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1: Una mirada...LÓPEZ, Juan José y MARTÃN, María José   Lista de mensajes  
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Hace tiempo que no leía este artículo de unos amigos míos. Espero os guste. Os lo envío dividido en varios correos. francisca

1: Una mirada...LÓPEZ, Juan José y MARTÍN, María José

LÓPEZ, Juan José y MARTÍN, María José (1998 y 2004): Una mirada provocatica y femenina a la Mitología como fuente en la ciencia de la Antropología. (Sevilla, España). 7.211/98 (SE). Trabajo presentado en la UNED, Centro Asociado de Sevilla, curso académico 1998/1999 de Psicología. http://es.geocities.com/contraandrocentrismo/mjosemartin.html


RESUMEN: Juan José López y María José Martín realizan una pirueta intelectual sobre la interpretación de la prehistoria a la luz de la mitología a la que pretenden dar rango de fuente en contra de todas las opiniones oficiales. Es una obra académica donde se citan trabajos encargados como tareas por la cátedra (deberes), que son traídos por los pelos, y por tanto puede y debe obviarse su lectura (la de los trabajos citados a pie de página). Y sin embargo, a pesar de todo lo anterior, no deja de ser una sorprendente provocación en una serie de destellos que parecen más apuntes para posteriores desarrollos que hipótesis -y mucho menos tesis- para ser aceptadas. Absténganse los no feministas. De destacar la muerte como origen de la vida o el matrimonio como eficaz instrumento patriarcal que merece una inmediata demolición.



INTRODUCCIÓN


Como alumna incipiente en estas lides (1), y dispuesta a disciplinarme con una metodología rigurosamente científica, seguiré sabiamente el consejo que me dan mis profesores: de Malinowski, y de Kapplan y Manners, cuando me dicen que debo situarme en el lugar de los nativos(2) (de las mujeres, en mi caso) y que debo practicar la empatía (o verstehen)(3) con los grupos que son objeto del estudio, lo que significa, imagino, implicarme con mi sexo.


Sería un atrevimiento torpe, por mi parte, a estas alturas, manifestar mi estupor sobre el "paternalismo" vigente entre los académicos de la Antropología(4), así que no lo digo(5).


Vaya por delante que las siguientes referencias a la mitología lo son a la griega. Conviene alertar que, si bien nuestra excelsa cultura es de origen helénico, a los griegos les debemos también su doble pecado: uno, imponer el patriarcado sobre una cultura matrilineal secular en todo el Mediterráneo, renegando de sus propios ancestros, y el otro, denigrar al sexo femenino colonizado como causa de todos los males de la Humanidad, en un ajuste de cuentas histórico que demuestra la fuerza anterior de la mujer y su evidencia a juzgar por la violencia febril y patólogica con que las han venido humillando hasta el presente. Basten con los ejemplos de Eva y de Pandora. Hasta el mismo Hesíodo, en su manual de cómo plantar rábanos en primavera, aprovecha, como es su obligación, para soltar el exabrupto cuando menos viene a cuento: "quien confía en una mujer, ése confía en los ladrones"(6).


Dicho lo cual...

____________________________


(1) Primer curso de Psicología en la UNED, Centro Asociado de Sevilla, curso académico 1998/1999

(2) Malinowski, B., Introducción: objeto, método y finalidad de la investiga-ción (1922), LECTURAS DE ANTROPOLO-GIA,
(La cultura y las culturas) -de aquí en adelante LECTURAS...-, edics.UNED (1996), pág.150.

(3) Kapplan, D. (y R.A.Manners), Antropología, métodos y problemas en la formula-ción de teorías (1972), íbidem, pág.44.

(4) Con estos bueyes aramos, y no nos bastará con lamentarnos. Y mejor me irá no citando al propio autor de uno de los textos oficiales de esta asignatura quien, después de dedicar cuatro páginas completas a demostrar que el huevo tuvo que ser anterior a la gallina -o sea, a rebatir el "creacionis-mo científico" (sic), que pretende que el hombre fue creado por un dios a su imagen y semejanza en un día de un mes concreto del año 4.004 a.d.n.e. a las 5 (más o menos) p.m.-, ensalza penosamente la abyección y la mentira piadosa como virtudes excelsas y eficaces -femeninas, por supuesto-, como lo confirma el "caso Lupita", o coloca a la mujer en su lugar, el que le corresponde, el del más débil, como demuestran irrefutablemente las marcas de atletismo en las Olimpiadas (sic de nuevo, no es culpa mía, de verdad que lo lamento), vide Harris, M., Introducción a la Antropología General, edics.Alianza (1994), págs. 41/46, 467 y 468.

(5) ... máxime teniendo en cuenta que este trabajo es sólo una tarea escolar y no una tesis sobre la materia, aparte del peligro que supone que trabajos "académicos" transciendan su supuesto hermetismo esterilizado para afectar a los cuadros jerárquicos o a la sociedad, por más que la crítica fuera constructiva, como le ocurrió, por ejemplo, a nuestro amigo y colega J.Spradley, véase Jaleo en la celda. Ética en el trabajo de campo urba-no (1967), en LECTURAS..., págs.199/216.

