ZZZZZZZZzzzzzzzzzzzZZZZZZZZZZZZZZzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzZZZZZZZz
zzzzzzz.... -_- ZZZZZzzzzzzzzzzzZZZZZzzzzzzzzzzzzzzzzzzZzzzzzzzzz
Pash!.
PD. Por lo menos firma los panfletines, so cobarde pecador ;)
--- En LaTaberna@yahoogroups.com, "Fray Fanatic" <frayfanatic@m...>
escribió:
> Un año más los Premios Goya se han visto afectados por la dinámica
impresa por los sectores mas "progres" de la Academia del Cine. No
han ganado las mejores películas, ni siquiera las
más "comprometidas", ha ganado un cine intimista y presuntamente de
denuncia, de discreta calidad y mediocre factura. Ni "Mi Vida sin
mi", ni "Te doy mis ojos" son películas que pasarán a la historia
del cine español. Ya va siendo hora de que el cine español se
desembarace de lo que constituye su primer obstáculo, que no es
la "libertad de expresión", sino el control "progre" sobre sus
mecanismos de creación.
>
>
> LA MARGINACION DE SOLDADOS DE SALAMINA
>
>
>
> Es incomprensible que la película seleccionada para ir a los
Oscars (y que desgraciadamente no fue apreciada por la Academia del
Cine de Hollywood, lo cual, por lo demás, supone un valor
añadido...), apenas mereciera un premio en España. Goya a la mejor
fotografía para "Soldados de Salamina". Lo merecía y además con
mucho. Con escenas particularmente estremecedoras, con tomas de una
calidad difícilmente igualables en el cine español. Al nivel del
mejor cine mundial. Pero poco, este único Goya -de consolación- ha
sido poco, muy poco, apenas nada en relación a lo que merecía la
opera prima de David Trueba.
>
>
>
> Perfectamente hubiera podido acaparar los Goya más importantes y
ningún espectador habría mostrado disconformidad; pero no ha sido
posible. Y es que un cine español, dominado por el sector progre,
jamás podría asumir una película como "Soldados de Salamina". Le
mitología oficial y la doctrina aceptada en el sector progre
es: "¿crímenes en la guerra civil? Sólo lo cometieron los
franquistas".
>
>
>
> El problema de "Soldados de Salamina" es que es una película que
pide a gritos la superación del trauma de la guerra civil...
precisamente, cuando un sector de la Academia del Cine pide a gritos
seguir culpabilizando solo a un sector, considerando al otro -la
República- como angelical. Y el mundo no es blanco, ni negro, hay
gamas de grises. En este momento, una España que mira al futuro con
angustia, tiene necesidad de superar lo que fue la gran tragedia del
siglo XX: la guerra civil.
>
>
>
> La Academia del Cine, olvida que el verdadero protagonista
de "Soldados de Salamina" no es Rafael Sánchez Mazas, sino el
anarquista que lo salva... y que quiere olvidar. Olvidar. No quiere
seguir odiando. No ha renunciado ni a sus ideas, ni a su estilo de
vida, ni a los ideales de su juventud... pero no quiere odiar más.
No quiere recordar más aquello que fue una tragedia entre hermanos.
No quiso en su momento matar a alguien que no tenía por qué matar...
Alguien que era "un fascista". Por que los "progres" esperan de
sus "ídolos" que sean bestias sedientas de sangre, redimidas por
la "justeza" de sus acciones criminales: como los que fusilaron y
apalearon los cadáveres de Musolini y Clara Petacci en Piaza del
Duomo y luego los colgaron del gancho de una carnicería... Para
los "progres" de izquierda, un anarquista que no asesina a un
fascista, no es un mito, es alguien que hay que olvidar no sea que
la sociedad española recobre el sentido común.
