Francisca Martín-Cano Abreu
http://es.geocities.com/contraandrocentrismo/biblio.htm
Apartado 854-50080 Zaragoza
18/10/04
Queridos foristas:
Un abrazo, Francisca
--
c) Antropozoomorfas masculinizadas para mostrar falsas hipótesis sobre un
Dios en el Paleolítico
Y son justo los dibujos (no las fotos) calificados como ³Dioses cornudos² o
³Brujos², los que han dado lugar a que persista en el inconsciente de la
población occidental en general, la falsa creencia de que en el Paleolítico
se adoraba a un Dios masculino y había representantes del mismo género:
Brujos / Sorcier / Sorcerer.
Creencias que se obstinan en divulgar algunos prehistoriadores a pesar de
que es incoherente con el hecho de la exclusiva representación de figuras
femeninas en el arte mobiliar y rupestre durante los últimos 45.000 años de
la Prehistoria, antes de la Edad del Bronce y por tanto reflejo de que se
adoraba al Principio femenino y sólo habría representantes del mismo género
[incluso desde hace medio millón de años, ya que se ha encontrado en África
la más antigua manifestación artística humana: la ³Venus de Tan - Tan.
Objeto de piedra de unos seis centímetros de largo encontrado en 1999 cerca
de la ciudad de Tan-Tan, Marruecos.² (...) "entre 500.000 y 300.000 años."
(Aguilera, 2003), de mayor antigüedad que la ³Venus² de Berekhat Ram,
Palestina que hasta ahora había sido considerada la obra de arte de mayor
antigüedad, según afirmaban Carbonell, Rodríguez y Mosquera en (2000, 48),
datada en 250.000 a 280.000 años].
Es decir son "exclusivamente femeninas" las figuras antropomorfas del
Paleolítico, como lo evidencia las cerca de 200 "Venus" exentas (algunas
pudimos ver en la Exposición de Barcelona del 2000: Deesses, Diosas,
Goddesses) y otras muchas "Venus" grabadas o pintadas en paredes de piedra o
en plaquetas de hueso o piedra, o dibujadas en paredes de arcilla. Como
comenta Lorblanchet (2000a, 15): "Los prehistoriadores empiezan a admitir
que «mujeres de Gönnersdorf» pueblan las paredes de otras cuevas." Entre
ellas: En Francia las Venus paleolíticas: de Laussel, la grabada de Cussac,
la de La Mouthe, la del Abri Pataud, las de La Magdelaine, las de Le
Gabillou, las varias grabadas en la Roche de Lalinde, la grabada en la Cueva
de Carriot, las dibujadas en arcilla de Pech-Merle y otras pintadas, las
seis de la Cueva de Pestillac, las varias grabadas en Les Combarelles, las
de la Cueva Planchard, las de Angles Sur-L¹Anglin, la de la Cueva de
Gourdan, las grabadas de Fronsac, la de Font Bargeix, la de Commarque, la
del abrigo de Lagrave, la de Gare de Couze, las de la lastra caliza de la
Cueva de Courbet, la de la plaqueta de Le Saut de Perron, la Venus du
Pont-d'Arc (Chauvet)... En Holanda la de Geldrop. En Alemania las de
Gönnerdorf. En España: la paleolítica grabada en paredes de la Cueva de
Casares.
Y durante todo el Neolítico persistió similar representación exclusiva de
figuras femeninas en todas las culturas del universo, hasta que aparecieron
las masculinas al final, cerca de la Edad del Bronce. Delporte lo confirma
de la cultura de Canaán / Palestina / Israel en (1982, 230): "Es interesante
señalar que en la cultura de Beershéba, más reciente que las que hemos
observado más arriba, las estatuillas femeninas se presentan acompañadas por
algunas figuraciones masculinas; este hecho es relativamente normal en las
culturas de Oriente Medio, a partir de la fase final del Neolítico,
correspondiendo quizá a las modificaciones del sistema socioeconómico,
particularmente referidas a la organización de la familia."
E imágenes femeninas que representaban a la Diosa, la más antigua Divinidad
que adoró la humanidad, o a las Sacerdotisas / Magas / Prêtesses / Priestess
a su servicio.
Asegura Atienza en [1991, 392 (112)]: "Las primeras manifestaciones de
carácter claramente religioso que se conocen, procedentes de aquellas
remotas edades, tienden a la divinización de un elemento generador femenino
primordial, representado por vulvas más o menos esquematizadas y por figuras
femeninas de atributos sexuales extremadamente marcados: pechos, caderas y
órganos externos."
Pirenne reitera en (1982, 43): "En torno de la diosa madre, antes de la
restauración del régimen patriarcal, parece haberse formado el primero de
estos sistemas. Representaba a la vez la tierra y el cielo, la diosa madre
es el universo entero, la diosa principal."
