Francisca Martín-Cano Abreu
d) Aclaraciones para desfase de 75 días entre hechos estelares de diferentes milenios
Decíamos que gracias a que J. R., el 31 / 10 / 02 en (2002e), nos comentó la imposibilidad de que el desfase correspondiente a situaciones estelares separadas varios milenios, fuese de 75 días, nos hemos dado cuenta que el desfase de 75 días entre las situaciones estelares actuales y las de hace varios miles de años, corresponderían a los eventos astronómicos de hace 5.293 años. Él realizó una sencilla regla de tres, en la que conocido el período de la precesión de 25.770 años, resultaba que el desfase para un período de 2.000 años era sólo de 28 días.
[Una nueva aclaración. Por un lado sabemos que Sirio: “Era estrella de gran importancia en la antigüedad, por coincidir su salida heliaca con el solsticio de verano...” (Enciclopedia U., Tomo 43: 1988, 1066) y por otro: “Sin embargo, debido a la precesión del eje terrestre, actualmente Sirio reaparece en el cielo matutino a principios de septiembre.” (Herrmann: 1990, 148).
Y partiendo de estas dos afirmaciones hemos hallado que el desfase entre la fecha del orto de Sirio hace 5.300 años (21 de junio) con la que se produce actualmente hoy (5 de septiembre del año 2002) es de 75 días. Este dato nos hace deducir que hace 4.000 años (conocido el período de la precesión de 25.770) el orto de Sirio tendría lugar con un desfase de 75 - 56 = 19 días respecto a lo que ocurría entonces (4.000 x 365 / 25.770 = 56) así que tendría lugar el 4 de julio. Hace 3.000 años tendría lugar con un desfase de 75 - 42 = 33 días (3.000 x 365 / 25.770 = 42), así que tendría lugar el 24 de julio. Hace 2.000 años, tendría lugar con un desfase de 75 - 28 = 47 días (2.000 x 365 / 25.770 = 28), así que tendría lugar el 7 de agosto. Hace 1.000 años, tendría lugar con un desfase de 75 - 14 = 61 días (1.000 x 365 / 25.770 = 14), así que tendría lugar el 21 de agosto. Hace 100 años tendría lugar con un desfase de 75 - 74 = 1 días (100 x 365 / 25.770 = 1) así que tendría lugar el 4 de septiembre. Y hoy día, tendría lugar con un desfase de 75 - 0 = 75 días, así que tendría lugar el 5 de septiembre.
Y esta reflexión nos hace caer en la cuenta de que la “fecha exacta” con que habría sido fijado el orto heliaco de un astro para cualquier año (que no difiere en más de una hora del orto del sol), habría sido resultado de aplicar una regla de tres, conocido el período de la precesión de 25.770 años. Porque como cualquiera puede ver con un sistema sofisticado de observación celeste, o simplemente mirando al cielo durante al menos quince días antes del 5 de septiembre (en que de forma “oficial” se produce el orto de Sirio en el año 2002), verá que también se produce el orto de Sirio y cada día ocurrirá minutos antes de la hora del día oficial en que “estaría fijado de forma exacta” el orto heliaco de Sirio. Es decir quince días antes se producirá 60 minutos antes de la hora en que se producirá el orto heliaco de Sirio el “día oficial”, al día siguiente unos 56 minutos antes. El 3 de septiembre se producirá unos 8 minutos antes. Y lo mismo ocurrirá al día siguiente del día oficial en que “estaría fijado de forma exacta”. Es decir que el orto heliaco de Sirio el 6 de septiembre se producirá 4 minutos más tarde de la hora fijada para el 5.
Por lo que deducimos que la fecha “exacta” para saber cuándo se producirá el orto heliaco de Sirio de determinado año (que no difiere en más de una hora del orto del sol), es el resultado de aplicar la regla de tres, conocida la precesión].
O sea que los diferentes eventos astronómicos con un desfase de 75 días respecto a los actuales, fueron “fijados” en una fecha exacta: antes del año 3300 adn. Y por esa fecha tan antigua, deducimos por diferentes datos que luego especificaremos, que la autoría sería de Sacerdotisas y además posiblemente de Mesopotamia.
