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Hijosdelpueblo · Milicias en la Guerra Civil 1936/37
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#354 De: caraquemada@...
Fecha: Jue, 12 de Mar, 2009 12:39 pm
Asunto: UNA VETERANA MENOS
caraquemada
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    Ayer falleció, a los 86 años de edad,  Paula Martín Rodrigo, una superviviente de la guerra y de la larga postguerra.
A los 13 años fue evacuada de Madrid debido a los bombardeos, siendo trasladada a la provincia de Castellón, donde también sufrió, aunque con menos intensidad, los avatares de la guerra.
Al finalizar la contienda volvió a Madrid, a reunirse con su padre (su madre había muerto joven, años antes de la guerra, por enfermedad) y sus 5 hermanos y hermanas, sólo para llevarse un golpe mayor, la detención de aquél el otoño del 39, un ferroviario ya maduro, viudo, padre de familia numerosa y sin otras implicaciones que ser afiliado a la UGT, y miembro de la plantilla de la estación de Delicias, la denuncia de un "compañero" de trabajo, (¿Desearía su puesto, querría hacer méritos con los nuevos gobernantes. ..?) le hizo caer en garras del mecanismo de la represión franquista, siendo asesinado en las tapias del cementerio del este, el 27 de noviembre de 1940, tras un consejo de guerra
en el que trato infructuosamente que declarara a su favor un sacerdote de su localidad natal (Valdemoro) al que había ayudado a huir de Madrid en el verano de 1936.
   En sus últimas cartas, Francisco Martín García  pedía a sus hijas menores que trataran de "colocarse" en una casa, para no quedar en la indigencia. (Su casa de la corrala de la C/ Sombrerete 17, en el madrileño barró de Lavapiés, fue rápidamente ocupada por un falangista).
  Al poco tiempo se casó con un excombatiente, de los vencedores, de aquellos que ganaron la guerra, pero ninguna prebenda económica, de hecho al montar una casa de huéspedes en la zona de Guzmán el Bueno, fueron rápidamente clausurados sin duda para no hacer la competencia a alguien con mejores avales...
  Así se vió empujada a trabajar toda su vida como señora de la limpieza, fregando portales y limpiando casas de gentes más privilegiadas, sacando adelante a 5 hijos, y ya viuda, colaborando a la crianza de sus nietos (que fueron trece) ,para los que siempre tenía una golosina, o un juguete, ganados con el dolor de sus rodillas y el desgaste de sus manos,
con sempiterno olor a lejía, y siempre dispuestas a la caricia.
 
 
Descana en paz Paula, gracias por todo, abuela.
 
Rodrigo Gómez.


#353 De: Soy yo <caraquemada@...>
Fecha: Jue, 12 de Mar, 2009 10:42 am
Asunto: Re: Se ha cargado un nuevo archivo en Hijosdelpueblo
caraquemada
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Lo tratare de hacer en casa, a ver si mañana lo puedo colgar de nuevo.(maldito Vista, mira que lo cambié por el XP, pero por defecto, en cuanto te descuidas lo guarda en un procesador llamado Works!!!!)
 
Salud.

--- El mar, 10/3/09, Iram Nieto <iram_nieto@...> escribió:

De: Iram Nieto <iram_nieto@...>
Asunto: Re: [Hijosdelpueblo] Se ha cargado un nuevo archivo en Hijosdelpueblo
Para: Hijosdelpueblo@yahoogroups.com
Fecha: martes, 10 marzo, 2009 5:57

Saludos colegas:
 
Veo que el texto está en otro formato mas avanzado de word, me parece que es el del office que viene con el W-Vista.
 
Es posible que lo puedan cambiar de formato a una version anterior, para poder verlo¿? si no, no hay problema.
 
Hasta otra.
Iram desde México

--- El mar 10-mar-09, Hijosdelpueblo@ yahoogroups. com <Hijosdelpueblo@ yahoogroups. com> escribió:
De:: Hijosdelpueblo@ yahoogroups. com <Hijosdelpueblo@ yahoogroups. com>
Asunto: [Hijosdelpueblo] Se ha cargado un nuevo archivo en Hijosdelpueblo
A: Hijosdelpueblo@ yahoogroups. com
Fecha: martes, 10 marzo, 2009, 3:33 am


Hola,

Este mensaje sirve para notificarle que se ha cargado
un archivo a la sección Archivos del grupo Hijosdelpueblo.

Archivo : /Tiempo de historia nº 24 noviembre de 1976.docx
Responsable : caraquemada <caraquemada@ yahoo.es>
Descripción : Buenaventura Durruti, un revolucionario nato. Tiempo de Historia, nº24. Nov. 1976

Puede acceder al archivo en la dirección

http://es.groups. yahoo.com/ group/Hijosdelpu eblo/files/ Tiempo%20de% 20historia% 20n%80%A0% A6%BA%2024% 20noviembre% 20de%201976. docx

Para más información acerca de cómo compartir archivos con su grupo,
consulte nuestra sección de ayuda en

http://help. yahoo.com/ l/es/yahoo/ groups/files

Atentamente,

caraquemada <caraquemada@ yahoo.es>



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#352 De: Iram Nieto <iram_nieto@...>
Fecha: Mar, 10 de Mar, 2009 4:58 pm
Asunto: Re: Tiempo de historia nº 24 noviembre de 1976.Buenaventura Durruti, un revolucionar
iram_nieto
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Vale, no lo había visto aquí.
 
Olviden el mensaje anterior.
 
Saludos

--- El mar 10-mar-09, Buenaventura <caraquemada@...> escribió:
De:: Buenaventura <caraquemada@...>
Asunto: [Hijosdelpueblo] Tiempo de historia nº 24 noviembre de 1976.Buenaventura Durruti, un revolucionar
A: Hijosdelpueblo@yahoogroups.com
Fecha: martes, 10 marzo, 2009, 3:32 am

Tiempo de historia nº 24 noviembre de 1976
Buenaventura Durruti, un revolucionario nato.
Ignacio G. Iglesias

Buenaventura Durruti nació en León el 14 de julio de 1896 y murió el 20 de noviembre de 1936 en Madrid. Anarquista convencido, luchó toda su vida contra la injusticia y la opresión, y ha pasado a la Historia como un revolucionario nato, cuyo principal objetivo era la consecución de una sociedad nueva sin explotadores ni explotados. (Vemos a Durruti muy pocas horas antes de su muerte, fotografiado por el poeta soviético llya Ehrenburg.)
El 14 de julio de 1896 nacía en León Buenaventura Durruti, segundo de los ocho hijos de Santiago Durruti y Anastasia Domínguez. De los ocho hermanos -Santiago, Buenaventura, Vicente, Plateo, Benedicto, Pedro, Manuel y Rosa- sólo tres sobrevivieron al finalizar la guerra. En 1932, durante una huelga, moría en León uno de los hermanos de Durruti, junto a un anarquista llamado José María Pérez. Otro murió durante los sucesos de Asturias de 1934. En 1936, comenzada la guerra, Manuel Durruti se afiliaba a Falange Española, en León, y poco después moría fusilado por los mismos falangistas al haberse negado a probar su lealtad hacia la organización. Pedro, antiguo afiliado a Falange, fue fusilado en zona republicana.
BUENAVENTURA Durruti asistió, durante su infancia, a la escuela leonesa de Ricardo Fanjul. Parece ser que no pasó, como estudiante, de la mediocridad. Poco más tarde, y a pesar de cierta oposición por parte de su familia, abandonaba la escuela y aprendía el oficio de mecánico. Su maestro en esta tarea fue Melchor Martínez, que tenía en León una gran reputación como revolucionario. (Llamaba la atención por leer «El Socialista» en público). De hecho, fue el primer mentor ideológico que Durruti tuvo. «Voy a hacer de tu hijo un buen mecánico, pero también un buen socialista», decía Melchor Martínez al padre de Durruti.
En 1912 Durruti, influenciado por su padre -de ideas socialistas- y por M. Martínez, se afiliaba a la «Unión de Metalúrgicos»; sin embargo, pronto comprendió que el socialismo moderado de la UGT. -Unión General de Trabajadores- no era lo que más le atraía. Una vez abandonado el trabajo en el taller de Melchor Martínez, Durruti trabajó como montador de lavaderos de carbón. Iba a ser Matallana, a 30 Kms. de León, el escenario de la primera dificultad que Durruti tendría con las autoridades. Se encontraba allí con motivo de la instalación de uno de estos lavaderos y no tardó en verse involucrado en un conflicto provocado por los mineros, que exigían la destitución de uno de los ingenieros cuya actitud era claramente contraria a sus intereses. Los mineros, con el apoyo de Durruti y los demás mecánicos, consiguieron que el ingeniero fuera despedido; sin embargo, al llegar Durruti a León se encontró con la noticia, nada agradable, de que la Guardia Civil se había interesado por él.
Poco después, 1914, su padre le consigue un nuevo trabajo en la Compañía de Ferrocarriles del Norte, como mecánico ajustador, empresa en la que el padre de Durruti trabajó hasta caer enfermo. Allí se encontraba Durruti cuando, en 1917, estalló la gran huelga revolucionaria, promovida por la UGT y secundada por la CNT -Confederación Nacional del Trabajo-. Buenaventura desplegó durante la huelga una gran actividad, contribuyendo a la quema de locomotoras y al levantamiento del tendido de las vías, lo que significó su expulsión de la UGT y, obviamente, el despido de la compañía. Con su amigo «El Toto» se dirigió en primer lugar hacia Gijón, donde contactó con la CNT, y, posteriormente huyó a Francia, ya que además de por saboteador era buscado por desertor.

Julio de 1936: Una de las últimas fotografías de Francisco Ascaso, el amigo aragonés inseparable de Durruti. Ascaso fue uno de los primeros anarquistas que murieron como consecuencia del alzamiento militar del 36. El día 20 de julio, frente al cuartel de Atarazanas, cayo abatido de un balazo en plena frente
El 1 de enero de 1919 Durruti cruzó la frontera, clandestinamente, y se dirigió a Asturias, donde debería realizar una misión encomendada por la CNT. Una vez cumplida la misión, parece ser que estuvo en La Robla, a 25 Kms. de León, implicado en un grave conflicto laboral, dirigiéndose poco después a Valladolid, donde permaneció unos tres meses. Más tarde, y cuando se encaminaba hacia Galicia, con el fin de participar en diversas acciones, fue detenido por la Guardia Civil y enviado a La Coruña. Allí le identificaron como desertor y le trasladaron a San Sebastián, siendo sometido a Consejo de Guerra y encarcelado. Sin embargo, permaneció muy poco tiempo en la cárcel, ya que, con la ayuda de varios compañeros, logró evadirse y huyó a Francia (julio de 1919) después de haber pasado algún tiempo escondido en los montes.
En 1920 regresó a España, por San Sebastián, y se dirigió a Barcelona. Antes de emprender la marcha hacia la ciudad catalana, rechazó un trabajo en una fábrica de Rentería, que Manuel Buenacasa y otros compañeros le habían buscado, así como un puesto en el Comité de Metalúrgicos de la CNT en el país vasco: «En mi opinión los cargos importan poco -decía Durruti-. Lo importante para mí es la base, a fin de poder obligar a los de arriba, desde ella, a que respeten sus compromisos, impidiéndoles así, en la medida de lo posible, que se burocraticen» . A su paso por Euskadi, Durruti conoció a otros anarquistas significados: Suberviola, Del Campo, Albaldetrechu y Ruiz, con los que creó el grupo llamado «Los Justicieros», cuyo terreno de acción era, simultáneamente, Aragón y Guipúzcoa. Durruti y el resto de «Los Justicieros» decidieron actuar rápidamente, y su primer objetivo era Alfonso XIII. El monarca español debía de asistir a la inauguración del Gran Kursaal de San Sebastián. La pretensión de los anarquistas era acabar con la vida del rey valiéndose de explosivos, pero sus intenciones se vieron frustradas ante el masivo despliegue policiaco que se llevó a cabo en el País Vasco para lograr la captura de Durruti, Suberviola y Del Campo, que habían sido denunciados.
En febrero de 1921, Durruti se encontraba en Andalucía en cumplimiento de una nueva misión, cuyo fin era ampliar las bases del anarquismo en esta región. El 9 de marzo, en compañía de Juliana López que era el otro emisario en tierras andaluzas, regresó a Madrid y fue apresado por la Policía. Ese día todo individuó sospechoso era detenido en la capital. El día anterior, Eduardo Dato había sido muerto a balazos por tres desconocidos. No obstante, Durruti, haciendo uso de una falsa personalidad, logró engañar a la Policía y salió libre, continuando su viaje de vuelta a Barcelona.
El grupo de «Los Justicieros», que más tarde cambió su nombre por el de «Crisol», siguió en su línea de utilización de la violencia como respuesta a la violencia desatada por la patronal. A finales de 1922, se constituía el grupo «Los Solidarios», cuyo fin primordial era la lucha contra las bandas armadas que subvencionaban los empresarios. Los choques entre estos grupos llegaron a adquirir un carácter de verdadera guerra civil. «Los Solidarios» contaban con varios colaboradores y gente de confianza cuya ayuda era solicitada según la naturaleza del asunto que les ocupara. Los principales componentes del grupo eran: Buenaventura Durruti, Francisco Ascaso, Juan García Oliver, Eusebio Brau, Aurelio Fernández, Miguel García Vivancos, Alfonso Miguel, Ricardo Sanz, Gregorio Suberviola, Rafael Torres Escartín, Juliana López, Ramona Berni y Antonio «El Toto».
Uno de los primeros condenados a muerte, por el grupo, fue el cardenal-arzobispo de Zaragoza, Juan Soldevilla y Romero (n. 1843). Sobre la ejecución de Soldevilla, es muy interesante el fragmento de la novela de Pío Baroja «El Cabo de las Tormentas» que a continuación reproduzco:
«El cardenal-arzobispo de Zaragoza era un reaccionario de influencia. La ejercía no sólo en su sede sino en Barcelona y recomendaba a las autoridades de allí medidas fuertes y duras contra los obreros y los agitadores. Los anarquistas sabían que el arzobispo conferenciaba en Reus con los jefes de la Patronal de Barcelona y daba consejos para atacar a la organización sindicalista obrera. La banda marchó a Zaragoza; se entendieron los directores con una vieja anarquista catalana que vivía allí hacía algún tiempo, la ciudadana Teresa, y entre todos prepararon una emboscada y mataron al arzobispo una tarde que iba a una posesión suya llamada «El Terminillo». El arzobispo fue muerto en el auto cuando entraba en su finca, donde había establecido una escuela dirigida por monjas. Los anarquistas le hicieron veinte disparos. El arzobispo cayó muerto y quedaron heridos sus familiares y el chofer.» (1).

Durruti y sus compañeros se vieron obligados en numerosas ocasiones a emigrar de un país a. otro, perseguidos por las distintas policías de aquellos países en los que decidían actuar. En esta ocasión es Bruselas quien acoge a Durruti y Ascaso. que aparecen en la imagen, junto con sus compañeras.
El 1 de septiembre se llevaba a cabo una nueva y espectacular acción de «Los Solidarios»: el Banco de España de Gijón era objeto de un atraco a mano armada, llevándose los asaltantes un botín de unas 675.000 pesetas. La ejecución del asalto no fue fácil. Durruti, después de mantener un violento tiroteo con la Guardia Civil, logró huir subiendo al tejado de una casa y abandonando la ciudad al amparo de la noche. «La banda de Durruti» comenzaba a ocupar los titulares de la Prensa burguesa. Días más tarde el mismo Durruti, ayudado por varios compañeros, conseguía liberar a Francisco Ascaso, que se encontraba en prisión.

En París. Durruti conoció a otros anarquistas de gran prestigio, tales como Louis Lecoin, tercero de izquierda a derecha, y Pierre Odeón, el cuarto, Los demás que aparecen en la foto, tomada en Barcelona durante 1931, son (también de izquierda a derecha) García Vivancos. García Oliver, Ascaso y Durruti.
Ambos amigos, Durruti y Ascaso, deciden emprender la marcha hacia Francia. Una vez en París, toman contacto con otros anarquistas allí establecidos, y juntos dan origen a la «Editorial Anarquista Internacional» . La creación de esta editorial tenía como fin propagar por todo el mundo las obras ideológicas y de lucha del movimiento libertario. En París tuvieron conocimiento de la muerte de varios de sus compañeros - Del Campo abatido a balazos por la Policía en Barcelona- y de la detención de otros - Suberviola y Aurelio Fernández-.
A finales del año 1924, Durruti y Ascaso embarcaban con rumbo a Latinoamérica. Fue Cuba el punto inicial de su periplo por estas tierras y allí encontraron trabajo como cortadores de caña. Pronto comenzaron su labor en favor de los trabajadores de aquel país, y el punto álgido de sus acciones fue la ejecución de un empresario que mantenía a sus obreros en un lastimoso estado de esclavitud medieval. La activa búsqueda de los dos anarquistas por la Policía les convenció de la necesidad de abandonar la isla, y se dirigieron a México. Allí se encontraron con Jover y Vivancos, y juntos continuaron su peregrinar por Uruguay, Chile, Perú y Argentina bajo la denominación de «Los Errantes».
Waldo Bayer, autor de un libro sobre el anarquista Severino Giovani -fusilado en Argentina el 1 de febrero de 1932-, narra alguna de las actividades de Durruti y sus compañeros a su paso por el continente americano:
«Si bien ya ha habido antecedentes en nuestro país, de esta clase de anarquismo expropiador, su verdadero auge se debe a la acción emprendida por los anarquistas españoles Francisco Ascaso y Buenaventura Durruti; dos figuras verdaderamente legendarias que, necesitados de seis millones de pesetas exigidas por un juez español para liberar a ciento veintiséis de sus compañeros, inician una serie de asaltos a casas bancarias que comienza en España, con el Banco de Cataluña, sigue en México y luego por los países del Pacífico, asientan sus bases en Chile, donde obtuvieron un buen botín, llegan a la Argentina, donde asaltan el Banco de San Martín, cruzan el Río de la Plata, llegan a Montevideo donde realizan otros asaltos con éxito y luego regresan a Europa en un increíble periplo de coraje a toda prueba y desenfado. Esa gente sabía resolver las situaciones más difíciles con absoluta tranquilidad y sangre fría» (2).
Durruti, Ascaso y Jover, buscados por casi todas las policías de Sudamérica, decidieron regresar a Europa. Para ello embarcaron en un trasatlántico que se dirigía a Inglaterra. Sin embargo, al tener que etectuar el barco una parada de emergencia en Canarias, los tres amigos se creyeron descubiertos y a punto de ser entregados a las autoridades españolas. Afortunadamente para ellos, no había motivo de alarma y, unas semanas después, el barco reemprendió su marcha hasta Inglaterra. Cruzaron el Canal de la Mancha y, poco antes del primero de mayo, se encontraban en París. Allí, Durruti trabajó durante algún tiempo en el sector metalúrgico y conoció a otros anarquistas de gran prestigio: Sebastián Faure, Louis Lecoin, Voline, Pedro Archinof y Néstor Mackno, su alma gemela.
El 14 de julio de 1924 era el día señalado para que Alfonso XIII, acompañado del dictador Primo de Rivera, llegara a París, invitado por el Gobierno francés con motivo de la Fiesta nacional. Enterados de la visita, «Los Solidarios» dedicaron mes y medio a preparar un plan para acabar con la vida del monarca español. Para ello se pertrecharon de gran cantidad de munición, tres fusiles y un automóvil. El atentado se llevaría a cabo en la estación anterior a París, donde el tren en el que viajaba la comitiva real efectuaría una breve parada. El vagón que ocupaban el rey y sus acompañantes sería ametrallado y huirían en el automóvil. Sin embargo, la Policía francesa fue puesta en antecedentes y el plan de los anarquistas quedó frustrado. El 25 de junio, en un modesto hotel parisiense de la calle Legéndre, Durruti, Ascaso y Jover eran detenidos y posteriormente encarcelados. El 2 de julio aparecía la noticia de su detención en la Prensa. Las demandas de extradición por parte de diversos Gobiernos, entre ellos, el de España, no se hicieron esperar. El porvenir de los libertarios españoles se enturbiaba.
Faure y Lecoin promovieron una gran campaña en favor de los detenidos para que no fuesen entregados a ninguno de los Gobiernos peticionarios de la extradición. Los anarquistas españoles fueron juzgados -la defensa corrió a cargo de Lecoin- y definitivamente indultados en julio de 1927. No obstante, no se les permitía la residencia en territorio francés. La misma Policía francesa les introdujo clandestinamente en Bélgica. Poco después, era la Policía belga quien utilizaba el mismo método con respecto a Francia. Nuevamente descubiertos en este país, Bélgica les admitió, si bien para permanecer allí tuvieron que adoptar una personalidad falsa previo acuerdo con la Policía belga! A propósito de está extraña situación, Ascaso comentaba: «Es lo más curioso que me ha ocurrido nunca. La legalidad sirviéndose de la ilegalidad». Durante este período -1927, exactamente- era creada, en Valencia, la FAI -Federación Anarquista Ibérica-, cuyo primer secretario fue el portugués Germinal da Sousa. Su finalidad era activar el movimiento libertario y acercar la CNT hacia el ideal puramente anarquista, en oposición al colaboracionismo y moderación que pregonaban algunos de sus miembros, Pestaña, Peiró, Juan López, etc., lo que posteriormente originó una división entre ambas tendencias. Para pertenecer a la FAI era condición indispensable ser afiliado a la CNT. No nos vamos a ocupar aquí de la estructura y funcionamiento de la FAI, pero sí diremos que con su creación el anarquismo de acción iba a adquirir una nueva dimensión.
El 14 de abril de 1931 era proclamada la Segunda República Española. El 15 regresaba a España Buenaventura Durruti. Este hombre, junto con Ascaso, Oliver, Federica Montseny, Jover y demás partidarios del anarquismo práctico, iban a ser quienes dominarían la nueva organización anarquista.
El 1.° de mayo la FAI lanzó su primer aviso serio a la República. En el Palacio de Bellas Artes de Barcelona se celebró un gran mitin, en el que se elaboró una lista de reivindicaciones obreras: disolución de la Guardia Civil, expropiación de las pertenencias a órdenes religiosas, desaparición de los monopolios, reparto de los cotos de caza... (3). Allí, Durruti se dirigió al auditorio: «Si fuéramos republicanos, afirmaríamos que el Gobierno provisional se va a mostrar incapaz de asegurarnos el triunfo de aquello que el pueblo le ha proporcionado. Pero como somos auténticos trabajadores, decimos que, siguiendo por ese camino, es muy posible que el país se encuentre cualquier día de estos al borde de la guerra civil. La República apenas sí nos interesa; la aceptamos como punto de partida de un proceso de democratizació n social...». Una vez finalizado el mitin, se organizó una gran manifestación en cuya cabeza marchaban los inevitables Durruti, Ascaso y Oliver. La Guardia Civil, puesta sobre aviso, hizo frente a la pacífica manifestación. Los resultados del enfrentamiento fueron: dos muertos y varios heridos por los guardias, y un muerto y quince heridos por parte de los cenetistas y un pelotón de soldados de infantería que, mandados por el capitán Miranda, se prestó a defender a los trabajadores del ataque de que habían sido objeto.
La intranquilidad de la clase obrera se hace palpable en todas partes. Los conflictos y las huelgas se suceden por todo el país: Sabadell, Lérida, Gijón, etc. En Madrid, Sevilla y Málaga, los conventos comienzan a arder. Mientras todo esto sucedía, Emilianne Morin, la compañera de Durruti, daba a luz a la hija de ambos: Colette. Casi al mismo tiempo, moría en León el padre de Durruti. Con tal motivo, éste se dirigió a su ciudad natal para asistir al entierro que fue, a la vez que el adiós definitivo a un hombre honrado, un gran homenaje a la presencia de un gran revolucionario. Durruti fue invitado por los sindicatos de la CNT leonesa a un mitin que se celebraría unos días después. Aceptó la invitación el anarquista leonés y, como consecuencia, las autoridades intentaron detenerle. Sin embargo, la amenaza de Durruti les hizo desistir de su propósito: «Detenedme y quizá mañana León y toda y su provincia se vean envueltas en una gran huelga general».
El día señalado para la celebración del mitin, la plaza de toros se encontraba repleta de trabajadores. La reunión estaba presidida por Tejerina, secretario local de la CNT. Allí, Durruti se dirigió a sus paisanos y les habló durante largo tiempo sobre el momento prerrevolucionario que se estaba viviendo en España. Efectivamente, Durruti no se equivocaba. El 18 de enero de 1932 se iba a roducir un gran acontecimiento en la historia del movimiento libertario. El escenario fue la cuenca minera del Alto Llobregat. Ese día se proclamaba allí el comunismo libertario. Figols fue el primer pueblo en lanzarse a la aventura revolucionaria. Tras Figols, Manresa, Berga y varios pueblos más. Inmediatamente, el Gobierno hizo uso de la Ley de Defensa de la República. La rápida intervención del Ejército y la posterior represión fueron las medidas tomadas. Los responsables serían detenidos, pero la represión no sólo se localizó en esta comarca sino que se extendió por toda España. «Durruti dijo a los mineros que la democracia burguesa había fracasado; que era necesario realizar la revolución; que la emancipación total de la clase trabajadora solamente podía conseguirse mediante la expropiación de la riqueza que detentaba la burguesía y suprimiendo el Estado. Aconsejó a los mineros de Figols que se preparasen para la lucha final, y les enseñó la manera de fabricar bombas con botes de hojalata y dinamita» (4).
En la mañana del día 21, Durruti y los hermanos Ascaso eran detenidos. Al amanecer del 10 de febrero, un destarlado y viejo trasatlántico salía del puerto de Barcelona llevando a bordo 125 detenidos como consecuencia de los sucesos del Alto Llobregat. Su destino era Guinea. Sin embargo, el Gobernador de Villa-Cisneros se negó a admitir en su jurisdicción a Buenaventura Durruti, al que consideraba asesino de su padre, Fernando González Regueral, ex-gobernador de Bilbao, cuya ejecución había tenido lugar varios años antes en León. Durruti no había tenido nada que ver en la ejecución material del acto, ya que los autores de este atentado fueron Suberviola y «El Toto». El hecho, en definitiva, fue que Durruti y algunos compañeros detenidos fueron trasladados a Fuerteventura (5).
Una vez que Ascaso y Durruti recobraron la libertad -fueron los últimos en abandonar el destierro junto con Cano Ruiz-, sus esfuerzos se encaminaron hacia la preparación de la sublevación que tendría lugar en enero del 33. Durruti, Ascaso y García Oliver eran los encargados de coordinar el alzamiento en Barcelona. El fracaso de esta sublevación es conocido; sin embargo, los anarquistas lucharon a fondo en diversos puntos del país. En Andalucía, la represión llevada a cabo fue de dimensiones trágicas. Suficientemente conocido es el episodio protagonizado por el mismísimo Azaña: «¡Ni heridos, ni prisioneros! ¡Tirar al vientre!».
Poco después, Durruti hacía un análisis sobre el fracaso de la insurrección: «Es cierto que las condiciones no estaban maduras. Si hubiera sido así no estarían muchos de nosotros en prisión. Pero también es cierto que estamos atravesando un período prerrevolucionario y que no podemos permitir a la burguesía que domine la situación haciéndose fuerte en el poder del Estado (..) . Es bajo esta perspectiva como debe interpretarse la tentativa revolucionaria del 8 de enero, puesto que jamás ha pasado por nuestra cabeza la idea de que el éxito de la Revolución consiste en la toma del poder por una minoría que después impondrá su dictadura al pueblo. Nuestra conciencia revolucionaria es opuesta a esta táctica. Nosotros queremos una revolución por y para el pueblo. Fuera de esta concepción no hay revolución posible. (...). Por todo elle, lo que nadie podrá discutirnos es que nuestra intentona no haya cumplido con el objetivo de constituirse en un ataque pensado y dirigido contra el mismo corazón del sistema capitalista y estatal, herido de muerte tras el levantamiento de los mineros del Alto Llobregat».
En abril, Durruti y Ascaso eran detenidos, después de haber asistido a una reunión, cuando se dirigían a sus casas. El jefe de la Policía de Barcelona, Miguel Badía, y el consejero de Orden Público, el fascista José Dencás, hicieron declaraciones en el sentido de que, con la detención de Ascaso y Durruti, «la FAI había quedado completamente desarticulada» . Los dos amigos estuvieron en la cárcel de Barcelona hasta julio, en que fueron trasladados al penal de Santa María (Cádiz). Ascaso permaneció allí hasta octubre y Durruti fue liberado unos días antes, después de haber sido juzgado como «vagabundo», una de tantas fórmulas jurídicas que los Gobiernos idean como justificación de sus arbitrarias detenciones. «¡Aplicarme a mí la ley de vagabundos! ¡A mí, que me he pasado la vida trabajando! -decía Durruti encolerizado- . Acepto que se me acuse de disparar contra la fuerza pública, o de tratar de transformar esta sociedad que desapruebo y execro, pero... ¡acusarme de vagabundo!.. . ¡No hay ningún juez que tenga el derecho de juzgar al obrero Durruti como a un vagabundo! ¡Decídselo así a vuestros superiores!».
En noviembre del 33 las derechas ganan las elecciones, pasando a gobernar Lerroux y sus radicales que serían posteriormente apoyados por el reaccionario Gil-Robles y su organización de Derechas Autónomas. Una de las primeras medidas del nuevo Gobierno fue declarar el Estado de Emergencia por temor a que los trabajadores se levantaran contra el derechismo gubernamental. En efecto, el 8 de diciembre, varios puntos de la península se encontraban en huelga general: Barcelona, Valencia, Granada, Córdoba, Badajoz, Huesca... En las demás capitales reinaba una gran confusión. Aragón era el principal centro de la insurrección. En Barbastro, Calanda, Alcampiel, Valderrobles, Alcoriza y otros pueblos hubo numerosos enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales. En casi todos ellos se llegó a proclamar el comunismo libertario. Como consecuencia de la represión llevada a cabo, hubo más de ochenta muertos y las cárceles se vieron de nuevo repletas. Allí fueron a parar Durruti, Cipriano Mera e Isaac Puente, componentes del Comité Nacional Revolucionario cuya misión era coordinar el alzamiento.
La mayoría de los detenidos fueron, sin embargo, liberados muy pronto merced a la imaginación de Durruti, que arguyó un audaz plan que sus compañeros no detenidos se encargaron de llevar a la práctica. «La Voz de Aragón» daba así la noticia: «Ayer tuvo lugar un suceso de una audacia increíble. Un grupo de siete individuos, armados con pistolas, penetraron en las dependencias del Tribunal de Urgencia de Zaragoza, donde se instruye la causa por los recientes acontecimientos revolucionarios: los asaltantes sorprendieron a los jueces y sus secretarios cuando se encontraban más atareados, obligándeles a permanecer inmóviles, tras lo cual se apoderaron de la totalidad del sumario concerniente al movimiento de diciembre último. Después de esto, los siete hombres desaparecieron a toda prisa» (6).
Los nuevos interrogatorios sólo pudieron probar la «culpabilidad» de los responsables más significados, entre ellos los tres componentes del Comité Revolucionario. Durruti, Mera y Puente fueron conducidos al penal de Burgos, donde permanecieron hasta recobrar la libertad en el mes de mayo.

