MARTÍN-CANO, F. (2001): Debate académico de Arqueología - Parte I. Indignación
por el
androcentrismo de algunos arqueólogos. Publicado en el Portal "Somos MUJERES" de
Perú.
http://es.geocities.com/martincanot/debatearqueo1.html
RESUMEN: Existe una serie de creencias estereotipadas sobre la sociedades
prehistoricas y
primitivas erroneas mediatizadas por los valores de la cultura patriarcal "del
varon
dominando a la mujer". Los nuevos estudios antropologicos los cuestionan.
Debate académico de Arqueología - Parte I. Indignación por el androcentrismo de
algunos
arqueólogos
Francisca Martín-Cano Abreu
Permitidme que os cuente por qué estoy indignada con los académicos españoles y
por
qué me gustaría recibir apoyo a mis reivindicaciones.
Empezaré contando algo que ilustra el desconocimiento de los nuevos
descubrimientos de
la Antropología por parte de gran parte de personajes ilustres de la sociedad, y
sobre todo
por los integrantes de una disciplina: el mundo académico de la Arqueología que
deberían
saber sobre el tema, ya que se sienten con derechos a hacer deducciones
antropológicas.
He estado durante unos días asistiendo a la presentación de ponencias y de
comunicaciones en el XXVI Congreso Nacional de Arqueología, que este año ha
tenido
lugar en Zaragoza.
En general ha sido muy interesante, sobre todo las nuevas aportaciones
individuales de
diferentes arqueólogos en campos puntuales.
Pero lo que me ha hecho salir furiosa del Congreso, es la actitud prepotente y
machista de
ciertos arqueólogos varones, así como la "contenida y miedosa" o la "de peloteo"
(de hacer
la pelota, tener actitud humilde y de alabanzas más allá de lo mínimamente
digno, ante
los mandamases) de algunas arqueólogas, que tienen miedo de no conseguir dirigir
prospecciones, publicar artículos, tener un puesto de segunda, aunque acreditado
en este
mundo hostil y dirigido con mano férrea por los "padres, mejor abuelos" de la
arqueología,
etc.
Ya había estado en otros Congresos de Arqueología, tanto nacionales como
internacionales. Pero en ningún Congreso como en éste, se había puesto de
manifiesto de
forma tan explícita, la actitud machista, crítica y burda de algunos arqueólogos
varones.
Los hemos oído criticar a los gobernantes y calificarlos de ignorantes, los
hemos oído
también criticar a los compañeros de profesión, a sus antiguos compañeros de
profesión
que defendían paradigmas, ya afortunadamente superados. O criticar a los
arqueólogos
que pretenden justificar sus "legítimas diferencias sociales o de raza"
basándose en
"hipótesis etnológicas falsas" o que no profundizan en el verdadero fundamento
de los
hallazgos arqueológicos (se refieren a los vascos), para evitar poner de
manifiesto que
contradicen sus deducciones, etc.
Pero algunos de estos criticadores, que tan impunemente les gusta ejercer la
crítica, han
perdido los papeles de manera vergonzosa cuando se han sentido criticados. Y no
han
entonado el mea culpa por mantener con terquedad algunas de sus afirmaciones, a
pesar
de que se contradecían con afirmaciones hechas en otros momentos.
Os referiré detalladamente lo que quiero decir.
Comentaba que hemos sabido algunas primicias no publicadas aún. Creo que una de
las
noticias más impactantes ha sido los nuevos descubrimientos llevados a cabo por
J. L.
Simón en el campo de la metalurgia de la península ibérica desde el tercer
milenio antes
de nuestra era: pone patas arribas todo lo que se pensaba hasta ahora. Incluso
respecto a
lo que él mismo divulgaba en el año 1999.
Por ejemplo ha descubierto que había múltiples centros metalúrgicos en la
península
ibérica y con idénticos sistemas de fabricación (a pesar de ser realizadas por
culturas
diferentes, para lo que aún no tienen explicación). Y los análisis de
resistencia y
composición de las armas que fabricaban, prueban que no podían ser armas
defensivas,
por lo que deduce que eran símbolos de estatus.
Se me ocurrió comentar en un debate abierto, que dado que existen ENTERRAMIENTOS
IBÉRICOS de la Edad del Bronce y del Hierro de mujeres acompañadas en sus tumbas
con
armas (que no servían para la defensa, sino como símbolo de estatus), como los
diversos
de El Algar / Argar de Almería. Y dado que existen FIGURAS obviamente FEMENINAS
del
mismo período con armas (o consideradas femeninas, como las de Collado y Tabuyo
que
adjunto, calificadas en las Actas de un Congreso en Francia por Martín Almagro
Gorbea,
que estaba en la mesa, como femeninas con armas), se deduce que las mujeres
tenían alto
estatus.
