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³Hay evidencia de sociedades matrifocales humanas desde hace unos 35.000 años. Desde 33.000 años a.c. y hasta 3.000 años a.c., es decir, durante al menos, unos 30.000 años, la evidencia arqueológica prueba que la sociedad humana fue matrifocal. Los restos arqueológicos relativos a estas sociedades se van haciendo, cuantitativamente y cualitativamente más significativos, a partir de hace unos 10 ó 12 mil años. De tal manera, que hoy se podría escribir (y de algún modo, ya se ha empezado) la historia de unos 7 mil años de humanidad anteriores a los 4 ó 5 mil de la historia oficial². Casilda Rodrigañez, ³El asalto al Hades².
³Durante los últimos cien años se han encontrado más de un millar de imágenes de mujeres de la época paleolítica entre grabados, relieves y esculturas. Estas imágenes, de un periodo comprendido entre el 33.000 y el 9.000 a/C, se han hallado en una vasta zona que se extiende desde Aquitania hasta Siberia, muchas de ellas en las inmediaciones de los Pirineos, Francia, Alemania, República Checa, Eslovaquia y Ucrania. Pues bien, esta tradición tendrá continuidad en el Neolítico, habiéndose encontrado unas 30.000 imágenes (la mayoría de arcilla y de mármol) correspondientes al periodo 6500-3500 a/C encontradas en el Este de Europa, así como Menhires de figura femenina, pequeñas imágenes de mujer o pendientes, en el Mediterráneo Occidental y en las costas de la Europa Atlántica pertenecientes al periodo comprendido entre el 5000 y el 2000 a/C². Josu Naberan, ³La vuelta de Sugaar².
Por su parte, Marija Gimbutas nos dice: ³Creo que la clave principal para desentreñar el significado de la Venus paleolítica reside en esa continuidad milenaria del Mito (de la portentosa renovación de la naturaleza simbolizada por la Diosa Procreadora). Veo una línea simple de desarrollo (comenzando en el Paleolítico Superior, a lo largo del Neolítico, hasta el Calcolítico y la Edad del Cobre) de un sistema religioso basado en un ordenamiento social matrifocal. Y en el preciso instante en que la instauración de la era indoeuropea trajo consigo un sistema social y religioso totalmente diferente (dirigida por hombres y por dioses masculinos) aconteció el final de la Antigua Europa y se interrumpió el desarrollo de su sistema cultural. De esta manera, la superioridad religiosa de la mujer aparece documentada de modo continuado a lo largo de veinticinco milenios².
El 3 de Octubre del 2005 se presentó oficialmente ante la prensa el hallazgo de un colgante de piedra paleolítico en la cueva de Praile Aitz, en Deba (Gipuzkoa). La piedra de una antigúedad mínima de 15.000 años, parece representar una mujer de anchas caderas y grandes pechos
Hacemos un pequeño alto en el camino para reseñar el continuo ³alo religioso² con el que la mayor parte de arqueólogos e historiadores cubren sus crónicas sobre la llamada ³Civilización de la Diosa². Incapaces de imaginar o sentir el pensamiento mágico y animista de las culturas primitivas, se empeñan en catalogar a las representaciones femeninas como ³diosas² que se adoraban al estilo de la Virgen María. A este respecto J.Naberan afirma:
³Es un nombre un tanto contaminado, tocado por los prejuicios teístas de la divinidad (es decir, un ser divino ³sobrenatural² que tuviera existencia más allá de la naturaleza) y mezclado asimismo con el concepto indoeuropeo del ³ídolo². En cambio, la Diosa de la que hablamos aquí no es más que la representación múltiple de la naturaleza misma (un concepto bastante cercano, por tanto, al de la divinidad panteísta); y los miles de estatuillas de esa diosa no son ídolos a adorar, sino imágenes, las más de las veces enmascaradas, para representar el drama cósmico. Y, como señala Gimbutas, por eso mismo son tan abundantes: porque la representación o el drama exige muchos personajes²
Por su parte Casilda Rodrigañez recalca: ³Tanto la obra de Mellaart como la de Gimbutas son una fuente de conocimiento importantísima, a pesar de su divulgación tendenciosa bajo el prisma de la religiosidad que impide percibir ³el telurismo más puro² y la condición gaiática del ³mundo de las madres²: es decir, su auténtico significado material y simbólico².
