MARTÍN-CANO ABREU, F. B. (2001, 2005, 2007, 2008): Falsas ideas sobre los roles
sexuales en la Prehistoria. Revista SEIAAL, Antropología y Arqueología
latinoamericana.
Portal Avizora: Cuanto más sepas, mejor, Editor Jorge Colombo. Foro Humanidades
de
primer orden, Editado por Stalina. Portal Web Mujer, Argentina. Todas: La
Bitácora para
Ellas, Editora Amaya Mendizabal. Mag!e hace un resumen de mi texto en su blog:
Frases
inteligentes de una mujer inteligente... Editado en parte (1.300 caracteres) por
Lilith en su
Blog Otra visión. Editado en Foro Disiciencia por SAF: Ciencia políticamente
incorrecta.
http://es.geocities.com/culturaarcaica/papeles.sexuales.htm, http://
www.colciencias.gov.co/seiaal/documentos/fmca.htm,
http://www.avizora.com/
publicaciones/colaboradores/textos_francisca_martin_cano_abreu/
0004_falsas_ideas_papeles_sexuales_prehistoria.htm,
http://miarroba.com/foros/ver.php?
foroid=277762&temaid=1584205,
http://www.webmujer.com.ar/files/14231, http://
www.webmujer.com.ar/200702?page=25,
http://teoriapolitica.mforos.com/
277762/1584205-falsas-ideas-sobre-los-roles-sexuales-en-la-prehistoria, http://
www.entretodas.net/falsas-ideas-sobre-los-papeles-sexuales-en-la-prehistoria-por\
-
francisca-martin-cano-y-salome-katouviere/,
http://onlyphrases.spaces.live.com/blog/,
http://lilith-otravisin.blogspot.com/2007/11/cansada-de-la-mala-educacin.html,
http://
www.entretodas.net/2007/02/02/falsas-ideas-sobre-los-papeles-sexuales-en-la-preh\
,
http://disiciencia.blogspot.com/2008/06/falsas-ideas-sobre-los-papeles-sexuales.\
html
Resumen: Existe una serie de creencias estereotipadas sobre la Prehistoria que
están
mediatizados por una educación influenciada por los valores vigentes en la
cultura
patriarcal en que nos desenvolvemos "del varón dominando a la mujer" y presente
en el
inconsciente colectivo. Y condicionados por los valores y las creencias del
presente,
muchos occidentales las han proyectado sobre el pasado, sacando la conclusión de
que el
estereotipo sexual de su realidad circundante y la distribución de roles de "las
mujeres
dependientes y los varones sustentadores jefes de familia" siempre ha sido así.
Pero son
totalmente erróneas para época arcaica, según diferentes estudios antropológicos
de
Género de la Prehistoria y de otras sociedades primitivas...
Por Francisca Martín-Cano Abreu
MADRE DE FAMILIA Y MADRE NATURALEZA
Es muy probable que en la Prehistoria, nuestras ancestras volvieran sus ojos
hacia las
estrellas, para pedir a la Madre Naturaleza, que las cuidara, igual que ellas,
como madres
de familia, cuidaban a sus hijos. Y les reclamarían que les enviara los
fenómenos naturales
benéficos, de los que dependía el alimento y las protegiera contra los
maléficos, en un
momento en el que la supervivencia - de los animales y del ser humano- dependía
de una
dieta vegetal, cuyo crecimiento hasta dar frutos o su posible destrucción,
estaba
estrechamente ligado a los fenómenos naturales que se suceden a lo largo del
año: lluvia,
helada, sequía,...
Sin embargo, hoy día son muchos los que están convencidos, de que serían los
padres de
familia varones, los que pedirían ayuda mágica a un Dios masculino. Y creen que
le
solicitarían auxilio, para cazar animales y así poder mantener a su compañera
embarazada
y a sus hijos.
Pero este hecho es absolutamente imposible que tuviera lugar, ya que los
varones, igual
que los primates varones, no se preocupaban en los inicios de la cultura humana,
de
alimentar a "sus hijos", por muchas razones que desvelaremos en nuestra
exposición. Las
únicas de quienes dependían la prole, era de sus madres (igual que pasa entre
los
primates).
