante de todo esto es que, no por esa especie de ostracismo anti humano, degradante de la condición del ser han logrado muchas de estas mujeres sobresalir por diversos medios en el mundo de las letras, la filosofía, las artes, como la pintura, la música, la fotografía, la medicina, la política e innumerables sectores de la vida.
Estas mujeres han dejado un invaluable legado a nuestra cultura, y no solo a la misma, sino que han aportado con su sabiduría, conocimiento y talento a toda la humanidad. Esas mujeres marcaron un hito en la historia, por su talento y no necesariamente por ser lesbianas.
La historia da cuenta de estas mujeres. En el mismo Código de Hammurabi aparece la caracterización de salzikrum, como una especie de mujer hombre, con diferentes derechos de herencia respecto a otras mujeres, eran mujeres que probablemente estaban destinadas a un rol de sacerdotisas, podían tener una o varias esposas, así como la posibilidad de adoptar hijos.
El lesbianismo ha sufrido a lo largo de la historia tratos diferentes, respecto a las épocas, ha habido lugares donde era completamente admitido como ciertas regiones de Albania y la ahora ex Yugoslavia, en épocas pretéritas.
En ciertas regiones de Italia, y particularmente en lugares muy apartados de la "civilización" las relaciones homosexuales eran consideradas moneda corriente, rescatadas estas historias, gracias a la transmisión oral, cuentos, proverbios, fábulas y canciones, son ejemplos también de la existencia de prácticas lésbicas en comunidades aisladas.
La existencia de relaciones amorosas entre mujeres era práctica normal en regiones como Cabiria, zonas donde difícilmente accedía el imperio de la ley, y esta no era tenida demasiado en cuenta.
En esas zonas montañosas y salvajes, habitaban las "sbraie", mujeres que no tenían ningún contacto con los hombres.
También según analizan algunos historiadores aparecen dentro de la cultura china algunos elementos que denotan la existencia de relaciones lesbianas, Boswell rescata palabras de Ying Shao ( 140206 d.c.) "Cuando dos mujeres se relacionan entre sí como marido y mujer se denomina esa situación como dui shi'". Se registra fuera de los casos de la corte también casamientos grupales de lesbianas. Y "Asociaciones de la Orquídea dorada" que existían en el sur de China sobrevivieron hasta el siglo XX, las mismas incluían ceremonias de casamiento e intercambio de presentes entre "esposa" y "marido". Dichas mujeres podían incluso adoptar niñas, que a su vez podían heredar de sus adoptantes.
Existe cierta unanimidad entre los historiadores sobre el hecho de que el primer texto poético en la historia pertenece a una mujer de nombre Enheduanna, una sacerdotisa sumeria que entonaba exaltados cantos a su diosa. Judy Grahn señala, o hace una lectura lesbiana de dichos himnos, cuya existencia se remonta al año 2300 AC. Dicha mujer era una sacerdotisa y en sus himnos honraba el poder de la diosa Inanna. La presunción discutible de Grahn surge de las descripciones que hacía sobre Inanna y su belleza física, junto a narraciones altamente sensuales, refiriéndose a sí misma además como la "esposa" de Inanna. Y la responsabilidad que le adjudicaba a Inanna como encargada de los rituales y ceremonias gays.
Avanzando en el tiempo seguimos encontrando cada vez más evidencias de la existencia de relaciones eróticas entre mujeres; los rituales de iniciación lésbica en Grecia, las representaciones visuales de posiciones eróticas tántricas de lesbianas en India según Thadani, y relaciones lésbicas en los harenes orientales.