Respecto a la fecha es indudablemente exacta, porque sólo en esta fecha de hace, más exactamente 5.293 años, era coincidente el orto heliaco de la constelación Can Mayor / Canícula con el solsticio de verano. Está de acuerdo la información que recogen los enciclopedistas del Tomo 2 (1988, 511): “El nombre canis de la constelación fué (sic) el origen de la voz canícula para designar los ardores del verano.” Y de ello se deduce que sólo en el año 3300 adne pudo haber sido bautizada con este nombre, que alude con metáfora semántica, al fenómeno coincidente con su orto matutino y el solsticio de verano: los ardores / el tiempo de perros / la canícula. Y no pudo haber sido bautizada posteriormente ya que nunca más fue verdad tal hecho y no lo volverá a ser hasta dentro de 20.477 años (25.770 – 5.293)].
También hace 5.300 años sería bautizada la estrella Sirio, ya que sólo entonces su nombre: Sirio “La Abrasadora” se identificaba con el fenómeno asociado a su orto matutino: calor abrasivo. Lo que pone de relieve que tanto el nombre de la estrella Sirio “La Abrasadora” de la constelación Can Mayor / Canícula, como la misma constelación, fueron bautizadas cuando el orto heliaco era coincidente con los calores abrasadores del solsticio de verano, hecho que sólo fue puntualmente cierto, en el año 3300 adne.
Respecto al lugar en que fueron bautizadas podría ser Mesopotamia. Lo deducimos por un dato que nos aporta Herrmann en (1986, 148): “La procedencia de la denominación Sirio no está del todo clara. Tal vez el nombre procede de la astronomía de la antigua Babilonia y (...) la misma palabra significa también «la abrasadora».”
Y de ahí deducimos a la vez que tal hecho sólo lo podían saber Sacerdotisas, porque existen pruebas que evidencian que el conocimiento astronómico oficial, en manos de Sacerdotes varones sumerio-acadios, del estado patriarcal de las civilización de Mesopotamia, era diferente. Pero dado que allí se bautizó a Sirio con un nombre que hacía alusión al fenómeno coincidente con determinada posición, deducimos que fueran Sacerdotisas sus autoras, porque los Sacerdotes oficiales varones no “sabían” asociar un evento estelar con un fenómeno meteorológico.
Por todo ello deducimos también que en ese IV milenio adne, fueron “fijados” las situaciones estelares de los 22 días de fiesta de la religión agrícola, desfasadas 75 días respecto a las fechas de similares eventos astronómicos actuales (cuando escribimos esto, estamos en el año 2002). Y sería fijado por Sacerdotisas, quienes además serían las conocedoras de otras constelaciones y las que las bautizaron. Ellas mantendrían en secreto tales conocimientos y los transmitirían a otras mujeres iniciadas en su doctrina que lo extendieron y mantuvieron en secreto, a otros lugares de la cuenca del Mediterráneo (antes de que fueran “redescubiertos” por Arato 3 mil años después. Asimismo ellas serían las iniciadoras de los rituales de los 22 días de fiestas conservados durante milenios por otras religiones.
[Hay otro dato que evidencia que los diferentes hechos astronómicos, asociados a fenómenos meteorológicos y concretizados en mitos religiosos, fueron fijados en ese momento (hace 5.293 años) y también que tal conocimiento fue compartido por Sacerdotisas de La India. Nos referimos a una frase leída en Feuerstein (1995, 156-157) que dice: “Tradicionalmente, se cree que este período de decadencia moral y espiritual comenzó con la muerte del hombre-Dios Krishna, el 18 de febrero de 3102 a. de C....”