Posiblemente esta adjudicación errónea, haya sido condicionadas por el uso
incorrecto y
sexista del lenguaje, dado que los historiadores "varones" (los únicos que han
escrito la
historia hasta hace poco), han atribuido "al hombre" todos los hechos
culturales, con total
descaro e injusticia.
FAMILIAS MATRICÉNTRICAS
De hecho, se tiene el conocimiento preciso, de que en comunidades arcaicas, sólo
se
cuidaba de sus hijos las madres. Al menos así se deduce de contemporáneos
estudios
arqueológicos, antropológicos y evolutivos y corroborados por estudios
etológicos. Estos
estudios dan apoyo a la existencia de las familias matricéntricas: la mujer en
la Prehistoria
no se vinculaba al varón, ella sola se cuidaba de alimentar a sus hijos.
Y no existía vinculación masculina, porque en este período, el varón desconocía
ser el
causante de la fecundación humana. Así lo aseguran los enciclopedistas: "el
sociólogo
escocés (Mac Lennan) parte del supuesto de que la incertidumbre de la paternidad
fue lo
único que determinó la fase matriarcal." (Espasa, T. 33, 1988: 1001). "Algunos
investigadores siguen creyendo que el hombre de la Edad de Piedra no asociaba el
sexo
con lo que podía llegar nueve meses más tarde". (Frade, 1996).
Y fue justo, porque existía la familia matricéntrica, que proporcionaba a la
mujer un
enorme poder, al formar una fuerte unidad económica con sus hijos, lo que motivó
muchos siglos después, la revolución patriarcal, por la que los varones
impusieron la
familia, descendencia y herencia patriarcal. "La familia natural y la
«comunidad» matriarcal
queda reemplazada por la «sociedad», del mismo modo que el politeísmo anterior y
el
panteísmo matriarcal quedan subsumidos en el monarquismo y el monoteísmo propios
del
Estado" concluye (Mayr, 1989: 18).
EN LA PREHISTORIA LOS PRODUCTOS DE LA CAZA NO ERAN CRUCIALES
Aunque se crea que la alimentación de los primitivos cazadores-recolectores de
la
Prehistoria, era dependiente de los productos de la caza, existen diferentes
estudios, que
ponen de manifiesto que, en realidad, la mayoría de los alimentos provenían de
la
recolección, tarea femenina.
"En la sociedad paleolítica, las mujeres tuvieron un importante papel en la
alimentación del
grupo, puesto que, al parecer, fueron ellas las que lo abastecieron de productos
procedentes de la recolección...
Sally Linton, en 1971, es la primera antropóloga, que ..., propone.... el modelo
recolector.
Son las homínidas las que recolectaron, las que inventaron los primeros
instrumentos
(palos cavadores y contenedores para transportar los productos vegetales y las
crías) y las
que, en principio, compartieron la comida con sus crías." (Llul y Sanahuja,1994:
17).
Los más arcaicos grupos humanos se alimentaban de manera muy variada y no eran
tan
dependientes de la carne: "... la alimentación cárnica no pudo desempeñar un
papel tan
importante como a veces se pretende." (Lichardus, 1987: 161). Y: "... se ha
demostrado
que la dentición de los homínidos ancestrales -como la nuestra- es más apropiada
para
moler y no para punzar, desgarrar o mascar carne." (Harris, 1979: 2).
Estos estudios han sido complementadas con los datos brindados por los estudios
de las
economías mixtas de las poblaciones actuales primitivas de
cazadores-recolectores. Como
en los bosquimanos del desierto de Kalahari en Suráfrica, que se comparan con
las de los
cazadores-recolectores paleolíticos, para poder deducir lo que debió ser con
anterioridad.
"El trabajo de Richard Lee ... ha ayudado a destruir algunos estereotipos sobre
los grupos
de cazadores y recolectores... (Nathan, 1987: 18). Y más adelante considera que:
...
apoyan la teoría de que la carne y la caza no son tan importantes en el proceso
de
hominización, ya que la carne sólo constituye una tercera parte de la dieta de
los actuales
cazadores. Y además aduce: ... el sector femenino de la mano de obra era el
único
verdaderamente productor de calorías. Los hombre cazan y a veces vuelven con
carne de
animales grandes; éste es un alimento muy apreciado, pero de hecho no constituye
más
que una tercera parte del total del consumo de calorías." (Nathan, 1987: 43).