(6) Hesiodo, Teogonía: los Trabajos y los Días, edics.Alianza (1990), pág.80, versíc.376.

... puede ser artístico, pero no científico, lo que no se puede contrastar. Y como los mitos(7) relatan hechos, valores, que por su antigüedad en su mayoría no resultan contrastables, se les tilda de "no-científicos" y, al hacerlo así, se comete el error de ignorarlos, al tiempo que se rechaza cualquier hipótesis, por fecunda que sea, por el mero hecho de basarse en terreno tan superficial para la ciencia como es el de los mitos. Cuando lo sensato, y sobre todo útil, sería interpretarlos, dejarnos fascinar por sus relatos y arriesgar desde ellos hipótesis que nos podrían orientar en nuestros escarceos, palos de ciego(8), sobre nuestra evolución cultural en sus orígenes, sin perjuicio de que tales hipótesis no pudieran considerarse científicas hasta tanto no se pudieran contrastar. Si así fuera, otro gallo nos cantara, como en las líneas que siguen se intentará provocar(9).


M.Harris opina que la filiación matrilineal jamás ha implicado un matriarcado en la historia de la humanidad(10). Lo cual no se sostiene si se acepta que la matrili-nealidad, antes del patriarcado, además de un sistema de filiación era inevitablemente un canal de la herencia del acervo cultural, recogido en sus mitos y en sus rituales, y sólo podría gobernar quien tuviera estas claves de supervivencia. La custodia y transmisión de estos valores (la experiencia acumulada de los antepasados) obligaba sin duda a organizar y gobernar, de un modo tan natural que es posible que ellas mismas no se percataran. Este es el empeño de estas páginas. Incluso pueden sugerirse fechas: conocemos la llegada a Grecia de los valores patriarcales con los dorios alrededor del 2.000 a.d.n.e., aunque les costó más de un milenio imponerse en todo el Mediterrá-neo. Y fijando la línea de partida en el momento en que fuimos capaces de ejercer cierta capacidad de abstracción -con la inhumación de los cadáveres, por ejemplo, que revela la creación del primero de los mitos: el del eterno retorno, en el año 200.000 como mínimo-, si así fuera, el varón ha venido gobernando un 4.000/200.000, esto es un 2% del total de nuestros tiempos. Y hay que ver cómo gallean.


Dos son los temas que, a título de ejemplo, pretendo comentar, utilizando los mitos como fuente: uno, la institución de la matrilineali-dad, sistema de filiación que implicaba un matriarcado antes de la llegada de la cultura patriarcal, a pesar de la cual aún sigue vigente como sistema de filiación en numerosas tribus primitivas; y el otro, la evolución del tholo (tumba griega en el vientre de la madre Tierra) a palacio sacrificial y luego templo, en paralelo con el cambio de la magia en su contrario (la religión), al tiempo y como efecto de la sustitución de la matrilinealidad por el nuevo, reciente, patriarcado. Y todo ello con los mitos de guía y como fuente. Las consecuencias de prestar oído a esta osadía no se harían esperar, pues su aceptación haría tambalearse algunas tesis y puntos de partida ampliamente aceptadas en la actualidad(11).

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(7) El mito es mucho más que la leyenda: acervo cultural, guía de supervivencia por acumulación de la experiencia (espíritu totémico de los ancestros), derecho/moral/historia, memoria histórica, señas de identidad.

(8) Si el patriarcado (griego, del cual "descendemos") data de 4.000 años más o menos, si el sonido articulado no se remonta a mucho más del 100.000, y nuestros genes como "humanos" provienen de dos millones de años como mínimo -trazando la línea a partir del Homo Erectus/Ergaster-, "los conocimientos sobre el vasto período (de nuestros orígenes) variarán profundamente en los próximos años", como afirma B.Kee-sing, en Teorías de la cultu-ra (1974), LECTURAS..., pág.53.

(9) Adelantemos tres temas cuya aclaración obligará a rehacer muchas hipótesis: 1: entre los primitivos el espíritu es malo, siempre malo; 2: en los mitos el "padre" no es tal ni el hijo lo es por el hecho de que le suceda, como el contexto patriarcal fuerza erróneamente a interpretar, y 3: los rituales mágicos no son religiosos sino todo lo contrario, como luego se verá.

(10) Harris, M., op.c., pág. 461.

(11) Como botón de muestra, la semejanza de los pinzamientos en el pene (ceremonias agrícolas de fecundidad) en los ritos mediterráneos de Atis o Adonis y en los sacrificios mayas -junto con la evidencia contrastable de la estructura de las pirámides, el trabajo del bronce, los mitos, etc., anteriores al año 3.000 y luego el brusco corte, con la consiguiente ausencia de la rueda, el hierro o el arco de medio punto, en el continente americano, a partir de dicha fecha- demuestra una continua difusión de la cultura mediterránea en la cultura americana, justo hasta el año 3.000, más o menos, en que el estrecho de Bering se descongela, a pesar de la gratuita unanimidad, a mi entender extraña y poco rigurosa, sobre la autoctonía de la cultura americana en paralelo con la nuestra, con los mismísimos señores A.Toynbe o M.Harris a la cabeza, y sin que nadie, al parecer, se atreva a discutirlo.