Durruti estableció el puesto de mando cerca de Bujaraloz. Allí recibía a periodistas y amigos y preparaba los planes de la guerra y de la revolución. Durruti, al igual que el ucraniano Mackno, pensaba que la guerra y la revolución social eran dos cosas poco menos que inseparables.
Por lo que a la política del gobierno se refiere, parece que la crisis estaba cerca. Los reaccionarios se estaban aproximando de un modo alarmante a las esferas del poder. «La Solidaridad» así lo hacía notar: «Nuestra consigna suprema es: «Frente a todo intento fascista; frente a no importa qué tipo de dictadura; frente a toda revolución política, la revolución social de los trabajadores ibéricos. Frente a toda transmisión de poderes, la consigna revolucionaria de los trabajadores: destrucción del Estado, negándoles la obediencia que lo sostiene. Ocupación de las fábricas, de los talleres, de todos los lugares de trabajo. Socialización de las tierras, incautación de los municipios por las fuerzas populares. Proclamación de la comuna libre». ¡Obreros! ;Trabajadores todos de España, militéis donde sea, os adjetivéis comunistas, socialistas, sindicalistas o anarquistas! ... ¡Por la Revolución, por la Libertad, por la Justicia, por la Anarquía!...» (7).
Mientras, en Barcelona continúa la huelga de tranvías. En Madrid, el ramo de la construcción acuerda el paro. En Tarragona, Valls, Manresa, etcétera, las huelgas se intensifican. En Zaragoza, abril comienza con el preludio de una gran huelga general que habría de durar treinta y seis días. Hubo despidos, detenciones. ..; sin embargo, los trabajadores no desanimaron. Fue en Zaragoza donde se iba a manifestar de un modo grandioso esa solidaridad que los militantes libertarios pregonaban. Una gran caravana de camiones fue organizada para recojer a los hijos de los huelguistas y llevarlos a las casas de las familias obreras que, por toda España -principalmente Cataluña-, se habían ofrecido para acoger a los niños zaragozanos mientras la huelga durase. Allí, en el centro vital de la operación, se encontraba una vez más Buenaventura Durruti, a cuyo esfuerzo se debió en gran parte que un puñado de hombres, los desheredados, dieran una de las más grandes e impresionantes demostraciones de solidaridad humana.

Durante el desarrollo de la lucha en Aragón, los grandes propietarios huían despavoridos ante el demoledor avance de la, "Columna Durruti", que aplastaba todo foco de resistencia que encontraba a su paso. En la foto, varios dinamiteros confederales, que tuvieron una gran participación en el curso de las batallas libradas en este frente.
El «bienio negro», 1934-1936, siguió transcurriendo entre huelgas, detenciones arbitrarias, tiroteos, asesinatos de obreros... Triste balance provocado por la ascensión al poder de la CEDA -Confederación Española de Derechas Autónomas-, comandada por aquél al que la gran mayoría del país veía como el más fidedigno representante del advenimiento del fascismo: Gil-Robles. No andaban, en absoluto, desencaminados quienes así pensaban. La revolución asturiana del 34 y su posterior represión es un ejemplo fiel, a la vez que estremecedor, de lo que los Gobiernos pueden hacer con unos hombres indefensos y desesperados que se habían lanzado a la lucha, sin importarles lo más mínimo lo único que todavía les quedaba por perder: la vida. Eran el ministro de la Guerra, Diego Hidalgo, y el general Franco quienes dirigían, desde Madrid, las operaciones militares que aplastaron el movimiento insurreccional asturiano. Por estas fechas, 5 de octubre, Durruti es encarcelado de nuevo. Mientras el proceso de desintegració n del régimen del «bienio negro» se acelera hasta alcanzar su punto culminante el 9 de diciembre de 1935. Lerroux se ve obligado a abandonar el cargo y es sustituido por Portela Valladares, nombrado por el presidente Alcalá Zamora. De esta forma quedaron frustradas las esperanzas de Gil-Robles, que soñaba con el poder absoluto. Portela disolvió el Parlamento y se fijaron elecciones para el 16 de febrero. Durante los dos primeros meses de 1936, se suceden los mítines organizados por la CNT v la FAI en contra del fascismo y abogando por la unidad revolucionaria. Ante la proximidad de las elecciones, los libertarios más prestigiosos ya no pregonaban el absentismo. Era un riesgo demasiado peligroso.
Triunfante en las elecciones el Frente Popular, las reformas se van haciendo necesarias. Así lo hace ver Durruti el 4 de marzo, en el transcurso de un mitin celebrado en el Price de Barcelona. Aludiendo a la restauración de la Generalidad y de Companys, Durruti decía: «No venimos aquí a celebrar festejos por la llegada de unos señores. Venimos a decir a los hombres de izquierda que fuimos nosotros los que determinarnos su triunfo, y que somos nosotros los que mantenemos los conflictos que deben ser solucionados inmediatamente. Nuestra generosidad determinará la reconquista del 14 de abril» (8).
En mayo, del 1 al 12, se celebraba en Zaragoza el IV Congreso de la CNT, que se auguraba como de gran importancia. El primer hecho que sorprendió fue el elevado número de asistentes: 649 delegados en representació n de 982 sindicatos y 550.595 afiliados. (Por aquellas fechas, el contingente de trabajadores encuadrados en la CNT se aproximaba al millón y medio.) En este Congreso se convocó a los sindicatos disidentes -los treintistas- que se mostraron dispuestos a su reintegración en el seno de Confederación. El triunfo de la FAI era inapelable. Durante las sesiones del Congreso, se pasó revista a los problemas más acuciantes de la clase trabajadora y se teorizó sobre su solución inmediata: paro forzoso, disminución de horas en la jornada laboral sin que el sueldo disminuyera, reforma agraria, oposición al lock-out patronal, retiro, etc. También se trató la situación político-militar del país, se clarificaron los conceptos sobre el comunismo libertario y se planteó la cuestión de la alianza revolucionaria.
El día de la clausura se celebró en la plaza de toros de Zaragoza un espectacular mitin, al que acudieron varios miles de trabajadores procedentes de toda España. La ciudad estaba prácticamente «tomada» por los anarco-sindicalista s. El éxito del Congreso -al que Durruti asistió como representante del Sindicato Unico Fabril y Textil de Barcelona- quizá fuera una de las causas primordiales que aceleró, si no contribuyó de manera decisiva, los sucesos venideros. El 18 de julio de 1936 se iniciaba la sublevación militar. Muchos de los más prestigiosos hombres de izquierda fueron casi sorprendidos. Las dudas y la falta de decisión de las primeras horas constituyeron una de las razones fundamentales de la derrota republicana. No era éste el caso de CNT-FAI. Los militantes barceloneses ya trataban, días antes, de conseguir armas con el fin de impedir que los militares de Barcelona se alzaran. La negativa de Companys a armar al pueblo exasperó los ánimos de los anarquistas. Ellos fueron los primeros en lanzarse a la calle con el propósito de frenar la intentona militar. A las pocas horas de producirse el intento militar, se luchaba tenazmente en los centros neurálgicos de la ciudad. Al frente de las fuerzas populares se encontraban Durruti, Ascaso, Jover, García Oliver, Aurelio Fernández y otros significados anarcosindicalistas de la región. De momento, parecía que la sublevación había sido controlada. El mismo general Goded, jefe de los sublevados en aquella zona, era detenido. Durruti parecía mostrarse satisfecho de los resultados conseguidos. Sin embargo, el lunes día 20, el anarquista leonés sufría un duro golpe: frente al cuartel de Atarazanas -lugar donde los anarquistas encontraron la más dura resistencia- moría de un balazo en plena frente Francisco Ascaso. El suceso encorajinó de tal modo a Durruti que él mismo se dirigió al lugar donde se libraba la batalla y se lanzó contra las puertas del cuartel. Sus compañeros, animados por el ejemplo, no tardaron en imitarle y poco después la bandera blanca ondeaba en el reducto de los militares. Los anarquistas habían acabado con el movimiento faccioso de Barcelona en cuestión de treinta y dos horas.
El 21 de julio se constituía un Comité Central de Milicias Antifascistas, que quedó estructurado del siguiente modo: tres representantes de la UGT, José del Barrio, Salvador González y Antonio López; tres de la Esquerra, Juan Pons, Jaime Miravitlles y Artemio Ayguadé; uno de Acción Catalana, Tomás Fábregas; uno de la Unión de Rabassaires, José Torrents Rosell; uno del POUM, José Rovira; uno del PSOE, José Miret; dos de la FAI, Aurelio Fernández y Diego Abad de Santillán; y tres de la CNT, Juan García Oliver, José Arens y Buenaventura Durruti. Una vez formado el Comité, publicó un bando cuya finalidad abarcaba un doble objetivo: reclutar hombres y crear las suficientes medidas de seguridad en la retaguardia.

La escasez de armas era la principal obsesión de Durruti -aquí, con otros jefes militares- en su lucha contra el fascismo. La escasez, según testimonio de George Orwell, era terrible. El mismo Orwell se extrañaba de que no se produjeran deserciones en masa: «No había nada que les sujetara en el frente, salvo la lealtad de clase...
El texto del bando pecaba en cierto modo de dirigismo, por lo que no satisfizo en absoluto a Durruti. En algún momento se llegó a temer un enfrentamiento entre él y el Comité. Pero no llegó a producirse, ya que Durruti consiguió formar su columna de milicianos muy pronto con el fin de dirigirse a Zaragoza, cuya conquista era vital para el posterior desarrollo de la contienda, y así poder llevar a cabo su propia lucha revolucionaria, fuera de los cauces de la política al uso. El 24 de julio, la legendaria «Columna Durruti» salía de Barcelona con destino a Aragón. El comandante Pérez-Farrás formaba parte de la columna como delegado y técnico militar. Durruti y Pérez-Farrás no llegaron casi nunca a estar de acuerdo en las decisiones que había que tomar, concebían un ejército donde la donde la autoridad y la disciplina férrea estuvieran ausentes. Parece ser que Farrás se volvió más tarde a Barcelona, sustituyéndole como técnico militar el sargento Manzana, quien se iba a convertir en un eficacísimo colaborador de Durruti. Manzana era un hombre allegado a la ideología cenetista, y, por tanto, totalmente antimilitarista. Momentos antes de partir hacia el frente, el periodista canadiense Von Passen mantuvo una entrevista con Durruti, que fue publicada en el «Toronto Star» y que por su interés creo oportuno transcribir:
DURRUTI. El pueblo español quiere la Revolución y está en trances de hacerla, a lo cual se oponen los fascistas. Este es el planteamiento general. En tales condiciones, no hay más que dos caminos: la victoria de los trabajadores, es decir, la libertad, o el triunfo de los facciosos, que significa la tiranía. Ambos contendientes saben muy bien lo que les espera si son vencidos. Por esta razón yo creo que la lucha será dura. Para nosotros se trata de destruir la reacción fascista de tal forma que no levante ya nunca más la cabeza en España. De hecho estamos dispuestos a acabar con el fascismo de una vez por todas, incluso a pesar del gobierno republicano.
VON PASSEN.-¿Por qué a pesar del gobierno republicano? ¿Es que acaso el gobierno republicano no lucha también contra la rebelión fascista?
D.-No hay gobierno en el mundo que luche contra el fascismo para destruirlo. Cuando la burguesía ve que el poder se les escapa de las manos, recurre al fascismo para mantener sus privilegios. Es lo que ha ocurrido en España. Si el gobierno republicano hubiera deseado de verdad poner fuera de combate a los fascistas, hace ya tiempo que lo habría podido hacer. En lugar de combatirlos a fondo, no ha hecho más que buscar compromisos y acuerdos. Incluso en este momento, hay miembros del gobierno que hablan de adoptar medidas más bien moderadas contra los fascistas.
V. P.-Largo Caballero e Indalecio Prieto han afirmado que la misión del Frente Popular era la de salvar la República y restaurar el orden burgués, mientras que tú, Durruti, me dices que el pueblo quiere llevar la Revolución mucho más lejos. ¿Cómo interpretar esta contradicción?
D. El antagonismo es evidente. Esos señores, como demócratas burgueses que son, no pueden tener otras ideas que las que profesan. Pero el pueblo, la clase obrera, no se engaña. Los trabajadores saben lo que quieren. Nosotros luchamos no por el pueblo, sino con el pueblo, es decir, por la Revolución. Somos conscientes de que en esta lucha estamos solos y que no podemos contar más que con nosotros mismos. Desde un principio sabemos ya cuál será la actitud de Rusia. Para la Unión Soviética, después de haber hecho su revolución pequeño burguesa, lo que cuenta es su tranquilidad. Por esta tranquilidad, Stalin ha sacrificado a luti trabajadores alemanes, cosa que ya hizo anteriormente con los chinos. Por eso nosotros queremos hacer nuestra propia razón por lo que creemos que hoy mejor que para mañana: si es posible antes de que estalle la próxima guerra europea. De este modo nuestra actitud servirá de ejemplo a los obreros italianos y alemanes, los cuales podrán apreciar cómo se lucha contra el fascismo. Es por esta razón por la que creemos que nadie nos ayudará. Hitler y Mussolini, lo mismo que los demócratas ingleses y franceses, temen el contagio revolucionario, que es lo que, en otro sentido, le ocurre también a Stalin.
V. P. ¿Entonces tú, Durruti, no crees que Francia e Inglaterra puedan ayudaros, una vez que se concrete el apoyo de Hitler y Mussolini a vuestros enemigos?
D. No hay gobierno alguno que desee ayudar a una revolución proletaria. Sin embargo, es posible que las rivalidades que existen entre los distintos imperialismos puedan influir en nuestra lucha. Franco, por ejemplo, es indudable que hará lo que pueda para poner a Alemania contra nosotros. Pero esto, al fin de cuentas, no es lo más importante, como ya he dicho antes, no esperamos ayuda de nadie, ni siquiera de nuestro gobierno» (9).
La toma de Caspe fue el primer enfrentamiento serio que la «Columna Durruti» hubo de librar. Una vez conquistada la plaza, los milicianos abrieron su radio de acción y todos los pueblos inmediatos fueron conquistados: Peñalba, Osera, Monegrillo, Fortlete, Bujaraloz, Candasnos, Valfarta, Pina del Ebro, ...
Durruti estableció el puesto de mando cerca de Bujaraloz. Allí recibía a periodistas y amigos, Faure y Simone Weill entre estos últimos, y preparaba los planes de la guerra y de la revolución. Durruti, al igual que el ucraniano Mack no, pensaba que la guerra y la revolución social eran dos cosas poco menos que inseparables. Las colectividades agrícolas comenzaban a funcionar apenas la columna realizaba una conquista. La colectivizació n aragonesa llegó a abarcar más del 70 por 100 de la población de aquella región. El número de colectividades era de 450 y la adhesión a este tipo de explotación comunal de la tierra era totalmente voluntaria.
Fue así como, unidos los intereses de los campesinos, se formaba en una asamblea, y por decisión de la mayoría el Consejo de Aragón, que vio la luz en Bujaraloz y era el encargado de coordinar el proceso colectivizador. El Consejo, promovido por Durruti, se llegó a formar a pesar de la oposición de algunos compañeros del leonés, como Antonio Ortiz y Gregorio Jover, y de la tenaz resistencia opuesta por los comunistas. Durante el desarrollo de la lucha en Aragón, los grandes propietarios huían despavoridos ante el demoledor avance de la «Columna Durruti», que aplastaba todo foco de resistencia que encontrara a su paso. Respecto a las ruinas que ocasionaban los ataques de los milicianos anarquistas, decía Durruti al corresponsal del «Montreal Star»: «Hemos vivido siempre en míseros barrios, y si destruimos, también somos capaces de construir. Fuimos nosotros quienes construimos en España, en América y en todas partes, palacios y ciudades. Nosotros los trabajadores podemos construir ciudades mejores todavía; no nos asustan las ruinas. Vamos a convertirnos en los herederos de la tierra. La burguesía puede hacer saltar por los aires y arruinar su mundo antes de abandonar el escenario .de la Historia. Pero nosotros llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones» (10).
Por otra parte, la escasez de armas era la principal obsesión de Durruti. Esta escasez, según testimonio a Gerorge Orwell, era terrible. El mismo Orwell se extrañaba de que no se produjeran deserciones en masa: «No había nada que les stljetara en el frente, salvo la lealtad de clase (11).
Para tratar de solucionar este problema, Durruti se trasladó a Madrid, con el fin de entrevistarse con Largo Caballero, que ocupaba la Presidencia y el ministerio de la Guerra. Largo tampoco proporcionó armas a Durruti. Pidió a éste que regresara al frente de Aragón y prometió enviarle dinero para la adquisición de armamento. Durruti regresó a Aragón, pero el dinero no llegó nunca. El boicot -incom-prensible desde cualquier punto de vista- propugnado por los estamentos gubernamentales contra Durruti y los anarquistas, era manifiesto. Pierre Besnard, secretario general de la AIT -Asociación Internacional de Trabajadores- , realizó una visita a la España republicana en 1936. Su objetivo era internacionalizar el conflicto, de modo que Inglaterra y Francia intervinieran en favor de los republicanos. No se vio favorecido por el éxito. En su informe sobre su visita decía: «...La revolución española está retrocediendo, pero no tiene la culpa el pueblo, que lucha con entusiasmo incomparable, sino sus dirigentes, que van a remolque de los acontecimientos, demostrando que han perdido la iniciativa revolucionaria y que están dispuestos a aceptar las situaciones más humillantes, como la que tuve que soportar yo mismo frente a Largo Caballero (...) Si el anarquismo comete la estupidez de colaborar con Largo Caballero, aunque sólo sea apoyándole, la Revolución estará irremediablemente perdida. El único medio que existe para salir de este círculo infernal es la prueba de la fuerza. Pero yo me pregunto si los dirigentes de la CNT son los mismos hombres que se lanzaron a la calle el 19 de julio...

Exactamente treinta y nueve años antes que el general Franco, moría en la madrugada del 20 de noviembre de 1936 Buenaventura Durruti. En la tarde del domingo 22, una gran masa de trabajadores daba su último adiós a Durruti en Barcelona. La imagen muestra un aspecto parcial de esta despedida multitudinaria.
Diríase que solamente hay uno que escape a esta regla: Durruti, un revolucionario nato y original, que en muchos aspectos recuerda a Néstor Mackno. Al igual que el guerrillero ucraniano, Durruti tampoco se separa del pueblo, contrariamente a lo que hacen otros dirigentes. Por lo demás, Durruti es superior a Mackno en algunos puntos, sobre todo en lo que se refiere al dominio que el español ejerce sobre sí mismo» (12).
El hecho claro es que Durruti se encontraba prácticamente solo. Incluso muchos de sus camaradas más antiguos, como García Oliver, se habían dejado arrastrar hacia la politización. Otros, como Abad de Santillán, se movían en una especie de ambivalencia, que resultaba totalmente desconcertante. En octubre del 36, Madrid se encontraba en peligro. Largo Caballero se dirigió a todas las organizaciones para tratar de aunar esfuerzos. Se formó, como primera medida, un nuevo Gobierno y cuatro representantes de la CNT entraron a formar parte de él: Juan López, Juan Peiró, Federica Montseny y Juan García Oliver. Inmediatamente después de formado el Gobierno, sus componentes se trasladaron a Valencia, y en Madrid quedaba constituida una Junta de Defensa presidida por el general Miaja. Se pidió la colaboración de los anarquistas para la defensa de Madrid. Horacio M. Prieto, secretario general de la CNT, se dirigió rápidamente a Aragón. El motivo del viaje no era otro sino entrevistarse con Durruti. Su colaboración en la defensa de Madrid era considerada vital. «¡No hay nada que hablar! ¡Yo no pienso moverme de Aragón!», -fue la respuesta de Durruti-. Prieto arguyó razones de tipo disciplinario y de responsabilidad. Durruti le contestó: «¡Yo no conozco otra disciplina que la Revolución. En cuanto a los demás, aprendeos esto de una vez: ¡Yo me cago en vuestras responsabilidades de burócratas!» (13).
Poco después, eran Abad de Santillán y Federica Montseny quienes trataban de convencer a Durruti. Por fin, ante la cantidad de presiones, Durru ti, con un contingente de 1.800 milicianos, parte hacia Madrid. El sargento Manzana le acompañaba como técnico militar, y como secretario iba Mora. Al mando de las agrupaciones que formaban la columna, iban Bonilla, José Mira y Liberto Roig. Miguel Yoldi, Ricardo Rionda y el propio Durruti formaban el Comité de Guerra. El 15 de noviembre, los hombres de Durruti ya se encontraban en la Ciudad Universitaria de Madrid haciendo frente a las tropas fascistas. El lugar de destino de los anarquistas, el más comprometido y peligroso, hizo que las bajas alcanzaran en muy poco tiempo un elevado número. El día 18, la «Columna Durruti» solamente contaba con 700 hombres de los 1.800 que se habían desplazado a la capital. El día 19, los milicianos de Durruti se prepararon para asaltar el Hospital Clínico, defendido por tropas moras y Guardia Civil. Las indicaciones dé: Durruti no fueron seguidas con exactitud y, como consecuencia, sólo se pudieron tomar parte de las plantas del Clínico, quedando en la parte superior tropas nacionales. Poco después, le llegan noticias a Durruti de que sus hombres querían abandonar el Clínico. Durruti, acompañado por Julio Grave (chofer) y por Bonilla y Miguel Yoldi -parece ser que también iba Manzana-, se dirigió hacia el Hospital. Durante el trayecto, poco antes de llegar al punto de destino, Durruti y sus acompañantes se encontraron con un pequeño grupo de milicianos, que daban la sensación de ser descontentos que abandonaban su puesto de combate. Durruti habló con ellos y les convenció para que volvieran a sus puestos. Una vez diluido el confusionismo creado por esta situación, Durruti se acercó al coche. En este momento sonó un fogonazo, y el anarquista leonés se desplomaba al suelo con una bala incrustada en su pecho. En el Ritz, convertido en hospital, los doctores Bastos, Monje, Fraile y Santamaría firmaban -en la madrugada del día 20 de noviembre de 1936- el diagnóstico final de Buenaventura Durruti: «Muerte causada por una hemorragia pleural», El proyectil se encontraba alojado en la región del corazón (14).
La desmoralizació n hizo presa entre los combatientes anarquistas. La muerte de su compañero, acaecida en circunstancias extrañas, les afectó en gran manera. La mayoría de los milicianos libertarios abandonaron Madrid y regresaron a Aragón. Martínez Bande, historiador y militar, comenta acerca de Durruti:...«Buenaven tura Durruti había aparecido desde los momentos iniciales de la guerra como el «líder» anarquista más interesante, el más arrojado en un mundo de arrojados, y el que seguramente también comprendió primero qué es lo que había pasado en España tras el 18 de julio. Esto es, el que mejor supo adaptarse a las circunstancias de la guerra. El potenció a sus hombres, a quienes muchos calibraron, seguramente, casi como pequeños dioses, a la sombra de un dios máximo. Por esto cuando éste cae en combate, el Olimpo anarquista de la Ciudad Universitaria se desploma» (15).
Exactamente treinta y nueve años antes que su gran enemigo, el general Franco, moría en la madrugada del 20 de noviembre de 1936 la última gran esperanza del anarquismo: Buenaventura Durruti(*) . En la tarde del domingo 22 de noviembre, una gran masa de trabajadores (alrededor de medio millón) daba su último adiós a Durruti en Barcelona. El cortejo fúnebre, que atravesó varias calles de la ciudad (entre ellas, la Vía Layetana: Avenida de Buenaventura Durruti hasta el final de la guerra) con destino al Cementerio Nuevo, fue un impresionante espectáculo, en el que millares de hombres acudieron a rendir el postrer homenaje a su compañero. Quizá haya sido ésta -al igual que ocurrió en Rusia en el entierro de Kropotkin- la última gran manifestación libertaria de un país donde el anarquismo tuvo una acogida y difusión como en ningún otro del mundo.
Este año, 1976, se cumple el cuarenta aniversario de la muerte de uno de los más grandes anarquistas que jamás hayan existido: el leonés Buenaventura Durruti. El 20 de noviembre Durruti contará con más de un recuerdo emocionado.
I. G. I.
* Sobre la muerte de Durruti, Antonio Bonilla, hoy día residente en Zaragoza, mantiene una tesis nunca argumentada hasta ahora. En el número 80 del semanario «Posible», el antiguo compañero de Durruti confiesa a Pedro Costa Muste: «No cabe duda de que la bala que mató a Durruti salió del naranjero que portaba Manzana. Pudo ser casual o intencionadamente. Hoy, a la vista de lo que ocurrió después, opto por creer que fue intencionado el disparo». Lo que ocurrió después, según Bonilla, es que Manzana desapareció sin dejar rastro. Manzana se ha mantenido ilocalizable, desde entonces, en algún lugar de México, ignorándose si aún vive.

Este año, 1976, se cumple el cuarenta aniversario de la muerte de uno de los más relevantes anarquistas que jamás hayan existido. El 20 de noviembre, sin duda, Durruti contará con más de un recuerdo emocionado. En la foto, las tumbas -en el cementerio barcelonés de Montjuich- de tres anarquistas que han marcado un hito importante en la historia del movimiento libertario: Ferrer, Durrutí y Ascaso.
(1) Pío Baroja: "El Cabo de las Tormentas". Espasa-Calpe. Madrid.
(2) Waldo Bayer: «Severino Giovani, Editorial Galerna. Buenos Aires.
(3) «El Luchador», 8 de mayo de 1931.
(4) G. Gilabert: «Un héroe del pueblo: Durruti,,. Buenos Aires.
(5) Sobre los acontecimientos de Figols, ver: Eduardo de Guzmán, TIEMPO DE HISTORIA, n.° 14: «Cuando Figols proclamó el comunismo libertario».
(6) «La Voz de Aragón», 25 de enero de 1934.
(7) «La Solidaridad», 3 de marzo de 1934.
(8) «Solidaridad Obrera», 6 de marzo de 1936. Citado por John Brademans: Anarco-sindicalismo y Revolución en España, 1930-1937». Ariel. Barcelona.
(9) «Toronto Star», 18 de agosto de 1936.
(10) «Montreal Star», 30 de octubre de 1936. Citado por Hugh Thomas: «La Guerra Civil Española». Ruedo Ibérico. París.
(11) George Orwell: «Homenaje a Cataluña». Ariel. Barcelona.
(12) julio C. Acerare: «Durruti». Bruguera. Barcelona.
(13) Idem.
(14) Idem.
(15) JoanLlarch: «La muerte de Durruti. Ediciones Aurea. Barcelona.


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#351 De: Iram Nieto <iram_nieto@...>
Fecha: Mar, 10 de Mar, 2009 4:57 pm
Asunto: Re: Se ha cargado un nuevo archivo en Hijosdelpueblo
iram_nieto
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Saludos colegas:
 
Veo que el texto está en otro formato mas avanzado de word, me parece que es el del office que viene con el W-Vista.
 
Es posible que lo puedan cambiar de formato a una version anterior, para poder verlo¿? si no, no hay problema.
 
Hasta otra.
Iram desde México

--- El mar 10-mar-09, Hijosdelpueblo@yahoogroups.com <Hijosdelpueblo@yahoogroups.com> escribió:
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Fecha: martes, 10 marzo, 2009, 3:33 am


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#350 De: Hijosdelpueblo@yahoogroups.com
Fecha: Mar, 10 de Mar, 2009 9:33 am
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#349 De: "Buenaventura" <caraquemada@...>
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Asunto: Tiempo de historia nº 24 noviembre de 1976.Buenaventura Durruti, un revolucionar
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Tiempo de historia nº 24 noviembre de 1976
Buenaventura Durruti, un revolucionario nato.
Ignacio G. Iglesias

Buenaventura Durruti nació en León el 14 de julio de 1896 y murió el 20 de
noviembre de 1936 en Madrid. Anarquista convencido, luchó toda su vida contra la
injusticia y la opresión, y ha pasado a la Historia como un revolucionario nato,
cuyo principal objetivo era la consecución de una sociedad nueva sin
explotadores ni explotados. (Vemos a Durruti muy pocas horas antes de su muerte,
fotografiado por el poeta soviético llya Ehrenburg.)
El 14 de julio de 1896 nacía en León Buenaventura Durruti, segundo de los ocho
hijos de Santiago Durruti y Anastasia Domínguez. De los ocho hermanos —Santiago,
Buenaventura, Vicente, Plateo, Benedicto, Pedro, Manuel y Rosa— sólo tres
sobrevivieron al finalizar la guerra. En 1932, durante una huelga, moría en León
uno de los hermanos de Durruti, junto a un anarquista llamado José María Pérez.
Otro murió durante los sucesos de Asturias de 1934. En 1936, comenzada la
guerra, Manuel Durruti se afiliaba a Falange Española, en León, y poco después
moría fusilado por los mismos falangistas al haberse negado a probar su lealtad
hacia la organización. Pedro, antiguo afiliado a Falange, fue fusilado en zona
republicana.
BUENAVENTURA Durruti asistió, durante su infancia, a la escuela leonesa de
Ricardo Fanjul. Parece ser que no pasó, como estudiante, de la mediocridad. Poco
más tarde, y a pesar de cierta oposición por parte de su familia, abandonaba la
escuela y aprendía el oficio de mecánico. Su maestro en esta tarea fue Melchor
Martínez, que tenía en León una gran reputación como revolucionario. (Llamaba la
atención por leer «El Socialista» en público). De hecho, fue el primer mentor
ideológico que Durruti tuvo. «Voy a hacer de tu hijo un buen mecánico, pero
también un buen socialista», decía Melchor Martínez al padre de Durruti.
En 1912 Durruti, influenciado por su padre —de ideas socialistas— y por M.
Martínez, se afiliaba a la «Unión de Metalúrgicos»; sin embargo, pronto
comprendió que el socialismo moderado de la UGT. —Unión General de Trabajadores—
no era lo que más le atraía. Una vez abandonado el trabajo en el taller de
Melchor Martínez, Durruti trabajó como montador de lavaderos de carbón. Iba a
ser Matallana, a 30 Kms. de León, el escenario de la primera dificultad que
Durruti tendría con las autoridades. Se encontraba allí con motivo de la
instalación de uno de estos lavaderos y no tardó en verse involucrado en un
conflicto provocado por los mineros, que exigían la destitución de uno de los
ingenieros cuya actitud era claramente contraria a sus intereses. Los mineros,
con el apoyo de Durruti y los demás mecánicos, consiguieron que el ingeniero
fuera despedido; sin embargo, al llegar Durruti a León se encontró con la
noticia, nada agradable, de que la Guardia Civil se había interesado por él.
Poco después, 1914, su padre le consigue un nuevo trabajo en la Compañía de
Ferrocarriles del Norte, como mecánico ajustador, empresa en la que el padre de
Durruti trabajó hasta caer enfermo. Allí se encontraba Durruti cuando, en 1917,
estalló la gran huelga revolucionaria, promovida por la UGT y secundada por la
CNT —Confederación Nacional del Trabajo—. Buenaventura desplegó durante la
huelga una gran actividad, contribuyendo a la quema de locomotoras y al
levantamiento del tendido de las vías, lo que significó su expulsión de la UGT
y, obviamente, el despido de la compañía. Con su amigo «El Toto» se dirigió en
primer lugar hacia Gijón, donde contactó con la CNT, y, posteriormente huyó a
Francia, ya que además de por saboteador era buscado por desertor.

