Quienes integramos la Federación Internacional de Ateos (FIDA) somos conscientes de la necesidad de una transformación de los modos de pensar, de un retorno definitivo de la razón que frene la expansión parasitaria del pensamiento mágico y de las creencias religiosas. Consideramos que el ser humano es un fin en sí mismo, y que su felicidad y su libertad comportan la desaparición de los ídolos metafísicos que le esclavizan. Nos declaramos racionalistas, y reclamamos una nueva época post-cristiana heredera de la gran tradición librepensadora, atea y materialista de occidente. Rechazamos con rotundidad la existencia objetiva de causas y entidades transcendentes, y aspiramos a erradicar gradualmente las explicaciones sobrenaturales que promueven las religiones para comprender la realidad. Estamos convencidos de que las instituciones religiosas no son sino instrumentos de dominación y sometimiento, enemigas de la libertad y de la ciencia. Por todo ello, la FIDA combate a la religión bajo todas sus formas, y se constituye como un proyecto abierto, imaginativo, democrático, ambicioso e integrador. Conforme a sus ideas antireligiosas y racionalistas, esta Federación lucha por la instauración de un medio social basado en la libertad individual y que tenga como objetivo el desarrollo integral de cada ser humano.