Según documentan algunos historiadores, aunque tampoco abunda el material referencial hubo muchos ejemplos y casos registrados de homosexualidad en América Latina, si nos referimos a grupos aborígenes, en épocas pre coloniales ya existían este tipo de prácticas. Entre los pueblos ubicados en las zonas mas meridionales la práctica era considerada aceptable. Uno de los registros es del grupo Tupinamba, los hombres homosexuales eran llamados tibira y las mujeres lesbianas cacoaimbeguira. Un cronista de la época (año 1587) de nombre Gandavo, describe la conducta de esas mujeres-macho: "Hay algunas indígenas que no conocen hombre alguno...abandonan todos las tareas de las mujeres e imitan a los hombres, siguen sus oficios como si no fuesen mujeres. Llevan los cabellos cortados de la misma manera que los machos y van a la guerra con sus arcos y flechas y a la caza, preservando siempre la compañía de los hombres. Y cada una tiene mujer que la sirve, como quien dice es casada. Y así se comunican y conversan como marido y mujer."
Por lo que se sabe desde la edad media, hasta los tiempos modernos han habido diferentes actitudes.
En la Edad Media era bastante difícil aceptar que las mujeres podían sentirse atraídas hacia otras mujeres, en una sociedad esencialmente falocéntrica como lo era la del medioevo. Eran conocidos los casos de juicios y castigos con la hoguera de homosexuales masculinos, pero las lesbianas prácticamente no "existían", no para la ley, ni para la medicina, ni para la opinión publica.
En España aparentemente solo se conocen cuatro casos, poco se sabe del resto de Europa, naciones como Italia, Francia, Suiza, Alemania o los Países Bajos.
Esta obliteración histórica adquiere relevancia tanto cuando si existían relaciones amorosas entre mujeres en la práctica.
Lo cierto es que sí aparecen referencias cristianas al hecho, encontramos muchas, entre ellas a San Ambrosio en el siglo IV declaraba:"Esto es testimonio de que estando Dios enojado con la raza humana por causa de su idolatría pudo ver que las mujeres deseaban a otras mujeres para practicar una lujuria no santa. "
Y en el mismo siglo San Crisóstomo agregaba "nada más digno de vergüenza que las mujeres tengan este tipo de contacto puesto que deberían ser mas modestas que los hombres."
Siglos más tarde encontramos sentencias como la de San Anselmo en su Epístola a los Romanos 1:26: "Se ve a las mujeres atentar contra la naturaleza al cometer actos vergonzosos con otras mujeres."
Y Pedro Abelardo se pronuncia especificando que es contra la naturaleza: "es contra natura, Dios creó los genitales femeninos para uso de los hombres, y viceversa, y no para que las mujeres pudiesen cohabitar con otras mujeres."
Debido a que las relaciones entre féminas las leyes Divinas y las naturales, varios manuales penitenciarios las incluyen dentro de aquellas actividades dignas de castigo.
Aparece también Santo Tomás, con su influyente Suma Teológica, sosteniendo que existen cuatro categorías de vicios contra la naturaleza y enumera, la masturbación, el coito con los animales, coito en una posición no natural, y cópula con el sexo indebido, macho con macho, hembra con hembra.
Con posterioridad muchos teólogos seguirán la línea trazada por Santo Tomás citándolo en sus obras como es el caso de Silvestre Prierias y Jean Gerson, rector de la Universidad de Paris en el siglo XV.
Del mismo modo el Arzobispo de la ciudad de Florencia San Antonio (1363-1451) clasificó la sexualidad lésbica como la octava de nueve categorías del pecado de lujuria.
En el siglo XVI el penalista Carlos Borromeo especifica: "Si una mujer fornica con otra mujer, le corresponderá dos años de penitenciaria."
El conocimiento de la existencia de este tipo de relaciones por parte de jefes de la clerecía condujo a la realización de esfuerzos para frenar esta situación dentro de las comunidades religiosas.
En los Concilios de París (1212) y Ruan (1214), se establece la prohibición de dormir juntas a las hermanas, con orden de mantener una luz encendida en la puerta de los dormitorios durante toda la noche.
A partir del siglo XIII, comenzaron a ser frecuente dentro de las reglas monásticas determinadas ordenes, como la de pedir la abstención de las monjas de visitar las celdas de otras hermanas, se prohíbe que tranquen sus puertas, con el fin de poder ser controladas por la abadesa, y evitar que se traben relaciones de amistad especiales entre las hermanas.
