El pasado 16 de agosto, abandonó su dimensión física el gran maestro
que ha inspirado durante casi 100 años a millones de personas, con su
propuesta de agricultura natural y la aplicación de su filosofía del
No hacer.
El campesino humilde y el sabio taoísta, el autor de La revolución de
una brizna de paja, el poeta, el filósofo, el intelectual, el padre de
lo que se llamó la agricultura natural, el inventor del nendo dango y
uno de los máximos inspiradores del movimiento permacultural.
Fukuoka se ha ido a los 95 años, dejando tras de si el ejemplo vivo de
una manera radical y revolucionaria de entender la relación con la
tierra y un método agrícola basado en la contemplación de la
naturaleza y en la mínima intervención humana. Un método capaz de
reverdecer y reforestar zonas áridas. Capaz de obtener los mejores
resultados de la tierra desde el No hacer.
Para Masanobu Fukuoka sanar la tierra y purificar el espíritu humano
eran un mismo proceso. Su filosofía del "No Hacer" partía de la idea
de que, en lugar de preguntarse qué pasaría si se hiciese esto o
aquello, los seres humanos nos deberíamos preguntar qué pasaría si no
se hiciese.
Fukuoka no labraba, ni araba, ni usaba abonos químicos, ni compost
preparado, ni quitaba las hierbas que crecían en sus campos de arroz,
centeno o cebada. Practicaba la agricultura cooperando con la
naturaleza, en lugar de querer mejorarla, exigiéndole resultados.
Dándole primero, para luego recibir de ella. Respetaba sus ciclos e
interfería en las comunidades animales y vegetales de sus campos lo
menos posible.
Para mejorar la producción de la naturaleza, y convertir desiertos en
bosques, creó el nendo dango, un método de sembrado que no requiere
arado y que consiste en mezclar semillas dentro de unas bolitas de
barro que se esparcen por el campo y que brotan cuando la primera
lluvia intensa la libera de su cascarón.
"Tenemos que sembrar bolitas de arcilla con rapidez porque no hay
tiempo. Depende de vosotros que esto sea un punto de partida para la
reforestación de todo el planeta o se quede solo en poner verde esta
isla. No dejéis que esta isla se convierta en el último paraíso. Aquí
hay que hacer un paraíso para demostrar al resto del mundo que es
posible una reforestación de verdad".
Expandamos entre tod@s miles de bolitas nendo dango, llenas de
gratitud y de ilusión verde. Gratitud al Maestro y a la Naturaleza por
haberle adoptado como salvador, ilusión por reverdecer este frágil
planeta y si cabe nuestras mentes y espiritus para conseguirlo.
Descansa Masanobu Fukuoka,
Semilla de Naturaleza viva,
Maestro,
Mensajero de Paz.