Para no hacer otro debate para definir ética y moral, creo que podemos
referirnos al Diccionario de la Real Academia de la Lengua.
ético1, ca.
(Del lat. ethicus, y este del gr. ἠθικός).
1. adj. Perteneciente o relativo a la ética.
2. adj. Recto, conforme a la moral.
3. m. desus. Persona que estudia o enseña moral.
4. f. Parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del
hombre.
5. f. Conjunto de normas morales que rigen la conducta humana. Ética
profesional
moral1.
(Del lat. moralis).
1. adj. Perteneciente o relativo a las acciones o caracteres de las personas,
desde el punto de vista de la bondad o malicia.
2. adj. Que no pertenece al campo de los sentidos, por ser de la apreciación
del entendimiento o de la conciencia. Prueba, certidumbre moral
3. adj. Que no concierne al orden jurídico, sino al fuero interno o al respeto
humano. Aunque el pago no era exigible, tenía obligación moral de hacerlo
4. f. Ciencia que trata del bien en general, y de las acciones humanas en orden
a su bondad o malicia.
5. f. Conjunto de facultades del espíritu, por contraposición a físico.
6. f. Ánimos, arrestos.
7. f. Estado de ánimo, individual o colectivo.
8. f. En relación a las tropas, o en el deporte, espíritu, o confianza en la
victoria.
Abrazos.
--- El lun, 29/6/09, Hernán <hernanluisdevizia@...> escribió:
De: Hernán <hernanluisdevizia@...>
Asunto: [Grupoasimov] Re: cuentos...........
Para: Grupoasimov@yahoogroups.com
Fecha: lunes, 29 junio, 2009 1:55
Sobre este pequeño (por ahora) debate, pienso que convendría hacer una
distinción inicial y significativa: definir, o acordar, qué es "ético" y qué
es "moral".
Entiendo, sin consultar el diccionario, que moral es algo ajustado a la
tradición o costumbres de un grupo, y que ético es algo más conforme a los
valores que se quieren trascendentes en el tiempo, al margen de las comunes
mutaciones sociales.
Luego, lo moral y lo ético pueden o no coincidir, y sentiríamos que lo ético
es una suma de valores superior a la moral.
Si aplicara esas nociones al tema de cómo se vería la terraformació n de un
mundo "habitado" por vida microscópica, habría varias posibilidades. ..
-que dicha transformació n se llevara a cabo tras el suficiente estudio de
tal exobiología.. .
-que se aislaran muestras de esos organismos para ser estudiados en
instalaciones protegidas del proceso de terraformació n ya en marcha...
-que, pese a la indignación de la comunidad científica y al puñado de seres
humanos no-científicos pero lúcidos de la humanidad, se erradicaran sin
piedad dichos organismos en pos de una terraformació n "urgente e
inaplazable" como respuesta a imperativos vayan los líderes políticos y
económicos a saber de qué tipo...
-más todas los demás que pudieran imaginar ustedes.
Pero, en cierto sentido, al margen de esas u otras alternativas, se me
ocurre que una categorizació n ético-moral de un suceso de esas
características tiene más que ver con nosotros, los humanos, que con esos
microorganismos a los que ningún proceder del hombre puede afectar, digamos,
"emocionalmente" como a nosotros.
Sospecho que la decisión de cuidar o erradicar una forma de vida
extraterrestre (antes o después de su estudio da igual) no se distingue de
conservar o propiciar la extinción de formas de vida terrestres e igualmente
microscópicas que han demostrado ser nocivas o útiles para el hombre y su
concepto de bienestar y desarrollo.
Si el hombre se define a sí mismo y ante sí mismo (obviemos a Dios por el
momento) en función de sus actos, derivados, claro está, de sus
pensamientos, de sus valores, más o menos permanentes a lo largo de su
historia, entonces la decisión de proteger o no formas de vida
extraterrestre e "indefensa" ante la superioridad técnico-cientí fica del ser
humano finalmente dice más sobre la propia conciencia del ser humano que
sobre la relevancia o no de tales microbios en el plan del cosmos.
Por otro lado, bien podría argumentarse que la extinción de formas de vida
en potencia fundamentalmente distintas de la que representa el ser humano y
la hasta ahora conocida por él aquí en la Tierra atentaría contra su propio
e inmanente sentido de comprensión del universo, saboteándose a sí mismo;
sin embargo, este argumento, que no deja de ser usado, por ejemplo, para
proteger de la depredación la selva amazónica, tiene más que ver con un
desplazamiento de los intereses que con una transformació n de paradigmas; o
sea, no nos deshagamos de esos bichos porque no sabemos qué tan útiles
pueden resultarnos. .. Así visto, el egoísmo esencial humano aflora y, caída
la máscara utópico-mística- idealista, los bichos, en sí mismos, no valen
nada.
Ojalá no se ofenda nadie por estas ideas. No desprecio al género humano; si
a fin de cuentas soy parte de él, y me esfuerzo sinseramente por ser una
buena parte. Pero también me esfuerzo por ser justo, y si lo que resultamos
ser, a la luz de la evidencia que es nuestra Historia, un atado de locos
insensibles abandonados en un rincón del universo e incapaces aún de
malograr el resto del cosmos, con algunas mentes preclaras de vez en cuando
que se enfrentan a esa obscena tendencia natural del resto de la especie,
digo que si eso resultamos ser, o no, no depende tanto de que esas formas de
vida se conserven o no, sino POR QUÉ decidimos que así sea. Ahí se encuentra
el núcleo ético.
Distinguir entre una forma de vida exótica como "recurso" (de conocimiento,
de medicina, de lo que sea), o como ente susceptible de verse beneficiado
por los derechos que el hombre ha instaurado para sí mismo y su
conservación, es la clave. Los salvamos porque sí, porque es lo correcto, y
quizás veamos cómo florecen o se extinguen por sí mismos con el paso de los
eones, o hacemos cualquier otra cosa, los aprovechamos como sea, y seremos
dioses improvizados, absurdos, obtusos.
A priori, no veo cómo el ser humano podría verse limitado de conocimientos
al estudiarse a sí mismo si todo indica que junto a su natural inclinación
por el mal es también dueño de la habilidad de soñar lo sublime y luego
alcanzarlo: la síntesis de lo "mejor" que este universo ha podido producir
en sus quince mil millones de años: conciencia. Claro que esta concepción se
desmorona si pensamos que el saber es una carrera y la evolución técnica un
histerismo desvocado al que se deseara adhesión perpetua...
Bueno, creo que es suficiente por ahora.
¡No me apedreen demasiado! Creo que fui más desordenado que deshonesto.
Un abrazo.
[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]
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