Julio de 1936: Una de las últimas fotografías de Francisco Ascaso, el amigo
aragonés inseparable de Durruti. Ascaso fue uno de los primeros anarquistas que
murieron como consecuencia del alzamiento militar del 36. El día 20 de julio,
frente al cuartel de Atarazanas, cayo abatido de un balazo en plena frente
El 1 de enero de 1919 Durruti cruzó la frontera, clandestinamente, y se dirigió
a Asturias, donde debería realizar una misión encomendada por la CNT. Una vez
cumplida la misión, parece ser que estuvo en La Robla, a 25 Kms. de León,
implicado en un grave conflicto laboral, dirigiéndose poco después a Valladolid,
donde permaneció unos tres meses. Más tarde, y cuando se encaminaba hacia
Galicia, con el fin de participar en diversas acciones, fue detenido por la
Guardia Civil y enviado a La Coruña. Allí le identificaron como desertor y le
trasladaron a San Sebastián, siendo sometido a Consejo de Guerra y encarcelado.
Sin embargo, permaneció muy poco tiempo en la cárcel, ya que, con la ayuda de
varios compañeros, logró evadirse y huyó a Francia (julio de 1919) después de
haber pasado algún tiempo escondido en los montes.
En 1920 regresó a España, por San Sebastián, y se dirigió a Barcelona. Antes de
emprender la marcha hacia la ciudad catalana, rechazó un trabajo en una fábrica
de Rentería, que Manuel Buenacasa y otros compañeros le habían buscado, así como
un puesto en el Comité de Metalúrgicos de la CNT en el país vasco: «En mi
opinión los cargos importan poco —decía Durruti—. Lo importante para mí es la
base, a fin de poder obligar a los de arriba, desde ella, a que respeten sus
compromisos, impidiéndoles así, en la medida de lo posible, que se
burocraticen». A su paso por Euskadi, Durruti conoció a otros anarquistas
significados: Suberviola, Del Campo, Albaldetrechu y Ruiz, con los que creó el
grupo llamado «Los Justicieros», cuyo terreno de acción era, simultáneamente,
Aragón y Guipúzcoa. Durruti y el resto de «Los Justicieros» decidieron actuar
rápidamente, y su primer objetivo era Alfonso XIII. El monarca español debía de
asistir a la inauguración del Gran Kursaal de San Sebastián. La pretensión de
los anarquistas era acabar con la vida del rey valiéndose de explosivos, pero
sus intenciones se vieron frustradas ante el masivo despliegue policiaco que se
llevó a cabo en el País Vasco para lograr la captura de Durruti, Suberviola y
Del Campo, que habían sido denunciados.
En febrero de 1921, Durruti se encontraba en Andalucía en cumplimiento de una
nueva misión, cuyo fin era ampliar las bases del anarquismo en esta región. El 9
de marzo, en compañía de Juliana López que era el otro emisario en tierras
andaluzas, regresó a Madrid y fue apresado por la Policía. Ese día todo
individuó sospechoso era detenido en la capital. El día anterior, Eduardo Dato
había sido muerto a balazos por tres desconocidos. No obstante, Durruti,
haciendo uso de una falsa personalidad, logró engañar a la Policía y salió
libre, continuando su viaje de vuelta a Barcelona.
El grupo de «Los Justicieros», que más tarde cambió su nombre por el de
«Crisol», siguió en su línea de utilización de la violencia como respuesta a la
violencia desatada por la patronal. A finales de 1922, se constituía el grupo
«Los Solidarios», cuyo fin primordial era la lucha contra las bandas armadas que
subvencionaban los empresarios. Los choques entre estos grupos llegaron a
adquirir un carácter de verdadera guerra civil. «Los Solidarios» contaban con
varios colaboradores y gente de confianza cuya ayuda era solicitada según la
naturaleza del asunto que les ocupara. Los principales componentes del grupo
eran: Buenaventura Durruti, Francisco Ascaso, Juan García Oliver, Eusebio Brau,
Aurelio Fernández, Miguel García Vivancos, Alfonso Miguel, Ricardo Sanz,
Gregorio Suberviola, Rafael Torres Escartín, Juliana López, Ramona Berni y
Antonio «El Toto».
Uno de los primeros condenados a muerte, por el grupo, fue el cardenal-arzobispo
de Zaragoza, Juan Soldevilla y Romero (n. 1843). Sobre la ejecución de
Soldevilla, es muy interesante el fragmento de la novela de Pío Baroja «El Cabo
de las Tormentas» que a continuación reproduzco:
«El cardenal-arzobispo de Zaragoza era un reaccionario de influencia. La ejercía
no sólo en su sede sino en Barcelona y recomendaba a las autoridades de allí
medidas fuertes y duras contra los obreros y los agitadores. Los anarquistas
sabían que el arzobispo conferenciaba en Reus con los jefes de la Patronal de
Barcelona y daba consejos para atacar a la organización sindicalista obrera. La
banda marchó a Zaragoza; se entendieron los directores con una vieja anarquista
catalana que vivía allí hacía algún tiempo, la ciudadana Teresa, y entre todos
prepararon una emboscada y mataron al arzobispo una tarde que iba a una posesión
suya llamada «El Terminillo». El arzobispo fue muerto en el auto cuando entraba
en su finca, donde había establecido una escuela dirigida por monjas. Los
anarquistas le hicieron veinte disparos. El arzobispo cayó muerto y quedaron
heridos sus familiares y el chofer.» (1).

Durruti y sus compañeros se vieron obligados en numerosas ocasiones a emigrar de
un país a. otro, perseguidos por las distintas policías de aquellos países en
los que decidían actuar. En esta ocasión es Bruselas quien acoge a Durruti y
Ascaso. que aparecen en la imagen, junto con sus compañeras.
El 1 de septiembre se llevaba a cabo una nueva y espectacular acción de «Los
Solidarios»: el Banco de España de Gijón era objeto de un atraco a mano armada,
llevándose los asaltantes un botín de unas 675.000 pesetas. La ejecución del
asalto no fue fácil. Durruti, después de mantener un violento tiroteo con la
Guardia Civil, logró huir subiendo al tejado de una casa y abandonando la ciudad
al amparo de la noche. «La banda de Durruti» comenzaba a ocupar los titulares de
la Prensa burguesa. Días más tarde el mismo Durruti, ayudado por varios
compañeros, conseguía liberar a Francisco Ascaso, que se encontraba en prisión.

En París. Durruti conoció a otros anarquistas de gran prestigio, tales como
Louis Lecoin, tercero de izquierda a derecha, y Pierre Odeón, el cuarto, Los
demás que aparecen en la foto, tomada en Barcelona durante 1931, son (también de
izquierda a derecha) García Vivancos. García Oliver, Ascaso y Durruti.
Ambos amigos, Durruti y Ascaso, deciden emprender la marcha hacia Francia. Una
vez en París, toman contacto con otros anarquistas allí establecidos, y juntos
dan origen a la «Editorial Anarquista Internacional». La creación de esta
editorial tenía como fin propagar por todo el mundo las obras ideológicas y de
lucha del movimiento libertario. En París tuvieron conocimiento de la muerte de
varios de sus compañeros — Del Campo abatido a balazos por la Policía en
Barcelona— y de la detención de otros — Suberviola y Aurelio Fernández—.
A finales del año 1924, Durruti y Ascaso embarcaban con rumbo a Latinoamérica.
Fue Cuba el punto inicial de su periplo por estas tierras y allí encontraron
trabajo como cortadores de caña. Pronto comenzaron su labor en favor de los
trabajadores de aquel país, y el punto álgido de sus acciones fue la ejecución
de un empresario que mantenía a sus obreros en un lastimoso estado de esclavitud
medieval. La activa búsqueda de los dos anarquistas por la Policía les convenció
de la necesidad de abandonar la isla, y se dirigieron a México. Allí se
encontraron con Jover y Vivancos, y juntos continuaron su peregrinar por
Uruguay, Chile, Perú y Argentina bajo la denominación de «Los Errantes».
Waldo Bayer, autor de un libro sobre el anarquista Severino Giovani —fusilado en
Argentina el 1 de febrero de 1932—, narra alguna de las actividades de Durruti y
sus compañeros a su paso por el continente americano:
«Si bien ya ha habido antecedentes en nuestro país, de esta clase de anarquismo
expropiador, su verdadero auge se debe a la acción emprendida por los
anarquistas españoles Francisco Ascaso y Buenaventura Durruti; dos figuras
verdaderamente legendarias que, necesitados de seis millones de pesetas exigidas
por un juez español para liberar a ciento veintiséis de sus compañeros, inician
una serie de asaltos a casas bancarias que comienza en España, con el Banco de
Cataluña, sigue en México y luego por los países del Pacífico, asientan sus
bases en Chile, donde obtuvieron un buen botín, llegan a la Argentina, donde
asaltan el Banco de San Martín, cruzan el Río de la Plata, llegan a Montevideo
donde realizan otros asaltos con éxito y luego regresan a Europa en un increíble
periplo de coraje a toda prueba y desenfado. Esa gente sabía resolver las
situaciones más difíciles con absoluta tranquilidad y sangre fría» (2).
Durruti, Ascaso y Jover, buscados por casi todas las policías de Sudamérica,
decidieron regresar a Europa. Para ello embarcaron en un trasatlántico que se
dirigía a Inglaterra. Sin embargo, al tener que etectuar el barco una parada de
emergencia en Canarias, los tres amigos se creyeron descubiertos y a punto de
ser entregados a las autoridades españolas. Afortunadamente para ellos, no había
motivo de alarma y, unas semanas después, el barco reemprendió su marcha hasta
Inglaterra. Cruzaron el Canal de la Mancha y, poco antes del primero de mayo, se
encontraban en París. Allí, Durruti trabajó durante algún tiempo en el sector
metalúrgico y conoció a otros anarquistas de gran prestigio: Sebastián Faure,
Louis Lecoin, Voline, Pedro Archinof y Néstor Mackno, su alma gemela.
El 14 de julio de 1924 era el día señalado para que Alfonso XIII, acompañado del
dictador Primo de Rivera, llegara a París, invitado por el Gobierno francés con
motivo de la Fiesta nacional. Enterados de la visita, «Los Solidarios» dedicaron
mes y medio a preparar un plan para acabar con la vida del monarca español. Para
ello se pertrecharon de gran cantidad de munición, tres fusiles y un automóvil.
El atentado se llevaría a cabo en la estación anterior a París, donde el tren en
el que viajaba la comitiva real efectuaría una breve parada. El vagón que
ocupaban el rey y sus acompañantes sería ametrallado y huirían en el automóvil.
Sin embargo, la Policía francesa fue puesta en antecedentes y el plan de los
anarquistas quedó frustrado. El 25 de junio, en un modesto hotel parisiense de
la calle Legéndre, Durruti, Ascaso y Jover eran detenidos y posteriormente
encarcelados. El 2 de julio aparecía la noticia de su detención en la Prensa.
Las demandas de extradición por parte de diversos Gobiernos, entre ellos, el de
España, no se hicieron esperar. El porvenir de los libertarios españoles se
enturbiaba.
Faure y Lecoin promovieron una gran campaña en favor de los detenidos para que
no fuesen entregados a ninguno de los Gobiernos peticionarios de la extradición.
Los anarquistas españoles fueron juzgados —la defensa corrió a cargo de Lecoin—
y definitivamente indultados en julio de 1927. No obstante, no se les permitía
la residencia en territorio francés. La misma Policía francesa les introdujo
clandestinamente en Bélgica. Poco después, era la Policía belga quien utilizaba
el mismo método con respecto a Francia. Nuevamente descubiertos en este país,
Bélgica les admitió, si bien para permanecer allí tuvieron que adoptar una
personalidad falsa previo acuerdo con la Policía belga! A propósito de está
extraña situación, Ascaso comentaba: «Es lo más curioso que me ha ocurrido
nunca. La legalidad sirviéndose de la ilegalidad». Durante este período -1927,
exactamente— era creada, en Valencia, la FAI —Federación Anarquista Ibérica—,
cuyo primer secretario fue el portugués Germinal da Sousa. Su finalidad era
activar el movimiento libertario y acercar la CNT hacia el ideal puramente
anarquista, en oposición al colaboracionismo y moderación que pregonaban algunos
de sus miembros, Pestaña, Peiró, Juan López, etc., lo que posteriormente originó
una división entre ambas tendencias. Para pertenecer a la FAI era condición
indispensable ser afiliado a la CNT. No nos vamos a ocupar aquí de la estructura
y funcionamiento de la FAI, pero sí diremos que con su creación el anarquismo de
acción iba a adquirir una nueva dimensión.
El 14 de abril de 1931 era proclamada la Segunda República Española. El 15
regresaba a España Buenaventura Durruti. Este hombre, junto con Ascaso, Oliver,
Federica Montseny, Jover y demás partidarios del anarquismo práctico, iban a ser
quienes dominarían la nueva organización anarquista.
El 1.° de mayo la FAI lanzó su primer aviso serio a la República. En el Palacio
de Bellas Artes de Barcelona se celebró un gran mitin, en el que se elaboró una
lista de reivindicaciones obreras: disolución de la Guardia Civil, expropiación
de las pertenencias a órdenes religiosas, desaparición de los monopolios,
reparto de los cotos de caza... (3). Allí, Durruti se dirigió al auditorio: «Si
fuéramos republicanos, afirmaríamos que el Gobierno provisional se va a mostrar
incapaz de asegurarnos el triunfo de aquello que el pueblo le ha proporcionado.
Pero como somos auténticos trabajadores, decimos que, siguiendo por ese camino,
es muy posible que el país se encuentre cualquier día de estos al borde de la
guerra civil. La República apenas sí nos interesa; la aceptamos como punto de
partida de un proceso de democratización social...». Una vez finalizado el
mitin, se organizó una gran manifestación en cuya cabeza marchaban los
inevitables Durruti, Ascaso y Oliver. La Guardia Civil, puesta sobre aviso, hizo
frente a la pacífica manifestación. Los resultados del enfrentamiento fueron:
dos muertos y varios heridos por los guardias, y un muerto y quince heridos por
parte de los cenetistas y un pelotón de soldados de infantería que, mandados por
el capitán Miranda, se prestó a defender a los trabajadores del ataque de que
habían sido objeto.
La intranquilidad de la clase obrera se hace palpable en todas partes. Los
conflictos y las huelgas se suceden por todo el país: Sabadell, Lérida, Gijón,
etc. En Madrid, Sevilla y Málaga, los conventos comienzan a arder. Mientras todo
esto sucedía, Emilianne Morin, la compañera de Durruti, daba a luz a la hija de
ambos: Colette. Casi al mismo tiempo, moría en León el padre de Durruti. Con tal
motivo, éste se dirigió a su ciudad natal para asistir al entierro que fue, a la
vez que el adiós definitivo a un hombre honrado, un gran homenaje a la presencia
de un gran revolucionario. Durruti fue invitado por los sindicatos de la CNT
leonesa a un mitin que se celebraría unos días después. Aceptó la invitación el
anarquista leonés y, como consecuencia, las autoridades intentaron detenerle.
Sin embargo, la amenaza de Durruti les hizo desistir de su propósito: «Detenedme
y quizá mañana León y toda y su provincia se vean envueltas en una gran huelga
general».
El día señalado para la celebración del mitin, la plaza de toros se encontraba
repleta de trabajadores. La reunión estaba presidida por Tejerina, secretario
local de la CNT. Allí, Durruti se dirigió a sus paisanos y les habló durante
largo tiempo sobre el momento prerrevolucionario que se estaba viviendo en
España. Efectivamente, Durruti no se equivocaba. El 18 de enero de 1932 se iba a
roducir un gran acontecimiento en la historia del movimiento libertario. El
escenario fue la cuenca minera del Alto Llobregat. Ese día se proclamaba allí el
comunismo libertario. Figols fue el primer pueblo en lanzarse a la aventura
revolucionaria. Tras Figols, Manresa, Berga y varios pueblos más.
Inmediatamente, el Gobierno hizo uso de la Ley de Defensa de la República. La
rápida intervención del Ejército y la posterior represión fueron las medidas
tomadas. Los responsables serían detenidos, pero la represión no sólo se
localizó en esta comarca sino que se extendió por toda España. «Durruti dijo a
los mineros que la democracia burguesa había fracasado; que era necesario
realizar la revolución; que la emancipación total de la clase trabajadora
solamente podía conseguirse mediante la expropiación de la riqueza que detentaba
la burguesía y suprimiendo el Estado. Aconsejó a los mineros de Figols que se
preparasen para la lucha final, y les enseñó la manera de fabricar bombas con
botes de hojalata y dinamita» (4).
En la mañana del día 21, Durruti y los hermanos Ascaso eran detenidos. Al
amanecer del 10 de febrero, un destarlado y viejo trasatlántico salía del puerto
de Barcelona llevando a bordo 125 detenidos como consecuencia de los sucesos del
Alto Llobregat. Su destino era Guinea. Sin embargo, el Gobernador de
Villa-Cisneros se negó a admitir en su jurisdicción a Buenaventura Durruti, al
que consideraba asesino de su padre, Fernando González Regueral, ex-gobernador
de Bilbao, cuya ejecución había tenido lugar varios años antes en León. Durruti
no había tenido nada que ver en la ejecución material del acto, ya que los
autores de este atentado fueron Suberviola y «El Toto». El hecho, en definitiva,
fue que Durruti y algunos compañeros detenidos fueron trasladados a
Fuerteventura (5).
Una vez que Ascaso y Durruti recobraron la libertad —fueron los últimos en
abandonar el destierro junto con Cano Ruiz—, sus esfuerzos se encaminaron hacia
la preparación de la sublevación que tendría lugar en enero del 33. Durruti,
Ascaso y García Oliver eran los encargados de coordinar el alzamiento en
Barcelona. El fracaso de esta sublevación es conocido; sin embargo, los
anarquistas lucharon a fondo en diversos puntos del país. En Andalucía, la
represión llevada a cabo fue de dimensiones trágicas. Suficientemente conocido
es el episodio protagonizado por el mismísimo Azaña: «¡Ni heridos, ni
prisioneros! ¡Tirar al vientre!».
Poco después, Durruti hacía un análisis sobre el fracaso de la insurrección: «Es
cierto que las condiciones no estaban maduras. Si hubiera sido así no estarían
muchos de nosotros en prisión. Pero también es cierto que estamos atravesando un
período prerrevolucionario y que no podemos permitir a la burguesía que domine
la situación haciéndose fuerte en el poder del Estado (..) . Es bajo esta
perspectiva como debe interpretarse la tentativa revolucionaria del 8 de enero,
puesto que jamás ha pasado por nuestra cabeza la idea de que el éxito de la
Revolución consiste en la toma del poder por una minoría que después impondrá su
dictadura al pueblo. Nuestra conciencia revolucionaria es opuesta a esta
táctica. Nosotros queremos una revolución por y para el pueblo. Fuera de esta
concepción no hay revolución posible. (...). Por todo elle, lo que nadie podrá
discutirnos es que nuestra intentona no haya cumplido con el objetivo de
constituirse en un ataque pensado y dirigido contra el mismo corazón del sistema
capitalista y estatal, herido de muerte tras el levantamiento de los mineros del
Alto Llobregat».
En abril, Durruti y Ascaso eran detenidos, después de haber asistido a una
reunión, cuando se dirigían a sus casas. El jefe de la Policía de Barcelona,
Miguel Badía, y el consejero de Orden Público, el fascista José Dencás, hicieron
declaraciones en el sentido de que, con la detención de Ascaso y Durruti, «la
FAI había quedado completamente desarticulada». Los dos amigos estuvieron en la
cárcel de Barcelona hasta julio, en que fueron trasladados al penal de Santa
María (Cádiz). Ascaso permaneció allí hasta octubre y Durruti fue liberado unos
días antes, después de haber sido juzgado como «vagabundo», una de tantas
fórmulas jurídicas que los Gobiernos idean como justificación de sus arbitrarias
detenciones. «¡Aplicarme a mí la ley de vagabundos! ¡A mí, que me he pasado la
vida trabajando! —decía Durruti encolerizado—. Acepto que se me acuse de
disparar contra la fuerza pública, o de tratar de transformar esta sociedad que
desapruebo y execro, pero... ¡acusarme de vagabundo!... ¡No hay ningún juez que
tenga el derecho de juzgar al obrero Durruti como a un vagabundo! ¡Decídselo así
a vuestros superiores!».
En noviembre del 33 las derechas ganan las elecciones, pasando a gobernar
Lerroux y sus radicales que serían posteriormente apoyados por el reaccionario
Gil-Robles y su organización de Derechas Autónomas. Una de las primeras medidas
del nuevo Gobierno fue declarar el Estado de Emergencia por temor a que los
trabajadores se levantaran contra el derechismo gubernamental. En efecto, el 8
de diciembre, varios puntos de la península se encontraban en huelga general:
Barcelona, Valencia, Granada, Córdoba, Badajoz, Huesca... En las demás capitales
reinaba una gran confusión. Aragón era el principal centro de la insurrección.
En Barbastro, Calanda, Alcampiel, Valderrobles, Alcoriza y otros pueblos hubo
numerosos enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales. En casi todos ellos
se llegó a proclamar el comunismo libertario. Como consecuencia de la represión
llevada a cabo, hubo más de ochenta muertos y las cárceles se vieron de nuevo
repletas. Allí fueron a parar Durruti, Cipriano Mera e Isaac Puente, componentes
del Comité Nacional Revolucionario cuya misión era coordinar el alzamiento.
La mayoría de los detenidos fueron, sin embargo, liberados muy pronto merced a
la imaginación de Durruti, que arguyó un audaz plan que sus compañeros no
detenidos se encargaron de llevar a la práctica. «La Voz de Aragón» daba así la
noticia: «Ayer tuvo lugar un suceso de una audacia increíble. Un grupo de siete
individuos, armados con pistolas, penetraron en las dependencias del Tribunal de
Urgencia de Zaragoza, donde se instruye la causa por los recientes
acontecimientos revolucionarios: los asaltantes sorprendieron a los jueces y sus
secretarios cuando se encontraban más atareados, obligándeles a permanecer
inmóviles, tras lo cual se apoderaron de la totalidad del sumario concerniente
al movimiento de diciembre último. Después de esto, los siete hombres
desaparecieron a toda prisa» (6).
Los nuevos interrogatorios sólo pudieron probar la «culpabilidad» de los
responsables más significados, entre ellos los tres componentes del Comité
Revolucionario. Durruti, Mera y Puente fueron conducidos al penal de Burgos,
donde permanecieron hasta recobrar la libertad en el mes de mayo.

Durruti estableció el puesto de mando cerca de Bujaraloz. Allí recibía a
periodistas y amigos y preparaba los planes de la guerra y de la revolución.
Durruti, al igual que el ucraniano Mackno, pensaba que la guerra y la revolución
social eran dos cosas poco menos que inseparables.
Por lo que a la política del gobierno se refiere, parece que la crisis estaba
cerca. Los reaccionarios se estaban aproximando de un modo alarmante a las
esferas del poder. «La Solidaridad» así lo hacía notar: «Nuestra consigna
suprema es:  «Frente a todo intento fascista; frente a no importa qué tipo de
dictadura; frente a toda revolución política, la revolución social de los
trabajadores ibéricos. Frente a toda transmisión de poderes, la consigna
revolucionaria de los trabajadores: destrucción del Estado, negándoles la
obediencia que lo sostiene. Ocupación de las fábricas, de los talleres, de todos
los lugares de trabajo. Socialización de las tierras, incautación de los
municipios por las fuerzas populares. Proclamación de la comuna libre».
¡Obreros! ;Trabajadores todos de España, militéis donde sea, os adjetivéis
comunistas, socialistas, sindicalistas o anarquistas!... ¡Por la Revolución, por
la Libertad, por la Justicia, por la Anarquía!...» (7).
Mientras, en Barcelona continúa la huelga de tranvías. En Madrid, el ramo de la
construcción acuerda el paro. En Tarragona, Valls, Manresa, etcétera, las
huelgas se intensifican. En Zaragoza, abril comienza con el preludio de una gran
huelga general que habría de durar treinta y seis días. Hubo despidos,
detenciones...; sin embargo, los trabajadores no desanimaron. Fue en Zaragoza
donde se iba a manifestar de un modo grandioso esa solidaridad que los
militantes libertarios pregonaban. Una gran caravana de camiones fue organizada
para recojer a los hijos de los huelguistas y llevarlos a las casas de las
familias obreras que, por toda España —principalmente Cataluña—, se habían
ofrecido para acoger a los niños zaragozanos mientras la huelga durase. Allí, en
el centro vital de la operación, se encontraba una vez más Buenaventura Durruti,
a cuyo esfuerzo se debió en gran parte que un puñado de hombres, los
desheredados, dieran una de las más grandes e impresionantes demostraciones de
solidaridad humana.

Durante el desarrollo de la lucha en Aragón, los grandes propietarios huían
despavoridos ante el demoledor avance de la, "Columna Durruti", que aplastaba
todo foco de resistencia que encontraba a su paso. En la foto, varios
dinamiteros confederales, que tuvieron una gran participación en el curso de las
batallas libradas en este frente.
El «bienio negro», 1934-1936, siguió transcurriendo entre huelgas, detenciones
arbitrarias, tiroteos, asesinatos de obreros... Triste balance provocado por la
ascensión al poder de la CEDA —Confederación Española de Derechas Autónomas—,
comandada por aquél al que la gran mayoría del país veía como el más fidedigno
representante del advenimiento del fascismo: Gil-Robles. No andaban, en
absoluto, desencaminados quienes así pensaban. La revolución asturiana del 34 y
su posterior represión es un ejemplo fiel, a la vez que estremecedor, de lo que
los Gobiernos pueden hacer con unos hombres indefensos y desesperados que se
habían lanzado a la lucha, sin importarles lo más mínimo lo único que todavía
les quedaba por perder: la vida. Eran el ministro de la Guerra, Diego Hidalgo, y
el general Franco quienes dirigían, desde Madrid, las operaciones militares que
aplastaron el movimiento insurreccional asturiano. Por estas fechas, 5 de
octubre, Durruti es encarcelado de nuevo. Mientras el proceso de desintegración
del régimen del «bienio negro» se acelera hasta alcanzar su punto culminante el
9 de diciembre de 1935. Lerroux se ve obligado a abandonar el cargo y es
sustituido por Portela Valladares, nombrado por el presidente Alcalá Zamora. De
esta forma quedaron frustradas las esperanzas de Gil-Robles, que soñaba con el
poder absoluto. Portela disolvió el Parlamento y se fijaron elecciones para el
16 de febrero. Durante los dos primeros meses de 1936, se suceden los mítines
organizados por la CNT v la FAI en contra del fascismo y abogando por la unidad
revolucionaria. Ante la proximidad de las elecciones, los libertarios más
prestigiosos ya no pregonaban el absentismo. Era un riesgo demasiado peligroso.
Triunfante en las elecciones el Frente Popular, las reformas se van haciendo
necesarias. Así lo hace ver Durruti el 4 de marzo, en el transcurso de un mitin
celebrado en el Price de Barcelona. Aludiendo a la restauración de la
Generalidad y de Companys, Durruti decía: «No venimos aquí a celebrar festejos
por la llegada de unos señores. Venimos a decir a los hombres de izquierda que
fuimos nosotros los que determinarnos su triunfo, y que somos nosotros los que
mantenemos los conflictos que deben ser solucionados inmediatamente. Nuestra
generosidad determinará la reconquista del 14 de abril» (8).
En mayo, del 1 al 12, se celebraba en Zaragoza el IV Congreso de la CNT, que se
auguraba como de gran importancia. El primer hecho que sorprendió fue el elevado
número de asistentes: 649 delegados en representación de 982 sindicatos y
550.595 afiliados. (Por aquellas fechas, el contingente de trabajadores
encuadrados en la CNT se aproximaba al millón y medio.) En este Congreso se
convocó a los sindicatos disidentes —los treintistas— que se mostraron
dispuestos a su reintegración en el seno de Confederación. El triunfo de la FAI
era inapelable. Durante las sesiones del Congreso, se pasó revista a los
problemas más acuciantes de la clase trabajadora y se teorizó sobre su solución
inmediata: paro forzoso, disminución de horas en la jornada laboral sin que el
sueldo disminuyera, reforma agraria, oposición al lock-out patronal, retiro,
etc. También se trató la situación político-militar del país, se clarificaron
los conceptos sobre el comunismo libertario y se planteó la cuestión de la
alianza revolucionaria.
El día de la clausura se celebró en la plaza de toros de Zaragoza un
espectacular mitin, al que acudieron varios miles de trabajadores procedentes de
toda España. La ciudad estaba prácticamente «tomada» por los
anarco-sindicalistas. El éxito del Congreso —al que Durruti asistió como
representante del Sindicato Unico Fabril y Textil de Barcelona— quizá fuera una
de las causas primordiales que aceleró, si no contribuyó de manera decisiva, los
sucesos venideros. El 18 de julio de 1936 se iniciaba la sublevación militar.
Muchos de los más prestigiosos hombres de izquierda fueron casi sorprendidos.
Las dudas y la falta de decisión de las primeras horas constituyeron una de las
razones fundamentales de la derrota republicana. No era éste el caso de CNT-FAI.
Los militantes barceloneses ya trataban, días antes, de conseguir armas con el
fin de impedir que los militares de Barcelona se alzaran. La negativa de
Companys a armar al pueblo exasperó los ánimos de los anarquistas. Ellos fueron
los primeros en lanzarse a la calle con el propósito de frenar la intentona
militar. A las pocas horas de producirse el intento militar, se luchaba
tenazmente en los centros neurálgicos de la ciudad. Al frente de las fuerzas
populares se encontraban Durruti, Ascaso, Jover, García Oliver, Aurelio
Fernández y otros significados anarcosindicalistas de la región. De momento,
parecía que la sublevación había sido controlada. El mismo general Goded, jefe
de los sublevados en aquella zona, era detenido. Durruti parecía mostrarse
satisfecho de los resultados conseguidos. Sin embargo, el lunes día 20, el
anarquista leonés sufría un duro golpe: frente al cuartel de Atarazanas —lugar
donde los anarquistas encontraron la más dura resistencia— moría de un balazo en
plena frente Francisco Ascaso. El suceso encorajinó de tal modo a Durruti que él
mismo se dirigió al lugar donde se libraba la batalla y se lanzó contra las
puertas del cuartel. Sus compañeros, animados por el ejemplo, no tardaron en
imitarle y poco después la bandera blanca ondeaba en el reducto de los
militares. Los anarquistas habían acabado con el movimiento faccioso de
Barcelona en cuestión de treinta y dos horas.
El 21 de julio se constituía un Comité Central de Milicias Antifascistas, que
quedó estructurado del siguiente modo: tres representantes de la UGT, José del
Barrio, Salvador González y Antonio López; tres de la Esquerra, Juan Pons, Jaime
Miravitlles y Artemio Ayguadé; uno de Acción Catalana, Tomás Fábregas; uno de la
Unión de Rabassaires, José Torrents Rosell; uno del POUM, José Rovira; uno del
PSOE, José Miret; dos de la FAI, Aurelio Fernández y Diego Abad de Santillán; y
tres de la CNT, Juan García Oliver, José Arens y Buenaventura Durruti. Una vez
formado el Comité, publicó un bando cuya finalidad abarcaba un doble objetivo:
reclutar hombres y crear las suficientes medidas de seguridad en la retaguardia.

