DOCENCIA Nº 307
Viernes 10
Noviembre 2006 (e.:v.:)
GRAN LOGIA SIMBOLICA DEL
PARAGUAY
http://www.glsp.org.py/home.html
"REVISTA DE
Para la reflexión diaria de los Muy QQ.:
HH.:
Si les parece remitan: OPINEN, critiquen, comenten a otros HH.:
"SEEK YOUR TRUTH".
Busca TU verdad.
"HACER ES
"Entre los
Individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno, es la
paz"
Benito Juarez
besomi/06
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“DE
Por:
Uriel Valls, P.·. M.·.
Si miramos cualquier diccionario o enciclopedia nos dará una definición más
bien simplista, pero que si la analizamos con detenimiento nos aclarará una
serie de principios de los que podremos partir para estudiar esta palabra desde
el punto de vista masónico, del termino Libertad; veamos una de sus acepciones:
“Estado de los ciudadanos cuyos
derechos y privilegios protege una comunidad civil organizada (libertad civil);
de los que participan de la vida pública y fiscalizan a su gobierno (libertad
política), o de los que son libres de todo lo que no se opone a las leyes ni a
las buenas costumbres (libertad individual)”.[1]
La palabra libertad proviene etimológicamente hablando, del latín libertas y
del griego eleucería, que designan la condición del hombre libre, que no es
esclavo y, por tanto, capaz de aceptar responsabilidades.
La libertad es un concepto muy elaborado dentro de la filosofía y de la
teología, sobre todo de la escolástica. Se ha entendido como:
1.
Posibilidad de elección.
2. Como acto voluntario.
3. Como espontaneidad.
4. Como indeterminación.
5. Como ausencia de interferencia o coacción.
6. Como liberación frente a algo y liberación para algo.
7. Finalmente, como realización de una necesidad.
El concepto de libertad es sumamente complejo, ya que puede referirse a
diferentes esferas de libertad: libertad personal, pública, política, social,
religiosa, moral, de expresión, de acción, de asociación. Todas estas
libertades entran dentro de una clasificación más amplia de libertad de querer
y libertad de hacer.
Cuando leemos en uno de los Landmarks de
El masón debe ser un hombre libre en el amplio sentido de la palabra, pero
sobre todo debe ser libre de mente, tener la capacidad de discernir entre el
bien y el mal, no dar por cierto algo presumiendo que por su procedencia
“tiene que ser verdadero”.
Una de las causas por las que
Antes de tomar una decisión se ha de sopesar todos los pros y los contras que
esta acarreará, pues aunque siempre estamos a tiempo de rectificar, a veces es
muy difícil restaurar el perjuicio que hayamos podido causar, bien a nosotros
mismos, bien a un tercero o bien a la colectividad, por ello es imprescindible
adquirir la capacidad de reflexionar, de meditar, de ver en lugar de mirar y,
sobre todo, de darnos cuenta de que no estamos solos, de que todo aquello que
hagamos, digamos, e incluso omitamos hacer o decir, puede causar un efecto muchas
veces difícil de prever incluso por nosotros mismos.
Es algo sabido por todos que existe el Derecho Natural, es decir, una serie de
normas de comportamiento no escritas, o escritas por Algo o Alguien, en nuestra
consciencia, que nos dice qué está bien y qué esta mal; eso nos puede servir de
base para tratar el tema de
En muchas ocasiones tomamos una decisión o ejecutamos una acción, después de
habernos auto convencido de que es la correcta con el fin de obtener un
beneficio, bien de orden moral, profesional, económico, etc., y puede darse el
caso incluso de que terminemos por convencernos “realmente" de que
la decisión que hemos tomado sea la correcta y/o adecuada en ese momento.
En el Cristianismo así como en otras muchas religiones, se dice que Dios es
omnisciente, es decir, que lo sabe, conoce y ve todo, de hecho uno de nuestros
símbolos es el Ojo dentro del Triángulo, eso nos quiere indicar que el
Verdadero Dios habita en nuestra consciencia y en todo momento
“sabe” lo que estamos pensando o queriendo hacer por lo que es
imposible ocultárselo; una vez que somos conscientes de este hecho es
prácticamente imposible actuar equivocadamente de manera involuntaria, desde
este punto de vista es como se debe contemplar a
El concepto de libertad tiene una incidencia particular en el ámbito de lo
religioso. De ahí que haya sido estudiada de manera particular dentro de la
filosofía y teología escolásticas. Se trata de conjugar la libertad del hombre
con la omnipotencia y omnisciencia de Dios. Si Dios lo puede todo, y lo ordena
todo, y lo sabe todo, ¿qué espacio de libertad queda al hombre? El libre
albedrío, del que hablaremos más tarde, como capacidad de elegir entre el bien
y el mal queda totalmente anulado por un determinismo absoluto. La libertad
queda seriamente comprometida.