Los motivos eran implícitos, no especificados claramente, pero tal como se sabe se han encontrado manuscritos medievales donde se corrobora que las practicas amorosas entre monjas existía.
También en el mundo secular aparecían algunas referencias a la sexualidad lésbica. Algunos juristas discutían el tema. Muchos de ellos como Cino de Pistoia interpretaban erróneamente al parecer por ejemplo la Lex Foedissimam, un edicto imperial romano del año 287 se refería a las relaciones entre mujeres, según este autor esta ley cuya finalidad real fue proteger los derechos de las víctimas de violación podía interpretarse de dos maneras: una, cuando una mujer es obligada a entregarse a un hombre, y la otra cuando la mujer es obligada a entregarse a otra mujer, pues según el autor hay mujeres que debido a sus "viles tendencias perversas" ejercitan su lujuria sobre otras mujeres y las persiguen tal si fueran hombres.
Esta misma interpretación fue seguida también por Bartolomeo de Saliceto (1400), cuyas glosas jurídicas fueron utilizadas con gran frecuencia en los siglos siguientes.
De todos modos a pesar de estos escritos parece haber escasa legislación al respecto. Aparentemente en las escasas referencias a la sexualidad lésbica en las leyes seculares, se encuentra una Constitución provisoria del Santo imperio romano, promulgada por Carlos V en el año 1532.
La mayoría de las leyes civiles contra las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, incluyendo la ley inglesa de 1533 que hizo que la sodomía pasiva fuera pasible de pena de muerte no se referían a las mujeres en forma específica.
En el arte literario tampoco, Dante en su Divina Comedia, donde enumeraba los infinitos pecados de este mundo, no enumera o relata nada sobre lesbianas, no creo que fuera porque no pensara en forma demasiado avanzada par su época que no fuéramos parte de los pecados, sino simplemente las lesbianas éramos ignoradas.
Bocaccio, célebre por su Decamerón tampoco relata historias sobre mujeres, en todo caso homosexuales, y en versión no demasiado agradable.
Torcuato Tasso, en Orlando Furioso: Bradamante y Fiordispina. Un amor imposible o mejor dicho no consumado en el sentido sexual por el hecho de que la primera le revela a Fiordispina que es mujer.
Otro escrito italiano del siglo XVI intenta un debate: por que no es mejor que una mujer ame a otra mujer, de esa manera evitaría cualquier riesgo su castidad.
Mejor dicho para la opinión de ese autor virginidad. Otro interesante concepto entre lesbianas supongo.
Parece que para muchos pensadores las lesbianas son vírgenes. Hablo de lo que deduzco de escritos antiguos. Esto es otro tema, también
Supongo que a muchos les interesaba más, esa eterna invariable cuestión del himen intacto.
Bien, este autor, concluye en sus razonamientos amorosos sobre la hipótesis de amor entre mujeres, que este tipo de amor, no es preferible por una cuestión natural, inspira mayor deseo la belleza de un hombre que la de una mujer.
Parece que un tanto mas dispuesto a admitir ciertas relaciones entre mujeres aparece Brantome, comentando cierta "moda", traída de Italia por una mujer, cuyo nombre no quiere citar. Según este autor muchas de estas mujeres, o la mayoría eran viudas y vírgenes.
Las viudas que no querían quedar embarazadas, y las vírgenes que no querían perder su "honor virginal".
Y otras aparentemente como una suerte de ejercicio; educación sexual para tener sexo con hombres.
Algo que se repite también en la literatura. En Fanny Hill un clásico de la literatura erótica el lesbianismo aparece también, pero siempre hay algo que falta. Son experiencias. Una especie de escalón, donde al final aparece un hombre.
Para Brantome como para otros tantos hombres de su tiempo, la atracción sexual entre mujeres no era algo para tomar en serio, era un "pequeño ejercicio...para llegar al mayor (amor) con los hombres".
La otra razón para ignorar la sexualidad lésbica, era la convicción sobre la inferioridad del sexo femenino, y muchas intentaban "imitarlos", como para obtener supuestamente la superioridad que les era negada biológicamente.