Estela femenina de Collado de Sejos
Estela femenina de Tabuyo del Monte, León
Bueno, este razonamiento sería propio de una mente lógica y matemática. Pero no
es el
caso de un misógino COMO MARTÍN ALMAGRO GORBEA. Él pertenece a los profesionales
que en Iberia tiene un interés especial en que no sea explicitado en los
manuales de
divulgación arqueológica, hipótesis que defiendan que la mujer tenía un
importante papel
en la sociedad arcaica, cuando no se vinculaba a ningún varón que la ayudara a
sacar
adelante a sus hijos.
Así que se puso histérico y contestó como un energúmeno dando penosas excusas
tratando de negar mis afirmaciones, por yo usar el argumento de las figurillas
de Collado y
Tabuyo o por nombrar los testimonios artísticos, de cementerios, que pondrían de
manifiesto que la mujer tenía un puesto importante en la sociedad.
Y con soberbia e ignorancia no quiso dar crédito a mis explicaciones de que
existen
nuevos DESCUBRIMIENTOS ANTROPOLÓGICOS Y ETOLÓGICOS que corroboraban la
hipótesis de que la mujer jugaba un papel preeminente en la Prehistoria, cuando
la familia
era matricéntrica, no existía el matrimonio y aún no se vinculaba a ningún varón
que la
defendiera o cazase para ella.
Y hecho que es corroborado por múltiples detalles que informan que LA FAMILIA
PATRIARCAL SE ESTABLECIÓ EN LA EDAD DEL BRONCE, o sea que en principio existía
la
familia matricéntrica, en la que la mujer se preocupaba de cazar, recolectar o
plantar
semillas para dar de comer a sus hijos y la única que los enseñaba a enfrentarse
a la vida.
O igualmente lo corrobora FUENTES ESCRITAS muy antiguas, como por ejemplo
Estrabón
(n. 64 adne - m. 21 dne). Dice que la mujer entre los cántabros tenía mayor
estatus que el
varón e igual pasaba entre los galaicos, los astures, los vascones, entre
quienes existieron
Jefas, antes de que las invasiones patriarcales les hiciera modificar las
características de la
sociedad. Y Laviosa afirmaba de ellos en (1955, 78): "... el matriarcado estaba
en plena
vigencia, y los cántabros y los vascos conservaban la herencia por línea
femenina, a pesar
de las invasiones célticas indoeuropeas."
O como afirma JULIO CARO BAROJA (1991, 165): "tanto para los galaicos como
concretamente los cántabros, se habla de la superioridad que tienen las mujeres
en la
guerra como guerreras".
Pero el broche final machista lo puso ANTONIO BELTRÁN MARTÍNEZ (un jovencito
arqueólogo, que tiene unos 85 años, creo recordar, y dirige con mano férrea el
mundo
académico, desde hace 50 años), al contarnos una anécdota del rey Juan Carlos,
que reina
en España tras la dictadura de Franco y garante de la democracia. Para los que
no lo
sepan, os informo que la reina Sofía, su esposa, es arqueóloga. Recién venida de
Grecia o
a los pocos años de empezar a reinar en España, no recuerdo bien, según nos
contó el Sr.
Beltrán, lo llamó a palacio. Allí la reina Sofía le mostró su interés por los
Congresos de
Arqueología. Beltrán hablaba de arqueología dirigiéndose al rey, y éste comentó:
"Yo de
arqueología no sé nada, la que sabe es mi esposa. Bueno eso dice ella".
Como veis nos ilustra la actitud machista del rey. Y deduzco que el Sr. Beltrán,
al
contarnos la anécdota, pretendería justificar el machismo de la disciplina. Vino
a decir que
"dado que hasta el rey era machista, pues estaba justificado el que ellos,
simples súbditos
de tan ilustre varón, también lo fueran".
Mientras haya varones que se crean superiores a las mujeres, lo tenemos crudo. A
pesar
del compromiso real en favor de la democracia o del de los arqueólogos en favor
de la
ciencia, que dicen defender. ¿Adónde ha de irse una para poder defender y ser
oída con
dignidad sus convicciones?.
Lo peor no es que algunos no me den crédito porque de buena fe crean que
realmente el
matriarcado no existió. Sino que lo peor es que los poderosos arqueólogos actúen
tan
inmoralmente como para impedir la difusión y publicación de trabajos como los
míos.
En estos momentos estoy de capa caída y se me ha perdido el espíritu guerrero.
Ya me
gustaría que alguien con "crédito" me diera apoyos feministas, para apoyar la
justicia de
mis reivindicaciones, igual que el rey español apoya los privilegios fascistas
de los
arqueólogos.
Imagino que algunas diréis que estamos en democracia, ya que me puedo expresar
así, sin
sufrir represalias. Pero mi inteligencia se siente ofendida. Y no me resigno a
vivir bajo este
poderío machista, sin contribuir a un cambio social justo.
SIGUE