Me resulta por demás interesante el poder ver como aplicamos muy distintos criterios para enjuiciar a los gobiernos por su origen y no por sus acciones.
Cuando los gobiernos panistas de Jalisco, Guanajuato y otras entidades ó municipios, prohíben el uso de minifaldas, decir y hacer groserías, etc., muchos nos rasgamos las vestiduras y levantamos la voz al cielo señalando con dedo flamígero el intento de la derecha por “atropellar nuestras libertades”; pero, tratándose de gobiernos perredistas, teóricamente de izquierda, guardamos un silencio cómplice y que pone sobre el tapete, que también manejamos con soltura una doble moral, al igual que cualquier clérigo, yunquista, etc.
Las leyes y reglamentos emitidos por la asamblea y el gobierno del DF, han estado limitando y atropellando sistemáticamente las libertades de comercio, tránsito y de expresión: si no, sólo revisen esto:
- La ley antitabaco prohíbe poner un negocio abierto al público en donde se permita fumar y le quita al fumador la libertad de departir con quienes comparten sus gustos, siendo que hasta el momento, el tabaco no es una droga ilegal. (No sé para que les doy ideas).
- Queda prohibido ver mujeres, pues se corre el riesgo de que la susodicha las interprete con “lascivas”.
- Se prohíbe el “desamor”, en el matrimonio, sea lo que sea eso, y es violencia intrafamiliar.
- Y ahora, a partir del mes de Julio, los vehículos de 30 entidades federativas no podrán circular libremente por la porción del territorio nacional que queda bajo los gobiernos perredistas y priístas del DF y del EDOMEX (de Peña Nieto, no es extraño, pues es del Opus Dei)
Afortunadamente vivo en la tierra del Yunque y cuna del Sinarquismo, donde somos más libres que mis paisanos del DF (iba a decir chilangos, pero hay a quienes no les gusta el término)
Es de pensarse ¿no?
M\M\ Moisés Carrillo González.