Quiero contigo descender a la tierra
y entregarnos al barro y al arado.
Tengo hambre de semilla y de cosecha.
 
Quiero regar recuerdos, recoger momentos
y en la sombra de mi higuera...
santificar tu cuerpo con mil besos.
 
Hay surcos sedientos en mi alma
que esperan la caricia de tu mano.
Quiero abono de cariño y sentimiento.
 
Quiero tu presencia encadenada
en la simetría de nuestras carnes,
uncidas en el indeleble y preciso yugo
de la labor común, de crecer juntos.
 
Quiero que seamos alfareros
de esta amorfa arcilla que nos mira
esperando un roce de belleza
que le dé forma sólida y espesa.
 
Quiero compartir sudor de búcaro
y el refresco de una alberca en tu mirada.
 
Quiero contigo nutrir esta tierra
con ternezas y mimos delicados.
Que no exista barbecho sin cariño,
que no quede fértil campo abandonado.
 
Sí, quiero contigo amar a esta tierra,
ínclita diosa, magna madre honrada,
hogar y templo, que abraza generosa,
y nos enseña a amar con noble ejemplo.
 
Sí, contigo quiero gozar de su ternura.
Contigo compartir quiero su alimento,
y el amor sin condiciones que regala.
 
Sólo pide esta tierra un poco de trabajo,
un cuidado, un esmero, respeto por su suelo.
Y cuando tú decidas conmigo caminarla,
los dos juntos haremos de esta tierra...
¡Nuestro cielo!
 
0LURITA