Francisca Martín-Cano Abreu
http://es.geocities.com/contraandrocentrismo/biblio.htm
Apartado 854-50080 Zaragoza
12/11/06
Queridos foristas:
Os envío dos articulitos que me han gustado mucho leyendo cosas por ahí.
Ambos muestran cómo se puede aprenden las condcutas, en el primer caso, cómo las hembras fomenta, imponen y refuerzan las condcuts pacíficas, y el segundo cómo se aprenden las violentas, tras fomentar, aprender y reforzar las violentas.
Quizás alguien se lo quiere pasar a Bush ;--))), como posibles estrategias, (para implementar a largo plazo, claro) y conseguir la paz en Irak, o para acabar con todas las conductas de violencia que se producen en todo el universo.
¡Qué utopía! ¿no? ¡Pues, tan fácil como clamaba un blog por ahí: ¡Den el poder a las mujeres, por favor!
Un abrazo, Francisca
http://www.celtiberia.net/articulo.asp?id=1845
- Editado por Brandan 23/03/2006 0:02:56 ... se trata de un estudio del Proyecto Gran Simio que fue publicado en 3/5/2004 en la Revista Natural http://www.revistanatural.com/noticia.asp?id=480 ...
Babuinos de Kenia desarrollan una cultura pacífica
Es el vivo retrato del matón. Su relación habitual con las hembras se basa en el acoso y el maltrato. Su relación con machos más débiles se basa en la intimidación y el ataque indiscriminado. Y aunque hay hombres que encajan en este perfil, en este caso el retrato es de un primate de otra especie. El macho de babuino.
En un bosque de Kenia, sin embargo, una comunidad de babuinos ha protagonizado una revolución que ha asombrado a los primatólogos. Han dejado de lado la agresividad y han desarrollado una cultura de la paz. Esta cultura se ha transmitido a las generaciones siguientes y la han adoptado los machos que se han incorporado al grupo procedentes de comunidades más agresivas. La revolución la han hecho sobre todo las hembras: según investigadores de la Universidad de Stanford (EE UU), que han presentado sus resultados en la publicación PLoS Biology, son ellas quienes más se han encargado de fomentar y transmitir esta cultura.
Todo empezó a principios de los años ochenta, cuando creció un vertedero a un kilómetro del lugar donde vivía el grupo de babuinos. Los machos empezaron a aventurarse en el vertedero al amanecer en busca de comida. Un segundo grupo de babuinos también descubrió el lugar y, al tener que pelear por el botín, sólo los machos más agresivos acabaron visitando el vertedero, mientras los más dóciles se quedaban en el bosque con las hembras y las crías.
En 1983, restos de carne infectada causaron un brote de tuberculosis entre los babuinos. El 46% de los machos del grupo, los más agresivos, murieron. Como no compartían la comida con las hembras ni con machos inferiores, el resto del grupo sobrevivió.
Lo más extraordinario ocurrió después. Los machos supervivientes no ocuparon el lugar de los déspotas, sino que las relaciones entre los miembros del grupo se modificaron. El acoso y los malos tratos a las hembras y el mobbing entre machos dejaron paso a actitudes más relajadas y a conductas más amistosas. En los años siguientes, los machos jóvenes abandonaron el grupo, como es habitual en los babuinos de la especie Papio anubis al cumplir siete años. Los machos más viejos murieron y llegaron nuevos machos procedentes de otros grupos. En 1993 no quedaba en la comunidad ninguno de los machos de la época de la tuberculosis, pero sí permanecían algunas hembras y sus crías.
Cuando los primatólogos estudiaron las conductas de los babuinos a mediados de los 90, observaron que los machos que se habían incorporado al grupo no se comportaban como babuinos normales, sino que habían adoptado el código de conducta de la comunidad. No es que fueran santos: los machos se peleaban a menudo. Y tampoco demócratas: establecieron una jerarquía estricta. Pero las peleas se limitaron a machos de rangos similares y se eliminaron los conflictos entre machos de rangos muy distintos: adiós al mobbing en versión babuino. En la relación con las hembras, los machos dedicaron más horas a acicalarse y menos a acosarlas y atacarlas.
Al analizar qué había hecho cambiar a los babuinos, los investigadores descubrieron que eran las hembras las que primero prestaban atención a los jóvenes machos que se incorporaban al grupo y les iniciaban en su peculiar código de conducta.
Investigaciones anteriores ya habían identificado casos de transmisión de cultura de una generación a la siguiente en distintas especies de primates como en grupos de chimpancés que cogen termitas con palos, pero éste es el primer caso en que la transmisión cultural no se refiere a una conducta concreta, como el uso de un palo, sino a un código general de conducta.
Fuente: PROYECTO GRAN SIMIO
Y en la misma urle: editado por Rosa-ae 23/03/2006 18:04:41
p://www.paginadigital.com.ar/articulos/2002rest/quint/varios/preg.html.)
¿CÓMO NACE UN PARADIGMA ?
Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas. Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo. Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo golpeaban.
Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas. Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos. La primera cosa que hizo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera. Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho. El cuarto y, finalmente, el último de los veteranos fue sustituido.
Los científicos quedaron, entonces, con un grupo de cinco monos que, aun cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a las bananas.
Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería: "No se, las cosas siempre se han hecho así, aquí..." [...]