Francisca Martín-Cano Abreu
http://es.geocities.com/contraandrocentrismo/biblio.htm
Apartado 854-50080 Zaragoza
1/3/06
Queridos foristas:
¡Por primera vez ha ocurrido!
¡Mi esfuerzo en Internet en defensa de un pasado de la mujer prehistórica,
muy diferente al divulgado por la "verdad establecida" de la visión
patriarcalista, no ha caído en saco roto y ha saltado a un medio de
comunicación público!
Me refiero a la noticia que oí anoche en las noticas de la TV2 a las 22:10
horas, que hablaba de una exposición de esculturas precolombinas que se
estaba celebrando en España (no me enteré en qué ciudad, imagino que diría
Madrid. Y en Google no la he encontrado reflejada aún).
Decía la locutora que la exposición exhibía esculturas femeninas,
pertenecientes a diferentes culturas precolombinas.
Y que las esculturas reflejaban una sociedad que ponía de manifiesto que las
ideas sobre la mujer en períodos preclásicos era muy diferente al mantenido
hasta ahora, ya que ejemplificaban que la mujer había ejercido una posición
importante en la estructura de la sociedad. Es decir, que había desempeñado
un papel superior al que se creía según los libros académicos, ya que
ejercía el poder como reina y sacerdotisa. Y que practicaba trabajos como
agricultora, artesana, y no me acuerdo qué más.
Sé que estaba divulgando la visión feminista por fin. Y que tal visión
feminista la habría leído en el Catálogo de la Exposición (escrita desde
luego por comisari@s feministas).
Y lo sé muy bien porque estoy harta de visitar exposiciones androcéntricas
que divulgaban la visión machista, y que era hasta hace poco la visión que
imperaba en ese mundo.
Y también sé las poquísmas personas que defendíamos una visión feminista y
lo que hemos tenido que soportar.
De hecho es la primera exposición que integra la visión feminista en España
(a excepción de la maravillosa y valiente de las Deesses, Diosas, Goddesses
de Barcelona de hace varios años).
No he hablado mal de ninguna, porque la elección de las obras o la visión de
las mismas que reflejaban los catálogos me hacía vomitar cada vez que
visitaba una.
Sólo hablé mal de la expo de Alimentos Sagrados de Barcelona, porque sufrí
una gran decepción, ya que l@s comisari@s (casi las mismas de Deesses,
Diosas, Goddesses), desfortuandamente, asumían el sexismo de antaño, en vez
de aprovechar la elección de las esculturuas para dar la visión feminista y
ser justas con el verdadero papel femenino en las sociedades arcaicas. Pero
no me extraña que se mordiesen la boca, ya que nadie quiere ser héroes y
heroínas sin trabajo.
Estoy deseando ir a verla. No sé cuándo podré ir.
Pero al menos me siento desagraviada.
El calificativo que me aplicaban los perros de presa arpíos de "fantasma
matriarcalista" (y que he tenido que soportar tantos años), ya queda como lo
que realmente siempre ha sido: una descalificación de machistas.
Por fin la "misión" que emprendí hace años para modificar el mundo académico
de la Arqueología y la Antropología difundiendo a através de la red (la
principal vía que existe en el mundo para poderse expresar sin censuras) mis
descubrimientos (siguiendo la sugerencia de un catedrático de Castellón,
Francesc Gusi i Jener, al que puse en aprieto al pedirle que me publicara un
artículo en su revista, y decirme que no podía hacerlo porque mi trabajo era
demasiado ¡feminista!), ya empieza a dar frutos.
Y eso hice: me lancé al océano de Internet, y me compliqué la vida luchando
sola y con obstinación, por lograr la transformación del paradigma
patriarcal que impera en el mundo de la Arqueología y la Antropología. Y he
divulgado ideas contrarias a las defendidas por el mundo oficial e
inmovilista, manteniendo la esperanza de que con el tiempo sería premiada.
De momento he actuado como una hormiga voluntaria que ha hecho el trabajo
penoso, desbrozando el camino a los que oficialmente me representan. Pero
esta exposición desde una visión feminista, es un acicate para seguir con la
voluntad de querer cambiar las cosas.
El esfuerzo ha merecido la pena.
Y, quizás con el tiempo, yo también me beneficie por tanto esfuerzo.
Un abrazo, Francisca