El problema se aumenta y complica a la hora de pensar en el destino futuro del
hombre. El hombre no sería más que un simple ejecutor de un plan trazado de
antemano. La predestinación del hombre se impone como lógica consecuencia del
concepto de Dios.
En el mundo de las religiones se han dado distintas soluciones al problema:
· Libertad del
hombre responsable.
· Negación de la libertad frente a la acción omnipotente de Dios.
· Determinismo fatalista: el hombre nada puede hacer frente al designio eterno
de Dios sobre él.
· Aceptación del orden del mundo contingente frente a lo absoluto y a lo no
condicionado (panteísmo).[2]
No debe entenderse esta exposición en un entorno religioso, ya que como sabemos
No todos los masones veremos el término Libertad desde el mismo prisma; unos lo
haremos desde el religioso, otros desde el moral, otros desde el ético, pero a
fin de cuentas el resultado es siempre el mismo: el respeto propio, el respeto
a los demás y el respeto a la colectividad.
Esto nos trae a la memoria las tres preguntas que nos efectúan en el Gabinete
de Reflexión durante
Vamos a intentar definir donde se encuentra el límite entre Libertad y
libertinaje, así como donde termina nuestra libertad y donde empieza la del
prójimo, cosa no siempre fácil de determinar.
Ya hemos visto anteriormente lo que podemos definir por Libertad, aunque esa
palabra significa mucho más de lo que puede describirse con palabras, pues para
un masón debe ser algo semejante a un sentimiento, algo que nace del corazón o
del cerebro, según los casos particulares de cada uno; veamos ahora lo que
entendemos por libertinaje y para ello recurriremos en principio al
diccionario: “Desenfreno en la conducta. Falta de respeto a la religión o
a las leyes”.
De las dos definiciones nos quedaremos con la segunda la cual se adapta mejor a
nuestro enfoque del concepto. La sociedad, o mejor dicho, el conjunto de
individuos que la componen, deben adaptarse y acatar un conjunto de normas que
facilitan el correcto funcionamiento de la misma y que, en las democracias, han
sido dictadas o regladas por ellos mismos; se trata de las leyes civiles y
religiosas -aunque estas últimas están basadas en el Derecho Natural- y que
deben ser iguales para todos los individuos que forman una determinada
colectividad. Si este extremo lo contemplamos exclusivamente desde un prisma
laico, el único requisito es el de acatar las leyes y normas que rigen el
entorno en que nos desenvolvemos, léase sociedad, trabajo, vivienda, familia,
etc., si además lo miramos desde un punto religioso, a estas normas y leyes
deberemos añadir las particulares de la religión que libremente habremos
adoptado y que solo nos obligan a nosotros y a nuestras relaciones particulares
con los demás.
Como vemos no es tan difícil comprender el concepto de Libertad, lo
verdaderamente difícil es llevarlo a cabo, pues para ello debemos rechazar una
serie de estímulos tanto interiores como exteriores que nos
“bombardean”: envidia, codicia, avaricia, estatus social, egoísmo,
soberbia, falta de civismo y educación, respeto a los demás, etc., esos
estímulos negativos son los que un masón debe intentar pulir ya que son
precisamente esos junto con la intolerancia, el fanatismo y la incultura lo que
hace que la piedra sea bruta en lugar de cúbica. Aunque no debemos pasar por
alto que tanto a un intolerante, como a un fanático lo que le hace ser así es
la falta de respeto a la libertad de sus semejantes.
No podemos terminar esta Plancha sin hacer una breve mención a un tema
estrechamente relacionado con
También podemos definir al libre albedrío como algo aceptado por ciertas
escuelas espiritualistas en general, como una facultad consciente[3]de la
voluntad del ser humano para disponer o dirigir libremente sus actos o
elegir, de acuerdo a su grado de evolución, la acción correcta o la incorrecta,
el bien o el mal, etc.
Por todo lo dicho anteriormente, es fácil comprender por qué
Es cuanto, Sevilla Mayo 5999 V.·. L.·.