Extended el mensaje, haced que se conozca la noticia,
Los españoles saldrán de cada uno de los rincones de su antigua y
maravillosa tierra para exigir, por fin, que son un pueblo que merece
seguir existiendo en el día 23 de Octubre de 2004 a las 20:00 en la
calle Feraz y a las 18:00 horas ante los ayuntamientos del resto de
España.
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No somos herramientas ni instrumentos de los corrompidos poderes que
hoy gobiernan, a los que miramos con desprecio y como algo que nos es
ajeno.
Nuestra bandera es España,
Nuestro camino es España,
Y a Ella, sólo a Ella, obedecemos.
Y qué es España sino cada uno de sus españolas y españoles y la
tierra que el sino les otorgó para vivir en paz y prosperidad.
Y aquí, y en esto, no existe la política ni el capital, sino la
voluntad de cada uno de los españoles, la voluntad conjunta de todos
y cada uno de los españoles, y en ello, la verdadera soberanía de un
pueblo.
El 23 de Octubre no será una simple manifestación política, el 23 de
Octubre es un acto de los españoles, de aquellos que ya superaron el
cotidiano y vulgar teatrillo y su hipnótico juego derecha-izquierda
y que, encontrándose de nuevo consigo mismos, exigen por fin un freno
a un mundo, a un sistema, que avanza ignorando y aplastando lo que es
su identidad.
Es ése sentimiento de pertenencia y ésa conciencia de destino común
lo último que puede salvarnos como individuos y como personas en un
mundo en el que los valores han devenido mera mercadería, también es
lo primero que se ataca y se criminaliza a veces incluso con ademán
histérico. La Iglesia, el otro gran pilar sobre el que se construyen
los verdaderos valores y la dignidad, también se halla en su diana.
Son el capital y su exigir que no se le ponga frontera alguna a su
avidez y, en particular, sus lacayos corrompidos, sus bienpagados
servidores, aquellos contra los que nos dirigimos. Su política de
inmigración, su abrir las fronteras de ésta tierra nuestra a otros
pueblos diluyendo y destruyendo así la identidad de unos y otros, es
aquello contra lo que elevamos nuestras voces.
Lo que el 23-O tenemos es la manifestación de la verdadera España,
quizás la última, contra un mundo y un Orden que probablemente a
estas alturas esté dirigido desde un lugar muy lejano de nuestros
hogares y, probablemente por el momento inalcanzable. Pero no por eso
hay que desfallecer.
El futuro, sea este el que sea, recordará que una vez hubo unos
cuantos, verdaderos combatientes contra la globalización, que
levantaron su voz contra unos acontecimientos que parecían
inamovibles y que exigieron, más allá de los efímeros valores de lo
correcto y lo incorrecto de cada tiempo, su verdadera soberanía como
pueblo y colectivo.
Desde algún punto mas allá de mi entendimiento, quiere construirse
el futuro por encima de un valor al que se quiere muerto y pasado al
que nosotros llamamos PATRIA. Y eso es algo que descubro no sólo en
España, sino también en cada país al que he ido o del que tengo
conocimiento por medio de mis amistades.
Es necesario darle freno, proteger la soberanía y protegernos así
también a nosotros mismos de la ausencia de valores y de la
consiguiente esclavitud del que ya sólo es un productor-consumista
abandonado al sistema.
Hay quien afirma que un "productor-consumista", cuyo pensamiento
totalmente entregado al orden y la moral imperantes hoy en día, y
que considere que la globalización (tanto la oficial como la de
consumo rebelde) y su destrucción de la diversidad y la identidad de
los pueblos en aras a un nuevo homogeneizado orden, es ser lo
correcto y lo positivo, y que cualquier resistencia a ése devenir es
maldad, tozudez o mera ignorancia.
Es muy probable que nos llamen racistas o que nos consideren
simplemente inaceptables canallas por el hecho de exigir freno a la
disolución de nuestra identidad y patria.
Pero a nosotros su moral ya no nos engaña y sus juicios no nos
importan. No pocas veces el tiempo acaba condenando al juez y
absolviendo, e incluso honrando, a los culpables.
No hay que olvidar que nos manifestamos contra un sistema que dudo
mucho que el futuro absuelva. Sus crímenes, su caos y su absurdo no
tienen salida. La segunda mitad del siglo XX ha sido el período de
tiempo que ha conocido las mas horrendas hambrunas, los peores
desastres ecológicos jamás existidos y las mayores desigualdades
habidas hasta el presente. Nunca hubo tanto hambre ni tampoco nunca
hubo tantos obesos como hoy en día. Y lo peor, es que todo esto va a
mas.
Y lo que su necesidad y desorden están destruyendo en el presente,
lo que en la actualidad está sucediendo, llegará un día, en un mañana
mejor que finalmente tendrá que llegar, en el que unos nuevos valores
y una nueva armonía substituirán al orden que hoy impera tal y como
siempre ha ocurrido en el devenir de la historia y en el que se
verán con horror y perplejidad muchos de los actos que en la
actualidad se están cometiendo. Muchos de ellos, además, con buen
sentimiento.
Por mucho que lo nieguen los defensores de éste presente, nosotros
somos los avanzados de nuestro tiempo y ellos, los que deberían
comenzar a pensar ya en dejar de una maldita vez su lugar a otros
porque ya hace demasiado que han fracasado.
Siento que aquello que se debe hacer es salvar todo lo posible en
éste tiempo de caos para cuando impere de nuevo la armonía y luchar
para que esta llegue lo antes posible.
Esta opinion no representa ningún partido o movimiento político,
tampoco los defiende o apoya. Esta es una visión particular de un
ciudadano de a pie cuyo nombre no importa. P.R.F.
Información sobre la convocatoria de la manifestación en la Calle
Feraz:
http://www.falanges.com/public/foro204/viewtopic.php?t=1927
http://www.la-falange.com/nacional/noticias/23-o.htm
Información sobre las convocatorias no partidistas ante los
ayuntamientos:
http://comunicado.tripod.com