La escasez de armas era la principal obsesión de Durruti —aquí, con otros jefes
militares— en su lucha contra el fascismo. La escasez, según testimonio de
George Orwell, era terrible. El mismo Orwell se extrañaba de que no se
produjeran deserciones en masa: «No había nada que les sujetara en el frente,
salvo la lealtad de clase...
El texto del bando pecaba en cierto modo de dirigismo, por lo que no satisfizo
en absoluto a Durruti. En algún momento se llegó a temer un enfrentamiento entre
él y el Comité. Pero no llegó a producirse, ya que Durruti consiguió formar su
columna de milicianos muy pronto con el fin de dirigirse a Zaragoza, cuya
conquista era vital para el posterior desarrollo de la contienda, y así poder
llevar a cabo su propia lucha revolucionaria, fuera de los cauces de la política
al uso. El 24 de julio, la legendaria «Columna Durruti» salía de Barcelona con
destino a Aragón. El comandante Pérez-Farrás formaba parte de la columna como
delegado y técnico militar. Durruti y Pérez-Farrás no llegaron casi nunca a
estar de acuerdo en las decisiones que había que tomar, concebían un ejército
donde la donde la autoridad y la disciplina férrea estuvieran ausentes. Parece
ser que Farrás se volvió más tarde a Barcelona, sustituyéndole como técnico
militar el sargento Manzana, quien se iba a convertir en un eficacísimo
colaborador de Durruti. Manzana era un hombre allegado a la ideología cenetista,
y, por tanto, totalmente antimilitarista. Momentos antes de partir hacia el
frente, el periodista canadiense Von Passen mantuvo una entrevista con Durruti,
que fue publicada en el «Toronto Star» y que por su interés creo oportuno
transcribir:
DURRUTI. El pueblo español quiere la Revolución y está en trances de hacerla, a
lo cual se oponen los fascistas. Este es el planteamiento general. En tales
condiciones, no hay más que dos caminos: la victoria de los trabajadores, es
decir, la libertad, o el triunfo de los facciosos, que significa la tiranía.
Ambos contendientes saben muy bien lo que les espera si son vencidos. Por esta
razón yo creo que la lucha será dura. Para nosotros se trata de destruir la
reacción fascista de tal forma que no levante ya nunca más la cabeza en España.
De hecho estamos dispuestos a acabar con el fascismo de una vez por todas,
incluso a pesar del gobierno republicano.
VON PASSEN.—¿Por qué a pesar del gobierno republicano? ¿Es que acaso el gobierno
republicano no lucha también contra la rebelión fascista?
D.—No hay gobierno en el mundo que luche contra el fascismo para destruirlo.
Cuando la burguesía ve que el poder se les escapa de las manos, recurre al
fascismo para mantener sus privilegios. Es lo que ha ocurrido en España. Si el
gobierno republicano hubiera deseado de verdad poner fuera de combate a los
fascistas, hace ya tiempo que lo habría podido hacer. En lugar de combatirlos a
fondo, no ha hecho más que buscar compromisos y acuerdos. Incluso en este
momento, hay miembros del gobierno que hablan de adoptar medidas más bien
moderadas contra los fascistas.
V. P.—Largo Caballero e Indalecio Prieto han afirmado que la misión del Frente
Popular era la de salvar la República y restaurar el orden burgués, mientras que
tú, Durruti, me dices que el pueblo quiere llevar la Revolución mucho más lejos.
¿Cómo interpretar esta contradicción?
D. El antagonismo es evidente. Esos señores, como demócratas burgueses que son,
no pueden tener otras ideas que las que profesan. Pero el pueblo, la clase
obrera, no se engaña. Los trabajadores saben lo que quieren. Nosotros luchamos
no por el pueblo, sino con el pueblo, es decir, por la Revolución. Somos
conscientes de que en esta lucha estamos solos y que no podemos contar más que
con nosotros mismos. Desde un principio sabemos ya cuál será la actitud de
Rusia. Para la Unión Soviética, después de haber hecho su revolución pequeño
burguesa, lo que cuenta es su tranquilidad. Por esta tranquilidad, Stalin ha
sacrificado a luti trabajadores alemanes, cosa que ya hizo anteriormente con los
chinos. Por eso nosotros queremos hacer nuestra propia razón por lo que creemos
que hoy mejor que para mañana: si es posible antes de que estalle la próxima
guerra europea. De este modo nuestra actitud servirá de ejemplo a los obreros
italianos y alemanes, los cuales podrán apreciar cómo se lucha contra el
fascismo. Es por esta razón por la que creemos que nadie nos ayudará. Hitler y
Mussolini, lo mismo que los demócratas ingleses y franceses, temen el contagio
revolucionario, que es lo que, en otro sentido, le ocurre también a Stalin.
V. P. ¿Entonces tú, Durruti, no crees que Francia e Inglaterra puedan ayudaros,
una vez que se concrete el apoyo de Hitler y Mussolini a vuestros enemigos?
D. No hay gobierno alguno que desee ayudar a una revolución proletaria. Sin
embargo, es posible que las rivalidades que existen entre los distintos
imperialismos puedan influir en nuestra lucha. Franco, por ejemplo, es indudable
que hará lo que pueda para poner a Alemania contra nosotros. Pero esto, al fin
de cuentas, no es lo más importante, como ya he dicho antes, no esperamos ayuda
de nadie, ni siquiera de nuestro gobierno» (9).
La toma de Caspe fue el primer enfrentamiento serio que la «Columna Durruti»
hubo de librar. Una vez conquistada la plaza, los milicianos abrieron su radio
de acción y todos los pueblos inmediatos fueron conquistados: Peñalba, Osera,
Monegrillo, Fortlete, Bujaraloz, Candasnos, Valfarta, Pina del Ebro, ...
Durruti estableció el puesto de mando cerca de Bujaraloz. Allí recibía a
periodistas y amigos, Faure y Simone Weill entre estos últimos, y preparaba los
planes de la guerra y de la revolución. Durruti, al igual que el ucraniano Mack
no, pensaba que la guerra y la revolución social eran dos cosas poco menos que
inseparables. Las colectividades agrícolas comenzaban a funcionar apenas la
columna realizaba una conquista. La colectivización aragonesa llegó a abarcar
más del 70 por 100 de la población de aquella región. El número de
colectividades era de 450 y la adhesión a este tipo de explotación comunal de la
tierra era totalmente voluntaria.
Fue así como, unidos los intereses de los campesinos, se formaba en una
asamblea, y por decisión de la mayoría el Consejo de Aragón, que vio la luz en
Bujaraloz y era el encargado de coordinar el proceso colectivizador. El Consejo,
promovido por Durruti, se llegó a formar a pesar de la oposición de algunos
compañeros del leonés, como Antonio Ortiz y Gregorio Jover, y de la tenaz
resistencia opuesta por los comunistas. Durante el desarrollo de la lucha en
Aragón, los grandes propietarios huían despavoridos ante el demoledor avance de
la «Columna Durruti», que aplastaba todo foco de resistencia que encontrara a su
paso. Respecto a las ruinas que ocasionaban los ataques de los milicianos
anarquistas, decía Durruti al corresponsal del «Montreal Star»: «Hemos vivido
siempre en míseros barrios, y si destruimos, también somos capaces de construir.
Fuimos nosotros quienes construimos en España, en América y en todas partes,
palacios y ciudades. Nosotros los trabajadores podemos construir ciudades
mejores todavía; no nos asustan las ruinas. Vamos a convertirnos en los
herederos de la tierra. La burguesía puede hacer saltar por los aires y arruinar
su mundo antes de abandonar el escenario .de la Historia. Pero nosotros llevamos
un mundo nuevo en nuestros corazones» (10).
Por otra parte, la escasez de armas era la principal obsesión de Durruti. Esta
escasez, según testimonio a Gerorge Orwell, era terrible. El mismo Orwell se
extrañaba de que no se produjeran deserciones en masa: «No había nada que les
stljetara en el frente, salvo la lealtad de clase (11).
Para tratar de solucionar este problema, Durruti se trasladó a Madrid, con el
fin de entrevistarse con Largo Caballero, que ocupaba la Presidencia y el
ministerio de la Guerra. Largo tampoco proporcionó armas a Durruti. Pidió a éste
que regresara al frente de Aragón y prometió enviarle dinero para la adquisición
de armamento. Durruti regresó a Aragón, pero el dinero no llegó nunca. El boicot
—incom-prensible desde cualquier punto de vista— propugnado por los estamentos
gubernamentales contra Durruti y los anarquistas, era manifiesto. Pierre
Besnard, secretario general de la AIT —Asociación Internacional de
Trabajadores—, realizó una visita a la España republicana en 1936. Su objetivo
era internacionalizar el conflicto, de modo que Inglaterra y Francia
intervinieran en favor de los republicanos. No se vio favorecido por el éxito.
En su informe sobre su visita decía: «...La revolución española está
retrocediendo, pero no tiene la culpa el pueblo, que lucha con entusiasmo
incomparable, sino sus dirigentes, que van a remolque de los acontecimientos,
demostrando que han perdido la iniciativa revolucionaria y que están dispuestos
a aceptar las situaciones más humillantes, como la que tuve que soportar yo
mismo frente a Largo Caballero (...) Si el anarquismo comete la estupidez de
colaborar con Largo Caballero, aunque sólo sea apoyándole, la Revolución estará
irremediablemente perdida. El único medio que existe para salir de este círculo
infernal es la prueba de la fuerza. Pero yo me pregunto si los dirigentes de la
CNT son los mismos hombres que se lanzaron a la calle el 19 de julio...

Exactamente treinta y nueve años antes que el general Franco, moría en la
madrugada del 20 de noviembre de 1936 Buenaventura Durruti. En la tarde del
domingo 22, una gran masa de trabajadores daba su último adiós a Durruti en
Barcelona. La imagen muestra un aspecto parcial de esta despedida
multitudinaria.
Diríase que solamente hay uno que escape a esta regla: Durruti, un
revolucionario nato y original, que en muchos aspectos recuerda a Néstor Mackno.
Al igual que el guerrillero ucraniano, Durruti tampoco se separa del pueblo,
contrariamente a lo que hacen otros dirigentes. Por lo demás, Durruti es
superior a Mackno en algunos puntos, sobre todo en lo que se refiere al dominio
que el español ejerce sobre sí mismo» (12).
El hecho claro es que Durruti se encontraba prácticamente solo. Incluso muchos
de sus camaradas más antiguos, como García Oliver, se habían dejado arrastrar
hacia la politización. Otros, como Abad de Santillán, se movían en una especie
de ambivalencia, que resultaba totalmente desconcertante. En octubre del 36,
Madrid se encontraba en peligro. Largo Caballero se dirigió a todas las
organizaciones para tratar de aunar esfuerzos. Se formó, como primera medida, un
nuevo Gobierno y cuatro representantes de la CNT entraron a formar parte de él:
Juan López, Juan Peiró, Federica Montseny y Juan García Oliver. Inmediatamente
después de formado el Gobierno, sus componentes se trasladaron a Valencia, y en
Madrid quedaba constituida una Junta de Defensa presidida por el general Miaja.
Se pidió la colaboración de los anarquistas para la defensa de Madrid. Horacio
M. Prieto, secretario general de la CNT, se dirigió rápidamente a Aragón. El
motivo del viaje no era otro sino entrevistarse con Durruti. Su colaboración en
la defensa de Madrid era considerada vital. «¡No hay nada que hablar! ¡Yo no
pienso moverme de Aragón!», —fue la respuesta de Durruti—. Prieto arguyó razones
de tipo disciplinario y de responsabilidad. Durruti le contestó: «¡Yo no conozco
otra disciplina que la Revolución. En cuanto a los demás, aprendeos esto de una
vez: ¡Yo me cago en vuestras responsabilidades de burócratas!» (13).
Poco después, eran Abad de Santillán y Federica Montseny quienes trataban de
convencer a Durruti. Por fin, ante la cantidad de presiones, Durru ti, con un
contingente de 1.800 milicianos, parte hacia Madrid. El sargento Manzana le
acompañaba como técnico militar, y como secretario iba Mora. Al mando de las
agrupaciones que formaban la columna, iban Bonilla, José Mira y Liberto Roig.
Miguel Yoldi, Ricardo Rionda y el propio Durruti formaban el Comité de Guerra.
El 15 de noviembre, los hombres de Durruti ya se encontraban en la Ciudad
Universitaria de Madrid haciendo frente a las tropas fascistas. El lugar de
destino de los anarquistas, el más comprometido y peligroso, hizo que las bajas
alcanzaran en muy poco tiempo un elevado número. El día 18, la «Columna Durruti»
solamente contaba con 700 hombres de los 1.800 que se habían desplazado a la
capital. El día 19, los milicianos de Durruti se prepararon para asaltar el
Hospital Clínico, defendido por tropas moras y Guardia Civil. Las indicaciones
dé: Durruti no fueron seguidas con exactitud y, como consecuencia, sólo se
pudieron tomar parte de las plantas del Clínico, quedando en la parte superior
tropas nacionales. Poco después, le llegan noticias a Durruti de que sus hombres
querían abandonar el Clínico. Durruti, acompañado por Julio Grave (chofer) y por
Bonilla y Miguel Yoldi —parece ser que también iba Manzana—, se dirigió hacia el
Hospital. Durante el trayecto, poco antes de llegar al punto de destino, Durruti
y sus acompañantes se encontraron con un pequeño grupo de milicianos, que daban
la sensación de ser descontentos que abandonaban su puesto de combate. Durruti
habló con ellos y les convenció para que volvieran a sus puestos. Una vez
diluido el confusionismo creado por esta situación, Durruti se acercó al coche.
En este momento sonó un fogonazo, y el anarquista leonés se desplomaba al suelo
con una bala incrustada en su pecho. En el Ritz, convertido en hospital, los
doctores Bastos, Monje, Fraile y Santamaría firmaban —en la madrugada del día 20
de noviembre de 1936— el diagnóstico final de Buenaventura Durruti: «Muerte
causada por una hemorragia pleural», El proyectil se encontraba alojado en la
región del corazón (14).
La desmoralización hizo presa entre los combatientes anarquistas. La muerte de
su compañero, acaecida en circunstancias extrañas, les afectó en gran manera. La
mayoría de los milicianos libertarios abandonaron Madrid y regresaron a Aragón.
Martínez Bande, historiador y militar, comenta acerca de
Durruti:...«Buenaventura Durruti había aparecido desde los momentos iniciales de
la guerra como el «líder» anarquista más interesante, el más arrojado en un
mundo de arrojados, y el que seguramente también comprendió primero qué es lo
que había pasado en España tras el 18 de julio. Esto es, el que mejor supo
adaptarse a las circunstancias de la guerra. El potenció a sus hombres, a
quienes muchos calibraron, seguramente, casi como pequeños dioses, a la sombra
de un dios máximo. Por esto cuando éste cae en combate, el Olimpo anarquista de
la Ciudad Universitaria se desploma» (15).
Exactamente treinta y nueve años antes que su gran enemigo, el general Franco,
moría en la madrugada del 20 de noviembre de 1936 la última gran esperanza del
anarquismo: Buenaventura Durruti(*) . En la tarde del domingo 22 de noviembre,
una gran masa de trabajadores (alrededor de medio millón) daba su último adiós a
Durruti en Barcelona. El cortejo fúnebre, que atravesó varias calles de la
ciudad (entre ellas, la Vía Layetana: Avenida de Buenaventura Durruti hasta el
final de la guerra) con destino al Cementerio Nuevo, fue un impresionante
espectáculo, en el que millares de hombres acudieron a rendir el postrer
homenaje a su compañero. Quizá haya sido ésta —al igual que ocurrió en Rusia en
el entierro de Kropotkin— la última gran manifestación libertaria de un país
donde el anarquismo tuvo una acogida y difusión como en ningún otro del mundo.
Este año, 1976, se cumple el cuarenta aniversario de la muerte de uno de los más
grandes anarquistas que jamás hayan existido: el leonés Buenaventura Durruti. El
20 de noviembre Durruti contará con más de un recuerdo emocionado.
I. G. I.
* Sobre la muerte de Durruti, Antonio Bonilla, hoy día residente en Zaragoza,
mantiene una tesis nunca argumentada hasta ahora. En el número 80 del semanario
«Posible», el antiguo compañero de Durruti confiesa a Pedro Costa Muste: «No
cabe duda de que la bala que mató a Durruti salió del naranjero que portaba
Manzana. Pudo ser casual o intencionadamente. Hoy, a la vista de lo que ocurrió
después, opto por creer que fue intencionado el disparo». Lo que ocurrió
después, según Bonilla, es que Manzana desapareció sin dejar rastro. Manzana se
ha mantenido ilocalizable, desde entonces, en algún lugar de México, ignorándose
si aún vive.

Este año, 1976, se cumple el cuarenta aniversario de la muerte de uno de los más
relevantes anarquistas que jamás hayan existido. El 20 de noviembre, sin duda,
Durruti contará con más de un recuerdo emocionado. En la foto, las tumbas —en el
cementerio barcelonés de Montjuich— de tres anarquistas que han marcado un hito
importante en la historia del movimiento libertario: Ferrer, Durrutí y Ascaso.
(1) Pío Baroja: "El Cabo de las Tormentas". Espasa-Calpe. Madrid.
(2) Waldo Bayer: «Severino Giovani, Editorial Galerna. Buenos Aires.
(3) «El Luchador», 8 de mayo de 1931.
(4) G. Gilabert: «Un héroe del pueblo: Durruti,,. Buenos Aires.
(5) Sobre los acontecimientos de Figols, ver: Eduardo de Guzmán, TIEMPO DE
HISTORIA, n.° 14: «Cuando Figols proclamó el comunismo libertario».
(6) «La Voz de Aragón», 25 de enero de 1934.
(7) «La Solidaridad», 3 de marzo de 1934.
(8) «Solidaridad Obrera», 6 de marzo de 1936. Citado por John Brademans:
Anarco-sindicalismo y Revolución en España, 1930-1937». Ariel. Barcelona.
(9) «Toronto Star», 18 de agosto de  1936.
(10) «Montreal Star», 30 de octubre de  1936. Citado por Hugh Thomas: «La 
Guerra Civil Española». Ruedo Ibérico.  París.
(11) George Orwell: «Homenaje a Cataluña». Ariel. Barcelona.
(12) julio C. Acerare: «Durruti». Bruguera. Barcelona.
(13) Idem.
(14) Idem.
(15) JoanLlarch: «La muerte de Durruti. Ediciones Aurea. Barcelona.

#348 De: "jmeproductions1" <james@...>
Fecha: Jue, 26 de Feb, 2009 10:26 pm
Asunto: Lanzada mi nueva iniciativa documental
jmeproductions1
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Estimados Amigos,
Siendo el hijo de una superviviente de la Guerra Civil Española, pero criado en
los Estados
Unidos, mi conocimiento de aquella historia se me fue comunicado en trocitos por
parientes, y siempre teñido de alguna perspectiva personal.  Sabia que fue un
evento de
importancia global, pero no era capaz de separar los hechos reales de la
ficción.
Finalmente, en el 2004, me propuse descubrir la "verdad" de la Guerra Civil. 
Imagina mi
sorpresa cuando lo que descubrí fue un movimiento internacional por
reconciliarse con la
misma historia.  Remember Spain (Recuerda España), es una cronica multimedia de
mi
odisea, y de la gente, fenómenos, y eventos que voy descubriendo a medida que me
uno a
este processo que algunos llaman "la recuperación de la memoria historica."

Es mi gran placer formalizar el lanzamiento de Remember Spain con Episodio 1: 
Los Re-
creadores (version en Castellano proximamente).  Os invito a acompañarme en mi
viaje, y
animo vuestros
comentarios, preguntas, y contribuciones (en forma de fotos, videos, cuentos, y
ideas)
mientras visitamos las primeras lineas de una guerra inolvidada.  Remember Spain
se
presentara mensualmente a traves del 2009 en una serie de episodios y
comentarios.

http://rememberspain.org/

Atentamente,
James Mercé Edwards

#347 De: alejandro de torogarcia <alextorog@...>
Fecha: Mar, 24 de Feb, 2009 10:11 pm
Asunto: Nuevas actualizaciones www.memorialibertaria.org/valladolid/
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LOS APÓSTOLES DE LA IDEA O LA LLEGADA DEL ANARQUISMO A ESPAÑA

 

LA TIERRA PROMETIDA

En septiembre del año 1868 la revolución encabezada por los generales Serrano y Prim ponía fin a la monarquía de los Borbones. Se abría así uno de esos clásicos períodos de euforia que jalonan la historia española y que culminaría en 1873 con la sublevación cantonal durante la Primera y efímera República. Aquella revolución, pronto denominada La Gloriosa, supuso un importante acicate para la clase obrera, el proletariado, por utilizar un término que entonces comenzaba a estar en boga. Marx y Engels fijarían su atención en España a raíz de La Gloriosa y Bakunin enviaría un delegado a la Península para formar lo que sería el núcleo original de la Primera Internacional. Así llegó el anarquismo a España.

http://www.memorialibertaria.org/valladolid/spip.php?article110

 

PRIMER CONGRESO OBRERO ESPAÑOL. BARCELONA 1870.

 

Francisco Cea García asiste como representante de la sección local de la AIT de Valladolid y de sociedades vallisoletanas ( tejedores, sastres, zapateros, sombrereros, tipógrafos ) con 448 socios al congreso obrero de Barcelona (1870).

 

http://www.memorialibertaria.org/valladolid/spip.php?article111

 

Francisco Cea García

 

Tío materno de Ricardo Mella. Fundó en 1869 la sección de la AIT de Valladolid.

 

http://www.memorialibertaria.org/valladolid/spip.php?article112

 

 

Miguel Campuzano García

 

Valladolid, 19-9-1894 / Caracas (Venezuela), 24-9-1964. Destacado militante en los campos de la enseñanza y del periodismo. En 1913 abrió escuela en su ciudad, cerrada algo más tarde ante la oposición clerical.

 

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Con el nuevo Windows Live lo tendrás todo al alcance de tu mano

#346 De: alejandro de torogarcia <alextorog@...>
Fecha: Mar, 10 de Feb, 2009 6:51 pm
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From: alextorog@...
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Date: Tue, 10 Feb 2009 18:46:02 +0000

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Centenario de Francisco Ferrer i Guardia: a todo el movimiento libertario y a tod@s

Frank Mintz

Octubre de 2009 va a ser otro intento de traicionar la Memoria Histórica con un Ferrer i Guardia encasillado como progre y masón insigne, catalán victima de Madrid, artífice de la enseñanza laica y un interminable etcétera. Queremos mantener la entereza de Ferrer i Guardia a través de un sitio web www.centenario-ferreriguardia.org y desde el enfoque del militante aniquilado por el Poder terrorista del capital. Llamamos a tod@s los compañer@s y organizaciones del movimiento libertario a alimentar el sitio, a preparar celebraciones y a recordar en las luchas a Francisco Ferrer i Guardia. El fusilamiento del enseñante Francisco Ferrer i Guardia es uno entre muchos ayer, hoy y … ¿mañana?

http://www.memorialibertaria.org/valladolid/spip.php?article107

 

FLORENTINO SALCEDO ABASCAL (17-01-1940)

Nació en Valladolid el 19 de Junio de 1904. Ingresó en la cárcel de Santa Rita el día 1 de diciembre de 1939, el mismo día que su esposa lo hacía en la cárcel de Ventas.

 

http://www.memorialibertaria.org/valladolid/spip.php?article109

 

Leopoldo García Ortega.Alborada viguesa

Como consecuencia del incremento del trabajo clandestino del Comité Local cenetista, la policía dio un primer aviso en julio de 1960, al detener a Víctor Francisco, Dalmacio Bragado, Leopoldo García Ortega y otros dos militantes vigueses, acusándolos de organización y propaganda ilegal y de mantener relaciones con el exilio. Mientras Leopoldo García Ortega y los otros dos confederales, fueron liberados tras diez días de duro interrogatorio, Dalmacio Bragado y Víctor Francisco pasaron una temporada de dos meses en la cárcel.

 

 

http://www.memorialibertaria.org/valladolid/spip.php?article36

 

MARÍA DE LA SALUD PAZ LOZANO HERNÁNDEZ (19-01-1940)

Pertenecía a la SIA (Solidaridad Internacional Antifascista). Ingresó en la prisión de Ventas el 1-12-1939 con un bebé de cinco meses, Florentino Salcedo Lozano.

 

http://www.memorialibertaria.org/valladolid/spip.php?article108

 

 

 



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#345 De: "amalia7766" <amabado@...>
Fecha: Jue, 5 de Feb, 2009 9:47 am
Asunto: FALLECE ANTONIO VARGAS
amalia7766
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El 31 de enero moría Antonio Vargas Rivas a la edad de 91 años.


Sirva esta crónica como homenaje póstumo; recuerdo indeleble de este
infatigable anarquista de corazón generoso. Siempre tuvo palabras de
ánimo y aliento para con los que como él, compartimos ideario.
Testigo y protagonista de una época singular de la historia de
España, reivindicó constantemente el papel desempeñado antes y
durante la Guerra Civil por las organizaciones anarquistas, en
demasiadas ocasiones vilipendiadas por la historiografía oficial.
Militó en las tres ramas del movimiento libertario, las Juventudes
Libertarias, la FAI pero particularmente en la CNT la central
anarcosindicalista a la que perteneció desde 1934.
La diáspora de los vencidos lo llevó a Orán donde terminaría
siendo "huésped" del campo de concentración de Djelfa en el desierto
Argelino. En noviembre de 1942 sería liberado por el ejército inglés
en plena II Guerra Mundial donde terminaría alistándose para
continuar la lucha contra el fascismo.
Desde su regreso a su ciudad natal, después de un largo exilio en
Inglaterra su casa se convirtió en un ir y venir de compañeros,
historiadores e investigadores. Ya en 1977 Frank Mintz recogía su
testimonio en el libro "La Autogestión en la España Revolucionaria".
Los últimos años de su vida los dedicó a publicar sus memorias. En
octubre de 2008 publicó "Guerra, Revolución y Exilio de un
Anarcosindicalista". Datos para la historia de Adra. Ciudades como
Almería, Motril, Granada, Málaga y como no Adra acogió la
presentación de este libro organizado por los sindicatos de la de CNT.
Antonio Vargas nos dejó, nos dejó con la dignidad de los hombres que
nunca han capitulado.
Que la tierra le compense en levedad todo lo que la adversidad peso
sobre él.


http://www.lahaine.org/index.php?p=35898

#344 De: Soy yo <caraquemada@...>
Fecha: Mar, 3 de Feb, 2009 12:24 pm
Asunto: Félix Martínez, secretario general de ''Los amigos de Durruti''
caraquemada
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Félix Martínez, secretario general de ''Los amigos de Durruti''


170  visita/s |2 de Febrero del 2009 [10:37]

[Miguel Amorós] Un repaso a la vida de Félix Martínez, secretario general del grupo "Los Amigos de Durruti".

    Félix Martínez Palacios fue uno de esos hombres que la gente de orden llama “incontrolados”. Originario del norte (de León o de Asturias, o puede que de Navarra), donde nació hacia 1907, este irreductible fue de cárcel en cárcel hasta llegar a Barcelona. Según Joaquín Pérez, que le conoció en 1934, formó un grupo anónimo dedicado básicamente a las expropiaciones. El único trabajo que se le conocía era el de chofer, y no es probable que estuviera sindicado. Cuando una vez le preguntó la policía por su oficio, confesó irónicamente ser torero. El recurso a los atracos se empleó tras los fracasos de las insurrecciones de 1933. Las cárceles se llenaron de presos y miles de familias fueron abocadas a la miseria. Ni los sindicatos ni los comités pro presos podían hacerse cargo de las necesidades de tantos compañeros, pues la persecución policial los tenía medio desmantelados. Encima, la escisión treintista todavía había debilitado más a la organización confederal, que perdía afiliados cotizantes cada día. En esas circunstancias las expropiaciones no eran un paliativo descabellado a tantas penalidades, pero brindaban un arma a los enemigos del proletariado, que hacían responsables de todo a sus hombres públicos y a sus organizaciones. La opinión dominante entre los sindicalistas era comprensiva con el fenómeno. Balius, respondiendo a los ataques de la prensa burguesa, escribía en la Soli:

      “Cuando un anarquista comete un error o incurre en algo reprobable, no hay que achacar la culpa a la organización anarquista, sino que debemos fijarnos en el medio donde convivimos. “Los hombres somos hijos del medio en que vivimos. Es pues, el régimen capitalista, el culpable de toda deficiencia social.

      Y ya que nos achacan todos los atracos, he de recomendar a nuestros detractores que examinen el régimen burgués y se percatarán de que la sociedad actual es una sociedad organizada de atracadores. Desde el pequeño comerciante, pasando por el pequeño industrial, hasta llegar a los más potentes consorcios capitalistas, no hacen otra cosa que especular, que en palabras concretas quiere decir robar (...) la diferencia que existe entre el salteador y el comerciante es insignificante...”


    Balius recalcaba que los expropiadores actuaban por su cuenta y que eran enteramente responsables de sus actos, por lo que estos no podían imputarse a la FAI o a la CNT, que en absoluto los habían ordenado o sugerido. Cierto, pero con matices. Existían estructuras “de defensa” paralelas que proponían los golpes o facilitaban información y armas. El producto íntegro del atraco era para los presos y sus hijos, para los compañeros necesitados, para la prensa obrera y para la compra de armas y pertrechos. Los expropiadores no se guardaban ni un céntimo y a menudo vivían más pobremente que aquellos a los que socorrían. Hasta la misma prensa hostil lo reconocía. La decadencia de las luchas obreras y el éxito relativo de las expropiaciones llevó a demasiada gente por ese camino, que realmente actuaba por cuenta propia y con bastante menos altruismo. Como quiera que sea, la proliferación de atracos acabó implicando a las organizaciones libertarias, pues había expropiadores que al ser detenidos declaraban pertenecer a la CNT o la FAI y se acogían al Comité Pro Presos. Dicho comité había sido constituido para ayudar a los obreros presos por culpa de la lucha social, no para pagar abogados a atracadores, por altruistas que fuesen. Y por si fuera poco, la CNT negociaba con las autoridades la apertura de sus locales y el permiso para reemprender sin problemas la actividad sindical. El mes de abril de 1935, de la pluma de un casi desconocido Mariano R. Vázquez, salió un artículo en la Soli condenando ese tipo de procedimientos, inspirado en la polémica que sostuvo Kropotkin con los ilegalistas. Decía que las expropiaciones individuales no eran diferentes de la práctica mercantil, y que la CNT era una organización que pretendía una expropiación colectiva de la burguesía, es decir, que aspiraba a la revolución proletaria y a la abolición del capitalismo.