Aparte de estos estudios, otros estudios han venido a destruir algunos de los
estereotipos
vigentes aún en la población general acerca del verdadero papel de los géneros
en la
Prehistoria, ya que ejempliifcan que la mujer tenía más importancia que el varón
para
sacar adelante su prole.
Recientes estudios llevados a cabo por otros investigadores en poblaciones
actuales
primitivas de cazadores-recolectores, permiten deducir lo que pasaba entre los
cazadores-recolectores paleolíticos. Estos nuevos estudios vuelven a respaldar
la idea de
que el aporte seguro, fiable, constante y diario de alimentos para los hijos,
proviene del
propio trabajo de recolección y de caza de pequeños animales de sus madres. Y
niega por
tanto la creencia que existía (sin pruebas que lo certificase) que una madre y
sus hijos del
Paleolítico, necesitaba para no morir de hambre, de un varón que cazase para
ellos (y
contrario a las ideas que aún defienden con prepotencia el mundo académico
machista.
Véase al respecto mi debate en el Congreso de Zaragoza en el que narro mi
enfrentamiento en el año 2001 para defender la idea de que la mujer tenía un
importante
papel en la sociedad arcaica, cuando no se vinculaba a ningún varón que la
ayudara a
sacar adelante a sus hijos. Debate académico de arqueología - Parte I: http://
www.somosmujeresperu.com/mujer/articulos/articulo.php3?id=299).
Estos nuevos estudios de cazadores-recolectores actuales han sido recogidos por
Jared
Diamond. En su capítulo 5, ¿Para qué sirven los hombres? parte de la reflexión
(1999,
126): "Los hombres pasaban invariablemente más tiempo cazando animales grandes,
mientras que las mujeres pasaban más tiempo recogiendo alimentos vegetales y
pequeños
animales y cuidando de los niños."...
Añade Diamond en (1999, 127 y 128): "Esta teoría, que parece tan obvia que por
lo
general la damos por descontada, establece dos predicciones directas acerca de
la caza
masculina. Primero, si el propósito principal de la caza es llevar carne a la
familia del
cazador, los hombres deben seguir la estrategia de caza que produjese con
seguridad la
mayor cantidad de carne."... "Segundo, debemos observar que un cazador trae las
piezas
para su esposa e hijos, o por lo menos las comparte preferentemente con ellos
más que
con personas ajenas a las familias. ¿Son ciertas estas dos afirmaciones?
Sorprendentemente para unas suposiciones tan básicas de la antropología, estas
predicciones han sido poco contrastadas. Y quizá de manera poco sorprendente,
las
comprobaciones pioneras han sido llevadas a cabo por una mujer antropóloga,
Kristen
Hawkes, de la Universidad de Utah."
Tras recoger las medidas cuantitativas de los alimentos producto de forrajeo y
de la caza
de diversos pueblos actuales de cazadores-recolectores: de los indios aché del
norte del
Paraguay y del pueblo hadza de Tanzania de diversos investigadores incluidas los
de
Hawkes, Diamond saca interesantes conclusiones.
Por ejemplo el rendimiento de la caza mayor por la que los varones muestran
preferencia
es muy bajo, y de ella no se benefician especialmente su esposa e hijos, sino
cualquiera
que esté alrededor. Llega a preguntarse Diamond (1999, 130): "Esta paradoja
sugiere que
tras la preferencia de un hombre aché por la caza mayor subyace algo distinto a
los
intereses de su mujer e hijos."....
Manifiesta Diamond en (1999, 131 y 132): "Una familia hadza podría morir de
inanición
esperando que el padre-marido cumpla su objetivo de conseguir una jirafa. En
cualquier
caso, toda esa carne cobrada ocasionalmente por un cazador aché o hadza no está
reservada para su familia, así que desde el punto de vista de su familia la
cuestión de si la
caza mayor produce mayores o menores rendimientos que otras estrategias
alternativas es
puramente teórica. La caza mayor, sencillamente, no es la mejor forma de
alimentar a una
familia."