1. La MATRILINEALIDAD (repetimos: no sólo como filiación sino como canal de la herencia del acervo cultural que, al incluir los mitos, implica el ejercicio de la autoridad) no es solamente un hecho, una realidad reiterada en los mitos (por más que desde filólogos como A.García-Calvo hasta el propio C.Lèvi-Strauss(12), pasando por la gran mayoría de los antropólo-gos, se dé por supuesta la relación de pareja monogámica, con papel relevante del varón, desde los tiempos más remotos), sino que debería ser un axioma, por su necesidad, de sentido común, como ahora se verá:


1.1. Las largas ausencias del varón, cazador bajo el sol del mediodía, para evitar competir con otros depredadores, según la hipótesis de Fiatkwoski(13) -con la consiguiente duplicación de la masa cerebral, caída del pelo corporal por el desarrollo de las glándulas sudoríparas, con las que conseguimos la caza mayor por agotamiento de las presas, exhaustas tras ininterrumpida persecución en grupo desde el Homo Erectus-, tan largas ausencias habrían dejado expuesto a todos los peligros a su grupo si las que permanecían en él, las madres con las crías, no lo hubieran sabido gobernar, no lo hubieran podido gobernar, no lo hubieran, de hecho, gobernado. Y digo bien, madres, organizadas en grupos ya que, "dado el período de dependencia infantil (humano, hablando del Homo Ergaster) más prolongado que en los antropomorfos, difícilmente una madre podría hacerse cargo, ella sola, de varias crías al mismo tiempo"(14).


1.2. La ignorancia del varón sobre la relación entre el parto y la cópula, desconocida hasta recientemente (no más allá del magdaleniense), de lo que los mitos dejan continua constancia haciendo de Bóreas (el Viento del Norte) y del agua los fecundadores de la mujer (los genitales de las hembras humanas y animales se exponían hacia el norte para quedar embarazadas), no pudieron ni siquiera dar pie a la posibilidad de filiaciones patrilineales durante millones de años, al desconocerse el papel del varón en la progenie, por más que se quisiera utilizar el término "padre" no como progenitor sino en el sentido de protector y aportador de la caza a los "hijos de la hembra", vocablo que en todo caso induciría inútilmente a confusión.


1.3. La indiscutida práctica, desde remotos orígenes, de la exogamia, unánimemente admitida cualesquiera que fueren los motivos -biológicos, ecónomicos, políticos- que la expliquen, en el mito convierte al varón en extraño de la tribu territorialmente aglutinada por las madres y las crías. Por sólo citar un ejemplo, los siete primeros reyes de Roma, desde Rómulo y Remo, según nos informan muy creíblemente los mitos, los siete primeros reyes de Roma fueron extranjeros. (Como lo será Edipo vivo, en Tebas, y luego muerto, como protector de Atenas. O Aquiles, mirmidón, del totem de la hormiga en Egina, convertido en rey-caballo en Tesalia. Y así todos, absolutamente todos). Extraños a una cultura que, según Lèvi-Strauss, no es sino un mundo de "símbolos compartidos".

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(12) Lèvi-Strauss, C., La familia (1956), en LECTURAS..., pág.296, asume limpiamente el prejuicio de los orígenes remotos de la familia monogámica para inmediatamente, en el mismo trabajo citado, reconocer "excepciones" (que son más bien restos genuinos de tradiciones seculares) en número tal que más bien parecen ser ellas la mayoría: así, el "nayar" de la India, los "toda" en el Tibet y Nepal, los "tupi-kawahik" del centro de Brasil, las amazonas sudamericanas "nambikwara", el Perú precolombino, los "iroqueses" y los "hopi" de Arizona o los indios de la costa noroeste en América del Norte, los "chukchee" de Siberia, la tribu "emerillon" de la Guayana, el antiguo Egipto, los "tiv" africanos, los "ndembu" de Zambía, los "ashanti" del Sahara, los nativos de Nueva Guinea, numerosas tribus de la Polinesia, incluso los "trobriandeses" de las islas del Pacífico Occidental, y en Australia los "wunam-bal", y tantos otros más, a pesar de la evidente influencia de nuestra civilización occidental en las culturas tribales, pues como dice E.Schwimmer, E. en Religión y cultura. El mito y sus conexiones (1982), LECTURAS... pág.607, "el misionero, el terrateniente y el soldado (añádanse el turista y las multinacionales), por más que crean estar en desacuerdo entre sí, contribuyen por igual al proceso de dominación colonial de sus metrópolis". Cierto amigo mío en la selva venezolana fue recibido por un jefe indio genuino... que acababa de firmar una segunda hipoteca en la compra de un apartamento en Caracas.

(13) Harris, M., op.c.,, pág.116.

(14) Arsuaga, J.L. (y otro), La Especie Elegida (Proyecto Atapuerca), edics.Temas de Hoy (1998), pág.217.






Mar, 12 de Mayo, 2009 12:33 pm

antillaplaya
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