    Al despuntar 1933, Félix Martínez Palacios formó grupo con un italiano recién llegado, perseguido en su país por actividades políticas, llamado Giuseppe Vicari. El valenciano José Orts era quien hacía realmente de chofer. El resto, Enrique Pérez Bayo y los hermanos navarros Enrique y Emilio Otelna. Empezaron atracando estancos, hasta que el 7 de marzo dieron un golpe en la Oficina de Arbitrios Municipales del puerto. El día 17 del mismo mes, cuando se disponían a asaltar un despacho de la avenida Blasco Ibáñez, fueron detectados por uno de los numerosos agentes de vigilancia con que el gobernador civil había sembrado por Barcelona. Se organizó una accidentada persecución por los portales Xifré y la plaza Palacios, a consecuencia de lo cual fue detenido Félix, incautándosele una pistola “express”, con su cargador y tres cápsulas de recarga. Más tarde lo fueron el valenciano y Vicari, que habían conseguido huir del escenario de los hechos. Al cabo de una semana cayeron los tres que faltaban. Como quiera que la detención de Félix se produjo antes del asalto, no había delito real. Las diligencias indagatorias de la policía tampoco lograron resultados, pues no se pudo conseguir pruebas que relacionasen al grupo con otros atracos. Cuando se vio la causa, el fiscal retiró la acusación pero solicitó la aplicación de la ley de vagos, sin éxito. De todas formas, habían transcurrido quince meses durante los cuales es de suponer que los encartados los pasasen en prisión. De nuevo en libertad, Martínez fue más cauto. Prestó sus servicios a otros grupos de acción, como el de Progreso Ródenas o el del mismo Joaquín; un buen conductor era esencial en cualquier actividad arriesgada. Pero estos no realizaban atracos, sino preparativos de fugas y sabotajes en apoyo de las huelgas. En mayo de 1935 se convocó en Barcelona una reunión secreta a la que asistieron Durruti y otros significados anarquistas, junto con miembros de grupos expropiadores. Posiblemente estuvo presente Martínez o alguno de su grupo. Allí se pusieron las cartas sobre la mesa; Durruti habló claro:

      “Más de un millón de obreros sindicados en la CNT que esperan el momento propicio para hacer la “gran expropiación colectiva”, exige de nosotros, militantes de ese movimiento, comportamientos adecuados a las necesidades de la lucha. Hoy son las colectivas, las acciones de masa. Y es por esta razón que, lo que ha sido superado por la marcha de la historia, no puede ser mantenido, porque es una forma de lucha contraproducente y caduca...”


    Los atracos casi cesaron, pero no sólo debido a Durruti, sino al hecho de encontrarse desarticulados o presos la mayoría de grupos. Tal era el caso, por ejemplo, del grupo de José Serrano Castroviejo, un futuro miembro de Los Amigos de Durruti, sepultado en un mar de sumarios de la autoridad militar y la jurisdicción ordinaria. Martínez peleó en las calles de Barcelona el 19 de julio y no descuidó ir a la Modelo para vaciarla de compañeros. Tras el triunfo proletario marchó con Durruti hacia Zaragoza. Acompañaba a numerosos hombres de acción, algunos de ellos antiguos expropiadores: Campón, Ballano, Esplugas, Bueno, Flores, Ripoll, los Ruano, Ródenas, Joaquín Pérez, Arís, Alba, Aubí, etc. Félix Martínez quedó adscrito a la centuria 21, sector de Gelsa, y siguió haciendo de chofer, participando en “misiones” especiales en la retaguardia. Cuenta Joaquín Pérez que encontrándose en Albacete por un asunto, se les cruzó por el camino el director de la cárcel de Murcia, lugar que Félix había frecuentado, y lo ejecutó en el acto. En aquellos tiempos, bien por simpatía, bien por arrojo, llegó a gozar de cierta popularidad en la columna. A finales de año era un elemento importante del Comité de Guerra de la IV Agrupación de Gelsa. Un parte del espionaje franquista fechado el 9 de enero de 1937 dice: “En Gelsa de Ebro, manda Pablo Ruiz, auxiliado por Ródenas y por Félix Martínez.” La columna, con Durruti al frente, se opuso al decreto de militarización. Muerto Durruti, una parte de ella aceptó militarizarse, mientras que otra, principalmente los sectores de Gelsa y Velilla de Ebro, se negó a hacerlo. El responsable de llevarla a cabo, Manzana, acompañante de Durruti cuando una extraña bala lo hirió de muerte, bien cubierto por la Organización, usó toda clase de amenazas. Los milicianos, soliviantados y dándose cuenta que aquello era la señal más patente de la contrarrevolución en marcha, abandonaron el frente, llevándose consigo fusiles, pistolas, bastantes bombas de mano de fabricación cenetista (de las que se encendían con un puro) y dos ametralladoras. En Barcelona celebraron una reunión donde acordaron proseguir la labor revolucionaria que Durruti encarnaba, creando una agrupación. Había muchos franceses y alemanes del Grupo Internacional. También se les adhirieron viejos militantes con funciones importantes en la retaguardia como Bruno Lladó, Francisco Pellicer, Alejandro Gilabert, Antonio Romero o Jaime Rodríguez. Un local expropiado de Las Ramblas les sirvió de sede social. El día 15 de marzo quedó definitivamente constituida, siendo nombrado Félix Martínez secretario de su Junta Directiva. Los demás miembros de la junta, salvo Balius, eran todos milicianos. No siendo escritor ni orador, su papel en la agrupación, a pesar del rango, no debió de ser importante. Los Amigos de Durruti tomaban sus decisiones en asamblea. No interviene en los mitines del Poliorama y del Goya y su nombre nunca saldrá a relucir, pero lo mismo podríamos decir de otros. Siguió siendo secretario de la agrupación al menos hasta julio o agosto de 1937, pues Balius, preso en julio, salió de la cárcel en septiembre y ocupó el cargo que había quedado vacante. Félix Martínez participó en los combates de Mayo, y como secretario de Los Amigos de Durruti tuvo que estar presente en las reuniones con el POUM. Jordi Arquer menciona en un borrador sobre los Amigos de Durruti que escribió para Bolloten a un tal Martín, que bien podría ser él. Pudo abandonar la agrupación cuando ésta porfió en su enfrentamiento con los Comités, como hicieron otros militantes más conocidos, por ejemplo, Gilabert, Santana Calero o Aubí. Joaquín Pérez supuso que se había dejado corromper, abandonando ideales que no tenía muy arraigados. No se reintegró en el Ejército Popular, como muchos hicieron, sino que permaneció en la retaguardia al servicio de las instancias dirigentes de la CNT. Hallamos un documento con fecha de 27 de junio de 1938 que autoriza a un tal Félix Martínez Palacios a circular por el frente en calidad de miembro del Comité Regional de Cataluña de la CNT-FAI. Es pues de un permiso de circulación. En otro documento, esta vez una hoja de paga fechada el 20 de enero de 1939, Félix Martínez figura como “responsable del Servicio Auxiliar” de la Sección de Defensa del Comité Regional.

    La Sección de Defensa tiene su origen en la iniciativa del Comité Peninsular de la FAI de un “Comité de Guerra” encargado de recabar información de los frentes y de las industrias de guerra y de sustituir en el tiempo a la pléyade de comisiones de los grupos, juventudes, cuarteles, sindicatos e incluso fábricas, que mantenía la infraestructura de las milicias. Con pretexto de la eficacia, típico de la burocracia, --se argumentaba “la necesidad de resolver los problemas que planteaba la guerra”-- se trataba en realidad de una maniobra centralizadora destinada a hacer sentir la autoridad de los Comités de la casa CNT-FAI en los frentes. En efecto, su primera labor consistió en informar sobre las resistencias a la militarización. Lo componían Ascaso y Huix por la CNT, y Picas y Grünfeld por la FAI. Sin embargo, dadas las interferencias con la Consejería de Defensa, en manos de la CNT, que ya desempeñaba las mismas funciones, y con el Comité Regional, que despachaba directamente estos asuntos, la eficacia de tal comité, llamado después “Sección de Defensa”, en principio fue nula. Nadie se fiaba, ni pasaba ninguna información. La situación cambió después de mayo de 1937, al completarse la militarización de las columnas. Entonces la CNT competía en los organismos estatales con otras organizaciones y necesitaba estar cerca de los Estados Mayores para saber lo que se cocía, además de controlar a sus combatientes. Una de sus primeras preocupaciones fue la de impedir la circulación de prensa crítica y propaganda clandestina en el frente. Así se acabó con “Frente y Retaguardia” y se persiguió la difusión de “El Amigo del Pueblo” o “Alerta...!”. Por una parte, la ingente burocracia se financiaba con los pluses de la oficialidad afiliada; por otra, los comunistas no cejaban de sustraer unidades confederales a sus mandos propios, destituyendo, arrestando --y asesinando-- a cuantos oficiales y comisarios se opusieran, lo que dejaba prever una ofensiva en toda regla llegado el momento propicio. La fuerza militar y la información militar se traducían en fuerza política, y las cosas no serían diferentes en caso de acabar la guerra bien porque triunfase la República, bien porque se acordara un armisticio. Además, al disolver los cuadros de defensa confederal y los comités de defensa, órganos de combate descentralizados, la propia Organización quedaba desprotegida ante el menor ataque. En consecuencia, la Sección de Defensa pasó a tener importancia capital, y el mismísimo Comité Nacional tuvo la suya (todos los Comités crearon una). Diversos Comités de Enlace aparecieron para coordinar las diferentes secciones. Cuando la represión se abatió sobre los militantes de la CNT-FAI y las JJLL, la Sección de Defensa fue el único organismo capaz de conseguir alguna información –poca-- de los presos en poder del SIM. Poco después del ascenso de Negrín a la jefatura del Estado algunas secciones elaboraron planes para llevar a cabo golpes de mano en caso de necesidad. En Cataluña se montó una estructura capaz con los antiguos grupos de defensa confederal, disueltos en agosto de 1937; el caso llegó a preocupar tanto al Gobierno, que en diciembre de 1938 mandó asaltar la Casa CNT-FAI en busca de armas. En la zona Centro la Sección de Defensa, dirigida por Val, llegó a ser el organismo libertario de mayor poderío, demostrando su fuerza en el golpe de Casado. Un burócrata imberbe como Grünfeld o alguien que no había pegado un tiro en toda la guerra como el veterano Picas no resultaban idóneos en el frente o en los barrios. Mejor un experimentado miliciano y hombre de acción como Félix Martínez, capaz de inspirar confianza en los anarquistas que los mismos burócratas de la CNT empezaban a llamar “incontrolados”.

    El miliciano refractario se había transformado en un responsable del Comité, y buen conocedor del frente de Aragón en su anterior tarea de chofer, el “presidente” de la agrupación “Amigos de Durruti” acabará pues en el Comité Regional de la CNT catalana. Otros, desencantados, volvieron a las expropiaciones. Ante el amansamiento general ante la burocracia orgánica y el Estado, el hombre libre hace la guerra por su cuenta y golpea lo primero que ve. Ninguna salvación en la miseria política y el adiestramiento sindical dominante. En un estado de espíritu para el que nada vale la pena, todo es permisible. El ideal, mil veces hollado por los dirigentes que se llenaban la boca con él, empieza por uno mismo. Pero el no someterse nunca es un título de nobleza muy peligroso cuando la autoridad estatal se tambalea. José Alba, compañero suyo en el comité de guerra de Gelsa y en Los Amigos de Durruti fue fusilado en las postrimerías de 1938, a causa de un atraco al mercado del Born. Progreso Ródenas hubo de permanecer escondido el resto de la guerra y Joaquín Pérez, condenado a muerte por tenencia de armas, pudo salvarse in extremis, al romper la puerta de la celda cuando los franquistas entraban en Barcelona. Al acabar la guerra Martínez debió pasar a Francia por La Jonquera, con el resto del Comité Regional, pero su nombre se esfuma en la emigración. Por su temperamento podemos suponer que participó “a su modo” en la resistencia contra los alemanes y contra Franco, aunque del exilio no nos hayan llegado noticias suyas, ni se haya dejado oír su voz. Para la gente que no quiere dejar rastros, vale que la palabra sea de plata, pero el silencio es oro.


    Miguel Amorós, enero de 2009


#343 De: alejandro de torogarcia <alextorog@...>
Fecha: Do, 25 de Ene, 2009 6:05 pm
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Ni Catalanistas ni Bizkaytarras

Lo dije tiempo atrás en La Protesta, de Valladolid, y juzgo conveniente repetirlo hoy en esta publicación barcelonesa, donde quiera que se considera y estudia un derecho, individual ó colectivo, surge un atropello cometido por el Estado, esa entidad destinada teóricamente a garantir al individuo y a las colectividades el uso de sus legítimos derechos, aunque en la práctica sólo consiga lesionarlos.

* Artículo de Anselmo Lorenzo aparecido en el periodico La Huelga General, Barcelona, número 2, de noviembre de 1901.

http://www.memorialibertaria.org/valladolid/spip.php?article99

 

Enciclopedia Histórica del Anarquismo Español

Miguel Iñiguez

http://www.memorialibertaria.org/valladolid/spip.php?article100

 

 

Arturo Lodeiro Sánchez.

Natural de Valladolid. Condenado a muerte en el Sumario nº 48.310. Tenía 35 años. . Perteneció a CNT-FAI. Fue otro miembro de la saca del 27 de Abril de 1940, junto con Fidel Losa Petite, Virgilio Escámez, etc. También queda reflejada su persona en el libro de Eduardo de Guzmán "Nosotros los asesinos", le nombra como un mecánico de Valladolid.

 

 

http://www.memorialibertaria.org/valladolid/spip.php?article101

 

La Regional Centro, Asturias, León, Palencia de CNT en 1936

Provincia de Valladolid

Arroyo de la Encomienda: Campesinos 21

Medina de Rioseco: Campesinos 62

Valladolid: Ferroviarios 190

Oficios Varios 763

1036

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#342 De: alejandro de torogarcia <alextorog@...>
Fecha: Sáb, 10 de Ene, 2009 4:40 pm
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POEMAS EN CAL VIVA

LA LUZ MORTECINA TRASPASÓ EL VELO

GUERRA CIVIL Y REPRESIÓN

ZONA NACIONAL DE RETAGUARDIA

CATARSIS Y ESCLARECIMIENTO HISTÓRICO

JERÓNIMO JESÚS DE LA TORRE TAPIAS

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LA HUELGA GENERAL

Entre la prensa libertaria de España, ocupa un destacado lugar el periódico La Huelga General. La lista de sus colaboradores eran la crema y nata de la intelectualidad anarquista internacional de principios del siglo XX como Jean Grave, Pedro Kropotkin, Errico Malatesta, Carlos Malato, Fermin Salvochea, Anselmo Lorenzo, Tárrida del Mármol, Soledad Gustavo, Domela Nieuwenhuis, Teresa Claramunt, Eliseo Reclus, Federico Urales, entre otros.

http://www.memorialibertaria.org/valladolid/spip.php?article97

Pedro Orobón Fernández.

Al igual que Valeriano, fue políglota y tradujo las colaboraciones internacionales aparecidas en Tiempos Nuevos en París durante el periodo que estuvo dirigido por Manuel Pérez.

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#341 De: alejandro de torogarcia <alextorog@...>
Fecha: Mar, 6 de Ene, 2009 12:34 pm
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Video sobre Buenaventura Durruti realizado por el Taller de Imágenes de CGT" en 1996

 

Video sobre Buenaventura Durruti, realiazado con imagenes de archivo por el Taller de imagenes de CGT en 1996.

Duración: 10 minutos

http://es.youtube.com/watch?v=3bPzBH2236w

http://www.memorialibertaria.org/valladolid/spip.php?article44

La CNT en Valladolid

La CNT en Valladolid significó, como en otras comarcas del país, la incorporación del movimiento obrero a las corrientes más modernas del momento. Las que se mostraron como la mejor arma de la que disponían los trabajadores para hacer frente al desarrollo del capitalismo nacional. Como quedó demostrado durante la huelga de la Canadiense en Barcelona durante los primeros meses de 1919.

http://www.memorialibertaria.org/valladolid/spip.php?article48

Breve Esbozo militancia política de Leopoldo García Ortega

Una de las actividades que realizo junto con el hermano de Pedro Herrera, destacado militante vallisoletano anarquista en Cataluña durante la guerra, fue marchar a Arroyo de la Encomienda a explicar a los jornaleros de dicha localidad el comunismo libertario .También asiste en Palencia a una conferencia impartida por Federica.

http://www.memorialibertaria.org/valladolid/spip.php?article36

Germán Alonso Galán

Frente de Madrid 1936.

El Cielo está nublado.
El pájaro agorero no vendrá.
El triunfo de la canalla se ha esfumado.
Y el fascismo aplastado quedará.
Si la lluvia bienhechora.
En torrente caudal ha de caer.
Aprovechemos el instante de la Aurora.
Que en Tierra y Aire nos hará vencer.

Germán Alonso Galán.

http://www.memorialibertaria.org/valladolid/spip.php?article64



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#340 De: Soy yo <caraquemada@...>
Fecha: Mar, 16 de Dic, 2008 12:40 pm
Asunto: Rv: [listaGCE] Biblioteca virtual de Espai Marx
caraquemada
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--- El mar, 16/12/08, Fernando Hernández Sánchez <fernando@...> escribió
Hola a todos:

Espai Marx, un grupo de reflexión política ligado al marxismo catalán,
ha colocado en la red un montón de facsísmiles de obras ya
inencontrables incluso en las librerías de viejo. Se pueden descargar en
la siguiente dirección:

http://moviments. net/espaimarx/ els_arbres_ de_fahrenheit/ ca/index. php

Hay, entre otras, obras de E. H. Carr, las actas de los seis primeros
Congresos de la Internacional Comunista, los clásicos de Peirats y
García Oliver sobre la CNT y la revolución española, libros de Camilo
Berneri, Trotski y la revolución española, Bonamusa (sobre el BOC), José
Luis Ramos (los orígenes del PSUC), una curiosa (y prehistórica)
polémica entre Maurín y el joven Carrillo, un ensayo de Serrano Poncela,
el viaje a Rusia de Isidoro Acevedo, los españoles en los campos nazis
de Constante...

En fin, para enredar un buen rato y obtener lectura para estas vacaciones.

Saludos

Fernando Hernández


#339 De: Soy yo <caraquemada@...>
Fecha: Mar, 9 de Dic, 2008 2:55 pm
Asunto: ¿Por qué mataron a Durruti?: Discurso radiofónico de Durruti del 4 de noviembre.
caraquemada
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Habla Durruti

By Ave Fenix + Marzo 19th, 2006

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¿Por qué mataron a Durruti?: Discurso radiofónico de Durruti del 4 de noviembre.  La segunda muerte de Durruti se produjo en noviembre de 1937, cuando los estalinistas del gobierno Negrín y la burocracia cenetista le atribuyeron la frase inventada por Ilya Ehrenburg: “renunciamos a todo menos a la victoria”
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¿Por qué mataron a Durruti?: Discurso radiofónico de Durruti del 4 de noviembre.  La segunda muerte de Durruti se produjo en noviembre de 1937, cuando los estalinistas del gobierno Negrín y la burocracia cenetista le atribuyeron la frase inventada por Ilya Ehrenburg: “renunciamos a todo menos a la victoria”

 

(Del 4 de noviembre al 22 de noviembre de 1936) 

Cui prodest scelus is fecit“.

Aquel a quien aprovecha el crimen es quien lo ha cometido.

Séneca, Medea.

Los anarquistas podemos ir a la cárcel, morir como murieron Obregón, Ascaso, Sabater, Buenaventura Durruti y Peiró, cuyas vidas son dignas de ser cantadas por un Plutarco. Podemos morir en el exilio, en los campos de concentración, en el maquis, o en el hospicio, pero ostentar el cargo de ministro, eso es inconcebible.”

Jaime Balius:”Por los fueros de la verdad”. Solidaridad Obrera/Le Combat Syndicaliste (2-9-1971).


El 4 de noviembre de 1936 había mucha expectación por escuchar el imprevisto discurso de Durruti por Radio CNT-FAI, que sería trasmitido a toda España por las emisoras barcelonesas. Ese mismo día la prensa daba fe de la toma de posesión del cargo de Ministro por cuatro anarquistas en el gobierno de Madrid: Federica Montseny, Juan García Oliver, Juan López y Joan Peiró. La Columna Durruti no había conseguido tomar Zaragoza.

Las dificultades de aprovisionamiento de armamento eran la principal dificultad del frente. Durruti había recurrido a todos los métodos a su alcance para conseguir armas. Incluso había enviado un destacamento de milicianos, a principios de septiembre, en una expedición punitiva sobre Sabadell, para obligar a que le entregaran las armas que habían sido almacenadas con vistas a la formación de una Columna Sabadell que no había llegado a constituirse. Además, el 24 de octubre la Generalidad había aprobado el Decreto de militarización de las Milicias, que ponía en vigor el antiguo Código de Justicia Militar a partir del uno de noviembre. Tanto amigos como enemigos esperaban con atención qué iba a decir Durruti.
Ya antes de la alocución la gente se aglomeraba en las proximidades de los altavoces instalados en los árboles de Las Ramblas, que solían trasmitir canciones revolucionarias, música y noticias. En cualquier lugar de la ciudad de Barcelona donde hubiera una radio se esperaba con impaciencia que el locutor anunciara: “Habla Durruti”.
El Decreto de militarización había sido apasionadamente discutido en la Columna Durruti, que había decidido no admitirlo, porque no podía mejorar las condiciones de lucha de los milicianos voluntarios del 19 de julio, ni resolver la crónica falta de armamento. Durruti firmó, en nombre del Comité de Guerra, un escrito de rechazo a la militarización que dirigió al “Consejo” de la Generalidad, fechado significativamente en el Frente de Osera ese mismo uno de noviembre en el que se reponía el odiado Código Militar. La Columna negaba la necesidad de una disciplina de cuartel a la que oponían la superioridad de la disciplina revolucionaria: “Milicianos sí; soldados nunca”.
Durruti, como delegado de la Columna, quiso hacerse eco de la indignación y protesta de los milicianos del frente de Aragón ante el curso claramente contrarrevolucionario que se estaba abriendo paso en la retaguardia. A las nueve y media de la noche empezó a radiarse el discurso de Durruti:

“Trabajadores de Cataluña: Me dirijo al pueblo catalán, a ese pueblo generoso que hace cuatro meses supo deshacer la barrera de los militarotes que
querían someterle bajo sus botas. Os traigo un saludo de los hermanos y compañeros que luchan en el frente de Aragón a unos kilómetros de Zaragoza, y que están viendo las torres de la Pilarica. A pesar de la amenaza que se cierne sobre Madrid, hay que tener presente que hay un pueblo en pie, y por nada del mundo se le hará retroceder. Resistiremos en el frente de Aragón, ante las hordas fascistas aragonesas, y nos dirigimos a los hermanos de Madrid para decirles que resistan, pues los milicianos de Cataluña sabrán cumplir con su deber, como cuando se lanzaron a las calles de Barcelona para aplastar al fascismo. No han de olvidar las organizaciones obreras cuál debe ser el deber imperioso de los momentos presentes. En el frente, como en las trincheras, hay un pensamiento, sólo un objetivo. Se mira fijo, se mira adelante, con el sólo propósito de aplastar al fascismo.

Pedimos al pueblo de Cataluña que se terminen las intrigas, las luchas intestinas; que os pongáis a la altura de las circunstancias; dejad las rencillas y la política y pensad en la guerra. El pueblo de Cataluña tiene el deber de corresponder a los esfuerzos de los que luchan en el frente. No tendrá más remedio que movilizarse todo el mundo; y que no crean que se han de movilizar siempre los mismos. Si los trabajadores de Cataluña han de asumir la responsabilidad de estar en el frente, ha llegado el momento de exigir del pueblo catalán el sacrificio también de los que viven en las ciudades. Es necesaria una movilización efectiva de todos los trabajadores de la retaguardia, porque los que ya estamos en el frente queremos saber con qué hombres contamos detrás de nosotros.
Me dirijo a las organizaciones y les pido que se dejen de rencillas y de zancadillas. Los del frente pedimos sinceridad, sobre todo a la Confederación Nacional del Trabajo y FAI. Pedimos a los dirigentes que sean sinceros. No es suficiente con que nos envíen cartas al frente alentándonos, y con que nos envíen ropa, comida y cartuchos y fusiles. Es necesario también darse cuenta de las circunstancias, prever el avenir. Esta guerra tiene todos los agravantes de la guerra moderna y está costando mucho a Cataluña. Se tienen que dar cuenta los dirigentes de que si esta guerra se prolonga mucho, hay que empezar por organizar la economía de Cataluña, hay que establecer un Código en el orden económico.
No estoy dispuesto a escribir más cartas para que los compañeros o el hijo de un miliciano coma un trozo de pan o un vaso de leche más, mientras existen consejeros que no tienen tasa para comer y gastar. Nos dirigimos a la CNT-FAI para decirles que si como organización controlan la economía de Cataluña, deben organizarla como es debido. Y que no piense nadie ahora en aumentos de salarios y en reducciones de horas de trabajo. El deber de todos los trabajadores, especialmente los de la CNT es el de sacrificarse, el de trabajar lo que haga falta. Si es verdad que se lucha por algo superior, os lo demostrarán los milicianos que se sonrojan cuando ven en la Prensa esas suscripciones a favor suyo, cuando ven esos pasquines pidiendo socorro para ellos. Los aviones fascistas nos tiran en sus visitas, diarios en los que pueden leerse listas de suscripciones para los que luchan, ni más ni menos que hacéis vosotros. Por esto tenemos que deciros que no somos pordioseros y, por lo tanto, no aceptamos la caridad bajo ningún concepto.
El fascismo representa y es, en efecto, la desigualdad social, si no queréis que los que luchamos os confundamos a los de retaguardia con nuestros enemigos, cumplid con vuestro deber. La guerra que hacemos actualmente sirve para aplastar al enemigo en el frente, pero es éste el único: no. El enemigo es también aquel que se opone a las conquistas revolucionarias y que se encuentra entre nosotros, y al que aplastaremos igualmente. Si queréis atajar el peligro, se debe formar un bloque de granito. La política es el arte de la zancadilla, el arte de vivir [como zánganos], y éste debe suplantarse por el arte del trabajo. Ha llegado el momento de invitar a las organizaciones sindicales y a los partidos políticos para que esto termine de una vez. En la retaguardia se ha de saber administrar. Los que estamos en el frente queremos detrás una responsabilidad y una garantía, y exigimos que sean las organizaciones las que velen por nuestras mujeres y nuestros hijos.
Si esa militarización decretada por la Generalidad es para meternos miedo y para imponernos una disciplina de hierro, se han equivocado. Vais equivocados consejeros, con el decreto de militarización de las milicias. Ya que habláis de disciplina de hierro, os digo que vengáis conmigo al frente. Allí estamos nosotros que no aceptamos ninguna disciplina, porque somos conscientes para cumplir con nuestro deber. Y veréis nuestro orden y nuestra organización.

Después vendremos a Barcelona y os preguntaremos por vuestra disciplina, por vuestro orden y por vuestro control, que no tenéis. Estad tranquilos. En el frente no hay ningún caos, ninguna indisciplina. Todos somos responsables y conocemos el tesoro que nos habéis confiado. Dormid tranquilos. Pero nosotros hemos salido de Cataluña confiándoos la Economía. Responsabilizaos, disciplinaos. No provoquemos, con nuestra incompetencia, después de esta guerra, otra guerra civil entre nosotros. Si cada cual piensa en que su partido sea más potente para imponer su política, está equivocado, porque frente a la tiranía fascista sólo debemos oponer una fuerza, sólo debe existir una organización, con una disciplina única. Por nada del mundo aquellos tiranos fascistas pasarán por donde estamos. Esta es la consigna del frente. A ellos les decimos: “¡No pasaréis!”. Y a vosotros os corresponde gritar: ¡No pasarán!”.”


Al cabo de unas horas de haber escuchado a Durruti se seguía comentando lo que había dicho con su acostumbrada energía y entereza. Sus palabras resonaron con fuerza y emoción en la noche barcelonesa, encarnando el genuino pensamiento de la clase trabajadora. Había sido una voz de alarma que recordaba a los trabajadores su condición de militantes revolucionarios. Durruti no reconocía dioses en los demás, ni la clase obrera en él. Daba por supuesto que los milicianos que se enfrentaban al fascismo en los campos de batalla no estaban dispuestos a que nadie escamotease su contenido revolucionario y emancipador: no se luchaba por la República o la democracia burguesa, sino por el triunfo de la revolución social y la emancipación del proletariado. No hubo en todo la arenga una frase demagógica o retórica. Eran trallazos para los de arriba y los de abajo.
Para los obreros y para los jerarcas cenetistas apoltronados en cientos de cargos de responsabilidad, para los ciudadanos de a pie y para los consejeros de la Generalidad o los flamantes ministros anarquistas. Una diatriba contra las derivaciones burocráticas de la situación revolucionaria creada el 19 de Julio, y una condena contra la política del gobierno, con o sin confederados al frente del tinglado. En la retaguardia se confundía lamentablemente el deber con la caridad, la administración con el mando, la función con la burocracia, la responsabilidad con la disciplina, el acuerdo con el decreto y el ejemplo con el ordeno y mando.

Las amenazas de “bajar a Barcelona” reavivaron el terror de los representantes políticos de la burguesía, aunque ya era demasiado tarde para enmendar el inexcusable e ingenuo error de julio, cuando se aplazó la revolución “hasta después de la toma de Zaragoza”, por carencias teóricas y falta de perspectivas del movimiento libertario. Pero al poder no se le amenaza en vano: sus palabras, dirigidas a sus hermanos de clase, tenían todo el valor de un testamento revolucionario. Testamento, y no proclama, porque la suya era una muerte anunciada, que el endiosamiento póstumo convirtió en enigma.
La consecuencia inmediata del discurso radiofónico fue la convocatoria por Companys al día siguiente, el 5 de noviembre a las o­nce de la noche, de una reunión extraordinaria en el Palacio de la Generalidad de todos sus consejeros y los representantes de todas las organizaciones políticas y sindicales, para tratar la creciente resistencia al cumplimiento del decreto de militarización de las milicias, así como al de disolución de los comités revolucionarios y su sustitución por ayuntamientos frentepopulistas. Durruti era causa y diana del debate, aunque todos evitaban pronunciar su nombre. Companys planteó la necesidad de acabar con “los incontrolados”, que al margen de cualquier organización política y sindical “lo deshacen todo y a todos nos comprometen”. Comorera (PSUC) afirmó que la UGT expulsaría de sus filas a quienes no acataran los decretos, e invitó al resto de organizaciones a hacer lo mismo. Marianet, secretario de la CNT,
tras ufanarse del sacrificio demostrado por los anarquistas con su renuncia a los propios principios ideológicos, se quejó de la falta de tacto al aplicar de forma inmediata el Código de Justicia Militar, y aseguró que tras el decreto de disolución de los comités, y gracias al esfuerzo de la CNT cada vez había menos incontrolados, y que se trataba no tanto de grupos a los que expulsar como resistencias que vencer, sin provocar rebeliones, y de individuos que convencer. Nin (POUM), Herrera (FAI) y Fábregas (CNT) alabaron los esfuerzos realizados por todas las organizaciones para normalizar la situación posterior al 19 de julio, y fortalecer el poder del actual Consejo de la Generalidad. Nin medió en la disputa entre Sandino, consejero de Defensa, y Marianet sobre las causas de la resistencia al Decreto de militarización, diciendo que “en el fondo todos estaban de acuerdo” y que existía cierto temor entre las masas “por perder lo que han ganado”, pero que “la clase obrera está de acuerdo en formar un verdadero ejército”. Nin veía la solución al actual conflicto en la creación de un comisariado de guerra en el que estuvieran representadas todas las organizaciones políticas y sindicales. Comorera, mucho más intransigente que Companys y Tarradellas, afirmó que el problema fundamental radicaba en la falta de autoridad de la Generalidad: “grupos de incontrolados continúan haciendo lo que quieren”, no sólo en la cuestión de la militarización y la dirección de la guerra o el mando único, sino también en cuanto a la disolución de comités y formación de ayuntamientos, o en lo que afectaba a la recogida de armamento en la retaguardia, o en la movilización, para la que auguraba un fracaso. Falta de autoridad que Comorera extendía incluso a las colectivizaciones “que continúan haciéndose a capricho, sin someterse al Decreto que las regula”. Companys aceptó la posibilidad de modificar el Código Militar y crear un comisariado de Guerra. Comorera y Andreu (ERC) insistieron en que era necesario cumplir y hacer cumplir los decretos. La reunión concluyó con un llamamiento unitario al pueblo catalán al disciplinado acatamiento de todos los decretos de la Generalidad, y al compromiso de todas las organizaciones a declarar su apoyo en la prensa a todas las decisiones gubernamentales. Nadie se opuso a la militarización: el problema para políticos y burócratas era sólo cómo hacerse obedecer.
El 6 de noviembre el Consejo de Ministros de la República decidía, mediante una unanimidad que incluía el voto de los cuatro ministros anarquistas, la huida del Gobierno de un Madrid asediado por las tropas fascistas. El desprecio de la Federación Local de la CNT de Madrid se reflejó en un bellísimo manifiesto público que declaraba: “Madrid, libre de ministros, será la tumba del fascismo. ¡Adelante milicianos! ¡Viva Madrid sin gobierno! ¡Viva la Revolución Social!”.

