BIBIOGRAFIA
Sr. D. Manuel Ausó.
Hermano mío: Tú que has consagrado la mayor parte de tu vida al estudio, tú que comprendes toda la influencia que ha de ejercer en el adelanto de la humanidad la doctrina o, escuela espiritista, apreciarás en su justo valor todos los medios que se emplean para que nuestras creencias se arraiguen en la cabeza y en el corazón; tú debes leer y juzgar una nueva obra que hace poco tiempo publicaron nuestros hermanos Corchado y Benisia.
Paginas sangrientas lleva por título, con el apéndice de «escritas sobre episodios de la guerra civil»; es un libro que está llamado a ser uno de los mejores propagandistas de nuestra filosofía, por lo mismo que no dice una palabra de la «monomanía» que nos enloquece.
Es el iniciador de una escuela y de una literatura embrionaria hoy, pero que tomará forma mañana.
Sencillo en su dicción y profundo en su idea, es un romancero popular que pinta con facilidad admirable los proezas y las derrotas de uno y otro bando.
Retrata con enérgica verdad los tipos más caracterizados de los secuaces del oscurantismo, anatematiza la guerra y pone en perfecto relieve el estado fatal de nuestra pobre España en pocas páginas la causa que nos tiene sumergidos en el verdadero infierno de los pueblos; y este asunto capital, este gran lienzo histórico, está delineado tan perfectamente; que atrae nuestras miradas, y encontramos en sus conceptos el aplauso para el héroe, la ternura para el mártir y la compasión para el réprobo, y entre este conjunto do bellezas hay algo que flota, hay una bruma imperceptible, indecisa, vaga, impalpable, que se presiente, que se adivina, coronando y envolviendo la cima de aquella montaña de pensamientos ardientes y generosos.
Se nota un «no se qué» especial en muchos de sus episodios, y como prueba te transcribo los siguientes versos de una invocación que hizo su autor ante la estatua de Carlos II.
De muy buena gana la copiaría íntegra, pero queriendo llamar tu atención sobre otras composiciones, copio solamente el final.
¡Oh!, tú, Carlos, que puedes como espíritu
el espacio cruzar en raudo vuelo,
y penetrar inadvertido, oculto,
en la humana conciencia y su misterio,
vuela y dile al osado que pretende
revivir tu maldad o desacierto,
que hoy no pueden triunfar en este mundo
leyes inicuas que rechaza el pueblo.
Y si esclavo de torpes ambiciones
rudo persiste en el odioso intento,
dile que sabes, con dolor profundo,
que para el hombre sanguinario y fiero
tiene la historia maldición eterna,
el Juez de jueces, tenebroso averno.
Usando de un lenguaje gastronómico, te pregunto: ¿A qué te saben estos versos? ¿Qué notas en ellos?
Más adelante, hablando de la formación de la familia la describe de este modo:
Acaso no es la familia
fortuita organización;
acaso un inquebrantable
precepto regulador
que el mismo cielo dictara
preside a su formación;
acaso el alma, partiendo
de manos del Hacedor,
tiene sin traba ninguna
libre siempre la elección
de la familia en que pueda
desenvolverse mejor.
. . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Así tuvieran sin duda
racional explicación
esas odiosas familias
cuyo instinto destructor
parece que se trasmite
por natural sucesión.
¿No entiendes tú la familia de igual manera? Yo creo que si.
A la mitad del volumen, encuentro la descripción de la vida, tal como nosotros la concebimos.
La vida; la humana vida
tiene un objeto más noble
que el de saciar egoísmos,
sembrando muerte y dolores,
se nos da infinitamente
tantas cuantas ocasiones
le pedimos al eterno
autor de todos los orbes,
para librar al espíritu
de sus mil imperfecciones.
…………………………
Y todos cumpliendo
el deber, seguro norte
por donde llegamos todos
a las celestes mansiones.
…………………………
No me creo en condiciones para escribir el juicio crítico de ningún libro; siempre que me ha ocurrido la idea de meter semejante empresa, he recordado la siguiente redondilla de nuestro hermano Alonso Martínez, definiendo al censor:
El que en malísima prosa
critica con tono grave;
criticar cualquiera sabe,
escribir... ya es otra cosa.
No ha sido mi ánimo juzgar literariamente las Páginas sangrientas, aunque dicho sea de paso, encuentro en su verificación, facilidad, galanura y tal vida en sus imágenes que se puede decir al leer la descripción de las batallas, que se oyen los tiros y que se ven las víctimas del plomo homicida; pero yo no he querido reclamar tu atención para los detalles y los accesorios, no; yo deseo que te fijes en el fondo, en el asunto del cuadro, a ver si encuentras como yo, delicadas ráfagas de Espiritismo, notas suaves de claridad, gotas de rocío que vienen a humedecer la tierra calcinada para que, se reproduzca la esperanza.
Rayo de luz que intenta disipar las densas nubes que cubren el horizonte de nuestra literatura, que fluctúa entre el gusto mi generis de nuestra época, y entre las conveniencias sociales, que la empujan a ser un instrumento de mezquinas ambiciones, convirtiendo a nuestros mejores poetas en pobres jugadores, que lo mismo cantan ante el gorro frígio que ante lo púrpura imperial.
En Páginas sangrientas, encuentro españolismo, y sobre el amor patrio, otro amor más grande, más inmenso, más profundo, el amor universal, la unión de los pueblos enlazados por el cordón fluídico de la verdadera caridad.
Adiós, hermano mío, " y salud..'
1875
Ramos de Violetas
Amalia Domingo Soler