En (1999, 134): "Así pues, mis cinco esfuerzos para rescatar la caza mayor de
los aché
como una manera sensata de contribuir noblemente a los mejores intereses de sus
esposos e hijos se vinieron todos abajo."
En (1999, 138): "¿Qué validez general poseen estas conclusiones? Hawkes y sus
colegas
estudiaron sólo dos pueblos de cazadores-recolectores, los aché y los hadza. Las
conclusiones resultantes esperan pruebas en otros cazadores-recolectores. Es
posible que
las respuestas varíen entre tribus e incluso entre individuos. Por mi propia
experiencia en
Nueva Guinea, diría que las conclusiones de Hawkes son susceptibles de ser
aplicadas
incluso más contundentemente allí."
Estas investigaciones certifican una vez más, que la Antroplogía no ha sido
totalmente
objetiva en muchos de sus estudios "científicos" humanos, ya que introducía el
sesgo
machista del género masculino, género de pertenencia de los investigadres que
durante
más tiempo han elaborado hipótesis para explicar diferenciadamente las
características de
cada género de diferentes culturas. La prueba es que desde que mayor número de
mujeres
se han acercado a la disciplina, han aportado hipótesis más plausibles y
validadas por
nuevas investigaciones que apoyan sus conclusiones, contrariamente a las
defendidas
mayoritariamente hasta no hace mucho por antrópologos varones, ain a pesar de no
aportar pruebas que las avalasen e incluso en contra de muchos datos que las
contradecían. Como dice Diamond (1999, 100): "La tardía apreciación de tales
paradojas
por parte de los científicos ha dado como resultado una avalancha de teorías en
competencia, cada una de las cuales tiende a reflejar el género de su autor."
[Permitidme que en este punto haga una reflexión. En estos días (primeros de
diciembre
del 2002) se ha estado comentado en un foro lo que algunos lectores consideran
barbaridades dichas por Juan Luis Arsuaga, aparecida en una entrevista: http://
www.lavanguardia.es/web/20021124/95900021.html. Hoy permitidme que os comento la
que he visto yo.
Allí decía Juan Luis Arsuaga: (En el Paleolítico): "Y las mujeres recolectaban:
frutas, frutos
secos, raíces, hojas, rizomas, granos, bulbos, tallos, insectos, setas... Y
cazaban además
pequeños animales (lagartos, batracios, pequeños mamíferos...) ¡Y disponían de
mucho
tiempo libre! Tiempo para juegos, fiestas, relación social, para el arte, la
construcción de
relatos, mitos, leyendas... "(...)
"¿Por qué dice que en el neolítico se explotó a la mujer?
En el neolítico, la mujer se convirtió en fuerza de trabajo para el cultivo, es
decir, en un
valor de cambio, en una mercancía, en un objeto.
¿Y no antes, en el paleolítico?
No. La mujer tenía el mismo estatus que el hombre. Los hombres salían a cazar y
casi
siempre volvían de vacío (y fatigados y hambrientos). Y allí estaban las
mujeres, que daban
de comer a sus hombres. ¡El aporte regular de alimento al grupo lo hacía la
mujer! Los
hombres hacían caza mayor -difícil de conseguir, esporádica-, pero ellas hacían
caza
menor, más regular, y también recolectaban. Las mujeres proporcionaban el mayor
aporte
de calorías al grupo, y regularmente."
En este texto se pone de manifiesto que Arsuaga, por fin recoge los estudios de
las
antropólogas y de las investigadoras feministas, que venimos manteniendo desde
hace
tiempo, que tanto en el Paleolítico como en el Neolítico estaba en manos
femeninas la
principal fuente económica y de alimentos, así como la cultura. Así en el
Paleolítico, en
palabras de Arsuaga, respecto a la cultura (las mujeres disponían además de):
"Tiempo
para juegos, fiestas, relación social, para el arte, la construcción de relatos,
mitos,
leyendas...". Respecto al alimento: "¡El aporte regular de alimento al grupo lo
hacía la
mujer!". Y en el Neolítico dice Arsuaga: "En el neolítico, la mujer se convirtió
en fuerza de
trabajo para el cultivo..."