El día 15 una parte de la columna Durruti combatía ya en Madrid, al mando de un Durruti que se había resistido a salir de Aragón, convencido finalmente por Marianet y Federica. El 19 de noviembre una bala perdida, o no, le hirió en el frente de Madrid, donde falleció al día siguiente.
El domingo 22 de noviembre, en Barcelona, un multitudinario, interminable, caótico y desorganizado desfile fúnebre avanzaba lentamente, mientras dos bandas musicales que no conseguían tocar al unísono contribuían a aumentar la confusión. La caballería y las tropas motorizadas que debían preceder el desfile estaban bloqueadas por el gentío. Los coches que portaban las coronas lo hacían dando marcha atrás. La escolta de caballería intentaba avanzar cada uno por su cuenta. Los músicos que se habían dispersado intentaban reagruparse entre una masa confusa que portaba pancartas antifascistas y o­ndeaba banderas rojas, rojinegras y atigresadas. El cortejo estaba presidido por numerosos políticos y burócratas, aunque el protagonismo del acto público fue acaparado por Companys, presidente de la Generalidad, Antonov-Ovseenko, cónsul soviético y Juan García Oliver, Ministro anarquista de Justicia de la República, que tomaron la palabra ante el monumento a Colón para lucir sus dotes oratorias ante la multitud. García Oliver anticipó los mismos argumentos de sincera amistad y confraternidad entre antifascistas que utilizaría en mayo de 1937 para ayudar a aplastar las barricadas de la insurrección obrera contra el estalinismo. El cónsul soviético inició la manipulación ideológica de Durruti al hacerle campeón de la disciplina militar y del mando único. Companys jugó al insulto más ruin cuando dijo que Durruti “había muerto por la espalda como mueren los cobardes… o como mueren los que son asesinados por cobardes”. Los tres coincidieron en ensalzar por encima de todo la unidad antifascista.
El catafalco de Durruti era ya tribuna de la contrarrevolución. Tres oradores, excelsos representantes del gobierno burgués, del estalinismo y de la burocracia cenetista, se disputaban la popularidad del ayer peligroso incontrolado y hoy embalsamado héroe. Cuando el féretro, ocho horas después del inicio del espectáculo, ya sin el cortejo oficial, pero acompañado aún por una curiosa multitud, llegó al cementerio de Montjuic, no pudo ser sepultado hasta el día siguiente porque centenares de coronas obstaculizaban el paso, el agujero era demasiado pequeño y una lluvia torrencial impedía ampliarlo. Quizás no sepamos nunca cómo murió Durruti, ya que existen siete u ocho versiones distintas y contradictorias; pero es más interesante preguntarse por qué murió quince días después de hablar por la radio. La alocución radiofónica de Durruti fue percibida como una peligrosa amenaza, que hayó una respuesta inmediata en la reunión extraordinaria del Consejo de la Generalidad, y sobre todo en la brutalidad de la intervención de Comorera, que apenas fue suavizada por cenetistas y poumistas, que a fin de cuentas se juramentaron en la tarea común de cumplir y hacer cumplir todos los decretos.
La sagrada unidad antifascista entre burócratas obreros, estalinistas y políticos burgueses no podía tolerar incontrolados de la talla de Durruti: he ahí por qué su muerte era urgente y necesaria. Al oponerse a la militarización de las milicias, Durruti personificaba la oposición y resistencia revolucionarias a la disolución de los comités, la dirección de la guerra por la burguesía y el control estatal de las empresas expropiadas en julio. Durruti murió porque se había convertido en un peligroso obstáculo para la contrarrevolución en marcha. Y por esa misma razón a Durruti había que matarlo dos veces.
Un año después, en la conmemoración del aniversario de su muerte, la todopoderosa máquina de propaganda del estalinista gobierno Negrín trabajó a pleno rendimiento para atribuirle la autoría de un eslogan, inventado originalmente por Ilya Ehrenburg, y respaldado después por la burocracia de los comités superiores de la CNT-FAI, en el que le hacían decir lo contrario de lo que siempre dijo y pensó: “Renunciamos a todo, menos a la victoria”. Esto es, que Durruti renunciaba a la revolución. Ni siquiera nos queda una versión completa y fidedigna de su discurso, radiado el 4 de noviembre de 1936, porque la prensa anarquista de la época dulcificó y censuró a Durruti en vida.
Una vez muerto, Durruti ya podía ser Dios. Y hasta Teniente Coronel del Ejército Popular.

Agustín Guillamón

BALANCE. Cuadernos de historia del movimiento obrero.
 
http://es.geocities.com/hbalance2000

 



#338 De: alejandro de torogarcia <alextorog@...>
Fecha: Do, 7 de Dic, 2008 2:04 pm
Asunto: Conferencia La Nueve. Los españoles que liberaron París
alextorog
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Conferencia La Nueve. Los españoles que liberaron París

Por Evelyn Mezquida

Casa de las Palabras San Ignacio 9, Valladolid

Viernes 12 de Diciembre a las 7,30 horas

 


Evelyn Mesquida cuenta la historia de La Nueve, compañía de la División Leclerc que fue la primera en entrar en París en agosto de 1944. De los 160 soldados que la integraban, 144 eran españoles o de origen hispano. Ex-combatientes en el Ejército republicano o en las milicias populares durante la Guerra Civil. Anarquistas, socialistas, gudaris... Internados en campos de concentración franceses, se alistaron en la Legión de Africa del Norte. En el verano de 1943 fueron enrolados en la 2ª División Acorazada al mando del general Leclerc. Curtidos en las batallas del desierto contra los Africa Korps del marsical Rommel, un año después desembarcaron en Normandía y liberaron París.
 

http://www.memorialibertaria.org/valladolid/spip.php?article92

 

Grupo Memoria Libertaria Valladolid

 



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#337 De: "amalia7766" <amabado@...>
Fecha: Mié, 3 de Dic, 2008 5:20 pm
Asunto: VI ENCUENTRO DEL LIBRO ANARQUISTA EN MADRID
amalia7766
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VI Encuentro del Libro Anarquista [Madrid · 5, 6 y 7 de diciembre]
Autor(a)
Feria Libro Anarquista
Fecha de creación
13nov 18:35
Fecha de edición
13nov 18:37
Licencia
Este trabajo pertenece al dominio público
  VI ENCUENTRO DEL lIBRO ANARQUISTA

Un año más y ya son 6, las personas que veníamos organizando el
encuentro del libro anarquista hemos decidido volver a realizar este
encuentro de intercambio de material, experiencias y de comunicación
que apuesta por una forma diferente de entender la realidad y
practicar la subversión.



Haz click en la imagen para ampliarla

Aunque este año igual se realizan cambios en el espacio, buscando
una mayor comodidad para las personas que pasamos allí el fin de
semana. Con las charlas sobre temas y experiencias concretas
buscamos que (n)os sirvan para tratar de conocer la realidad que nos
rodea y tener elementos de respuesta. También contamos con una
exposición de carteles sobre presos y luchas sociales desde los años
70, así como otras actividades que durante la feria dinamizarán el
evento.
Por lo demás comentar que habrá comida vegana para tod@s l@s que os
paséis por la feria, así como lugar para dormir.

Sin más, y esperando veros en el encuentro nos despedimos no sin
antes animaros a acudir y a hacer de este tipo de encuentros algo
permanente y práctico que nos sirva tanto de encuentro de realidades
como de transmisión de experiencias útiles en nuestro enfrentamiento
con todo aquello que nos domina.
Para más información os invitamos a mirar la web del encuentro.

Un saludo




---------------------------------------------------------------------
-----------

Programa

Viernes · 5 de diciembre

20:00h · Presentación del libro: Nos estamos acercando. La historia
de la Angry Brigade.
Entre 1970 y 1972, un fantasmal grupo de activistas ingleses,
conocidos como la Angry Brigade, atacó con explosivos y armas,
edificios del gobierno, residencias de diputados, así como amenazó
directamente al entonces Primer Ministro Edward Heath, a quien le
enviaron una escueta nota que advertía: "Nos estamos acercando".
Por Servando Rocha (La Felguera Ediciones)


Sábado · 6 de diciembre

12:00h· Charla-debate: Conflictos laborales y solidaridad de clase.
De la acción directa, reivindicación laboral a la lucha de clases.
Miembros del Comite de huelga de limpieza de Metro y TMB y
solidarios/as


15:00h. Comida.


17:00h.· Charla-Debate: 20 años de Ekintza Zuzena, análisis de la
difusión anticapitalista en la actualidad y sus retos.
Con motivo del 20 aniversario de la revista libertaria vasca Ekintza
Zuzena, varios miembros del grupo editor nos hablarán de la
trayectoria y evolución de esta publicación.


19:00h· Presentación del libro Por la memoria anticapitalista
(Reflexiones sobre la autonomía).
Un recorrido por la autonomía obrera y los grupos autónomos en los
70.
A cargo de sus autores y editores


Domingo · 7 de diciembre

12:00h· Charla-debate: Discurso feminista en los movimientos
sociales.
Partiendo de una breve exposición del camino que han tomado los
actuales feminismos y postfeminismos, el debate se centrará en la
revisión de sus planteamientos de partida y su sentido como frente
de lucha contra la dominación.


15:00h. Comida


17:00h· Charla: La situación de "la Galle" compañera presa y la
realidad carcelaria en Argentina
Por una compañera argentina de la Red de apoyo a familiares presos


19:00h· Charla. La cárcel desde dentro, realidad y supervivencia.
Compañeros ex-presos nos contarán como sobrevivir en las prisiones,
aspectos técnicos, etc.


*Cualquier cambio de última hora podréis mirarlo en la web, que se
actualizará a diario

Actividades permanentes
DURANTE LOS TRES DÍAS HABRÁ UNA ZONA HABILITADA PARA PUESTOS DE
LIBROS, FANZINES Y LIBELOS
Exposición de carteles de los años 70, 80 y 90

LUGAR: Escuela Popular de Prosperidad
c/Luis Cabrera 19, metro prosperidad, Cruz del Rayo o Avenida de
América.

Todas las comidas y cenas serán veganas

Si tenías pensado venir con tu perra/o, mejor déjalo en casa y tanto
el/la perrx como nosotrxs te lo agradeceremos

Tanto la entrada como la asistencia a las actividades son gratuitas
y sin confirmación

Para las editoriales, colectivos de edición, distribuidoras o
librerías anticomerciales recomendamos la confirmación previa por
email ya que el espacio de exposición está limitado.
[feria@...]

¡Os esperamos a todxs!



Cualquier duda, sugerencia, o ampliación de la información la
tendrás en:

www.klinamen.org/feria Próximamente operativa


Enlaces relacionados
http://klinamen.org/article5299.html

#336 De: Soy yo <caraquemada@...>
Fecha: Sáb, 15 de Nov, 2008 11:49 am
Asunto: VI ENCUENTRO DEL lIBRO ANARQUISTA
caraquemada
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Del viernes 5, al domingo 7 de diciembre en la Escuela Popular de Prosperidad.

No hay otro aprendizaje que la práctica permamente de la subversión.

    VI ENCUENTRO DEL lIBRO ANARQUISTA

    Un año más y ya son 6, las personas que veníamos organizando el encuentro del libro anarquista hemos decidido volver a realizar este encuentro de intercambio de material, experiencias y de comunicación que apuesta por una forma diferente de entender la realidad y practicar la subversión.

    Aunque este año igual se realizan cambios en el espacio, buscando una mayor comodidad para las personas que pasamos allí el fin de semana. Con las charlas sobre temas y experiencias concretas buscamos que (n)os sirvan para tratar de conocer la realidad que nos rodea y tener elementos de respuesta. También contamos con una exposición de carteles sobre presos y luchas sociales desde los años 70, así como otras actividades que durante la feria dinamizarán el evento.
    Por lo demás comentar que habrá comida vegana para tod@s l@s que os paséis por la feria, así como lugar para dormir.

    Sin más, y esperando veros en el encuentro nos despedimos no sin antes animaros a acudir y a hacer de este tipo de encuentros algo permanente y práctico que nos sirva tanto de encuentro de realidades como de transmisión de experiencias útiles en nuestro enfrentamiento con todo aquello que nos domina.
    Para más información os invitamos a mirar la web del encuentro.

    Un saludo



    Programa

    Viernes · 5 de diciembre
    • 20:00h · Presentación del libro: Nos estamos acercando. La historia de la Angry Brigade.
      Entre 1970 y 1972, un fantasmal grupo de activistas ingleses, conocidos como la Angry Brigade, atacó con explosivos y armas, edificios del gobierno, residencias de diputados, así como amenazó directamente al entonces Primer Ministro Edward Heath, a quien le enviaron una escueta nota que advertía: "Nos estamos acercando".
      Por Servando Rocha (La Felguera Ediciones)


    Sábado · 6 de diciembre
    • 12:00h· Charla-debate: Conflictos laborales y solidaridad de clase.
      De la acción directa, reivindicación laboral a la lucha de clases.
      Miembros del Comite de huelga de limpieza de Metro y TMB y solidarios/as

    • 15:00h. Comida.

    • 17:00h.· Charla-Debate: 20 años de Ekintza Zuzena, análisis de la difusión anticapitalista en la actualidad y sus retos.
      Con motivo del 20 aniversario de la revista libertaria vasca Ekintza Zuzena, varios miembros del grupo editor nos hablarán de la trayectoria y evolución de esta publicación.

    • 19:00h· Presentación del libro Por la memoria anticapitalista (Reflexiones sobre la autonomía).
      Un recorrido por la autonomía obrera y los grupos autónomos en los 70.
      A cargo de sus autores y editores


    Domingo · 7 de diciembre
    • 12:00h· Charla-debate: Discurso feminista en los movimientos sociales.
      Partiendo de una breve exposición del camino que han tomado los actuales feminismos y postfeminismos, el debate se centrará en la revisión de sus planteamientos de partida y su sentido como frente de lucha contra la dominación.

    • 15:00h. Comida

    • 17:00h· Charla: La situación de "la Galle" compañera presa y la realidad carcelaria en Argentina
      Por una compañera argentina de la Red de apoyo a familiares presos

    • 19:00h· Charla. La cárcel desde dentro, realidad y supervivencia.
      Compañeros ex-presos nos contarán como sobrevivir en las prisiones, aspectos técnicos, etc.


    *Cualquier cambio de última hora podréis mirarlo en la web, que se actualizará a diario


    Actividades permanentes
    DURANTE LOS TRES DÍAS HABRÁ UNA ZONA HABILITADA PARA PUESTOS DE LIBROS, FANZINES Y LIBELOS
    Exposición de carteles de los años 70, 80 y 90

    LUGAR: Escuela Popular de Prosperidad
    c/Luis Cabrera 19, metro prosperidad, Cruz del Rayo o Avenida de América.

Tanto la entrada como la asistencia a las actividades son gratuitas y sin confirmación

Para las editoriales, colectivos de edición, distribuidoras o librerías anticomerciales recomendamos la confirmación previa por email ya que el espacio de exposición está limitado. [feria@...]


#335 De: Soy yo <caraquemada@...>
Fecha: Vie, 14 de Nov, 2008 2:35 pm
Asunto: F. Moreno / Córdoba
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El historiador Francisco Moreno publica '1936: el genocidio franquista en Córdoba'

MANUEL J. ALBERT  -  Córdoba  EL PAÍS - 14-11-2008

Un viaje al terror. Leer las mil páginas de la última obra del historiador Francisco Moreno Gómez, 1936: el genocidio franquista en Córdoba (Crítica), es sumergirse en una ciudad y una provincia espantosas, silenciadas por la muerte y el espanto de una represión sistemática que asesinó a más de 4.000 personas sólo en la capital. "He asistido con espanto a lo que los documentos me presentaban" , dice el autor. Su trabajo parte de lo concreto para hablar de lo universal. Usando a Córdoba como piedra de toque, Moreno habla de una contienda nacional a la que, tras más de 30 años de investigación, deja de llamar simplemente Guerra Civil y la cataloga como reza el título: genocidio.

"Uso la palabra genocidio porque es resultado de la evolución del conocimiento que hemos tenido en los últimos años. Antes hablábamos mucho de la Guerra Civil, pero era una manera de concebir la violencia de manera errónea. Planteábamos la historia como una contienda civil donde, en su seno, se producían violencias", explica Moreno.

"Todos concebíamos esa violencia como una consecuencia colateral, marginal de la guerra, lo cual no es cierto. Y es que el programa de violencia de los golpistas del 18 de julio de 1936 es prioritario. Es decir, el golpe militar no se da si no es con un propósito de exterminio, de eliminación y limpieza. No existe un proyecto político y económico detrás, sólo hay un proyecto represivo", zanja Moreno. Y ante los que puedan criticarle por usar un término que ha venido referido a los asesinatos a gran escala por cuestión de raza, el historiador, responde: "Hay que entender la palabra genocidio en un sentido amplio, en el sentido de eliminación de una gran masa de personas por motivos políticos, ideológicos, culturales o sociales. No tiene que ser necesariamente por razones de raza biológica".

Esta patente evolución de conceptos ejemplifica uno de los propósitos de 1936: el genocidio... "He querido desenmascarar las decenas de tópicos de los que hemos sido todos víctimas durante años". Concepciones como las dos Españas, la dicotomía entre derechas e izquierdas, la idea de que todos fueron iguales y de que los dos bandos se comportaron de manera simétrica son puestas en una picota implacable por el historiador. "Con todo lo que ya sabemos he analizado estos tópicos y me he dirigido a catedráticos de primera fila de las universidades y a mucha gente, poniendo en evidencia todas estas contradicciones que no comprendo".

Unas contradicciones que todavía parecen presentes en las actitudes de muchos, según el autor. "Me sorprende la actitud del Ayuntamiento de Córdoba con respecto a no haber abierto la fosa común del cementerio de la Salud, aunque ya hay familias que lo piden".

Moreno lleva más de 30 años luchando contra el olvido en numerosas obras. La última, heredera de la seminal, La guerra civil en Córdoba, escrita por él en los ochenta, aporta numerosos nuevos testimonios que arrojan una luz tétrica sobre lo vivido en la Córdoba ocupada por los golpistas. En el libro que se acaba de publicar, se detalla el papel colaboracionista de la Iglesia, el exterminio incansable de todo aquel con tufo de librepensador y los asesinatos y vejaciones hacia las mujeres.

"Durante estos años he ido recabando muchísima información y todo lo he volcado en esta obra. De tal manera que, si en aquel libro que abarcaba toda la guerra tenía 700 páginas, el actual, que se centra sólo en el año 36, tiene 1.000". Testimonios sobre el terror de Don Bruno Ibáñez, el teniente coronel de la Guardia Civil que fue jefe de Orden Público en Córdoba desde el 22 de septiembre y que ordenó infinitas series de fusilamientos masivos. Y, aún de este periodo de espanto sordo, en el que diariamente, decenas de personas eran pasadas por las armas, Moreno rescata testimonios asombrosos y casi surrealistas. "Como la historia del camión que iba rumbo al cementerio de San Rafael cargado de prisioneros para fusilarlos. El conductor escuchó que entre ellos iba su hermano. En el momento en el que el vehículo tenía que situarse frente al paredón, el conductor aceleró el camión y, a toda leche, cogió la carretera de Madrid hasta alcanzar la zona republicana" .

http://www.elpais. com/articulo/ andalucia/ cronica/terror/ elpepiespand/ 20081114elpand_ 17/Tes

 

 

 

"Todavía queda mucho por estudiar de la Guerra Civil"

M. J. A.  -  Córdoba  EL PAÍS - 14-11-2008

Francisco Moreno es un historiador pionero. Él fue de los primeros en adentrarse en el oscuro mundo de la agresión franquista durante la Guerra Civil y la posterior represión que llevó a cabo contra los defensores de la II República. Y Moreno se sumergió en ese universo en blanco y negro justo cuando España salía del túnel de 40 años de la dictadura, a finales de los setenta. Para ello, como recuerda su colega Francisco Espinosa, Moreno comenzó a usar técnicas que no eran protagonistas aún en los manuales de los historiadores. Entre ellas destaca la recogida de testimonios orales de los testigos directos de los hechos.

"La mayoría de las personas de las que recojo sus testimonios ya están muertas. Estos hombres y testigos corresponden a ese nivel del pueblo que nunca se resignó a perder la memoria y son los que me han ayudado a rescatar la memoria", reconoce el propio Francisco Moreno. "Es una pena que la presente corriente de recuperación de la memoria histórica haya llegado tan tarde, cuando la mayoría de los testigos están muertos. Si esta labor la hubiésemos hecho todos justo cuando comenzó la democracia, ahora tendríamos obras magistrales en toda España. Pero se ha perdido mucho", se queja el autor de 1936: el genocidio franquista en Córdoba.

"Y queda muchísimo por hacer todavía", advierte Francisco Espinosa. "Acabo de estar en unas jornadas en Jaén, donde hemos reconocido que todavía no es posible hacer una obra sobre la Guerra Civil y la República en Andalucía, porque no hay suficientes estudios de base como para hacer una visión amplia y resumida de lo que fueron ambos periodos en Andalucía", diceEspinosa, que subraya un problema de base: "Ya no se hacen tesis doctorales. Porque parece que no sirven para nada. Y la gente ya no está dispuesta a perder dinero y energía en dedicarle varios años a este trabajo porque apenas garantiza nada".

Espinosa destaca que es la propia sociedad la que ha tomado la iniciativa, siendo particulares, sin poseer necesariamente una formación en Historia, los que desarrollan los últimos trabajos de investigación (impulsados también por las ayudas oficiales). Entre los nuevos nombres, historiadores o no, que están publicando, Espinosa destaca el trabajo de Miguel Ángel del Arco sobre la inmediata posguerra en Andalucía oriental. "Y sobre la misma época hay un trabajo muy reciente, realizado por Óscar Rodríguez, titulado Migas con miedo. Y estamos esperando que se publique el de Juan Hidalgo sobre la represión en Granada. Y hay otras provincias, como Málaga o Almería, que no dejan de dar trabajo sobre la represión franquista".

http://www.elpais. com/articulo/ andalucia/ Todavia/queda/ mucho/estudiar/ Guerra/Civil/ elpepiespand/ 20081114elpand_ 16/Tes


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#334 De: alejandro de torogarcia <alextorog@...>
Fecha: Lun, 10 de Nov, 2008 7:51 pm
Asunto: FW: CONFERENCIA SOBRE BUENAVENTURA DURRUTI
alextorog
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CONFERENCIA SOBRE BUENAVENTURA DURRUTI

A CARGO DE SU SOBRINO MANUEL DURRUTI

MIERCOLES 19 DE NOVIEMBRE A LAS OCHO DE LA TARDE

CASA DE LAS PALABRAS SAN IGNACIO 9. VALLADOLID

 

Se agradece difusión.

 

Mas información

http://www.memorialibertaria.org/valladolid/spip.php?article86

 

Grupo memoria libertaria Valladolid



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#333 De: Iram Nieto <iram_nieto@...>
Fecha: Mié, 5 de Nov, 2008 11:37 pm
Asunto: 3er Feria del Libro y Publicaciones Libertarias
iram_nieto
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Invitamos a tod@s l@s compañeros a participar en esta tercera feria que se realizara en la cd de México los días 7,8,9, 14,15 y 16 de noviembre de 2008 
Habra venta de Venta de libros, periódicos, videos, fanzines, comida más...
además se realizara una rifa de material libertario en apoyo a lxs presxs politicxs
Lxs compas que quieran distribuir material en la feria pueden mandar un correo para considerarlos en los distintos espacios dentro del local o llegar los dias del evento y ya nos acomodaremos. ..
 
3er Feria del Libro y Publicaciones Libertarias
Y Reinaguración del CSL-RFM
Un Festival Antisistema
Programa deinitivo:
descargalo aqui: Programa
o aqui: PROGRAMA para descargar el cartel en tamaño original

 

Viernes 7 de noviembre

19 hrs Inauguración / Video-Documental "Remembrando las pasadas Ferias". 

20 hrs Video-Proyecció n: "La hora de los valientes" (Drama. Guerra Civil Española. 117  min)

 

Sábado 8 de noviembre

12 hrs Reinauguració n del CSL-RFM / Mesa de Conmemoración: Ricardo Flores Magón y Buenaventura Durruti, Por CAMA y Gonzalo Amozurrutia. 

13:30 hrs Presentación de Periódicos y Publicaciones Libertarias: La revancha del Ahuizote, Voces del silencio (antes "Libertario". Publicación desde el penal de Molino de Flores), Contradesinformacio n, Tiempo Animal. 

15 hrs Presentación de Instalación y Plática sobre los Situacionistas. 

16 hrs Exposición Gráfica por "indiosindios" / Receso. 

17 hrs Charla sobre la Revolución Mexicana. 

18 hrs Charla "Memoria negra para un presente oscuro. Inicios del movimiento obrero en México" Por Geraldine. 

19 hrs Presentación del libro: "La filosofía poética de Ricardo Flores Magón", Por Isac Gutiérrez Alvarado.  

20 hrs "Enciclopedia Anarquista, un aporte al desarrollo de las ideas y prácticas libertarias" Platica y presentación del Tomo II del la Enciclopedia Anarquista. 

21 hrs Rodrigo Solís, Puro Choro.

 

Domingo 9 de noviembre

12 hrs Video-proyecció n: "Legado de Tortura: La guerra contra el Movimiento de Liberación Negra" (Sobre el caso actual de "los 8 de San Francisco". 30 min). 

13 hrs Video-proyecció n: "San Pedro Yosotatu. Invasión y despojo en Oaxaca". 

14 hrs Video-proyecció n: "El Comité de las Tetas" / Platica: "Papel de la mujer en la cumbia". 

16 hrs Receso. 

17 hrs Plática del grupo COMA. 

18 hrs Presentación del Fanzin "Konzume  Konsumo Kuidado". 

18:30 hrs Música "Rola": Trovadores libertarios. 

19:30 hrs Proyecto HH presenta: Hip Hop Libertario.

 

Viernes 14 de noviembre

19 hrs Video-proyecció n: "LUCIO" (Anarquista, atracador, falsificador, pero sobre todo... albañil. 93 min)

 

Sábado 15 de noviembre

11 hrs Documental "La MANO NEGRA" 

13 hrs Charla: "Proyecto de Digitalizació n e indexación del periódico Regeneración, 1900-1918", Por Alejandro de la Torre / "La Gráfica en Regeneración", Por Paola Ávila 

14:30 hrs Mesa sobre Presos Políticos, Participantes: AMZ, Familiares de los presos del 2 de octubre de 2008, Atenco, Monterrey, Amigxs de Mumia, Entre otros... 

16:30 Receso 

17 hrs Presentación de Editoriales libertarias: Kamasultra, Tortillería editorial, Ideas (Guadalajara) Kolecitvo Conciencia Libertaria, Entre otras... 

19 hrs Charla por Claudio Albertani sobre el libro "El Príncipe de Maquiavelo" 

20 hrs Video-Proyecció n "Sígueme contando" La música y la rebelión en Oaxaca. Por CESOL de Oaxaca. / Memoria colectiva de un espacio libertario CSL-RFM.

 

Domingo 16 de noviembre

12 hrs Video-Proyecció n: "Roig i Negre" La participación anarquista durante la Revolución Española. 

13:30hrs Presentación del libro: "La traición de la hoz y el martillo" por Erick Benítez. 

15 hrs Presentación de libro. Y Choremas, Por Temok. 

16 hrs Receso. 

17 hrs Plática: Cooperativa libertas anticorp "Videoblog". 

18 hrs Mesa sobre "Arte libertario". 

19 hrs Performance. 

19:30 hrs Reflexiones de las ferias del libro y publicaciones libertarias pasadas. 

20 hrs Clausura.

 LUGAR: CSL-RFM, ubicado en: Cerrada de Londres # 14. Colonia Juárez (a unos pasos del Metro Sevilla)

Invitan:
MORBOZA
A.L.M.A:
Galeón Libertario
Colectivo Autónomo Magonista
Hormiga Libertaria
E individuos



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#332 De: alejandro de torogarcia <alextorog@...>
Fecha: Mié, 5 de Nov, 2008 8:07 pm
Asunto: La “memoria histórica” , un deber
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La “memoria histórica” , un deber

 

Grupo Memoria Libertaria Valladolid
Miércoles 5 de noviembre de 2008

 

A pesar de todo el ruido mediático provocado por el Auto del juez Baltasar Garzón, el hecho es que el Gobierno socialista sólo ha implementado algunas de las tímidas medidas de la Ley de la Memoria Histórica, aprobada en diciembre de 2007 para dar “consideración y reparación las víctimas de la represión franquista”.

 

Así pues, continúa el vergonzoso deshonor de una Democracia que sigue considerando legales las sentencias pronunciadas por los consejos de guerra franquistas y manteniendo aún enterradas en fosas comunes y cunetas a miles de demócratas fusilados por los militares sublevados y las milicias falangistas.

 

Es por esto que es un deber continuar denunciando esta vergüenza y proseguir el proceso de recuperación de la Memoria Histórica. Y más en estos momentos en que, a pesar de la euforia “memorialista”, son muchos los que -por las razones que todos sabemos- preconizan el olvido del pasado y el entierro definitivo del proceso de recuperación de la Memoria Histórica.