Confirmado por la cita aportada por Delporte de Saccasyn Della Santa (1982,
276) del arte mueble antropomorfo paleolítico: "Figuran magas, sacerdotisas
o vestales (prêtesses)."
Y sólo al final del Neolítico (según lo ilustra el arte) empezó el varón a
compartir con las Sacerdotisas, representantes de la Madre Naturaleza, el
culto. Y para ello, como representante castrado del paredro castrado de la
Diosa Madre, se convertía en eunuco. De ahí que al final del Neolítico
aparezcan imágenes de humanos itifálicos cayéndose o heridos: reflejan el
momento antes de la castración (y a la vez reflejan el paredro de la Diosa
que moría castrado antes de resucitar). Son ejemplos: el personaje itifálico
del pozo de la Cueva de Lascaux (que sería pintado al final del Neolítico
igual que los similares de España: de la Cueva de los Moros de Cogull,
Lleida datado hace VII milenios y el de la Cueva de la Pileta de Benaoján,
Málaga; similar al pintado en Adjefou, Tassili, Argelia también del
Neolítico; y el grabado en Noruega ya en la Edad del Bronce en Leirfall,
Tröndelag del Norte).
Y varones castrados que participaban en el culto junto a las Sacerdotisas, a
partir de la Edad del Bronce en culturas de Egipto, Etiopía, Sudán,
Mesopotamia, Asiria, Canaán / Israel y Palestina, Elam / Persia, Anatolia /
Asia Menor, Suiza, Italia, Grecia, La India, China..., antes de que la
religión evolucionara hacia el patriarcado y los Sacerdotes / Chamanes les
quitaran a las mujeres el protagonismo en el culto.
Por lo que se deduce que las imágenes antropozoomorfas paleolíticas de las
que existe duda en cuanto al género, difícilmente pueden ser consideradas
masculinas, porque no es coherente con el 99 % de las restantes (unas 250
femeninas) y porque el sacerdocio masculino no existía ni en el Paleolítico
ni en el Neolítico.
Y desde luego, estas figuras antropozoomorfas / híbridas o zoomorfas /
animalísticas, son reflejos de la Diosa Madre y sus máscaras animalísticas.
Que podían ser de la fauna con cuernos como los bóvidos, o con colmillos
como los félidos, o con pico y alas como los pájaros, acorde a lo afirmado
por Laviosa en (1977, 62): "Así la madre no sólo se identificaba con el toro
sagrado, con la serpiente, con las palomas, con los pájaros, etc., cuyo
aspecto tomaba, sino también con el árbol, con las plantas, en las que está
implicada la divinidad."
La manipulación de Breuil se entiende, debido a su profesión de cura de la
religión patriarcal cristiana que entonces eran dominantes en la sociedad
occidental, defensora de la creencia dogmática de la existencia eterna de su
único Dios. Dado que contrariamente los hallazgos arqueológicos de multitud
de "Venus" representaciones de culto femenino que evidenciaban que en el
Paleolítico se adoraba a una Diosa, proyectó sobre la Prehistoria su
"ortodoxia cristiana" y manipuló a su antojo algunos hallazgos, a los que
dio versiones digeribles para que no fueran en contra de sus creencias
patriarcales, en un intento de hacernos creer que existían Dioses masculinos
y servidores del mismo género.
Aunque nosotros consideramos que Breuil tuvo la voluntad consciente de
falsificar estas imágenes, otros autores consideran que, más que
falsificaciones son interpretaciones poco acertadas. "Por mi parte, no creo
que Breuil fuera un falsificador, sino más bien un estudioso con fantasía
que vivió de acuerdo con su tiempo y su ortodoxia. Por otra parte, no hay
ningún prehistoridador que no se haya equivocado alguna vez y haya
modificado su teorización con la aportación de nuevas evidencias.
Yo nunca estuve conforme con alguna de las interpretaciones de sus calcos y
presuntas reproducciones, aunque sólo fuera por un solo hecho: que Breuil
jamás profundizó en la Antropología estructural." (Gómez-Tabanera: 2003).
También Bégouén veía excesiva "facilidad" en hacer interpretaciones sui
géneris en Breuil, al confrontar su versión de una plaqueta de Enlène a la
del abate, según dibujos publicados por Gómez-Tabanera (1999, 21): "Arriba,
interpretación (calco) de H. Breuil de una presunta escena sexual grabada en
una plaqueta (datación Magdaleniense) encontrada en Enlène (Arège, Francia).
Abajo, la misma plaqueta con la interpretación de H. Bégouén et alli".