La penalización de la homosexualidad femenina, también siguiendo con la idea, era menor en cuanto a tiempo que la masculina, la conducta era "disculpada", en tanto que no se veía tan mal, el hecho al ser o una conducta imitativa tendiente a buscar la "superioridad" o bien un "pequeño ejercicio".
Con el correr del tiempo las penas fueron endureciéndose, la iglesia iba imponiendo cada vez mas su voluntad y su rigor, y ya para el siglo XVI, se hablaba de pena de muerte como castigo, para la homosexualidad tanto masculina como femenina.
Resulta por demás interesante la visión que Marie Jo Bonnet plantea acerca de la forma de denominar las relaciones amorosas entre mujeres. No siempre fueron utilizados los términos lesbianas y homosexuales. Safo refiriéndose a sus relaciones hablaba de "amiga" o "amada". En el renacimiento comienza a utilizarse la palabra "tríbade". Durante la Edad Media, los amores femeninos no eran nombrados genéricamente, a pesar de existir.
Se puede decir que es a partir del siglo XVI que comienza a nombrarse a las lesbianas de algún modo, a través de el término tríbada. El origen del mismo proviene del latín, y su significado es "frotar, frotarse". En sí las lesbianas eran designadas a través de una técnica sexual que no tenía nada que ver con la sexualidad fálica heterosexual, considerada como la verdadera técnica sexual. Una especie de simulacro sexual.
Brantome en su Vida de las damas galantes, hace alusión a estas mujeres "que hacen el amor entre ellas", mujeres que se encuentran en estratos tan alejados unos del otro como lo son la aristocracia y la clase baja campesina. Sobre este ultimo estrato, se sabe que muchas mujeres se "casaban", entre ellas, sobre el particular Montaigne anotó que en uno de sus viajes a Italia conoció casos de mujeres que fueron arrestadas debido al hecho de vestirse como hombres y vivir sendas vidas. Relata el caso particular de una de esas muchachas llamada Maria, esta mujer que ganaba para su propio sustento, encontró y enamoró a otra mujer a la cual desposó, vestida de hombre. Al ser denunciada, fue arrestada, juzgada y luego condenada a la horca. Con su compañera no aconteció lo mismo, carecía de importancia porque tenía el rol de mujer. No transgredía. Que hubiera consentido al matrimonio con conocimiento de causa no ameritaba ninguna condena.
Ya para el siglo XVI, encontramos voces femeninas como la de Louise Labé y su amiga Clémence de Bourges; y entre la poesía encontramos un largo poema de Pontus de Tyard denominado Elegía de una dama enamorada de otra dama.
La sexualidad lésbica es vista durante largo tiempo y eso se refleja en la literatura como una sexualidad de segunda categoría recordemos el texto de Beranger Les Deux soeurs, ese soneto ataca en forma irónica el silencio y la hipocresía de la iglesia frente a la sexualidad
De todos modos esos versos no escapan del discurso falocrático, con esa repetición: "mais au fond ce n'est rien, je le sens bien, mais au fond ce n'est rien".
Swinburne también dedica textos al lesbianismo recordemos Sapphiques, un elogio a Safo, a los doloroso amores sáficos, a Afrodita.
René Puaux, con sus versos también se une a la constelación de escritores que tocaron de una u otra forma el lesbianismo.
Para el siglo XVII, con el fenómeno de La Fronda empezamos a encontrar otros personajes, mujeres combatientes, imagen de "amazonas", pasiones amorosas entre mujeres, tal es el caso de el movimiento de Las Preciosas. Madeleine de Scudery aparecerá con los primeros ataques violentos contra el matrimonio, al que considera una tiranía, lo interesante es ver en sus obras como heroína, a Safo. Una Safo que revaloriza con todo la concepción de la amistad femenina.
Con la Fronda se comienza a ver que muchas mujeres comienzan a vivir juntas, como testimonio histórico además de la presencia del lesbianismo tenemos nada mas y nada menos que a Madame d´Aiguillon, sobrina del Cardenal Richelieu, conocida por su pasión por las mujeres, al igual que Madame du Vigean ambas mujeres debieron rendirse al yugo del matrimonio, durante el reinado de Luis XIV, encontramos a Madame de Murat que fue encarcelada por orden del rey, por los cargos de amar mujeres, dilapidar la fortuna familiar, jugar, y tener una moral disoluta.