>
>
>
> Por lo demás la interpretación de todo el cuadro de actores
de "Soldados de Salamina" hubiera merecido todos los premios de
interpretación. El guión estaba perfectamente adaptado sobre una
novela de mucho mayor calado que aquella otra sobre la que la buena
de Isabel Coixet adaptó "Mi vida sin mi"... ¿Y que decir de la banda
sonora que recupera un pasodoble clásico, "Suspiros de España"
adaptado perfectamente? Triste que Joan Dalmau (el viejo anarquista
de "Soldados de Salamina") no recibiera el premio al mejor actor de
reparto, si bien su pupilo Eduard Fernández, quien si lo recibió, se
encargó de recordar a este gran actor.
>
>
>
> Pero es que, además, "Soldados de Salamina" de David Trueba
introduce algunos elementos nuevos en el proceso de creación
cinematográfico. El hecho de introducir entrevistas auténticas que
sitúan la creación a medio camino entre el film de creación y el
cine documental, demuestran una audacia creativa que no abunda. Sin
olvidar que los efectos especiales estaban al nivel de "Salvad al
soldado Ryan" y, desde luego, superaban lo mejor de "Mortadelo y
Filemón".
>
>
>
> Pero, ¿cómo iba la Academia del Cine, cautiva y desarmada, por el
ejército de "progres" permitir que se premiara a un film que hubiera
reavivado la polémica sobre los crímenes del bando republicano en
los días de la guerra civil?
>
>
>
> QUEDA MUCHO POR APRENDER
>
>
>
> Cuando se repasan las películas que han "triunfado" en los Goya se
percibe algo dramático: "Te doy mis ojos" y "Mi vida sin mi" han
acaparado 9 Goyas... pero mucho menos público del que
correspondería. Eso indica desfase entre la opinión de la Academia y
la opinión de los espectadores. Con todas sus deficiencias en el
guión, "Mortadelo y Filemón" ha alcanzado un éxito mucho menor al
que su rango de "película más taquillera" hubiera hecho esperar. El
film-disparate de los hermanos Fesser tenía dos virtudes: descojono
total y efectos especiales. En la oscuridad de la sala de cine el
espectador se aísla de los problemas que tiene en el exterior,
dentro del cine "todo es hermoso", cuando fuera del cine "hace
frío". Cuando la sala se convierte en la prolongación de los
problemas del exterior... lo único que se logra es amargarle su
tiempo de ocio.
>
>
>
> Y esto nos sitúa ante un problema: el cine progre español no ha
entendido cuáles son los códigos de comunicación del cine a
principios del siglo XXI. Por que, en definitiva, los progres de hoy
era gente que se situaba en "vanguardia" hace treinta años. Hoy son
arcaísmo que impiden precisamente el desarrollo de la industria
española (y europea) del cine.
>
>
>
> Esto en lo que se refiere a los directores. Pero los actores
también tienen su parte de culpa en la situación del cine español.
El cine es glamour. El papel del actor no termina con el rodaje:
¡que siga el espectáculo! ¡El espectáculo debe continuar!... El
actor debe seguir representando su papel en sus apariciones públicas
como profesional. Y una de ellas, es la entrega de los Goya. Salvo
en genial Eduard Sánchez, Goya al mejor actor de reparto, el resto
de agradecimientos de actores y directores premiados fue de una
sosez y endeblez irremediables. Actores de cine que evidencian ante
un escenario con 700 personas, que jamás han actuado en público,
actrices más próximas a marujas lloronas que a stars cuando recogen
un premio (que, en general, no merecen), directoras maduritas que ya
no tienen derecho al azoramiento quinceañero cuando les dan un
diploma a la mejor redacción en BUP, etc. El cine español carece de
glamour y cuando lo busca (en "Carmen", por ejemplo) falla la actriz
que ha decidido ser poco más que un escote prolongado y que
probablemente el papel le iba demasiado grande.