También nos inclinamos a pensar que otros seguidores que defienden el
prejuicio de que en el Paleolítico había Chamanes y Dioses masculinos,
comenten la misma falsedad voluntariamente, dado que nos resulta difícil de
creer que ignoren los hallazgos arqueológicos, exclusivos femeninos en el
Paleolitico, de las "Venus" reflejos de la Diosa adorada. Pensamos que
quieren seguir defendiendo las mismas falsas ideas breuilianas cristianas. Y
más cuando para apoyar sus hipótesis se basan en las versiones dibujadas y
falsificadas de Breuil, no en las fotos reles, ni en otros hallazgos
masculinos que acrediten sus afirmaciones. Por ejemplo Clottes en su
artículo (2003): Chamanismo en las cuevas paleolíticas sustenta su hipótesis
en los dibujos calificados por Breuil como "Brujo" de Gabillou y "Brujo
musical" de Les Trois Frères. Por ello, si prefiere basarse en ellos y no en
las fotos de las imágenes de las Cuevas que le sería muy fácil visitar y
fotografiar (disfruta del privilegio de acceder a lugares prehistóricos no
abiertos al público), nos hace sospechar ¿teme que los originales no
"demuestren" contundentemene sus afirmaciones e interpretaciones
androcéntricas? ¿acaso "sabe" que las fotos no servirían para convencer a
nadie y prefiere las versiones manipuladas del eclesiástico, acorde a sus
intereses?
Su preferencia prueba que quiere seguir, mediante el engaño, extendiendo uno
de los "credos" religiosos típicos de la disciplina (y vigente
desafortunadamente aún en el siglo XXI) sobre el culto a Dioses masculinos
en el Paleolítico, modificando la verdad histórica puesto que tal culto es
negado por la evidencia arqueológica, que muestra que el culto era
exclusivamente femenino. Y engaño que sólo aprovecha a los intereses de
quienes los mantienen en el poder y es causa de que muchos otros interesados
en la Prehistoria sigan condicionados en esas falsedades androcéntricas y
sigan considerando otros hallazgos posteriores como masculinos. De la mujer
leontocéfala alemana Figura 14 aún algunos dicen: "... se acerca entonces la
composición del Hombre-león a unos seres mixtos como son los "magos" de la
cueva "Les Trois Frères" o "Le Gabillou", del periodo muchos siglos
posterior de la Baja Edad de Piedra (Magdaleniense) del Sur de Francia."
(Traducción de López y García, 2003), aunque hoy día empiezan a ser más los
que la ven femenina.
d) Yeguas que también han sufrido el sesgo androcéntrico
No sólo las imágenes artísticas de leonas y antropozoomorfas paleolíticas
han sufrido el sesgo androcéntrico, sino demasiadas veces otros animales
"con vientre prominente" o "acompañados de sus crías", lo han sufrido.
Ejemplos:
La que más sorprenderá a los prehistoriadores actuales, es la yegua
embarazada con señales de heridas en el cuerpo y cayéndose "sobrenadando" en
el espacio pintada en la Cueva de La Pileta, Málaga Figura 24, porque hoy
nadie duda de su género. Pero aún era calificada como "caballo" hace catorce
años en el Summa Artis. Allí afirmaba Pijoán en (1996, 128): "FIGS. 205 y
206.- Caballos pintados con negro, superpuestos a signos rojos. Cueva de la
Pileta, Málaga." También Pijoán calificaba como "caballo" a pesar de
explicitar que estaba acompañada con su cría, una hembra que aparece grabada
en hueso en el Bastón de Teyjat, Dordoña. Dice (1996, 63): ³Gif. 95.-
Desarrollo de la superficie cilíndrica del «Bastón» de TEYJAT, Dordoña; con
un caballo con su cría,...² lo que pone de relieve que para una mente
androcéntrica no percibe ninguna absurdidad en la contradicción.
Figura 24. Yegua embarazada con señales de heridas en el cuerpo y cayéndose
en posición inclinada ³sobrenando² en el espacio de la Cueva de La Pileta,
España
Figura 25. Yegua embarazada ³sobrenadando² en el espacio dentro de un nicho
de la Cueva de Chauvet, Francia
También las varias yeguas embarazadas pintadas ³sobrenadando² en el espacio
que aparecen en Chauvet son consideradas caballos. Aquí ilustramos la
pintada dentro de un nicho que forma parte del conjunto 1º, Figura 25
(rodeada por leonas en Figuras 1 a y d).
También sufren el sesgo androcéntrico las yeguas embarazadas desplazándose,
algunas con flechas clavadas, otras cayéndose Figura 26 de la Cueva de
Lascaux, (cerca están las leonas con flecha clavada de Figura 6). Y la yegua
embarazada con flecha clavada Figura 27, de la Cueva de Les Trois Frères
(cerca se encuentra la antropozoomorfa embarazada con flecha de Figura 19).
Figura 26: Yeguas embarazadas con flechas en el cuerpo o cayéndose de la
Cueva de Lascaux, Francia
Figura 27. Yegua embarazada con flecha clavada de la Cueva de Les Trois
Frères, Francia