Si bien no puede hablarse propiamente de culturas lésbicas, se hallan entonces sí desde temprano evidencias para algunos autores de la existencia de "cuasi culturas lésbicas".
En el siglo XVIII, encontramos la presencia de Frances Brudenell, Duquesa de Newburgh, viuda y bisexual, a quien se le atribuye haber liderado un círculo social de tríbadas en Dublín, su primer amante fue Lady Allen, y existieron otros círculos, pequeños grupos de "tríbadas" en el Amsterdan de las postrimerías del siglo XVIII.
En Francia fundado en el año 1770 por Therese de Fleury descubrimos la secta lesbiana de Anandrynas. Una disputa interna llevó a su disolución temprana en el año 1784. Una de sus líderes, según manifiesta L.Senelick fue una actriz de apellido Raucourt de quien Napoleón fue gran admirador.
Johann Wilhelm von Archenholtz atestigua en su tiempo que en Inglaterra por el año 1780, existía asi mismo un club de lesbianas: Sociedad Anandrinica de Londres, una de cuyas presidentes era una famosa actriz, a quien no nombra pero los historiadores suponen que se trataba de la actriz bisexual Mary Anne Yates del Drury Lane
Es a partir de los siglos XIX y XX donde la subcultura lesbiana empieza a cobrar fuerza y a echar sus primeras raíces.
Pero generalmente ha sido combatido y mantenido en el ámbito del silencio. Muchas relaciones de evidente tenor amoroso entre mujeres se toleraban justificándose a través de una fachada de "amistad", negándose implícitamente cualquier otro vínculo amoroso entre dos mujeres que implicara el amor de pareja y el sexo.
¿Pero como podemos interpretar eso cuando leemos los poemas, las obras, o el tenor de la correspondencia que mantenían entre si todas esas mujeres?
En Historia de las mujeres de George Duby y Michelle Perrot, hay un interesante capitulo dedicado a las amistades románticas entre mujeres relaciono brevemente el tema, en uno de los capítulos cita a Emma Willard 1889 "Los amores misteriosos entre mujeres, son cada vez más numerosos..." Los llamados "matrimonios bostonianos", eran una especie de institución aceptada en ciertos círculos sociales.
Mientras, Baudelaire y Gautier se hacían eco de los estudios sobre prostitución y lesbianismo realizados por Parent y Duchâtelet abiertamente describían, los ambientes "sórdidos" del París del novecientos, ya conocemos, los poemas prohibidos de Baudelaire, su Lesbos y Delfina e Hipólita y Mujeres condenadas.
En su diario íntimo una mujer alemana escribía "Mi encantadora y confiada mujercita dirige y guía nuestro feliz hogar como una auténtica ama de casa alemana y yo trabajo como un hombre enérgico y gano lo necesario para mantenernos."
En tanto los sicólogos trataban de definir estas situaciones Westphal lo denominaba como "temperamento sexual invertido", intentando describir la atracción que una paciente sentía por las mujeres que hasta en sus sueños "voluptuosos" actuaba "como un hombre".
Krraft Ebbing lo denominaba como "anomalía en su apariencia externa".
En tanto Havelock Ellis culpaba a la "emancipación de la mujer por el aumento de la cantidad de homosexuales. Y Magnus Hirschfeld tildaba a al homosexual como "tipo sexual intermedio".
Las referencias al término lesbiana eran pocas y casi secundarias consideradas al lado de términos e investigaciones sobre homosexualidad, las mismas abocaban en torno a la masculina. Fue a partir de los estudios de Havelock Ellis y Richard von Krafft-Ebing que términos tales como homosexual o invertido empezaron a circular y hacerse conocidos. La creencia común es que las prácticas lesbianas no existían. Los sexólogos y psicólogos del siglo XIX, intentaron explicar el fenómeno siempre a partir de la base de la homosexualidad masculina y no como algo diferenciado. Las lesbianas eran "mujeres invisibles". Y si bien ya no eran consideradas en el ámbito secular de la sicología como pecadoras, sí eran consideradas enfermas y referirse a ellas con términos como desviación.