Para interpretar tal frase partimos del conocimiento de que la “muerte de Krishna” se refiere a un hecho astronómico, además de a un proceso agrícola. Krishna, como protagonista mortal de la historia de la agricultura, encarna a la semilla en la mitología hindú, que muere y resucita, asociada al período de siembra y floración vegetal (que moría todos los años simbólicamente en el período de siembra). Y sabemos que tal mito se concretizaba en el hecho astronómico del ocaso vespertino de la estrella Espiga (aparece llamada así en una mapa de un Planisferio de la E. U. I., Tomo 55 de 1985, la actual estrella c Saiph) de la constelación Orión, que se producía hace 5.293 años el 14 de febrero (hoy tal hecho estelar tiene lugar el 1 de mayo). Si la tradición recoge la información de que la muerte de Krishna en el año 3102 (191 años después del haber sido fijado en año 3293 adne) “comenzó un período de decadencia moral y espiritual” deducimos que se refiere al hecho de que ya era notorio que existía un desfase entre determinado hecho astronómico y el clima, que se habían asociado de forma estadística para recordar los procesos agrícolas. De forma que mientras en el año 3293 adne todo estaba perfecto: cuando se celebraba la muerte de Krishna (semilla) era coincidente con el ocaso de la estrella Espiga de la constelación Orión y el período adecuado para la siembra de semillas del 14 de febrero (coincidentes con las lluvias), en el año 3102 la muerte Krishna / el ocaso de estrella Espiga de Orión tendría un desfase algunos días (5102 x 365 / 25.770 = 3) y en vez de producirse el 14 de febrero, tenía lugar el 17 de febrero, debido a la precesión. Y al estar desfasado el hecho astronómico respecto al fenómeno coincidente esperado (las lluvias que se adelantaban a la siembra de semillas), dejaba de ser efectivo para anunciar la tarea agrícola de la siembra. Así que el ocaso de Orión no estaba de acuerdo con lo que se había estructurado respecto al clima. Es decir que de toda la estructura religiosa con fundamento astronómico / todo el tinglado que se había inventado para anunciar las tareas agrícolas, dejó de ser coincidente con las constelaciones, en las que se habían inspirado para crear los mitos, los rituales sagrados de las fiestas sagradas, los motivos que aludían simbólicamente a las constelaciones y a los fenómenos...]
Sabemos que en Mesopotamia en época prehistórica antes del IV milenio, al igual que en el resto del universo, sólo había Sacerdotisas de culto a la Divinidad, del mismo género que (se creía) reinaba en la Naturaleza. La evidencia es arqueológica, ya que exclusivamente son femeninas las más arcaicas obras de arte humanas. Está de acuerdo con ello Delporte, que aporta la afirmación de Saccasyn Della Santa sobre las exclusivas figuras femeninas auriñacienses en (1982, 276): "Figuran magas, sacerdotisas o vestales (prêtesses)." Exclusivas Sacerdotisas que en principio eran las conocedoras y transmisoras del conocimiento sagrado y las únicas que participaban en cultos de Fertilidad.
Con la evolución de los panteones religiosos a principios de época histórica (en Mesopotamia en el IV milenio adne), compartieron el culto religioso y transmitieron su doctrina no sólo a mujeres Sacerdotisas iniciadas, sino también a Sacerdotes eunucos iniciados, que habrían de guardar secreto de sus conocimientos bajo pena de muerte. Estos Sacerdotes eunucos, que representaban en Tierra al paredro castrado de la Diosa Madre, empezaron a compartir con las Sacerdotisas los cultos y rituales sagrados.
Con la evolución al politeísmo, las Sacerdotisas seguían participando en los festivales agrarios, vestigios del ejercicio del culto de épocas matriarcales, cuando eran en exclusiva mujeres, las que ejercían el Sacerdocio de la única Diosa adorada y las únicas que participaban en ceremonias sagradas en su honor. Lo ratifica Pomeroy en (1987, 96): "La existencia de festividades exclusivamente femeninas ha sido explicada de distintas maneras. Una hipótesis es que los cultos femeninos eran supervivencias de un período matriarcal cuando toda la religión estaba en manos de mujeres. Otra explicación es que las mujeres en las sociedades primitivas tenían a su cargo la horticultura y la jardinería, y por tanto, estaban implicadas en los cultos a la fertilidad.” (Ampliamos en nuestro artículo: Estudio religioso de la participación femenina en la vida pública: Sacerdotisa http://es.geocities.com/culturaarcaica/sacerdotisafuncion.htm).