Pero es significativo que Arsuaga se contradiga al dejar ver sus prejuicios. Y
mientras
concede a la mujer del Paleolítico, en cuyas manos estaba la economía y el
trabajo, el
mismo estatus que al varón, considere que por hacer lo mismo en la sociedad del
Neolítico, convierta a la mujer en meramente: "... un valor de cambio, en una
mercancía,
en un objeto".
Arsuaga comete el mismo error que los misioneros cuando llegaban a una cultura
primitiva, en donde la mujer tenía a su cargo la estructura económica de la
sociedad,
mientras el varón tenía un papel subsidiario. Y así mientras en ambos casos,
Arsuaga y
misioneros califican a las mujeres autónomas, neolíticas o primitivas, de manera
machista
como "esclavas" o "explotadas", se observa que usan una distinta vara de medir
para
definir el papel que ha venido desarrollando el varón en la cultura patriarcal
de occidente,
en donde casi hasta hace poco, exclusivamente ha estado en manos masculinas la
economía y el trabajo, y que por tanto tenía mayor estatus en la sociedad.
Por lo que consido que Arsuaga no ve que en las familias tanto paleolíticas como
neolíticas, el más importante papel lo jugarían las mujeres, dado que a la mujer
se le
adjudicaba los trabajos relacionados con la alimentación, por lo que poseían
gran
autonomía, ocupaba una situación privilegiada y desempeñaba el papel más
importante
debido a su VALOR ECONÓMICO. Ellas tendrían el mayor status social, ostentarían
el poder
político, regirían la sociedad: serían reinas, mientras el varón en los primeros
grupos
ocuparía una posición subsidiaria.
Precisamente esta posición sería la que llevó a los varones a rebelarse al final
del Neolítico
y en la Edad del Bronce, cuando se produjo la revolución patriacal. A partir de
la revolución
patriarcal el varón pasó a vincularse a una mujer y a preocuparse de su sustento
y el de
sus hijos. Con el tiempo se instauró la institución del matrimonio y empezó la
relación
sexual monógama, por la que la mujer intercambiaba su disponibilidad sexual
permanente
a su pareja a cambio del sustento. Y fue justo cuando se vinculó el varón a la
mujer y se
comprometió a la consecución del sustento, cuando sucumbió el poder femenino.
Los
varones terminaron por arrebatar el poder a la mujer y esclavizaron a la mitad
de la
población que perdió sus derechos, incluido el de tener un plan de vida propio y
tener un
trabajo con el que autosostenerse.
Hoy afortunadamente en el siglo XXI, en la sociedad de occidente se está
acabando con la
subordinación y la situación de marginalidad. Las mujeres empezamos a disfrutar
de
mayor libertad y autonomía y estamos consiguiendo la independencia y un papel
más
protagonista en la sociedad, gracias a que estamos recuperando el derecho al
trabajo, que
nos ha sido arrebatado durante miles de años. Y ello no nos convierte en
esclavas ni en
explotadas.
Así que tampoco os dejéis condicionar por la visión del sr. Arsuaga y su
valoración de las
mujeres trabajadoras neolíticas como explotadas, cuando en realidad eran
autónomas e
independientes.
