Columna Sur-Ebro
La columna "Sur-Ebro", también llamada "Roja y Negra", delegada por
el ebanista Antonio Ortiz Ramírez (miembro del grupo "Nosotros"),
con el teniente coronel de Infantería Fernando Salavera como
consejero militar, saldría de Barcelona el 24 de julio de 1.936 por
carretera, con unos 2.000 hombres, bastantes de los cuales eran
exsoldados y clases del Regimiento nº 34, y tres baterías de
artillería. Su primer objetivo, Caspe, dominada por una compañía de
la Guardia Civil y unos 200 falangistas aragoneses, bajo el mando
del capitán Negrete. Tras vencer la tenaz resistencia del enemigo,
los milicianos, que perdieron unos 250 compañeros, ocuparon la
villa, siguiendo hacia Alcañiz, que fue tomada tras breves combates,
Entonces, la columna se subdividió: una parte de ella quedó situada
en la línea Híjar-Escatrón y la otra se dirigió hacia Belchite, ante
cuya población quedó atrincherada tras ocupar Sástago, La Zaida y
Azaila.
A primeros de septiembre, a la unidad de Ortiz se le agregó una
pequeña columna: la de Carod-Ferrer, que acababa de ocupar el pueblo
natal de Goya, Fuendetodos, y se parapetó ante Villanueva de Huerva,
Saturnino Carod Lerín, aragonés de raíz, era un destacado dirigente
sindical anarcosindicalista barcelonés, mientras que su "asesor
técnico" era el teniente de la Benemérita José Ferrer Bonet. Junto a
este grupo se encontraba también otra partida que dirigía el
anarquista Hilario Zamora, salida de Lérida. Estos dos grupos
acabaron por unificarse con la Columna "Ortiz". Lo que también
hicieron poco después los 600 soldados llegados de Tarragona, al
mando del coronel Martínez Peñalver, al decidir éste su vuelta a
Barcelona, por no entenderse según él, con el anarquista Ortiz.
Recibirían también refuerzos de algunas columnas valencianas.
El General Pozas, jefe del Ejército del Este, decidió quitar a Ortiz
del mando de la 25 división, y situó en su lugar a García Vivancos
en el verano de 1937 después de las batallas de Belchite (23 de
agosto-6 de septiembre) y Fuentes de Ebro, donde encontró que
Antonio Ortiz era poco cooperativo.