QQ:.HH:.
Les envío una interesantísima reseña publicada por el Q:.H:. Christian Gadea en su blog http://losarquitect
Espero sea de su agrado..
Fraternalmente
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Recurrí a la Biblia para buscar a los antepasados de Hiram, pero que quedé claro que el aborde a este libro es con ojos filológicos, filosóficos, simbólicos y alegóricos. Jamás se me ocurría pensar que sus textos fueron inspirados y elaborados bajo el dictado de algún dios. Ninguno de sus libros fue revelado ¿Por quién además? Esas páginas no descienden del cielo, como tampoco las fábulas persas o las sagas mesopotámicas que aparecen [i] .
El antiguo testamento no es tan antiguo como lo afirma la tradición. Yahveh no dictó nada a nadie, y menos en una escritura desconocida en esos tiempos. La Biblia que no es más que un conjunto de textos, según su propia etimología, fue compuesta en varios procesos de amalgamas de fuentes originalmente separadas, o por añadidos de fuentes originales, realizados por varias o numerosas manos, quizá durante un largo periodo, pero no es preocupación de este autor la datación de la misma.
Hechas estas aclaraciones, vamos a las primeras páginas del libro Génesis para buscar la tradición cainita de la que el maestro Hiram es descendiente.
Los descendientes de la Luz
Es poco conocida la filiación directa de los masones a su propia tradición. Algunos conocen su origen cainita y la figura de Tubalcain sin que sin embargo puedan fijar con claridad esta genealogía espiritual supracósmica y por lo tanto no humana. En efecto Caín no es hijo como Abel de Adán y Eva, sino del mensajero de la Luz. Veamos que nos dice la Biblia: "Conoció el hombre a Eva, su mujer, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: He adquirido un varón con el favor de Yahveh" [ii] .
Así Abel hijo de la pareja humana es fruto de la tierra, mientas que Caín es un ser espiritual nacido de la Luz, engendrado por los efluvios celestes y sin padre terrenal conocido. Como queda claramente, la generación de Abel, que se corresponde por otra parte con el nomadismo, el pastoreo, es distinta a la de Caín que se vincula con el espacio, la agricultura, el uso del intelecto de manera práctica en el sentido del dominio de la naturaleza, en especial en lo que toca al arte y la ciencia de la construcción [iii] . Bajo este aspecto, Caín es un hijo "contranatural" a la "naturalidad" propia de la especie representada por Abel.
Debemos entender claramente que estamos haciendo una comparación metafórica entre la generación de dogmáticos y los racionalistas; la primera representada en Abel y sus oraciones y la segunda en Caín y sus trabajos. Como leemos, desde el comienzo de los tiempos y con el nacimiento de las religiones del libro, el conocimiento era reservado a Dios, y el hombre al usurparlo reniega de su estado de criatura y se coloca en estado de rebelión [iv] .
Al monoteísmo, fuera de los usos prácticos, no le agrada mucho el trabajo racional de los científicos y lo podemos constatar al ser sus caminos determinados por la fe, encaminados por la no deliberación y los dogmas. En cambio, el hombre al comer del "árbol prohibido" despierta su conciencia y facultad de pensar para distinguir el bien del mal, transitando un camino reconocido por la razón y determinado por el pensamiento, el diálogo y el trabajo.
Con los cainitas se asocian otras tradiciones que tienen el mismo propósito, como la de Prometeo [v], la rebelión de los Titanes y según conoceremos más adelante, todos ellos enseñaron al hombre conocimientos tan diversos como nuevos, pero susceptibles de causar su perdición.
Retomemos la genealogía siguiendo la tradición hebrea. Samael [vi], el espíritu de la Luz, es el antecedente de una gran dinastía que, como veremos, se reproduce en paralelo a las genealogías de los hombres comunes. Sin embargo, este espíritu de la Luz siempre ha sido odiado por estos últimos que sin poder comprenderlo se han vuelto contra él de modo radical, al punto que en el Corán se lo equipara con el mimo Satán [vii] .
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