Amplío en: Evolución de la sociedad arcaica. Factores que contribuyeron a la
pérdida del
poder femenino:
http://www.ujaen.es/huesped/rae/rae01/ensayo/colaboracion/martin-
cano.html, La mujer responsable del proceso de hominización:
http://es.geocities.com/
culturaarcaica/1homini.html. Y en
http://personales.com/espana/zaragoza/martincano/
fe.1profesiones.htm,
http://es.geocities.com/culturaarcaica/
sociedades.matrilineales.html)]
Pinturas simbólicas arcaicas de "cazadoras con arco y flechas en escenas de
caza"
desplazándose a zancadas, que reflejan mitos complejos con código secreto,
dirigido a la
Divinidad
1: De Damaraland, Rodesia del Sur / Zimbabwe
2: Del Santuario de Bramberg, Maack, Namibia
3: Del Barranco de los Gascones, Calapatá, Teruel
4: De La Vacada, Santolea, Teruel
5: De la Cueva Freixet, Perelló, Tarragona
6: De la Cueva del Civil, Valltorta, Castellón
7: De la Cueva de los Caballos, Valltorta, Castellón
8: De Els Secans, Mazaleón, Teruel
9: De la Cueva del Tío Garroso, Alacón, Teruel
10: De la Cueva Remigia, Castellón
11: De Val del Charco de Agua Amarga, Valdealgorfa, Teruel
12: De la Cueva de Obón, Teruel
EN LA PREHISTORIA LA CAZA NO ERA TAREA EXCLUSIVA DE VARONES: CAZABAN AMBOS
SEXOS
También resulta ser falsa, la idea generalizada en occidente, que considera que
en la
Prehistoria los varones cazaban y las mujeres cocinaban lo traído por sus
esposos. Este
estereotipo es resultado de proyectar sobre el pasado la distribución de roles
de la
realidad circundante de "las mujeres dependientes y los varones sustentadores
jefes de
familia", sacando la conclusión de que siempre ha sido así. Así como debido al
androcentrismo (en palabras de Victoria Sau: enfoque unilateral que toma al
varón /
hombre como medida de todas las cosas) de algunos historiadores, que han
extendido la
creencia de que era ejecutada exclusivamente por los varones, distorsionando la
participación real femenina y cooperativa, ya que toda la banda cazaba y viajaba
junta,
como lo creía Gordon Childe y otros posteriores eminentes historiadores.
Confirma que las mujeres cazaban en la Prehistoria, diferentes manifestaciones
plásticas
de muchos lugares distintos. Algunos ejemplos son las pinturas de "escenas de
caza"
prehistóricas: cazadoras capsienses de África del sur de Damaraland y de
Bramberg /
Brandbers pintada hace más de 6.000 años, las de la costa levantina española,
datadas
alrededor del año 5000 adne.
También lo corroboraría, los estudios etológicos sobre la conducta de los
primates,
basadas en teorías evolutivas, que considera que la conducta humana se deriva de
la de
nuestros antepasados animales: las conductas primates dan las claves de los
desarrollos
evolutivos humanos.
Los nuevos descubrimientos realizados por Goodall, Galdikas, Fossey, Strum,
Thompson-
Handler en diferentes especies, aportan, en contra de las creencias
estereotipadas, que las
hembras tienen un importante papel en su sociedad y que participan en la caza en
grupos
(técnica tradicional compartida por los primeros humanos). Y son las hembras
madres, las
que enseñan a sus descendientes con su ejemplo: el conocimiento para la
sobrevivencia y
qué comida comer, a recoger los alimentos adecuados y a cazar. "Esta familia
matricéntrica, que se da en todas las comunidades de primates, es la unidad de
vida
socioeconómica más probable de la sociedad protohumana, según propuesta de
Linton
(1970) (Sally)." (Kay y Voorhies, 1978: 109).
[Curiosamente, también pertenecen al género femenino, las investigadoras que han
descubierto el gran papael de las hembras primates en sus sociedades, tras haber
sido
elegidas las primeras por Louis Leakey, "prueba" que los varones científicos
también,
cuando elaboran sus teorías "científicas", tienden a "reflejar el género de su
autor". Las
razones de la elección femenina nos la da Jane Goodal en una entrevista en una
revista
española:
http://www.muyinteresante.es/canales/muy_act/entrevi/entrevis8/
entrevis1.htm:
"Gracias al impulso del paleontólogo Louis Leakey, usted se erigió en la gran
investigadora
de los chimpancés y la desaparecida Dianne Fossey se convirtió en la máxima
autoridad
sobre los gorilas. ¿Es casual que Leakey escogiera para esto a dos mujeres?
&endash;Nos consideraba mejores observadoras, porque somos más pacientes. Para
él
había una razón social: el hombre cuando acaba la escuela se siente presionado
para
encontrar un trabajo y progresar; en cambio, la mujer no tiene esta presión,
pero tiene la
de casarse y fundar una familia. Puede escoger trabajos para divertirse o porque
le
apetece. En la selva, decía, un hombre no soporta con facilidad estar largas
horas y días
esperando los movimientos de los animales porque está pensando más en si esa
actividad
ayudará a su carrera; la mujer puede soportarlo mejor porque no está pensando en
para
qué le servirá. Por mi parte, he observado que entre los chimpancés, las mejores
madres
acostumbran a ser muy pacientes, deben serlo para que sus criaturas se
desarrollen. Y,
entre los humanos, las madres han de ser muy buenas conocedoras de los
requerimientos
de criaturas que no hablan, deben entender qué es lo que quieren los niños.