>
>
>
> El drama radica en que, ausente el glamour, el cine español que
triunfa se ha decantado por la vertiente casposa: probablemente
Santiago Segura tenga talento suficiente para evitar caer en
nuevos "Torrentes" y los Fesser pueden hacer un cine muy superior al
de Mel Brooks, por poner un ejemplo. No es necesario ser casposo
para triunfar. Ya han pinchado demasiadas
películas "casposillas". "Año Mariano" cerró una etapa y, el mal
montaje, la nula dirección, el desenlace desmadrado, propio de
quienes están demasiado habituados a realizar el trabajo con el
porro encajado entre las mandíbulas, indicó como ya no pueden
hacerse las cosas. Aunque fugazmente hagan sonreír, más por el
mérito de algún actor que por el del producto en sí.
>
>
>
> COMICOS QUE SE CREEN REDENTORES
>
>
>
> Albert Boadella es, probablemente, el último cómico de una saga de
cómicos que hunden sus raíces en el viejo teatro clásico. El cómico
asume un papel que no es el suyo, se pone una máscara para ocultar
su realidad personal y su función es formar, entretener y divertir.
Boadella lo ha dicho muchas veces y lo dice con la autoridad de
quien conoce su oficio. El cómico no es un tipo grave y sombrío que
pontifica desde el púlpito de los Goya, el tipo amargado por "la
derecha", el cómico no tiene por qué ser un llorón progre que cree
que su obligación es "concienciar a las masas". Debería ser, por el
contrario, alguien que estimula la capacidad crítica, que representa
papeles que suponen valores y arquetipos universales. El cómico es
un educador de la sociedad desde su profesión.
>
>
>
> El hecho de que en el teatro clásico actuaran con máscara y
coturnos (calzado que les alzaba) implicaba que lo que el cómico
opinaba fuera del teatro era otra cosa y le competía sólo a él.
Sobre las tablas estaba obligado a representar un papel. Era alguien
en la medida en que asumía un arquetipo. Fuera del teatro no era
nadie con autoridad particular sobre nada ni sobre nadie. Un tipo
cualquiera, nada más, cuyo trabajo era tan digno como el del
carpintero o el ingeniero pero carecía de la virtud de la
infalibilidad papal.
>
>
>
> Esto lo han olvidado nuestros "cómicos" que viven todavía la
resaca del período en el que Santiago Carrillo se sacó de la manga
ese tópico de "la alianza de las fuerzas del trabajo y de la
cultura". Los Víctor Manuel, los Ana Belén, los Juan Diego, etc,
optaron por el Partido Comunista (lo que se llevaba en la época; por
que Víctor Manuel, no dudó en cantar a Franco unos años antes...) y
eso introdujo una dinámica "progresista" entre el gremio de actores.
De eso queda poco y lo poco que queda está apalancado en la Academia
del Cine.
>
>
>
> De ahí que la Academia del cine haya premiado en esta edición de
los Goya a una película irrelevante en todos los sentidos, que ni es
espectáculo, ni entretiene, ni tiene desenlace sorprendente, ni esta
particularmente bien interpretada. Es, simplemente, mediocre. Habría
que preocuparse muy mucho si "Te doy los ojos", fuera la mejor
película del cine español en el 2003... eso indicaría que el cine
español es invendible, infumable y aburrido. La miseria de la
violencia de género es condenada por toda la sociedad... pero,
precisamente por eso, no es apta para convertirse en espectáculo de
entretenimiento y ocio.
>
>
>
> Dudamos, igualmente, que Luis Tosar y Laia Marull sean los mejores
actores de la temporada. Por que, en este terreno, "Mejor actor"
y "Mejor Actriz", probablemente, también, una Academia atenta a los
valores intrínsecos de interpretación, deberían de haber dado los
premios a los protagonistas principales de "Soldados de Salamina"...
Dado que el año pasado Tosar cumplió los mínimos de "progre
protestón", volvió a subirse al escenario de los Goya. Puestos a
protestar.