En Mesopotamia, en época protohistórica (siglo XXXIII adne) ya hay también Sacerdotes varones normales (no sólo eunucos) que ocupan puestos importantes en los Templos bajo la advocación de Dioses, a la vez que hay Sacerdotisas que ocupan puestos importantes en los Templos bajo la advocación de Diosas. Sirva de ejemplo Enungalanna, Sacerdotisa de Eridu que en tiempos del rey Amarsuena, da nombre al año 8º, llamado (con todos los términos) correspondiente al año 2038 adne, según Sanmartín y Serrano (1988, 20): “«Se entronizó a Enungalanna, amada de Amarsuena, como sacerdotisa de la ciudad de Eridu».“
Siguen refiriendo Sanmartín y Serrano en (1988, 53): "El (sic) las épocas protohistóricas, el centro del estado lo constituía el dios o la diosa patronos de la ciudad, propietarios absolutos de todos los recursos económicos, comenzando por las tierras de cultivo y los pastos adyacentes. En consecuencia el templo fue el centro de la administración y del gobierno: es la ciudad-templo sumeria (Falkesnstein, 1954).”
Añaden Sanmartín y Serrano en (1988, 54): "Este estado de cosas cambió... con la instauración del estado centralista..."
Y en (1988, 56): "El régimen político de la ciudad-templo protodinástica había ido evolucionando hacia regímenes de monarquía absoluta basada en la ideología patriarcal. La monarquía autárquica se convirtió de este modo en la forma de gobierno definitiva para el resto de la historia, no sólo mesopotámica, sino de toda el Asia Anterior."
Y es justo con la llegada de la “monarquía absoluta basada en la ideología patriarcal” cuando los Sacerdotes sumerios de la civilización estatal mesopotama, empiezan a inventar a partir del III milenio adne, el calendario zodiacal, cuyo conocimiento oficial es conocido. Este zodiaco babilónico, según Ojeda (2002) empezó con cuatro constelaciones, conocidas hoy en occidente, con el nombre de Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis. En el año 2700 adne se crearon otras cuatro constelaciones zodiacales: Tauro, Leo, Escorpión y Acuario. En el año 1200 adne se crearon las constelaciones zodiacales: Aries, Cáncer, Libra y Capricornio. Y cientos de años después llegó a tener 18 constelaciones zodiacales, hasta que terminaron por reducirse a 12. 12 constelaciones, que con algunas variaciones, forman el zodiaco que fue heredado por los griegos en el primer milenio adne y es el que ha llegado hasta hoy.
En las fuentes que informan del conocimiento astronómico oficial mesopotamo de culturas sumerio-acadias, como la obra “Mul-Mul (en sumerio, “estrellas”), es decir, las Pléyades” en palabras de Marín (2000), y otras fuentes semitas y posteriores acadias y babilonias, muestran que conocían otras constelaciones no zodiacales como: Dragón, Águila, Pegaso, Andrómeda, Orión, Auriga.... Pero desde luego no existe evidencia de que mundo “oficial” conociera la constelación Can Mayor / Canícula y así permaneció durante miles de años.
Tampoco los conocimientos oficiales griegos la incluía en principio. Se pregunta Ojeda (2002): “Desde el punto de vista de la arqueoastronomía surge el problema de relacionar el cielo de época homérica con el de Ptolomeo. Efectivamente, en las obras de Homero y Hesiodo sólo se describen unos cuantos astros: la Osa (también descrita como el Carro), Orión, las Pléyades, las Híades, Arturo y Sirio. ¿De dónde proceden el resto?. “
Esta constelación no fue conocida, hasta ser mencionada por Arato (n. alr. 310 - m. 240 adne) de Solos, Cilicia, Anatolia, en su obra Fenómenos en el año 276 adne, que incluía 48 constelaciones, algunos no “conocidas” por el mundo oficial. Las mismas 48 que recogía Hiparco en el año 135 adne cuando organizó los conocimientos de Conón de Samos del siglo III adne y el sistema de creencias de Aristóteles. De Arato, dice Marín (2000): “Se supone que Arato se basó (algunos dicen que simplemente copió) en obras anteriores similares...”