Finalmente,
en el seno del núcleo familiar también juegan un papel de moderadoras, lo que
les hace
muy sensibles."]
LAS PINTURAS CON "ESCENAS DE CAZA" NO TENÍAN FINALIDAD DE PROPICIARLA
También, respecto a la creencia, ampliamente divulgada, de que las "escenas de
caza"
pintadas en lo más profundo de las cuevas arcaicas, tuviesen la finalidad de
propiciar la
caza de animales, ha resultado ser falsa. Las flechas clavadas en animales, no
tendrían la
finalidad de que fuesen mágicamente a clavarse a lomos del animal real, para que
serviesen de alimento. Y ello se deduce, sin lugar a dudas, de los estudios
iniciados por el
eminente investigador de la Prehistoria Leroi-Gourhan hace más de 50 años. Ya
entonces
comprobó, tras estudiar gran número de yacimientos, que los restos de huesos de
animales comidos, hallados junto a las pinturas de animales en "escenas de
caza", no
coincidían con los animales representados. Por lo que los hallazgos científicos
evidencian,
que las obras de arte con "escenas de caza" no reflejan "escenas de la vida
cotidiana" / no
se comían los animales representados.
Y además, gran parte de las obras de arte que se conocen con "escenas de caza",
fueron
realizadas por pueblos cuya economía estaba ya basada en el cultivo vegetal y la
domesticación de animales (no fueron realizados por pueblos cazadores), en los
que no
tenía importancia la caza para alimentarse. Ejemplo de ello son los dibujos de
cazadoras
expuestas. Pero dado que son cazadoras, representarían por un lado:
A la mujer cazadora en su arcaica existencia real: cuando en el Paleolítico la
caza aún
cubría parte de las necesidades alimenticias y la mujer era quien proporcionaba
el
alimento a sus hijos. "Para N. Tanner, no sería «el hombre cazador» sino «la
mujer
cazadora» quien sería responsable de la emergencia humana." (Michèle Julien,
1986: 30).
Por otro lado, cada cazadora demuestra ser, protagonista de la mitología
matriarcal, y
antecedente de otras heroínas o Diosas cazadoras de mitologías históricas,
herederas de
mitos paleolíticos. De las que son ejemplos las Diosas cazadoras de diferentes
regiones:
Agrostinas, Annika, Arduina, Artemisa (Táurica, Elafébola, Hecaerge, Lafria,
Venatriz,
Agrostera,......), Asherah / Aschera / Esther, Atalanta, Attart-Sem, Basa
Grande, Bendis,
Britomartis, Calisto, Cirene, Devana, Diana, Eucaris, Hécate, Hippe, Kalgama,
Melanipa /
Hipa / Ociroe, Mielikki, Minerva, Mixcoac, Nehalennia, Phiala, Podarga, Procris,
Skadhi,
Venatrix, Veretragna, Zenobia, Zewana,...
Y por tanto, se podría deducir, que las manifestaciones artísticas de cazadoras,
serían
representación simbólica de un mito dirigido a la Divinidad. Y con el que
pretendería
invocarla de forma mágica, para solicitarle la Fertilidad de la Naturaleza u
otros favores.
De igual forma que en todo el universo se la invocaba por multitud de medios.
DIOSAS Y SACERDOTISAS: SUS REPRESENTANTES EN LA TIERRA
Otra creencia generalizada, que ha resultado ser errónea, es la que afirma que
en época
prehistórica los varones chamanes "rezaban" y realizaban el ritual propiciatorio
ante
pinturas que representaban a un Dios de la caza.
Pero hace ya mucho tiempo que se sabe que, durante los últimos 40.000 años de la
Prehistoria humana, sólo se rendía culto al Principio femenino / a la más
antigua Diosa
que adoró la humanidad: la Madre Naturaleza. Y durante miles de años sólo la
propiciaban
sus representantes femeninas.