>
>
>
> LOS TRES OBJETIVOS DE MERCEDES SAMPIETRO
>
>
>
> No es la libertad de expresión lo que está en juego... es la
calidad del cine español y el sentido común.
>
>
>
> Cuando Mercedes Sampietro definió los tres objetivos de la
Academia cayó en la trampa impuesta por el sector más progre: hacer
de la "libertad de expresión" el eje central del discurso. En este
momento no hay absolutamente nadie razonable que juzgue que la
libertad de expresión está en peligro en España. Nadie,
salvo "creadores" huérfanos de público que se creen discriminados
por que no reciben las subvenciones que consideran básicas para
poder seguir con sus mediocridades.
>
>
>
> En realidad, la libertad de expresión, como el valor al soldado,
se le supone. Sobraba esa referencia de la Sampietro como hubiera
sobrado una referencia a la libertad de información o a la libertad
de voto... eso ya hace años que está reconocido y asumido por la
sociedad española. Lo que ocurre, es que los "progres" no conciben
que sus obras de "concienciación social", no merezcan más
subvenciones. Creen que la culpa es de la "derecha". No: la culpa es
de su propia mediocridad, su propia falta de ideas, su propia
amargura interior, su incapacidad para promover el cine-espectáculo
capaz de atraer masas, su escasa pericia para mover la cámara (de
ahí los planos fijos, casi teatrales, de buena parte del cine
español).
>
>
>
> Lo que hace falta es insistir en los otros dos puntos enunciados
por la Sampietro: Trabajo y público... que en el fondo son un único
punto: el "público" vendrá cuando el "trabajo" satisfaga sus
aspiraciones. Es decir, habrá público cuando en lugar de dramas
sociales, argumentos intimistas y apelaciones al sentimentalismo, lo
que fabrique la industria española del cine sea espectáculo visual,
emoción, intriga, acción, valores, aventura, misterio, etc.
>
>
>
> El problema de los mentecatos del sector "progre" de la Academia
del Cine (mucho más exclusivista, selectivo y cerrado que el
sector "gay" y, desde luego, de todas las familias que componen la
institución, el menos preparado para hacer cine exportable y cine
espectáculo) es que no saben hacer otra cosa que lo que hacen: cine
de los amigos, para los amigos, cine intimista para el círculo
íntimo, cine de denuncia para lo que no cuesta trabajo denunciar por
que hay unanimidad, cine pobretón llegado de huérfanos culturales de
una izquierda progre que no se ha enterado que la cultura circula
por otras autopistas.
>
>
>
> LA PELOTA VASCA, EL PANFLETO CONTRA LA VERDAD
>
>
>
> "La pelota vasca" ha sido la coartada de los "progres" para hacer
de la "libertad de expresión" el eje de su discurso. Así se alejaban
del camino más corto si querían mostrar un compromiso con la
sociedad: decir NO a ETA.
>
>
>
> Carlos Medem ha logrado, con un mediocre reportaje, acaparar el
máximo de audiencia. La Academia ha decidido no darle ninguna
mención. Faltaría más. Sin embargo, en cierto sentido, ha sido la
película triunfadora. Así como el año pasado, los "heroicos
militantes comprometidos" del cine español, saltaron al escenario de
los Goya con pegatinas de "No a la guerra" y proclamaron fáciles
soflamas antibelicistas, este año ha tocado la defensa a
la "libertad de expresión". Como si estuviera en peligro. De hecho,
la libertad de expresión corre tanto riesgo en España como la
tortilla de patatas.
>
>
>
> Pero ¿qué es un progre sin una denuncia en forma de pegatina?
Un "progre" no es más que un panfleto parlante. Así se sienten
grandes. Dime cuántas pegatinas llevas y te diré lo progre que eres.
