Busco a mi Padre de los Cielos.
¡Que sola me siento!,
¡que tristeza mas grande!,
¡que vació siento en mi alma!.
Busco a mi Padre de los Cielos,
con desesperación.
¡Donde estas Padre mío
que no te puedo encontrar!.
¡Y tu mi hermano querido,
mi Jesús de Nazaret,
donde te puedo hallar!
Os llamo en mi desespero
y en mi soledad,
estoy desesperada y no
os puedo encontrar.
Mi alma se muere poco
a poco por culpa de esta soledad,
¡me ahogo en mi tristeza!
¡ya no puedo respirar!
¡Donde puedo hallaros!.
¿Decidme donde os puedo encontrar?
¡no me dejéis sola en mi tristeza!
¡ni con esta soledad!.
Padre mío donde te puedo hallar,
no me importa donde tenga que ir,
ni el dolor que tenga que soportar,
Padre mío, quítame este puñal,
que tengo clavada en mi alma,
tu solo
me puedes curar.
Haz que te encuentre pronto
y me cure de este mal,
necesito que me abraces,
y poder descansar.
En los brazos de mi Padre,
que mas puedo desear,
eso es lo mas hermoso,
que un hijo puede hallar.
Mari Carmen