De ahí la importancia de seguir organizando eventos como éste, que rescatan la memoria de ese pasado y muestran lo que fue la represión franquista. Y que evidencian además lo difícil que fue comenzar el proceso de recuperación de la memoria histórica y llegar hasta aquí sin haber conseguido el objetivo que fue la motivación fundamental del inicio de este proceso: acabar con el olvido institucional sobre lo que fue la Dictadura y forzar al Estado a rehabilitar a las víctimas de la represión franquista y a cuantos lucharon por reconquistar las libertades confiscadas por el franquismo.

 

Este fue el objetivo perseguido con los Recursos de revisión de sentencias franquistas presentados en 1989, para Julián Grimau, y en 1998, para Francisco Granado y Joaquín Delgado. Luego siguieron campañas para exigir la aprobación de tales Recursos y otros fueron presentados con el mismo objetivo. Y, a partir del 2000, comenzaron a constituirse Asociaciones y Foros para la Recuperación de la Memoria Histórica, que se dieron a la tarea de localizar, identificar y dar una sepultura digna a los miles de personas asesinadas por los franquistas y enterradas en cunetas o en fosas comunes al principio de la guerra civil. Y, como en el caso de los Recursos, tampoco estas Asociaciones contaron con ninguna ayuda institucional.

 

Dado que el objetivo de estos colectivos era luchar contra el olvido institucional y rehabilitar a las víctimas de la represión franquista, todos hicieron suya la exigencia de la anulación de la sentencias franquistas. Y fue así como se consiguió que algunos partidos (IU-ICV, ERC, PNV y el PSOE e inclusive CiU) asumieran su responsabilidad política y presentaran Proposiciones de Ley en el Congreso de los Diputados: tanto para dar respaldo político a los Recursos de revisión de sentencias franquistas como para las reivindicaciones de las Asociaciones y Foros que reclamaban apoyo institucional para sus actividades de localización de desaparecidos y reaperturas de fosas comunes.

Inclusive se consiguió que el Congreso de los Diputados aprobara el 20 de noviembre de 2002, por primera vez y por unanimidad, una Declaración institucional de condena del golpe militar de 1936 y consideración para las víctimas. Sin embargo, pese al triunfo electoral socialista en 2004, no fue hasta finales de 2007 que el Parlamento aprobó por escasa mayoría la Ley llamada de la Memoria Histórica. Una Ley que ha pretendido poner fin institucional al “olvido” y rehabilitar a las víctimas “de la Guerra Civil y de la posterior represión franquista”; pero que denuncian todos los colectivos memorialistas por considerarla cobarde, insuficiente y discriminatoria.

Pese a ello, el Gobierno socialista persiste en no escuchar estas denuncias y en su propósito de no ir más lejos de lo estipulado en esa Ley. Una Ley cobarde, porque excluye la anulación de las sentencias franquistas. Insuficiente, porque no obliga al Estado a asumir plenamente las tareas de localización y apertura de fosas comunes. Y discriminatoria, porque establece dos clases entre las víctimas de la represión franquista: las asesinadas antes de 1968, con 9.600 € de indemnización, y las asesinadas desde esa fecha hasta 1977, que recibirán una indemnización de 135.000 €.

 

El Auto del Juez Baltasar Garzón pretende abrir la “posibilidad” de exigir responsabilidades a los que ordenaron aquellos crímenes; pero eso significaría -si no prospera el Recurso de la Fiscalía- que la condena sería in fine penal y no política, y que el Gobierno socialista lograra mantener su Ley cobarde, insuficiente y discriminatoria.

 

No permitamos tal infamia.

 

http://www.memorialibertaria.org/valladolid/spip.php?article85

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#331 De: Soy yo <caraquemada@...>
Fecha: Mar, 4 de Nov, 2008 11:45 am
Asunto: El anarquista como terrorista. (...el imaginario que la tradición conservadora proyecta...)
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El anarquista como terrorista

Domingo 2 de noviembre de 2008 NODO50

Pepe Gutiérrez-Álvarez

Se puede afirmar que el imaginario que la tradición conservadora proyecta sobre el anarquismo viene a ser como una foto-fija derivada de la forjada en las últimas décadas del siglo XIX. Es la misma foto que suelen difundir en los periódicos, la que se impone entre la gente temerosa; por citar un ejemplo, en 1960 mi santa y atribulada abuelita todavía identificaba la Barcelona de 1960 con las atrocidades que le habían contado de la Semana Trágica.

Ella era una señora totalmente anacrónica, más que las que aparecen en Maribel y la extraña familia, aunque su imaginario no era muy diferente a otras que podemos sentir entre gente mucho más joven y no especialmente derechista, gente que tiende a identificar la II República con “la anarquía”, y a su vez a ésta con la quema de conventos y de iglesias, con todas las venganzas sociales que ocurrieron en la “zona roja”. Resulta un montaje de conveniencia apenas evolucionado que no permite discusión, destinado a demostrar hasta donde puede llevar la trasgresión de la “ley y orden”, a establecer que detrás de cada exigencia social puede esconderse la hidra de la revolución, de la anarquía, y que, en definitiva, no puede existir un anarquismo cargado de razones sino otro, el que justamente queda en manos de la actuación policial...

Por supuesto, esta será la imagen predominante que se ofrecerá en el cine desde sus primeros pasos a través de títulos como, Execution of Czolgost, with Panorama of Auburn Prison (1901), obra de Edwin S. Porter, que pasará a la historia como autor de la primera película norteamericana con guión, asalto y robo a un tren, por lo demás título inaugural del “western”...Recordemos sin más un detalle: la presencia de José Isbert, en uno de los en los inicios más famosos de la historia del primer cine español, interpretaba al anarquista de Asesinato y entierro de don José de Canalejas (Abelardo Fernández, 1912). Ambos ejemplos son harto ilustrativos y podrían ampliarse sin dificultad con numerosos ejemplos, todos extraídos de la historia del cine, no hay más que haber el apartado de cine franquista con títulos como Mariona Rebull.

De hecho no es muy diferente la instantánea que se ha ofrecido en otros medios, por ejemplo, no tengo más que ojear algunas portadas de los libros que acompañan este trabajo, o más concretamente, considerar las tramas de buena parte de los títulos que son abordados en estas páginas, la mayoría abordan por historia o por amputación del terrorismo, de historias como la de la “Mano Negra” presuntamente inherente al ideario. El reverso de esta imagen son las persecuciones, encarcelamientos, torturas, exilios y muertes de anarquistas y similares, formando dos estampas opuestas de una lucha que con diversas matizaciones y graduaciones, atravesará la historia social desde los tiempos de la “Commune” de París (1871) hasta el presente.

De ahí que en grandes movilizaciones altermundialistas como Seattle, Barcelona o Génova, las estrategias policíacas han buscado singularmente encontrar la pista de los “anarquistas y violentos”, por lo visto la mejor coartada para aplicar se mostrarían fieles a sus métodos más tradicionales para cortar la yerba bajo los pies de movimientos cuya amplitud y pluralidad abarca todos los colores de las izquierdas, y cuyos medios de lucha buscan ante todo la extensión y el arraigo organizativo, esto es lo que se cuenta en un modesto documental realizado por Jorge Müller al filo sobre el escándalo policíaco montado a raíz de las multitudinarias manifestaciones en Barcelona, la ciudad que fue llamada La Rosa de Fuego, táctica que fue ampliada en mucho mayor grado con ocasión del Forum Social de Génova donde un joven fue asesinado por la policía del cínico Berlusconi que proclamaba que únicamente aceptaría las protestas legalizadas, un tipo cuya divisa bien podría ser: “La ley para quien la paga”. El trasfondo de la cuestión es siempre el mismo: desplazar la protesta social al terreno que resulta más favorables para el Estado, donde éste puede aparecer como defensor de los estropicios sobre personas y propiedades ocasionados por los “extremistas”.

Evidentemente, existió una práctica del terrorismo ligada al anarquismo como parte de una opción vengadora ante la pretensión de impunidad de los poderosos. Conviene dejar claro que la bella idea –asimilada finalmente por lo que antaño fue la socialdemocracia y por ciertos herederos asimilados de lo que fue el comunismo- según la cual los explotados y oprimidos podrían haber conseguido sus justas mejoras, sin prisas, moderadamente, y mediante la negociación y el diálogo pacífico, nos es más que una ilusión, posiblemente la más adecuadas para las películas que abordaban la “cuestión social” y querían llegar al gran público y por lo tanto no tener el menor problema con la censura, so pena que fuese tan “sensible” como la franquista, pero también en Hollywood fueron estrictos en esta cuestión, y normalmente, si había algún problema, ese era el creado por los perturbadores.

Una lista de las películas que abogan por la “concordia social” sería prácticamente interminable, y a título de ejemplo lo podemos encontrar en tres títulos de autores, calidades y épocas diferentes, pero todo ellos suficientemente representativos: Metrópolis (1928), de Fritz Lang, pasando El valle del destino (1945), de Tay Garnett una ambiciosa producción que contó con un espléndido reparto (Greer Garson, Gregory Peck, Lionel Barrymore, Donald Crips), y no digamos una peculiar ilustración de la “doctrina social” católica exaltada desde el prisma franquista en La guerra de Dios (1953), de Rafael Gil, cuyas líneas presuntamente conciliadoras y “superadoras” son más resultantes de los imperativos ideológicos dominantes (en el última caso, más que dominante, exterminador) pero no de las pruebas que ofrece la realidad histórica, que resulta bastante contundente en este aspecto: los poderosos nunca han aceptado reformas, no si no ha sido por miedo a “males mayores”, a la revolución...

Que no podía ser de otra manera, lo demuestran datos como que no sería hasta 1960 que la izquierda abordó con honestidad y sinceridad la lucha de los esclavos dos mil años atrás en el Imperio Romano con Espartaco (1960) firmado por Kubrick, y que no sería hasta 1998, que no haría lo propio con la rebelión de los esclavos negros, en este caso con Amistad (1998), la muy discutible denuncia de Steven Spielberg que, cuanto menos, tenía el mérito de hacer un canto a la rebelión de los esclavos.

Conviene pues insistir: las clases dominantes respondieron sistemáticamente con la “ley y el orden” cualquier movilización social por las mejoras sociales, incluyendo las más elementales como pudo ser el trabajo infantil, una lacra que vuelve como tantas otras con la restauración del capitalismo sin trabas. Aunque tardía y minoritariamente, esta trágica pauta dominante también ha sido ilustrada en la pantalla en unos pocos títulos, algunos tan rotundos como Las actas de Marusia (1976), de Miguel Littin o la mucho mejor, La Patagónia rebelde (1974), de Héctor Oliveras, títulos que tenían la virtud añadida de establecer dramáticos paralelismos con las dictaduras de Pinochet o Videla. Pero no es necesario llegar hasta tales extremos, recordemos testimonios relativamente recientes situados en países de “pedigrí” democrático, de los Estados Unidos con Harlan Country USA (1976), el formidable documental obrerista de Barbara Kopple que ganó un Oscar, o en el Reino Unido con los documentales de Ken Loach sobre las huelgas mineras en los inicios de la mal llamada “revolución conservadora” presidida por el gobierno de Margaret Thatcher, que consiguió ganar un pulso histórico a la clase obrera que fue perdiendo conquista tras conquista, sobre todo gracias a la timoratería del sindicalismo tradeunionista y a la complicidad de los profesionales de la política “laborista” ya en plena deriva socioliberal.

Que ante las exigencias obreras, ésta y no otra era la medida burguesa ya lo tuvo claro Emile Zola al escribir Germinal, que no en vano llego éste nombre llegó a convertirse en un grito emblemático que se atribuye al anarquista italiano Miguel Angiolillo que el 8 de agosto de 1897 acabó con la vida del patriarca liberal-conservador Canovas del Castillo, el abuelo político de Manuel Fraga Iribarne; otro punto de mira sobre este atentado proviene del independentismo cubano, y se expresa en algunos esforzados y poco conocidos títulos hispanocubanos sobre la guerra de Cuba como en Mambí, de Ernesto López del Río o en Cuba (Las garras del águila), de Pedro Carvajal, que reflejan la alegría de estos que interpretan el atentado como una significada contribución a su propia causa, y no hay duda que lo fue.

Se trata de una referencia que se hará famosa y que está tomada del acto vengador llevada a cabo por un anarquista en una novela que figuraría en todas las bibliotecas anarquistas. Acabemos registrando que las dos grandes tentativas por parte de la clase obrera francesa –la más evolucionada culturalmente en su tiempo- de sobrepasar el orden existente en el siglo XIX, la insurrección obrera que proclamó en 1848 la “República democrática, social e internacionalista”, y la que instauró en 1871 la “Commune” de París, acabaron en ambos casos con un baño de sangre proletaria. Los primeros por ejército mandados por un general reaccionario, los segundos por otro que portaba el estandarte de la República liberal y cumplía las órdenes del liberal August Thiers, modelo de republicano contrarrevolucionario, exaltado aquí en 1934 por un Calvo Sotelo o por Melquíades Álvarez.

Se puede decir por lo tanto que, por lo general, la violencia anarquista es una contraviolencia y así lo entendió el pacífico Eliseo Reclús –que participó en la “Commune” armado con una escopeta descargada-, al declarar: “Personalmente, cualesquiera que sean mis juicios sobre tal o cual individuo, jamás mezclaré mi voz a los gritos de odio de hombres que ponen en movimiento ejércitos, policías, magistraturas, clero y leyes para mantener sus privilegios”. No obstante, caben más consideraciones sobre esta reacción vengativa. La primera es que es la preferida por el sistema, la que le facilita las mejores coartadas para ampliar su actuación represiva, así como para hacer casi ininteligible cualquier debate. Lo último que desea el sistema es la acción de masas, a la que este tipo de acción tiende a sustituir y a menoscabar. Por otro lado, se suele tratar de gente valerosa que podría ser mucho más útil en una militancia más prosaica, pero a la larga más efectiva.

Una vez esto queda claro, al menos sobre lo que podemos llamar su interpretación básica, queda la cuestión de analizar los errores o aciertos de lo que se ha convenido a llamar la “propaganda por el hecho”, aprobada en principio por un congreso anarquista celebrado en Suiza, en La Chaux-de-Fonds, en 1879, y refrendada por las recomendaciones exaltadas del congreso anarquista de Londres (1881). El anarquismo –sobre todo en Francia-, se encontraba pro entonces inmerso en un impasse, aislado de un mundo obrero en pleno desarrollo y cada vez más bajo el influjo de los políticos reformistas socialdemócratas. Es la época ulterior a la derrota de la “Commune” de París, un tiempo que concluirá con la emergencia del sindicalismo revolucionario con la emergencia de un movimiento de masas influenciado por el anarcosindicalismo.

Anotemos que es igualmente un tiempo en el que la Europa liberal aplaude las acciones de los nihilistas rusos, y del terror agrario en Irlanda, muestras de desesperación radical, que apuesta por medios extremos para acelerar una historia que parece detenida. La represión se cierne sobre cualquier movimiento, y aparecen grupos de “acción directa” en Francia e Italia (la banda de Benevento). En un tiempo apretado se suceden el asesinato del zar Alejandro II, del presidente francés Carnot, del rey Umberto de Italia y del presidente McKinley de los Estados Unidos, sin olvidar los ataques esporádicos a civiles de personajes como Emile Henry que arrojó una bomba en medio de pacíficas personas anónimas en el Café Terminus de París. Henry estaba de acuerdo con la opinión Léathier: “No golpearía a ningún inocente golpeando al primer burgués que apareciera”. Frases como esta serán repetidas en muchas otras ocasiones no menos violentas.

De un proceder muy diferente fue el escritor libertario, Octave Mirbeau, el autor del Diario de una camarera, una incisiva denuncia de la podredumbre burguesa sobre la que existen dos adaptaciones cinematográficas muy ilustres, escribió ante la ocasión que “un enemigo mortal del anarquismo no hubiera actuado mejor que Emile Henry”. No es necesario decir que el anarquismo no tiene porque resultar una excepción en una paradoja de la que ya se hicieron eco los romanos, a saber, que los peores crímenes pueden escudarse en los más altos ideales.

Esta táctica que se convirtió en una auténtica pesadilla para la gente bien pensante, fue entendida y admitida entre los anarquistas (aunque no solo) en casos extremos como los existentes en Rusia o en España, como una respuesta legitima a una represión extrema, pero, cuando su aplicación dio lugar a tanta perturbación o una degeneración de los medios que fue duramente criticada. Por los que apostaban por una línea de masas. De hecho, se convirtió en un problema añadido para la militancia de base. Su lógica acababa justificando el aumento de las medidas represivas, socialmente tendía a sustituir la acción de “millones de trabajadores organizados” (Kropotkin), y a veces significaba el sacrificio de militantes valiosos. Se hizo notar que en muchos casos no se trataba propiamente de anarquistas sino de individuos normalmente alejados de las organizaciones de la clase obrera como sería el caso notorio Ravachol (nom de guerre de François-Claudius Koenigstein o León Czolgost, pero para las clases dominantes no se trataba de argumentaciones. Por eso pusieron el grito el cielo cuando obligada a declarar sobre éste último, Emma Goldman, dijo que lo que, al fin de cuentas, atentados como aquel eran “pura bagatela” en comparación con las víctimas causadas por la barbarie gubernamental, un terrorismo de alto nivel que raramente se suele reconocer.

No hay que decir que esta interpretación de la “propaganda por el hecho” será duramente criticada por algunos de los principales portavoces libertarios, muy especialmente por Kropotkin quien en una serie de artículos publicados en 1890, afirmó “que es preciso estar con el pueblo, quien ya no pide actos aislados sino hombres de acción en sus filas”. Previno contra “la ilusión de que puede vencerse a la coalición de explotadores con unas libras de explosivos”, y preconizó el retorno a un sindicalismo de masas similar al que engendró y difundió la Primera Internacional: “Uniones gigantescas que engloben a los millones de proletarios”. El “príncipe anarquista” realizó en 1898 una excursión por Norteamérica propagando la nueva actitud entre sus numerosos adeptos, aunque dada la violencia institucional la tentación nunca dejó de existir.

Se cuenta que bajo la influencia de Kropotkin, un joven periodista anarquista francés Ferdinand Pelloutier, publicó en 1898 en la revista libertaria Los Tiempos Nuevos el articulo: El anarquismo y los sindicatos obreros, argumentando que el sindicato debía ser una “escuela práctica de anarquismo”, y la consecuencia de este encuentro, con aportaciones muy amplias, sería la Carta de Amiens, piedra angular de la CGT francesa, de los “wobblies”, de la CNT española, y de otros sindicatos de masas. Una historia infinitamente más importante socialmente, y sobre el cual, ¡qué casualidad!, el cine apenas si ha encontrado inspiración (y si la ha encontrado no ha encontrado todavía manera de ejercerla).

Todo aquel ruido y furia de los atentados anarquistas de finales del siglo XIX, de aquel tiempo que parecía sin salida, tuvieron un importante eco en una amplia representación tanto en la buena como en la mala literatura, en el caso de la primera cabría comenzar por autores como Joseph Conrad de El agente secreto, Henry James en La princesa Casamassima (1886), una de sus pocas obras que no se han llevado al cine, del ambivalente Jean Cocteau, en concreto en su obra teatral El águila de dos cabezas (1946) o del escritor y filósofo ruso, primero populista, luego cristiano-conservador, Leonidas Andreiev, todos ellos desde un ángulo que podíamos definir como curioso y no exento de un “toque romántico”. Pero también se puede hablar de otros puntos de miras como los Emile Zola en Germinal, o Jack London o el inclasificable Georges Darien de El ladrón, y décadas más tarde, Romain Gary, que se sitúan en la crítica matizada, la ironía o incluso la exaltación. Entre unos y otros crearon una amplia una base literaria que acabaría instando a diversas adaptaciones cinematográficas, la mayoría de cierta ambición, y que en su conjunto conforman un cierto cuadro sobre el que se puede configurar un cierto panorama cinematográfico.

Posiblemente el enfoque más irónico y quizás más original sea el que produjo Jack London al final de su vida con una notable novela (inconclusa), un ejemplo de ambigüedad calculada en la que se mofaba de la psicosis desarrollada desde la prensa desde las más “amarilla” hasta la más seria. Estamos hablando de Asesinatos. SL, que sería años más tarde acabada por Robert Fish y en la que satiriza en clave de humor negro la lógica del mercado –cliente que paga siempre tiene razón-, y los estereotipos de anarquistas organizados en supuestos comités organizados para liquidar príncipes y autoridades. La novela tendría una ocurrente adaptación al cine mediante un guión de Michael Relph y Wolf Mankowitz que dirigió con agilidad el interesante director británico con cierto tono laborista comprometido, Basil Dearden (que pasará a la historia del cine en especial por Victim (1960), un incisivo alegato en defensa de los homosexuales).

Con el título de El Club de los asesinos (1969), que comienza cuando allá por 1906 una intrépida periodista (Diane Rigg) se propone desenmascarar a una banda internacional de asesinos por encargo, y acude al presidente de una organización criminal (Oliver Reed). Se trata de una verdadera multinacional, solo que en vez de expoliar cualquier zona de Oriente o América Latina, se encarga –honradamente, por supuesto- de suprimir personas indeseadas –las que sean- por un módico precio. Su petición tiene trampa porque su petición no es otra que extermine a todos sus socios. Naturalmente, el director protesta al principio pero tiene que rendirse a la lógica empresarial, además, para colmo se ha enamorado de la audaz periodista, una mujer muy liberada para la época. El mecanismo comercial pone en movimiento toda la plantilla de asesinos profesionales (interpretados por actores cuyos rasgos habrían llenado de gozo a Cesare Lambroso) se pone en movimientos. Los perfiles de éstos son idénticos a los que otras muchas veces el cine más tradicional había empleado para representar conspiradores anarquistas La película tiene verdadera mala uva, es muy dinámica (sobre todo si tenemos en cuenta el sello británico), y está servida con humor y buen hacer por un extenso reparto en el que se incluyen también a Telly Savalas, Curd Jurgens, Anabella Incontrera, Philippe Noiret y Clive Revill...

Hablamos de estos ejemplos, pero podríamos citar otros tantos, pero me dicen que tengo que escribir artículos más cortos

::Fuente: Pepe Gutierrez-Alvarez.


#330 De: Soy yo <caraquemada@...>
Fecha: Lun, 3 de Nov, 2008 11:29 am
Asunto: Sobre Joan Peiró. HELENO SAÑA
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Sobre Joan Peiró

HELENO SAÑA - Darmstadt, Alemania - 03/11/2008

 
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En el artículo que el historiador Julián Casanova publicó el 23 de octubre sobre Joan Peiró, se afirma que el dirigente anarcosindicalista comenzó su militancia en una fábrica de vidrio de Mataró. Lo cierto es que el futuro ministro de la República, nacido en 1887 en una modesta barriada de Barcelona, inició su militancia en la ciudad de Badalona, a la que se trasladó de joven y en la que permanecería 15 años. Así, en la voluminosa y documentadísima Enciclopedia Histórica del Anarquismo Español, de Miguel Ibáñez, se puede leer: "Su militancia es ya firme desde 1906". De otra manera no se explicaría que en 1912 fuera elegido secretario del Comité Nacional de Obreros Vidrieros, Cristaleros y Similares de España.

La noticia en otros webs

Peiró no empezó a trabajar en la Cooperativa de Obreros Vidrieros de Mataró hasta 1922, ciudad en la que durante mi niñez tuve ocasión de verle asiduamente debido a la circunstancia de que mi padre, Juan Saña, trabajaba también allí y era, además, íntimo amigo y compañero de ideas suyo. El recuerdo que guardo de su persona es el de que era la encarnación de la bondad, un rasgo de carácter que transmitió a su hijo José, a quien tuve el placer de tratar a fondo en su exilio de París.

La interpretación que el señor Casanova hace de la trayectoria ideológica, humana y moral de Peiró es esencialmente correcta y coincide grosso modo con lo que yo mismo he escrito sobre él en diversas ocasiones, especialmente en mis libros Biografías obreras y Die libertäre Revolution, pero contiene una omisión o malentendido importante. Me refiero concretamente a su relación con Ángel Pestaña. Si bien es cierto que no rompió con la CNT ni formó parte del Partido Sindicalista, no lo es menos que fue uno de los firmantes del Manifiesto de los Treinta organizado por Pestaña. En cuanto al hecho de que su figura no sea objeto de culto, no merma en absoluto el valor intrínseco tanto de su personalidad humana como del papel clave que jugó en el seno de la Confederación Nacional del Trabajo.



#329 De: Soy yo <caraquemada@...>
Fecha: Lun, 3 de Nov, 2008 9:32 am
Asunto: ·El misterioso proceso del POUM· [Artículo censurado de Joan Peiró]
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·El misterioso proceso del POUM· [Artículo censurado de Joan Peiró]

30  visita/s |2 de Noviembre del 2008 [21:01]

Artículo escrito por Juan Peiró con el título “El misterioso proceso del POUM”, que la censura de la autoritaria República de Negrín impidió publicar en “Solidaridad Obrera” de Barcelona.


Peiró denunciaba la desaparición de Nin, la impunidad de los estalinistas y las barbaridades judiciales de la "nueva" Inquisición.

    EN TORNO AL PROCESO DEL POUM.
    UN ARTÍCULO DE JOAN PEIRÓ QUE LA CENSURA IMPIDIO PUBLICAR (1).

    Como se sabe, el Tribunal de Espionaje y Alta Traición de Barcelona, falló en la causa seguida contra varios dirigentes del POUM, contra los cuales los comunistas han desarrollado una infame campaña de calumnias, pretendiendo, de acuerdo con el clásico método staliniano, abrumarlos con el estigma de agentes de Franco.

    El Tribunal ha desechado esta acusación, condenándolos en cambio como presuntos promotores de los sucesos de mayo de 1937 en Barcelona, hecho tan falso como el anterior, aunque desde luego, aquella sentencia que impone quince años de prisión a varios de los acusados, constituye su reivindicación como militantes antifascistas y revolucionarios.

    El Movimiento Libertario, separado por profundas divergencias doctrinarias de la fracción marxista perseguida, ha prestado una amplia solidaridad moral a esos camaradas, contribuyendo en primer término a disipar en la opinión pública la leyenda que el stalinismo pretendió crear en torno a ellos.

    A continuación publicamos un valiente artículo escrito por el compañero Juan Peiró con el título “El misterioso proceso del POUM”, que la censura impidió publicar en “Solidaridad Obrera” de Barcelona, y que consideramos interesante sea conocido fuera de España, porque refleja fielmente el punto de vista de nuestros compañeros acerca de esta cuestión, que tanto daño ha hecho a la causa antifascista en España (2).

    He aquí el artículo en cuestión:

    Menos reverente que mi particular y querido amigo señor Rouret (3), nada puede detener mi ímpetu de hombre que no se de tiene ante tópicos y monsergas cuando columbra a la justicia en trance de hundirse en el antípoda y, mucho menos, cuando este hecho puede producirse y se produce por una de las maniobras políticas más repulsivas y despreciables. El individuo que lucha en igualdad de condiciones que el adversario, de cara a cara, y vence, aunque la causa de aquél no sea justa, su nobleza y su valentía le hacen acreedor al respeto y aun a la simpatía de los ajenos a la lucha. Lo mismo ocurre cuando ésta se produce entre partidos. Pero la terrible lucha entre el POUM y el Partido que le saliera enfrente (4), no se ha desarrollado en estas condiciones de igualdad. Los enemigos del POUM han aprovechado, para hundir a éste, una situación política preponderante, diríase de privilegio, en la que hubo de todo menos nobleza, ni aquella franqueza y valentía consubstanciales a la dignidad política de los que luchan por un ideal.

    Sin la ausencia de esa franqueza y de esa valentía, lo mismo que se ha hecho con el POUM, se hubiese realizado con la CNT y la FAI. No faltó el intento; pero se dió en lo más duro del hueso. La CNT y la FAI son un valor más positivo y más fuerte que los enemigos del POUM y éstos hubieron de abandonar la empresa...

    Y en la que ha producido la odisea de los dirigentes del POUM no se ha llegado aún al final, no puede haberse llegado a él, porque sería menester una sensibilidad de estatua para que unos hombres, que habrán tenido sus errores pero que nunca desmintieron sus probados títulos legítimos de revolucionarios, se avengan a aceptar el deshonroso calificativo de fascistas, de agentes de Franco; y por si ellos carecieran de medios para defender su buen nombre de revolucionarios y antifascistas, no faltarán hombres, embargados por la emoción civil, que aboguen para que brillen, con fulgores esplendentes, la VERDAD y la JUSTICIA.

    Yo dije un día que la monstruosidad cometida con Andrés Nin llenaría de oprobio y produciría la muerte moral y política de sus enemigos, de los que determinaron y ejecutaron la criminosa desaparición del más auténtico marxista catalán.

    ¿Qué importa que ahora se haya hecho aparecer a los líderes del POUM como delincuentes de un crimen nefasto? Si, ¿qué importa? Lo interesante, lo preciso para que los enemigos del Partido Obrero de Unificación Marxista pudieran reivindicarse de lo que no tiene nombre, era que el crimen imputado a los acusados quedase plenamente demostrado, que el proceso no fuese un tejido de nebulosas, de pruebas sin paternidad conocida, de misterios… Declaro, enseguida, que en mis palabras no hay la más leve insinuación contra el tribunal que ha juzgado a los dirigentes del Partido Obrero de Unificación Marxista, ni siquiera contra la Policía, como institución. El Poder o la institución política, no tiene ninguna responsabilidad en lo ocurrido. Tampoco la tiene la justicia de la República. Esta se ha encontrado con un sumario montado a base de atestados y de pruebas documentales, fraguados por esa policía señalada por el ex ministro D. Manuel Irujo, por esa Policía que actúa a espaldas del ministro de Gobernación y detiene en Barcelona, conduce detenido a Valencia, encierra a Andrés Nin en una villa particular en lugar de llevarlo a la cárcel.., por esa Policía que hace desaparecer y aun no ha dado cuenta del paradero del líder marxista catalán, y que amenaza con detener al juez encargado de investigar la suerte del desaparecido.

    Yo esperaba que sería llamado a declarar en el proceso contra el POUM. No fui llamado después de prometer que iría si se me citaba, puesto que hay un hecho muy significativo que no sé si se tuvo en cuenta, por lo mucho que dice con su elocuencia silenciosa. En la duda que se tuviera en cuenta, nada se perderá con examinarlo.

    Cuando se trata de hechos, tan repugnantes como los imputados a los dirigentes del POUM, las leyes vigentes de la República niegan a los procesados el derecho de la libertad provisional. Los dirigentes del POUM, incursos en delito nefando que unos meses atrás era sancionado con la pena capital, han gozado, durante casi un año, de ese derecho negado por las leyes. ¿Por qué gozaron de él? Sólo tiene una explicación esa gracia de la Justicia republicana: en el momento de concederla no existía prueba seria clara contra los acusados.

    Para constituir esa prueba - y la constituida no es más que una burda y pueril apariencia -, los enemigos del POUM han necesitado un espacio de varios meses y una ocasión para demostrar que no tienen talento. Porque toda la prueba consiste en documentos que sólo los enemigos de los acusados conocen quién los ha escrito, y en declaraciones de testigos sospechosos, cuya conducta en el interdicto que les prohíbe comparecer ante el Tribunal o sostener lo declarado, no ante el juez, no, sino ante aquella Policía interesada en justificar lo que jamás podrá justificar, lo que nunca será perdonado a los instigadores de esa Policía, que nada tiene que ver con la justicia de la República, ni con el régimen, que con tanto heroísmo y con tanta gloria defiende el pueblo español.