Esta deducción lógica, ha surgido de las evidencias arqueológicas de imágenes
humanas,
ya que las más antiguas obras de arte simbólicas antropomorfas: esculturas,
relieves y
grabados de todos los continentes, son exclusivamente femeninas. Lo confirma
Campbell
para yacimientos tanto paleolíticos como neolíticos de Europa:
... no se han encontrado objetos de arte humano anteriores al período
auriñaciense,
cuando aparecen de pronto las estatuillas femeninas. (Campbell, 1991: 407).
Hemos
encontrado en Europa centenares de pequeñas figuras neolíticas de la Diosa, y
casi nada
en cuanto a figuras divinas masculinas. El toro y algunos otros animales, tales
como el
jabalí y el chivo, pueden aparecer como símbolos del poder masculino, pero la
Diosa es la
única divinidad visualizada en aquel entonces. (Campbell, 1991a: 238).
Afirmación de exclusividad femenina también para los yacimientos de Asia, Europa
y
África: "... cientos y cientos de pequeñas efigies de la diosa-madre en barro,
hueso y
piedra. Están presentes en el segundo asentamiento neolítico prealfarero de
Jericó; están
presentes en casi todas las provincias culturales entre Sialk y Gran Bretaña y
de Persia a
Badarï." (Hawkes y Woolley, 1977: 276).
"El analista jungiano Erica Neumann llevó a cabo un estudio seminal y a fondo de
los
diversos símbolos maternos en su obra Themos Great Mother: An Analysis of themos
Archetype (1963). Llegó a la conclusión de que las obras de arte religioso más
arcaicas
son «figuras de la solitaria gran diosa, imagen paleolítica de la madre, antes
de que el
padre existiera en la tierra o en el cielo»." (Husain, 1997: 19). (Y que
confirma nuestra
reflexión anterior de que, en la Prehistoria, no se reconocía la figura del
padre en las
familias matricéntricas).
Y estas imágenes auriñacienses: "Figuran magas, sacerdotisas o vestales
(prêtesses)" como
afirma Delporte en su referencia a Saccasyn Della Santa en (1982: 276).
Por lo que, dado que era la mujer, quien proporcionaba el alimento a sus hijos,
sería ella
la que, como sacerdotisa, buscaría el medio de asegurarlo, mediante los rituales
propiciatorios a la Diosa Madre Naturaleza.
De forma que, en la Prehistoria, existía el monoteísmo femenino Divino y sólo
había
sacerdotisas / magas / hechiceras / curanderas / hadas / chamanas / brujas /
meigas /
remedeiras / salud-dadoras / pharmaceuticas / vestales / adivinas: sus
representantes.
Posteriormente se incorporó al culto, varones que se travestían de mujeres y se
autoemasculaban y convertían en eunucos, para representar / personificar en la
Tierra, al
paredro mortal de la Gran Diosa (entre ellos a: Atis, Osiris, Dumuzi / Duzi,
Adonis,
Eshmund,...). Paredro (Divinidad inferior), que según gran parte de mitos
religiosos de
diferentes regiones, se automutilaba o perdía los genitales y moría, tras lo
cual la Diosa lo
resucitaba y Deificaba. De forma que no es hasta la Edad del Bronce, cuando
aparece la
figura del sacerdote, por lo que no tiene sentido pensar que en la Prehistoria
había
chamanes.
HispaLab-Desde 15/7/01
INDEX
CONCLUSIÓN
No se puede estar indefinidamente defendiendo los prejuicios y la visión
parcial,
manipuladora, androcéntrica de antiguas autoridades, que impusieron su visión,
cuando
su situación social era muy otra. Por lo que ya es hora es de analizar los
documentos y no
las opiniones estereotipadas existentes. Hora es de revisar las pruebas, de
proclamar que
nunca ha sido cierta la idea imaginada por influyentes historiadores, que
proyectaban
sobre la Prehistoria la idea de "los varones como seres superiores que
subordinaban a las
mujeres, consideradas seres maltratados y sumisos".
Y hora es de revalorizar y recuperar el importante papel ancestral femenino y de
hacer
llegar al conocimiento general que en época arcaica la mujer predominaba en el
orden
social.
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