Es posible que Medem partiera para realizar su reportaje de una base
de imparcialidad, pero, a la postre, la película coincide demasiado
exactamente con los ideales del PNV: hay violencia en el País Vasco
por que hay un hecho nacional "oprimido". Todos son malos: los
violentos de ETA y los "violentos" de la Guardia Civil. ETA practica
una violencia justificada por las "atrocidades" de la guerra civil y
las torturas de la policía española. ¿Las víctimas? Como en todo
western tiene que haber muertos. ¿La solución? El reconocimiento del
derecho a la autodeterminación. En otras palabras: Medem responde al
esquema político del PNV. Medem tiene una envidiable libertad de
expresión. Una libertad de la que no gozan los asesinados por ETA,
ni los que disienten del nacionalismo vasco. Medem ha sido
subvencionado por el gobierno vasco. Medem no llama a los asesinos
por su nombre: asesinos. Medem no trata a los asesinos de asesinos
sino que los define como "presos vascos". ¿Libertad de expresión? Ha
tenido toda la que puede darse. Ha tenido incluso libertad para
hacer un reportaje tendencioso y para que no tener ningún problema
en proyectarlo allí donde ha logrado venderlo. Probablemente hubiera
deseado más subvenciones...
>
>
>
> En este laberinto vasco, las ramas no dejan ver el bosque. No se
trata tanto de "contextualizar" el conflicto vasco, como intentan
siempre los independentistas cuando se trata de justificar a la
violencia, sino de "descontextualizar" un hecho absolutamente
reprobable -el crimen- de cualquier perspectiva política. En Europa
no es necesario matar para realizar una lucha política. Es más,
quien mata no es un militante político, es un asesino y debe ser
perseguido y encerrado, en tanto que bestia enloquecida sedienta de
sangre.
>
>
>
> El discurso del PNV que tiende a autosituarse a medio camino entre
el Estado Español y ETA es el trasfondo sobre el que se desarrolla
el reportaje de Medem. Medem, en la práctica equipara las víctimas a
los verdugos, los culpables a los inocentes, los que matan a los que
mueren (por que el que muere es que "algo ha hecho"), los agresores
con los agredidos... Eso no es precisamente resolver el conflicto
vasco, sino seguir por la senda trazada por el PNV, estratégicamente
autosituado en el punto de equidistancia entre ETA y el gobierno...
>
>
>
> Como decían los manifestantes de la Asociación de Víctimas del
Terrorismo: no es la "piel contra la piedra", sino "la pistola
contra la nuca".
>
>
>
> DENME ESPECTÁCULO, POR FAVOR. NI ME ANGUSTIEN, NI ME ABURRAN,
DIVIÉRTANME.
>
>
>
> El cine europeo tiene todavía el resabio desagradable propio de la
cultura "progre". Tras su pretensión de ser una "cultura
comprometida y de denuncia", se esconde una extrema falta de
originalidad, unas aptitudes técnicas muy limitadas, una extrema
incapacidad para la carcajada, la vida plena, el espectáculo y lo
fascinante. El cine progre debe ser un cine de "denuncia". Nada más
fácil que denunciar lo fácilmente denunciable. La violencia de
género, por ejemplo. Pero nada peor que la denuncia cuando es
parcial, limitada y tópica. La película triunfadora de los Goya,
dirigida por Iciar Bollaín, adolece de este defecto: el tópico, la
denuncia de lo que todos conocemos, sabemos y reprobamos.
>
>
>
> Lo original de abordar un tema como la violencia de género sería
alertar a la sociedad española sobre el hecho de que el gran aumento
del maltrato a la mujer se ha acelerado con la llegada masiva de
inmigrantes procedentes de países en los que la mujer es maltratada,
casi de oficio. Países árabes y andinos, fundamentalmente. Por que
los españoles no hemos vuelto bruscamente locos y en los últimos
cinco años propinemos palizas cada vez más frecuentes a nuestras
mujeres. Solamente hay un elemento nuevo que permite explicar por
que la violencia de género ha aumentado sobre nuestro suelo. Y ese
elemento es la llegada de cuatro millones de inmigrantes, de los que
uno y medio proceden de países en los que la mujer es constantemente
maltratada. Lo original hubiera sido presentar el caso mil veces
repetido de "mujer española enamorada de magrebí que contraen
matrimonio y a partir de ahí inicia un calvario", "o marido magrebí
que tras casarse con mujer española la deja plantada y se lleva al
niño a Marruecos para que sea educado en la cultura islámica"...