    Si después de la desaparición de Nin, y después del escándalo que la monstruosidad ha provocado en todas las latitudes de Europa y América; si después de aquellas campañas temerarias de la prensa enemiga del POUM - en que todo eran afirmaciones y promesas de confirmarlas con pruebas incontrovertibles - no se hubiese amañado verosímil, ¿cuál sería hoy la situación moral y política de los instigadores y ejecutores de lo que la Historia no sabrá cómo calificar?

    Una situación política de privilegios permitió saciar el odio contra un partido, de cuyas astillas la opinión pública, desapasionada, ha cincelado un mártir; luego, el miedo ante la propia obra, cuyos artífices no son más que el odio y la irreflexión, hizo levantar un castillo sobre una marisma deleznable, todo artificio, todo infamia, y la Justicia, que por lo común consiste en una acusación y una defensa obligadas, hubo de actuar sobre un tinglado inconsistente, sin resistencia a cualquiera prueba desapasionada.

    Todo se ha desarrollado en un ambiente viciado por el es cándalo de los que saben abusar de las situaciones políticas de privilegio, pero la opinión pública no se ha dejado sorprender. El escándalo, que no las pruebas, ha podido coaccionar ciertos medios. Mas la opinión pública, la que ha de emitir el fallo definitivo, ha escogido la ruidosa batahola y los aspavientos encogiéndose de hombros y esperando momentos propicios en que la verdad no pueda ser velada con procedimientos de la peor factura política y moral, ni por el terror de poderes irresponsables, ni por el horror que produce el recuerdo de las infamias de la Santa inquisición…

    Las guerras suelen dar paso a momentos pasionales en que todo es posible, aun lo más monstruoso; pero en España nos quedará en pie la República, una República más humana y más liberal que aquella otra pie los enemigos del POUM y de la libertad individual querían plagiar; una República en la que la opinión pública puede enjuiciar y despreciar a los que antes que españoles y ciudadanos son políticos, son… lo que no tiene nombre.

    No se diga que los que hablan como yo hablo son los que están en la acera opuesta a la de los enemigos del POUM. Ellos y yo somos de los infinitos ciudadanos que no se han dejado deslumbrar por el ignominioso “bluff” levantado contra los dirigentes del destruido Partido marxista, y somos de los que aún nos preguntamos: ¿Dónde está Andrés Nin? ¿Quién lo detuvo? ¿Quién lo hizo desaparecer?

    Y somos, en fin, de los que queremos advertir lealmente, en holocausto de la guerra y el futuro de España, que el ramo de la indignación pública está a punto de hendir los espacios y de poner en peligro lo que está por encima de los Partidos y de las Iglesias y del mismo San Ignacio de Loyola.

    Cuando escribo estas líneas, y las escribo bajo una impresión dolorosa, presa de la indignación, no sé yo si los dirigentes del POUM fueron condenados o absueltos. Cerramos los ojos al peor de los casos, puesto que, a estas alturas, era irremediable. Pero la dignidad colectiva del Pueblo español reclama la reapertura de un nuevo proceso. El secuestro y desaparición de Andrés Nin, no puede quedar ahí como un precedente, como un crimen abandonado a la indiferencia y a la impunidad. Todos hicimos esfuerzos inauditos para poner punto a aquella orgía de sangre que enlodó la majestad de la República española, y no hicimos aquel esfuerzo para luego caer en la tolerancia de crímenes que superan, en perversidad, a los de factura asiática.

    Ya están juzgados y, tal vez, condenados los dirigentes del POUM. Ahora les toca el turno para ser juzgados a los que detuvieron, secuestraron y, sin duda alguna, sacrificaron a Andrés Nin. La República no puede echar en olvido que es la institución política de un Pueblo europeo, noble y ejemplar por sus virtudes de civilidad, y si realizó grandes esfuerzos para que el proceso del Partido Obrero de Unificación Marxista fuese arrancado del abuso político y situado dentro del esfuerzo de la Justicia, con el mismo esfuerzo y con la misma imparcialidad ha de llevar al propio fuero legal, el esclarecimiento del ‘affaire” de la desaparición de Andrés Nin. Todo el mundo conoce a los inductores del hecho criminal y si bien no es tan fácil de establecer la personalidad de los autores materiales del mismo, no se olvide que por el hilo se saca el ovillo. La dignidad colectiva del Pueblo español lo reclama y lo exige. A la justicia no le habrán de faltar valiosas asistencias.

    Hasta ahora han alborotado los que, al fin y al cabo, no han perseguido otra finalidad que urdir un drama tenebroso, sin más base que el de un afán de venganza política. A partir de ahora, van a alborotar los que, para ser dignos de la República y de sí mismos, reclaman el establecimiento de la Justicia en el caso de Andrés Nin.

    En otro caso, a mí me parecería que Martínez Anido (5) está aún entre los españoles dignos de llamarnos tal.

    JUAN PEIRÓ (6).


    [Notas de A. Guillamón, para Balance. Cuaderno de historia núm. 32].



    1.- PEIRÓ, Juan: “En torno al proceso del POUM. Un artículo de Juan Peiró [“El misterioso proceso del POUM”], que la censura impidió publicar” [en Solidaridad Obrera].” Cultura proletaria. New York (7 de enero de 1939). Hemos consultado otra edición de ese mismo artículo, con pequeñas diferencias y la supresión del último párrafo, en: Documentos históricos de España, Buenos Aires, año II, número 11, mayo de 1939, número extraordinario. Este artículo fue incluido en una compilación de escritos de Peiró de 1937 y 1938, que debía publicarse en enero de 1939 con el título Problemas y cintarazos, pero la ocupación de Cataluña por las tropas franquistas, lo impidió. Fue publicada en Rennes en 1946.

    2.- Esta introducción es una Nota del Boletín de Información CNT-FAI número 69, fechado en Barcelona el 9 de noviembre de 1938.

    3.- Martí Rouret (1902-1968)) fue militante de Esquerra Republicana, diputado del Parlamento catalán, encarcelado por los Hechos del 6 de octubre de 1934, conseller de sanidad de julio a septiembre de 1936, y más tarde comisario de orden público y subsecretario de Presidencia. Exiliado en México.

    4.- El PSUC, el partido estalinista catalán.

    5.- Severiano Martínez Anido (1862-1938). General. Gobernador civil de Barcelona (1920-1922), que planteó el uso de métodos terroristas para el exterminio de sindicalistas y anarquistas, en lo que luego se llamó “años del pistolerismo” (1920-1923). Se le atribuye la siniestra ley de fugas. Ministro de la Gobernación (1925-1930) durante la Dictadura de Primo de Rivera. Exiliado durante la República. Encargado de las cuestiones de orden público en la Junta Técnica de Burgos (1936-1938) y ministro de Orden Público en el primer Gobierno de Franco (1938) Su nombre consta en la lista de la causa abierta por el juez Garzón a Franco y otros generales, ministros y responsables políticos, por genocidio y crímenes contra la humanidad.

    6.- Joan Peiró Belis (1887-1942) vidriero y sindicalista. Destacado militante de la CNT. Defendió la organización en sindicatos de industria. En 1922 y 1928 fue secretario general de la CNT. En 1925 fundó la cooperativa del vidrio de Mataró. Director de “Solidaridad Obrera” en 1930. Firmó el “Manifiesto de los treinta” (1931). Ministro de Industria (1936-1937). Exiliado en Francia, fue entregado por los nazis al gobierno de Franco. Su negativa respuesta a la propuesta de dirigir los sindicatos franquistas: “el acero no se dobla, se rompe antes de torcerse”, determinó su condena a muerte, pese a los numerosos testimonios a su favor recogidos en el sumario. Fusilado en el campo de tiro de Paterna



#328 De: Soy yo <caraquemada@...>
Fecha: Jue, 16 de Oct, 2008 3:11 pm
Asunto: VIDEO: "Néstor Makhno, un campesino de Ucrania" 7/7
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#327 De: Soy yo <caraquemada@...>
Fecha: Sáb, 11 de Oct, 2008 10:44 pm
Asunto: El arma secreta de Franco
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El arma secreta de Franco

Una investigación de EL PAÍS descubre en una oficina del Ejército de Tierra un lote de las máquinas Enigma, que, compradas a Hitler, permitieron al bando nacional encriptar mensajes

RAFAEL MORENO IZQUIERDO 11/10/2008
 
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'El arma secreta de Franco' es un reportaje del suplemento 'Domingo'
Franco contó durante la Guerra Civil con un arma secreta que le permitió estar conectado de forma segura y permanente con sus principales generales para coordinar las ofensivas bélicas y mantener a los militares republicanos ciegos sobre sus intenciones. Era una especie de máquina de escribir que consistía en un sofisticado sistema de cifrado para su tiempo fabricado por la Alemania nazi y denominado Enigma. EL PAÍS ha encontrado estas máquinas secretas españolas, que han permanecido ocultas más de 70 años.

      La noticia en otros webs

      Se sabía muy poco del destino de estos aparatos, que han permanecido ocultos más de 70 años
      Hitler ya había decidido dar su apoyo a Franco, pero en este campo de la criptografía no fue tan generoso como en otros
      En una oscura oficina del cuartel general del Ejército de Tierra, muy cerca de la plaza de Cibeles, se acumulan 16 cajas de madera que hasta un chamarilero despreciaría. Sin embargo, el brigada que nos acompaña las toma con cuidado. Una a una. No sólo por su peso, unos 11,5 kilos, sino porque es consciente de que entre sus manos tiene una pieza de historia. Carecen de cañones y explosivos, pero desempeñaron un papel trascendental para que los nacionales ganaran la contienda. Las deposita sobre una larga mesa de madera de una sala de reuniones contigua. Todas son iguales. De 30 centímetros de largo, 28 de fondo y 15 de alto. Sin marcas exteriores, pero con cerradura. Cuando ha puesto varias, las abre. Se asemejan a las máquinas de escribir de nuestros abuelos. Esas que guardamos como reliquia. De color negro, destacan tres filas de teclas con 26 letras del alfabeto y los guarismos del 0 al 9 en blanco. Carecen de carro y de rodillo para colocar el papel. En su lugar hay un panel con las mismas letras que se iluminan y, además, sobresalen varios rotores con muescas que giran y unas minúsculas ventanas, a través de las que se aprecia una letra o un número. Estamos delante de uno de los objetos más deseados y buscados por expertos, coleccionistas y, sobre todo, criptógrafos, los dedicados a ingeniar métodos para enviar y recibir mensajes de forma segura. La máquina Enigma es, por excelencia, la pieza más deseada en ese mundo de secretos, a pesar de que no fuera la más perfecta, ni la más manejable ni, por supuesto, la más segura. Casi todos hemos visto las películas Enigma (2003) y U-571 (2001), que cuentan cómo los aliados obtuvieron máquinas Enigma para conocer las posiciones y movimientos de los temibles submarinos alemanes durante la II Guerra Mundial, pero pocos saben que esta guerra encubierta comenzó en los campos de batalla españoles, al ser nuestra Guerra Civil, la primera contienda donde se puso en práctica esta máquina de cifrado. Además, en muy escasas ocasiones se han descubierto tantas juntas porque había órdenes estrictas de destruirlas para que no cayeran en manos del enemigo. España fue un caso excepcional. Británicos, soviéticos y estadounidenses recuperaron algunas al final de la guerra, pero hasta ahora se conocía muy poco del destino de las Enigmas españolas. Y lo más sorprendente es su perfecto estado.
      La historia de estas Enigmas comienza en el verano de 1936. En esa época, España no era, ni mucho menos, una potencia criptográfica, y la manera de ocultar sus comunicaciones telegráficas y radiales -fueran militares o diplomáticas, entre Madrid y las embajadas en el mundo- consistía en libros de cifra que transformaban la información (texto claro para los expertos) en otro ininteligible (texto cifrado) según una clave formada por conjuntos de números y letras. Entonces se carecía de sistemas mecánicos.
      Hoy sabemos que Londres rompió, como dicen los criptoanalistas, los códigos y las claves españolas durante la I Guerra Mundial (1914-1918) gracias a penetrar clandestinamente en la Embajada española en Panamá y robar su libro de cifra. El 24 de agosto de 1918, los británicos entregaron fotocopias del mismo a la Oficina de Cifra de Estados Unidos -conocida como MI-8 o Black Chamber-, dirigida por el mítico criptógrafo Herbert O. Yardley, quien se puso inmediatamente manos a la obra. En escasas semanas y con la ayuda de una espía infiltrada como secretaria en la delegación española en Washington, a la que se bautizó con el nombre de Señorita Abbott, Yardley logró descifrar la clave -que denominó Número 74- y, a partir de entonces, los estadounidenses pudieron conocer los telegramas enviados por el presidente del Gobierno español, conde de Romanones, o su ministro de Estado (Exteriores), Eduardo Dato-. Algunos de ellos pueden hoy consultarse en las carpetas almacenadas en los Archivos Nacionales de Estados Unidos en Maryland.
      Conscientes o no de estas debilidades, el Gobierno de la República hizo gestiones para adquirir en Europa las más modernas máquinas de cifra y mejorar la seguridad de sus comunicaciones. En 1931, el embajador en Berlín recibió una oferta para adquirir máquinas Enigma, modelo A, a un precio unitario de 600 marcos (unos 1.000 euros actuales). Sin embargo, se desechó esta opción y se optó por comprar tres máquinas tipo Kryha por 1.000 marcos cada unidad -una para el Ministerio de Estado, otra para la Embajada en Berlín y una de reserva-, que al final fueron del modelo de bolsillo Liliput. Tres años después, en 1934, el Ministerio de Estado autorizó otra compra, esta vez a través del consulado en Copenhague, de dos aparatos más por 414 pesetas.
      El levantamiento del 18 de julio representó un gran reto en el campo de las comunicaciones. Sus principales líderes -Mola, Franco, Queipo de Llano- necesitaban desesperadamente intercambiar información sobre su situación y previsiones a través de la radiotelegrafía, al no estar conectadas sus zonas de operaciones. El problema radicaba en que ninguno de ellos podía utilizar los códigos y claves que tenían en servicio. Era imprescindible improvisar mecanismos mucho más seguros que los anteriores para que no pudieran ser leídos por los republicanos. Las primeras semanas fueron de confusión y precariedad, hasta el extremo de utilizarse incluso diccionarios impresos comerciales para generar los mensajes cifrados. Confirmada la necesidad de prepararse para una larga contienda, ambos bandos pusieron énfasis en la normalización de las cuestiones de cifra. Aun así no fue algo fácil, y el desconcierto llegó hasta tal extremo, que durante los primeros ocho meses de Guerra Civil, las dos marinas -la nacionalista y la republicana- usaron los mismos códigos (basados en el código Perea), aunque con algunas variaciones.
      El punto de inflexión en el bando nacionalista se produce en noviembre de 1936. Las tropas de Franco habían tomado Badajoz y ampliado su ocupación en el norte, pero quedaron detenidas en Madrid. El generalísimo asumió que la guerra requería de ofensivas coordinadas en distintos frentes y una dirección centralizada. Por ello solicitó a Alemania la venta de 10 máquinas Enigma, que llegaron rápidamente para ser distribuidas: ocho entre las máximas autoridades militares y dos para los representantes nacionalistas en Berlín y Roma "para su inteligencia" con el Gobierno de Burgos. Una de las unidades se quedó en el Gabinete de Cifra del Cuartel General del Generalísimo; otra, en la Secretaría General de Estado, y el resto fueron enviadas con extremas medidas de seguridad a las principales unidades militares (Ejército del Norte, jefe de las fuerzas militares de Marruecos, Ejército del Sur, Cuerpo del Ejército de Galicia, Comandancia General de Baleares, etcétera). Algunas de estas primeras máquinas forman parte del lote descubierto en el Estado Mayor del Ejército de Tierra, y tienen como números de serie K-203, K204, K-205, K-206. K-207. K-208, A-1232, A-1233, A-1234, y A-1235.
      Hitler ya había decidido entonces su firme apoyo a Franco, pero en este campo de la criptografía no fue tan generoso como en otros y no envió a España sus modelos más avanzados. Al contrario que con los carros de combate o los cazas, Berlín vendió a los nacionalistas el modelo comercial de la Enigma, muy inferior a los usados poco después por la Wehrmacht, la Abwehr y las SS. El Alto Mando Alemán era consciente del riego que corría si alguna de las máquinas caía en manos de británicos o soviéticos y, probablemente, no tenía demasiada confianza en los españoles, pues cualquier descuido dejaría esta arma secreta al descubierto.
      La máquina Enigma fue creación de Hugo Alexander Koch, un ingeniero holandés que la patentó en 1920, pero que, por problemas económicos, tuvo que venderla a Arthur Scherbius y a Richard Ritter, quien a su vez se asociaron con el berlinés Willie Korn para crear la empresa Enigma Chiffiermaschinen AG. La primera versión A, orientada para asegurar las comunicaciones empresariales, se presentó en Berna en 1923. A pesar de su poco éxito, fabricaron tres modelos más comerciales (B, C, y D) antes de poner las miras en las Fuerzas Armadas y el Gobierno alemán. La primera en adoptarlo para cifrar sus comunicaciones fue la Kriegsmarine en 1926. Dos años después lo hizo el Ejército de Tierra, y a partir de 1935, el del Aire, la Gestapo, las SS y todas las organizaciones públicas alemanas, incluido su servicio secreto y de inteligencia. El Ejército alemán llegó a contar con más de 30.000 en funcionamiento, aunque se calcula que se llegaron a fabricar más de 200.000 unidades de todos los modelos.
      La versión militar de la Enigma se distingue de la comercial por disponer de panel de conexiones y, en algunos casos, de un rotor más. Era considerado como un invento genial porque creaba para cada mensaje su propia clave, por lo que algunos opinaban que era el cifrador ideal, al considerarse imprevisible e indescifrable. Hay que recordar que entonces no existían ordenadores y todo el cálculo de posibilidades tenía que hacerse a mano. Los alemanes introdujeron durante la guerra innumerables modificaciones, lo que impidió que Moscú lograra su desciframiento, aunque sí lo lograron británicos y estadounidenses.
      El modelo vendido a los españoles fue el D, es decir, el más avanzado dentro de la gama comercial y similar al que Berlín cedió a los italianos antes de que comenzara la guerra mundial, y posteriormente, a los suizos. En diciembre de 1939, los marinos italianos cedieron algunas a la Armada española para coordinar junto con Alemania el supuesto bloqueo de las costas españolas acordado por la Sociedad de Naciones.
      El cifrado con la máquina Enigma representaba un proceso largo y pesado. Requería dos operarios que debían trabajar conjuntamente: uno pulsaba las letras, operación relativamente lenta, ya que las teclas debían presionarse con mucha fuerza para girar los rotores, y otro registraba la letra cifrada, que se encendía en el panel superior de bombillas. Las máquinas comerciales como las españolas contaban con tres rotores, mientras que el modelo militar rediseñado contaba con otros sistemas añadidos. Para descifrar los mensajes enviados se usaba el mismo sistema, pero al revés.
      El encargado de recepcionar las máquinas y adiestrar a los operarios nacionales fue el comandante Antonio Sarmiento, miembro del Estado Mayor y jefe de la Oficina de Escuchas y Descifrado del Cuartel General del Generalísimo, y cuyo nombre ha sido desconocido hasta hace muy poco. En un informe redactado en Salamanca en noviembre de 1936 y guardado en el EMAD, Sarmiento describe cómo usar las máquinas y explica los ajustes necesarios para el correcto cifrado de los mensajes. "Para dar una idea del grado de seguridad que se consigue con estas máquinas", afirma, "basta decir que el número de combinaciones posibles de acordar se eleva a la fabulosa cifra de 1.252.962.387.456". En este documento se menciona otra máquina más, la K-202, que algunos afirman fue la usada por el Gabinete de Cifra del Cuartel General de Franco.
      No hay fotos de operarios utilizándola, ni documentación alguna sobre los mensajes que se cifraron, pero está claro que fueron usadas para las comunicaciones más sensibles entre Franco y sus generales más significativos. También está probado que el Generalísimo la llevaba cuando se trasladaba al frente en su puesto de mando móvil Terminus y siempre la mantuvo muy cerca. Su funcionamiento fue tan satisfactorio -los republicanos nunca pudieron des-cifrarla- que, en enero de 1937, coincidiendo con la toma de Málaga por el cuerpo expedicionario italiano y la ofensiva nacionalista sobre Jarama, el Gobierno de Burgos adquirió 10 unidades más del mismo modelo (de la K-287 a K-294, más las K-225 y K-226).
      Josep Ramón Soler Fuensanta, uno de los mayores conocedores de temas criptográficos españoles y autor de un reciente libro sobre el tema en unión de Francisco Javier López-Brea Espiau, afirma, asimismo, que la Legión Cóndor, la fuerza aérea enviada por Hitler a España, utilizó para sus comunicaciones máquinas Enigma del modelo comercial, y no las militares que usaron durante la II Guerra Mundial. Hay constancia de que el Grupo Imker, el componente terrestre de la Legión, manejó cinco máquinas Enigma que facturó a España a un coste de 617 marcos, o su equivalente de 2.122,48 pesetas, y 22 Enigma para el Ejército a un coste unitario de 525 marcos alemanes. Al ser facturadas por Berlín se supone que se quedaron en España tras abandonar las tropas alemanas nuestro territorio en 1939.
      El caso más curioso relacionado con estas máquinas durante la contienda civil española se refiere a la desaparición de una de ellas, la número K-203, adquirida dentro del primer lote y asignada en un principio a la Secretaría General de Estado. Poco después se decide que tiene que ser enviada a Roma. Se acordó remitirla a finales de noviembre o a principios de diciembre de 1936 y en dos envíos distintos, por un lado, la máquina, y por otro, el manual de funcionamiento. Sin embargo, en diciembre de 1937 se echa en falta que la delegación continúe utilizando sólo claves y libros de códigos y nunca haya enviado telegramas con cifrado mecánico. Al final se decidió dar carpetazo al asunto.
      El número exacto de Enigmas españolas continúa siendo una incógnita. El criterio más extendido es que se adquirió aproximadamente medio centenar, aunque lo más probable es que hayan sobrevivido cerca de 30, algunas incluso en manos privadas. Las investigaciones de EL PAÍS aseguran que, además de las 26 localizadas en el Cuartel General del Ejército -algunas de las cuales han sido ya distribuidas por diversos museos militares regionales y pronto serán accesibles al público-, existe más de una docena en lo que hoy es el Estado Mayor Conjunto (EMAD) y en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Se supone, incluso, que la Armada pueda custodiar varias más.
      Es una incógnita hasta cuándo las máquinas Enigma estuvieron en servicio en España. Según algunas fuentes, fueron retiradas a comienzos de la década de los cincuenta. A partir de entonces fueron recogidas y abandonadas en una buhardilla del Palacio de Buenavista, hasta que hace unos meses, haciendo un inventario, alguien descubrió esas cajas de madera y decidió conservarlas.
      Rafael Moreno Izquierdo es profesor de Periodismo en la Universidad Complutense
       


      #326 De: Soy yo <caraquemada@...>
      Fecha: Sáb, 11 de Oct, 2008 11:19 am
      Asunto: Hallan una fosa común con restos de doce maestros leoneses asesinados
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      Hallan una fosa común con restos de doce maestros leoneses asesinados

      Todo apunta a que formaban parte de un grupo de personas que se presentaron a unas pruebas de oposición de Magisterio que se llevaron a cabo en León

      EFE   11-10-2008

      La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Zamora localizó ayer una fosa común en la localidad zamorana de Faramontanos de Tábara, en la que han hallado restos que al parecer corresponden a doce maestros leoneses asesinados en el verano de 1936.

       

      Los restos mortales de la fosa pertenecen a seis hombres y seis mujeres jóvenes que podrían formar parte de un grupo de maestros asesinados que procedían de la localidad leonesa de Valderas, según han informado fuentes de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.
      Aunque aún no se conoce la identidad de las personas encontradas en la fosa común, todo apunta a que formaban parte de un grupo de personas que se presentaron a unas pruebas de oposición de Magisterio que se llevaron a cabo en León entre los días 14 y 16 de julio de 1936.
      Las labores de exhumación de los cadáveres está previsto que se desarrollen al menos hasta el próximo 14 de octubre.


      #325 De: Soy yo <caraquemada@...>
      Fecha: Jue, 9 de Oct, 2008 12:02 pm
      Asunto: ENLACES WEB RELACIONADAS GCE Y MH
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      Archivos Oficiales

      Archivo General de la Guerra Civil española (Salamanaca)
      http://www.cultura.mecd.es/archivos/MC/AGC/index.html

      Archivo General de la Administración del Estado. Alcalá de Henares (Madrid)
      http://www.mcu.es/archivos/MC/AGA/index.html

      Archivo General del Ministerio de Asuntos Exteriores (Madrid)
      http://edit.mae.es/es/MenuPpal/Actualidad/Documentacion/

      Archivo Histórico Nacional (Madrid)
      http://www.mcu.es/archivos/MC/AHN/index.html

      Archivo-Biblioteca de la Presidencia del Gobierno (Madrid)
      http://www.mpr.es

      Archivos Militares
      http://www.ejercito.mde.es/ihycm/archivo/archivos.html

      Memoria Histórica en Extremadura
      http://www.unex.es/historiaex

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      Asociación para la Recuperación de la Memoria de Cuenca
      http://www.armhcuenca.org

      Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de la II República, Guerra y Posguerra Civil Española en Coria del Río
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      Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Bollulos Par del Condado
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      Submarino C-3
      http://www.geocities.com/submarinoc3

      Amigos de los Caídos por la Libertad (Murcia 1939-1945)
      http://murcia1939.galeon.com/index.html

      Memòria Històrica de les Illes Ballears
      http://www.memoriadelesilles.org
      Colectivo Ecopacifista Solano - Memoria Histórica de El Viso del Alcor (Sevilla)
      http://www.colectivosolano.org/-Memoria-historica-.html

      Recuperando la Memoria Historica de Casares
      http://www.casaresenlamemoria.com

      Comisión cívica de Alicante para la recuperación de la Memoria Histórica
      http://www.memoriadealicante.org

      Centre d'Estudis sobre les Èpoques Franquista i Democràtica
      http://www.cefid.uab.es/
      Associació Cultural Helios Gómez
      http://www.heliosgomez.org
      Grup per la Recerca de la Memòria Històrica de Castelló
      http://www.memoriacastello.cat

      Fusilados en Burriana: Los días 3 y 4 de Nobiembre de 1939 fueron fusiladas en Burriana 24 personas. La causa oficial de la muerte "Hemorragia interna".
      http://www.fusilados.org/
      Iniciativa social para homenajear a los presos políticos del franquismo condenados a trabajos forzados que construyeron, entre otras obras, el Canal de los Presos.
      http://www.memorialmerinales.org

      La Universidad de Vigo y la Diputación de Orense crean un buscador de represaliados por el franquismo en la provincia de Orense.
      http://www.depourense.es/represion/index.php
      Consejería de Justicia y Administración Pública. Junta de Andalucía - Normativa Memoria Histórica
      http://www.juntadeandalucia.es/justiciayadministracionpublica/ciudadania/memoria
      /memoria.php?contenido=normativa_memoria
      Asociación Sancho de Beurko - Elkartea
      http://sanchobeurko.atspace.com/
      GCE - La Guerra Civil en el Pais Vasco
      http://es.geocities.com/gce_euzkadi/paginas/sumario.html

      Tàrrega 1939-1961. Repressió, Exili i vida quotidiana
      http://www.tarrega1939.cat
      Asociación sociocultural para la preservación de la cultura rural y el desarrollo social/económico de las comarcas de Montaña
      http://www.lagavillaverde.org
      Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica d'A Coruña
      http://www.memoriadacoruna.com
      Asociación de Ex-presos y Represaliados Políticos Antifranquistas
      http://www.asocexpresospoliticos.org/index202.html

      Todos los Rostros. Lugar de la memoria visual de los prisioneros y presos republicanos y antifranquistas, construido como homenaje a todos los represaliados por el fascismo y franquismo en la España de la guerra civil y postguerra
      http://todoslosrostros.blogspot.com/
      Enforced Disappearances Information Exchange Center
      http://www.ediec.org/

      Proyecto Liberados del Olvido. Memorial sobre la guerra civil y el franquismo en Aragón
      http://www.liberadosdelolvido.org
      Desaparecidos / represaliados
      Todos los Nombres de Asturias
      http://www.todoslosnombres.es
      Tots el noms (El Penedès, 1931-1938)
      http://www.totselsnoms.org

      La fossa militar del cementiri de Manresa
      http://www.guiamanresa.com/fossa

      Prisión de Valdenoceda
      http://prisionvaldenoceda.galeon.com

      Desaparecidos y víctimas del franquismo
      http://www.desaparecidos.org/spain/impuescorial.html

      Fosa común de Oviedo
      http://www.fosacomun.com

      Víctimas de la Guerra Civil en La Segarra
      http://www.mailxxi.com/guerracivil
      Málaga 1937. Huida por la carretera de Málaga a Almería
      http://www.malaga1937.es
      El principal objetivo de este proyecto es ayudar a difundir la realidad de los trabajos forzados durante la guerra civil y el franquismo. Al mismo tiempo, se pretende dar un homenaje y reconocimiento social a quienes sufrieron este castigo por enfrentarse al fascismo, defendiendo la II República y modelos sociales más libres y justos.
      http://www.esclavitudbajoelfranquismo.org/

      Relato sobre los años 1923-1958 Mi memoria historica - José Picado Maldonado
      http://www.joseyrafaela.com/

      Sitio dedicado a los voluntarios cubanos que combatieron del lado de la República española durante la guerra civil
      http://cubanosenlaguerracivil.blogspot.com/
      Historiadores
      Luis M. Sánchez Tostado, especialista en la Guerra Civil en la provincia de Jaén.
      http://www.laguerracivilenjaen.com/

      Francisco Sánchez Montoya, investigador especialista en la represión en Ceuta y el Norte de Africa.
      http://www.edicioneslibrosdeceuta.es/

      Xosé Manuel Suárez Martínez, historiador especialista en la Guerra y Represión en Galicia.
      http://www.terra.es/personal/suarxm/homecastelan.htm
      Grupo de investigación. Estudios del tiempo presente
      http://historiadeltiempopresente.com/

      Lidia Bocanegra Barbecho. Doctora en Historia contemporánea
      http://www.lbocanegra.eu
      Grupo de Estudios sobre la Historia Contemporánea de Extremadura
      http://gehcex.freehostia.com/
      Revistas de Historia
      Tiempo de Historia
      http://www.tiempodehistoria.com

      Revista Ruedo Ibérico
      http://www.ruedoiberico.org/intro/

      Revista de Historia Contemporánea Fundada por Ángel Martínez de Velasco Farinós
      http://hispanianova.rediris.es/

      El Sueño Igualitario - Memoria en campo abierto Boletín del Coloquio "El republicanismo en la historia de Teruel"
      http://www.elmasino.com/cazarabet/esi/

      Historia Actual Online - Asociación de Historia Actual.


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