Sigue afirmando Marín (2000): “La siguiente figura histórica a tener en cuenta es Eratóstenes de Cirene (276-195 a.C., aprox.), (...)Las fuentes en las que se basó Eratóstenes para sus Catasterismos nos son desconocidas (a parte (sic) de Arato), aunque sabemos que muchos de los mitos recogidos ya formaban parte del acerbo (sic) cultural heleno desde hacía siglos, hay ciertas evidencias de que Eratóstenes creó muchos de estos mitos, en un intento de sistematizar las historias de las constelaciones.”
“Tras Eratóstenes, destacará Hiparco de Nicea (190-125 a.C., aprox.) (...) Su obra más importante es Explicaciones de los fenómenos de Arato y Eudoxo(...). Hiparco es además el descubridor de la precesión de la esfera celeste, hito clave de la ciencia clásica.”
Y añade Ojeda (2000): “A este respecto conviene recordar que tanto Arato como Eudoxo eran originarios del sur de Anatolia, por lo que sin duda conocían las tradiciones astronómico-mitológicas de la zona, así como las mesopotámicas, sirias, cananeas y por supuesto, griegas.”
Tolomeo (n. alrededor del año 87- m. 170 dne) siglos después (entre el año 125 al 150 dne) “introduce” las mismas 48 constelaciones de Arato e Hiparco, tras recopilar el saber dejado por escrito por Arato, Eratóstenes, Hiparco y otras fuentes dispersas, cuando publicó su Almagesto / Coordinación Matemática que "Resume toda la ciencia astronómica de los griegos, ó sea la ciencia astronómica de aquellos tiempos." (Enciclopedia U., Tomo 4 (1994: 786)].
Por tanto es legítimo deducir que los poetas y astrónomos patriarcales, terminaron por recuperar la tradición cultural secreta, oral y escrita en manos femeninas, que ya formaba parte del acervo cultural, tres mil años después de haber sido “inventados” por Sacerdotisas. [Apropiación que ya era normal en autores clásicos como Ovidio y Homero, pues sabemos que se apropiaron del legado heredado de manos femeninas y las adulteraron con narraciones de guerra en honor de Héroes. De Homero se sabe expresamente que se apropió ignominiosamente de las poesías de la Poetisa Oraculista Dafne, según manifiesta Sáinz De Robles en (1959, 328): "Larrey, en su historia de los siete sabios de Grecia, afirma «que Homero había sacado de las poesías de esta inspirada mujer (Dafne) las bellezas más notables de sus inmortales poemas, y que el ingrato suprimió la mención de su bienhechora, aunque sin haber podido ocultar el plagio a la posteridad."]
Por lo que resulta congruente suponer que también Arato “copiaría de una fuente femenina” algunos de sus conocimentos astronómicos y meteorológicos “no oficiales” que incluye en su libro: Fenómenos en el que describe “fenómenos meteorológicos”, según recoge Marín (2000): “Fenómenos es una obra muy descriptiva, donde aparte de citar las constelaciones, Arato describe diversos fenómenos metereológicos (sic)...” Lo mismo que hace Hiparco al escribir más tarde su libro titulado: Explicaciones de los fenómenos de Arato y Eudoxo, porque tales hechos eran desconocidos por los Sacerdotes varones de forma oficial.
Ellos accederían a las informaciones de las Sacerdotisas de sus regiones de procedencia, y que habrían sido iniciadas por las ancestras de aquellas Sacerdotisas mesopotamas que aún observaban las estrellas en el año 2100 adne en el Templo Dilmun, situado encima de la última torre del zigurat de ocho torres, de la ciudad de Ur. Al igual que las Sacerdotisas sumerias lo hacían desde la cúspide del Templo Khorsabad de Babilonia, en la torre con siete pisos y con terraza / zigurat / observatorio astronómico, bajo la advocación de la Diosa Ninmach, descalificadas por Herodoto como copuladoras con el Dios. Ellas serían las que habrían puesto en relación tanto la constelación de Can Mayor / Canícula que era coincidente en determinada posición con el fenómeno meteorológico de la canícula y muchas otras constelaciones con otros fenómenos. Relaciones que ya no se producían en el siglo III adne, 3 mil años después de haberlas fijado las Sacerdotisas, cuando tales hechos tuvieron existencia real.
