Por esta si que no paso. :-/
> pensar que el potenciar el uso de los transportes públicos...
Transporte público = MIERDA. CACA de la vaca. Pedo de camello. **PRRTTZZZ**
Tengo el coche en el taller, y no me queda más remedio que *chuparme* a eso de
las 8 de la mañana el puto
metro y el puto autobus.
Te levantas con las legañas pegadas. Te duchas, desayunas algo a toda hostia, y
te vas zumbando... para
llegar al metro seis minutos después y descubrir que se te acaba de escapar un
puto tren en el ramal 11 (Pan
Bendito, bonito barrio el mio). Bueno, no pasa nada, en 4 minutos llega otro;
pero si lo se, cojones,
desayuno un cruasan o una madalena...
Llego al trasbordo de Plaza Elíptica, y me dirijo al andén dirección Avda.
America. Una puñetera marabunta
me sigue. El andén está practicable, que sorpresa. Me pongo donde más o menos se
que cae la puerta. Llega el
metro a los dos minutos. Ni por esas. Las viejas empujan y te dan hasta patadas
por pillar el único sitio
del vagón. Suspiro, y me agarro a la barra, que está calentorra de haberla
cogido antes alguien que seguro
ha cagado y no se ha lavado las manos.
Llegamos a una estación conflictiva, por la conexión con Renfe: Mendez Alvaro.
Una nueva marabunta ocupa
hasta los intersticios atómicos del vagón. El ayuntamiento tiene razon, vas
volando en metro, porque si
levantas los pies del suelo te quedas en vilo de la presión lateral ejercida por
los sufridos transportados.
Ya se empiezan a oir las quejas "Joder, que no cabe nadie mas! ... Esperen al
siguiente!... Capullo!... Mi
pie, mi pie!"
A la siguiente estación (Pacífico), el cerdo de turno (nunca falla), esa especie
que desconoce el concepto
de ducha mañanera (y el desodorante es ciencia ficción para ellos) se coloca a
mi lado. Me va a tocar oler a
sobaquina todo el puto camino. Pero vamos, nada nuevo. Gracias a dios, mi metro
ochenta y uno me permite
estirar el cuello hacia arriba para captar algo de aire puro. Pobrecilla la
chiquilla de metro sesenta
escaso a la que le ha tocado el otro sobaco del cerdo matutino. Pero bastante
tiene con aguantar al viejo
baboso que se pega todo lo posible para tocarla el culo con el dorso de la mano.
Será hijoputa.
Seguimos apretujados como sardinas en lata hasta llegar a Sáinz de Baranda. El
volquete descarga, y la marea
te arrastra fuera del vagón. Aunque no quieras. Qué remedio. Te vuelves a subir,
al menos ahora puedes
separarte unos centímetros del cerdo. Y la metrosesenta ya puede dejar de sentir
una mano calentorra en su
trasero, yendo a la otra punta del vagón para evitar al cabrón del viejo.
Llegamos a Avda. América, y una nueva marea salimos del tren. El colapso en la
parte baja de las escaleras
mecánicas es monumental, en los tres tramos. Se monta un pollo de cojones. El
imbécil de turno se pone a la
izquierda y no se mueve, y encima dice el gilipollas "Esto no es para subir
andando". Evidentemente, la
gente, que como buenos españoles, vamos con la hora pegada al culo, se caga en
su puta madre. Los gritos de
capullo y maleducado no se hacen esperar. El tío pasa.
Por fin pasamos las escalera mecánicas, y llegamos al intercambiador. Voy a la
parada del 115... bueno,
mejor dicho, no voy, porque la cola llega hasta las escaleras mecánicas y más
allá. Más de cien personas
encoladas esperando su turno. Llega el primer bus. Se montan casi todas, unas
pocas se apartan a un lado
porque no les apetece ir de pie, y cuando llega tu turno, el interventor te
cierra la puerta en las narices
(lógico, dentro van más apretaos que'l paquete de un heavy...). Llega el
siguiente bus, con algún minuto de
retraso extra, para variar. Y los comodones que estaban a un lado, encima se
quejan de que subas primero.
!Coño, señora, pero no ha visto que me han cerrado la puerta en las narices!
!Suba delante si quiere, joder,
que parece que se va a quedar fuera! Y luego la vieja de mierda pilla sitio pero
sigue quejándose. Es que
hay que ser gilipollas. Evidentemente, los chavales del instituto se descojonan
de la vieja. Bueno, un
momento de relax...
En mi parada, desciendo a empujones, para andar otros seis minutos hasta el
curre, cagándome en todo y
rezando a dios (y eso que soy ateo y anticlerical, pero oye, cuando hay
necesidad hay necesidad...) para que
me devuelvan el coche cuanto antes. Llego diez minutos tarde a mi reunión tras
una hora y cuarto de trayecto
por las procelosas rutas de la EMT y el Metropolitano de Madrid.
Que le den por culo al transporte público. Puta mierda. Manzano, que te den.
Prefiero chuparme una hora de
atasco, sentado y escuchando mi radio o mi música, a pasar otra vez por la
antesala del infierno, con los
hijoputas que se dedican a tocar el culo a las muchachas de quince, de los
macarras apestosos que no saben
que el mal olor y los pinchos en la chupa *molestan* al prójimo, sobre todo
cuando estás sometido a una
presión de quince atmósferas (o lo que es peor, lo saben y les suda la polla),
de los carteristas (estos por
lo menos te la cuelan y no te enteras, que detalle), y toda esa fauna española
que habría que pasar por el
patíbulo. Bendito transporte público. "Vuela".
Ahí queda eso. Ciao,
- Enrique Garrido