Ejemplos de esa no visualización de las lesbianas que se convertía en actos activos de negación, eran muchos escritos que eran "censurados" o "depurados" por parte de familiares de escritoras o poetas. Un caso, Christina Rossetti, cuando su hermano, publicó a comienzos del siglo XX una colección de sus poemas, descartó en forma deliberada aquellos que pudiesen resultar sospechoso o apelativos a cualquier forma de significación lesbiana: poemas de amor dirigidos a mujeres. Lo mismo sucedió en su momento con las cartas de Emily Dickinson dirigidas a Sue Gilbert. En todo caso, sucedía también que los críticos negaban la idea de lesbianismo como sucedió con el célebre poema de Rossetti Goblin market lleno de imágenes sensuales y alusiones al trato entre las dos jóvenes. "Did you miss me?
Come and kiss me.
Never mind my bruises,
Hug me, kiss me, suck my juices
Squeezed from goblin fruits for you,
Goblin pulp and goblin dew.
Eat me, drink me, love me"
En Inglaterra dentro del ámbito legal permanecían ausentes, y no nombradas. No estaban prohibidas las relaciones entre mujeres, sí existía la famosa enmienda Labouchere del año 1885, que tanto mal le hizo a Oscar Wilde en vistas del ya famoso "love that does not dare to speak its name". Cabe agregar que no existieron leyes en el sentido estricto reales o parlamentarias prohibiendo la homosexualidad en Inglaterra hasta el año 1533, aunque si referencias doctrinarias a la sodomía. No se juzgaba las lesbianas directamente por tal hecho entonces, sino por fraude, vagancia y delitos ambiguos, como los casos de penalización por hacerse pasar por hombres, e incluso casarse de esa manera. Lo interesante del hecho en el caso de Inglaterra es que un intento del año 1921 por introducir una legislación similar y prohibitiva de las relaciones lésbicas, no tuvo éxito. Dicho éxito se debió a toda es maquinaria discursiva para mantener su existencia por debajo de lo hablado y lo cotidiano, una vez más como si el hecho no existiera.
En Francia tampoco hubo leyes condenatorias de la homosexualidad entre los años 1810 a 1942, con la aparición de Petain y unas Ordenanzas del año 1942 y 1945 (Código Penal).
En otros países como EEUU, la validez literaria de los escritos de algunas mujeres eran cuestionados basándose en prejuicios tales como la homosexualidad de la autora. Tal sucedió con Amy Lowell, existen varias referencias en torno a la descripción de Lowell, Louis Untermeyer la describe como una "distribución enorme de carne", aludiendo evidentemente a su físico, antes de entrar y sin razón al análisis de su obra.
También a Radclyffe Hall a finales de la década de los veinte, le tocó el turno de la censura y el desprecio cuando publicó El pozo de la soledad. Eso a pesar de su contenido, y su final que en definitiva no dejaba de complacer a la mente heterosexual, con ese retrato amargo sobre la existencia lesbiana, y un final no menos halagador. Con esa notoria sentencia final donde dice: "Give us also the right to our existence!"
En ese contexto de prohibición, silencio, negación, y términos como inversión se desarrollaron novelas como Mrs Dalloway, El bosque de la noche, y El pozo de la soledad. Orlando merece también una lectura desde lo andrógino y la oscilación de lo ambiguo y lo no nombrado con todas sus vertientes: "a vacillation from one sex to the other takes place, and often it is only the clothes that keep the male or female likeness, while underneath the sex is the very opposite of what is above"
Y rescatada del olvido QED del año 1903, una novela autobiográfica de Gertrude Stein, que se negó a publicar hasta muchísimo después de haberla escrito, y que retrataba bajo otros nombres una historia que envolvía a Gertrude Stein en un círculo amoroso en el cual se vio envuelta.