etc. Los profesionales de la "denuncia social" ¿se atreverán a
denunciar casos como estos cada vez más frecuentes? No desde luego
Iciar Bollaín.
>
>
>
> Pero ¿cómo Iciar Bollaín podría haber tratado con originalidad el
problema de fondo de la violencia de género introduciendo como
protagonista de ficción, por ejemplo, a una pareja de andinos en la
que el marido pasa todo el fin de semana alcoholizado y desahoga
toda su agresividad sobre su esposa, o de un marroquí procedente de
una sociedad en la que la mujer es considerada un objeto de segunda
fila al que pueden propinársele palizas como a cualquier pin-pampum?
Esto también pasa en la sociedad. Pregúntenle a las mujeres andinas.
Era mejor repetir el tópico del macho español que arremete a su
esposa, que explorar caminos nuevos. Lo fácil, lo tópico, esto es,
lo "progre", es el camino más corto entre el tópico y la realidad,
apto solo para triunfar en la Academia del Cine.
>
>
>
> La Academia del Cine ignora que resortes secretos impulsan al
espectador a acudir a un cine. Mientras siga ignorándolo, el cine
español no dejará de ser marginal en su propio país. La gente busca
espectáculo en el cine, busca emociones fuertes, busca brillantez,
glamour, sorpresa, carcajada, tensión... fundamentalmente. Todos
vivimos en sociedad, conocemos los problemas de nuestra sociedad y,
por mínima que sea nuestra cultura y educación, los europeos tenemos
muy claro lo despreciable que supone la violencia de género, por
ejemplo. Es fácil denunciar aquello sobre lo que existe acuerdo
unánime.
>
>
>
> En 2004, las características del cine que premia la Academia son:
el intimismo y la denuncia social. Y aburre. Ese cine se extinguirá
por sí mismo. Es un residuo del antiguo cine progre de "arte y
ensayo" de 1968-78, un cine que murió víctima del aburrimiento que
transmitía al espectador.
>
>
>
> Mientras Europa no se sacuda ese tipo de cine y sus "obras de
creación" sean colocadas en el lugar que les corresponde -en un
rango de mediocres producciones, interpretadas por mediocres
actores, al servicio de guiones tan pretenciosos como mediocres-, el
cine americano seguirá teniendo el favor del público. La peor de las
películas americanas registra mejores movimientos de cámara, más
dinamismo y comunicabilidad, que las mejores obras del
cine "comprometido" europeo, siempre inevitablemente lentas y
lacrimógenas. Ese cine, aburre.
>
>
>
> Ei cine español -y este es el fondo de la cuestión- no despega. No
hay bases suficientes para que un despegue se producta.
Sobran "progres" en la Academia y urge una mayor distribución de los
recursos. Esta edición de los Goya muestra que mientras la Academia
cierra el paso a los valores más prometedores -David Trueba-
recompensa a veteranas directoras especializadas en cine intimista.
Un cine que jamás podrá atraer masas, ni exportarse. Lo que la
Academia está haciendo es comprar la soga, trenzar el nudo
corredizo, arrojarla sobre el árbol, ponerse la soga al cuello,
subirse a una silla y salvar al vacío. Todo ello en forma de premios
inmerecidos, polémicas forzadas y "progres" apalancados. De ahí a ha
extinción de la industria del cine español apenas hay un paso. Y el
sector "progre" de la Academia ya hace tiempo que lo ha dado.
>
>
>
> [Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían
texto]