Y es elocuente que los astrónomos posteriores no prestaran atención a fragmentarias informaciones que hablaban de los “fenómenos meteorológicos”: no entendieron su razón de ser. Y aunque Hiparco descubriese la precesión, ningún astrónomo posterior, ni siquiera del siglo XX, ha vislumbrado la importancia que se podría sacar del hecho de que los fenómenos meteorológicos de los que hablaba Arato, tuviese algo que ver con los astros o las constelaciones relacionadas semánticamente, coincidentes con determinada posición de las mismas en el momento en que fueron bautizadas. Sólo nuestra tenacidad y perseverancia digna del éxito nos ha hecho merecer el alcanzar a adivinar la trascendencia y alcance de esta asociación, que no ha estado patente a la vista de ningún otro investigador hasta hoy día.
Así que hemos deducido que los eventos astronómicos desfasados 75 días respecto a los actuales, fueron fijados en el IV milenio adne. Y la autoría sería obra de Sacerdotisas. También deducimos que esta fijación tendría lugar en Mesopotamia, en donde sabíamos que existía un conocimiento astronómico, diferente del oficial de los Sacerdotes varones. Estas Sacerdotisas transmitirían a otras iniciadas su saber, quienes a su vez extendieron por todo el universo y lo mantuvieron en secreto. En estos conocimientos astronómicos fijados en el año 3300 adne, se basaron las Sacerdotisas de diferentes regiones y a lo largo de cientos de años, para celebrar los rituales sagrados agrícolas. También los plasmaron en obras de arte. Y a la vez lo concretizaron en mitos. De ahí que las más arcaicas obras de arte de muchas regiones (realizadas desde luego por artistas femeninas) y los mitos más arcaicos de regiones históricas, muestran el sustrato matriarcal, que utiliza claramente un sistema de codificación con protagonistas humanos o animalísticos, asociado a objetos del cielo, a la vez asociados con fenómenos, que evidencian la base astronómica.
Y este conocimiento fue pasando al acervo cultural de las regiones en las que vivían, hasta que parte de esta información fue "recogida" y plasmada en fuentes escritas, en las que bebieron otros pensadores y filósofos. Hasta ser recogidas por Tolomeo.
Mientras permaneció el conocimiento de otras constelaciones en otras fuentes no descifradas ni apropiadas por Tolomeo, hasta que los árabes, los persas modernos y los astrónomos occidentales accedieron a parte de ella. Sólo así se explica que Hevelio, Bayer, Bartsch y La Caille, introdujeran desde el siglo XVII, constelaciones que denominaron con nombres similares a los que debieron tener en época arcaica. Es un misterio a dilucidar, pero nos hace suponer que accedieron a unas fuentes en las que hallaron inspiración para conocer los conocimientos astronómicos arcaicos. Y conocimientos astronómicos de constelaciones desconocidas por Hiparco o Tolomeo.
Posiblemente accedieron a esta información secreta, por diversas fuentes escritas quizás salvadas de la destrucción de la Biblioteca de Alejandría o de otras Bibliotecas secretas. O llegaron al conocimiento de esas constelaciones, por imágenes artísticas que las representaban de forma metafórica y que ellos llegaron a descubrir que fue el método usado por nuestros ancestros para reflejar su saber astronómico. Y así, basándose en diversas manifestaciones artísticas que las reflejaban, denominaron a ciertas constelaciones introducidas por ellos, con el nombre que aludían a los elementos reflejados en las obras de arte arcaicas (de ahí algunas pequeñas discrepancias basadas en su similar representación formal). Y serían ejemplos de ello las constelaciones denominadas en época moderna con los nombres Taller de Escultor, Mosca, Perros de Caza, Zorra, Escudo de Sobieski, que corresponderían respectivamente en época arcaica, con los nombres de: Taller de Grabación de Moneda, Abeja, Animales de la Diosa, Loba, Escudo de Protección, según lo evidencian las obras de arte). (Ampliamos en nuestro apartado B) Evidencias de otras constelaciones, representadas de forma metafórica en representaciones artísticas, conocidas antes de Hiparco, con URL: http://usuarios.lycos.es/martincano/escudo.html)