Prosiguiendo, durante el siglo XIX los casos de mujeres trasvestidas comenzaron a multiplicarse. En la cultura impresa del siglo XIX figuraban muchas historias de "espadachines femeninos" y "maridos femeninos". Históricamente encontramos personajes de la vida real como Emma Edwards que leyó el cuento llamado Fanny Campbell or the female Pirate Captain, y luego de esa lectura decidió hacer lo mismo, cortarse el cabello y comenzar a vestirse como hombre. Documenta Duby que lo hizo tan bien que estuvo a punto de casarse con una bonita chica de Nueva Escocia, y logró alistarse en el ejército de la Unión durante la guerra civil norteamericana.
Otra mujer Eliza Odgen, moza de cordel de Shoreditch, actuó y vivió a la par de sus compañeros masculinos, lo cual significaba fumar, beber, y "cortejar a toda bonita zagala que se le cruzara en el camino".
En el Times en el año 1835 se escribía sobre Mary Chapman, boxeaba, practicaba esgrima y mantenía una amante además de su mujer".
A finales de siglo XIX en Francia otra mujer, Jeanne Bonnet, adoptaba similares actitudes, arrestada varias veces por la policía por vestirse hombre, luego de visitar con tal atuendo un burdel se enamora de una de las prostitutas del mismo Blanche Bruneau, a quien convenció de abandonar la prostitución.
En un libro titulado Historia General sobre crímenes y robos de los piratas mas famosos, escrito por el capitán Charles Johnson, aparentemente un seudónimo bajo el cual se escondía Daniel Defoe, publicado en 1724, aparecen dos figuras femeninas Anne Bonny y Mary Read, mujeres piratas.
Anne Bonny, nacida como Anne Cormac. Lo primero que se conoce sobre ella data del año 1710, hija de un adinerado y poderoso terrateniente, se educó en forma un tanto ruda, adquiriendo ademanes varoniles y desprolijos.
A temprana edad comenzó a frecuentar tabernas y antros donde pululaban bucaneros, y hay historias que sostienen que un pretendiente terminó hospitalizado luego de que ella rompiera una silla en su cabeza. Según se sabe en cierta ocasión utilizó su espada para desnudar botón tras otro para desnudar a un maestro de esgrima.
Su padre la desheredó cuando se fugó con James Bonny en venganza quemó la plantación y se escapó a las Bahamas una especie de paraíso para piratas como Barbanegra y el capitán Kidd. Allí se instaló pronto abandonó a su esposo y se convirtió en la mujer de Chidley Bayard, el hombre mas poderoso de la isla, con el fin de obtener protección. Pronto abandonó a este hombre para irse con un pirata John "Calico Jack" Rackham. Luego de realizar piratería durante un tiempo, decidió acogerse al indulto ofrecido por el gobierno inglés. Y regresó pacíficamente a Nueva Providencia. Fue allí donde conoció a Mary Read, alias Mark.
Las amistades románticas, eran moneda corriente en sociedades pasadas, mujeres como Madame de Staël, Mary Wollstoncraft, George Elliot, Flora Tristán o Marina Tsvetsaeva, Bettina von Arnim y Carolina de Günderote, forman una de esas "amistades románticas", en el siglo XIX, von Arnim le escribía apasionadamente: "Si no existieses que seria el mundo para mi? Soy una especie de muerta si no me pides que me levante y viva siempre contigo. Tengo la certeza que mi vida solo tiene sentido cuando me llamas, y que mi vida terminará si no puede continuar creciendo junto a ti. Sin ti mi existencia es incierta, si tu amor igual que una planta mi vida no florecería." Y Gunderode correspondía esa pasión declarando: "Tu eres mi rayo de sol que me calienta, en tanto que en todo otro lugar sin ti es helado." Una voluminosa correspondencia documenta esta relación, de intenso afecto, tanto como apoyo y estímulo intelectual.
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Lun, 3 de Oct, 2005 12:35 pm
Francisca Martín-Cano Abreu <martincano@...>
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