³Riane Eisler, en un artículo que publicó en Ser mujer y que lo titulaba Transformación social y lo femenino: de la dominación a la colaboración solidaria, dice textualmente: Pero en este proceso de desmadejar y volver a tejer de manera consciente los mitos convencionales de la masculinidad y la femenidad, tenemos que estar atentos/as al peligro de podernos encontrar inconscientemente atrapados/as en la red de los arquetipos sexuales de dominación, y tejiendo de nuevo sin quererlo un tapiz de ritos y realidades dominadoras² (Extraído de ³Atenea o la niña que perdió el ombligo).
Pero sigamos nuestro recorrido. Estos antiguos habitantes de la vieja Europa han sido bautizados por los sesudos investigadores con el nombre de pre-indoeuropeos, pues representan la cultura originaria y anterior a la que más adelante se extendería por todo el continente, la denominada cultura indoeuropea. Veamos cuales eran las características de aquellas primeras sociedades agrícolas.
"Según nos revelan diversos estudios arqueológicos (como los de James Mellaart y su grupo de arqueólogos que descubrieron dos ciudades enteras del neolítico en Anatolia, o los cientos de lugares examinados por el equipo de Marija Gimbutas en Grecia, Rumanía, Los Balcanes, Polonia, Ucrania,...) las sociedades de la Antigua Europa se caracterizaban por:
a) Explotación agrícola de fértiles valles atravesados por ríos en los que sembraban trigo, avena, cebada y diversas legumbres.
b) Los restos arqueológicos de aquella época no muestran sólidas murallas ni fortalezas, y en su abundante arte no se reflejan motivos guerreros, batallas memorables, ni armas letales. Edificaron sus viviendas en valles abiertos, a la orilla de los ríos, y no, como lo harían posteriormente los indoeuropeos, en lugares de difícil acceso rodeados de gruesas murallas. Además en las citadas ciudades no aparecen daños de guerra durante largos periodos de siglos.
c) Aquella sociedad no era patriarcal, eso no quiere decir que fuera matriarcal, sino que no hay indicios de dominio, supeditación o discriminación de un género sobre otro. Ni en el sistema de división del trabajo, ni en los enterramientos, ni en ningún otro detalle.
d) La ³Diosa² aparece como el símbolo principal y omnipresente en todo aquel mundo". (Extraído de ³La vuelta de Sugaar²).
Según Villar "...sus gentes se caracterizan por ser pacíficas, con poblamientos sin fortificar con abundante agua y suelo de buena calidad, con casas rectangulares y economía agraria; utilizaban el cobre y después el oro para adornos e instrumentos, si bien no conocen el bronce; religiosamente parecen adorar a diosas madres y cultos de la fertilidad de los campos, animales y hombres que reflejarían una estructura social matriarcal. Juntamente han dejado su huella en la toponimia de Europa común en los ríos y montes". (Extraído de ³La llegada de los indoeuropeos a Grecia²)
Como vamos viendo, el ser humano, al sedentarizarse, comenzó a desarrollar un tipo de sociedades mucho más complejas que aquellas originarias paleolíticas que se habían mantenido durante más de dos millones de años.
³Como señala Gimbutas, si la civilización se define como ³la aptitud de un pueblo para desarrollar las artes, la tecnología y una escritura apropiada, así como para mantener relaciones sociales², está claro que esa Antigua Europa fue una civilización exitosa.
Esa civilización alcanzó su clímax en el V milenio, pero los comienzos se remontan a dos milenios antes por lo menos. Aquellos primeros colonos fueron asentándose en valles fértiles bañados por los ríos, empezaron a cultivar cereales y legumbres, domesticaron los animales, hicieron grandes avances en la técnica de labrar los utensilios tanto de piedra como de hueso². Josu naberan, ³La vuelta de Sugaar.
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Jue, 2 de Nov, 2006 9:53 am
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