Para reflexionar...(28/08/08)
Queriendo Volver
"Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis
maldades" (Salmos 51:9).
Un pastor de una ciudad del interior sintetizó lo que el
pecado significaba a él: "El pecado llevará a usted más
lejos de lo que anhela ir. El pecado mantendrá usted más
distante de lo que anhela se quedar. El pecado costará a
usted más de lo que anhela pagar."
¿Cómo hemos manejado con el pecado en nuestras vidas? ¿Él ha
sido un algo que juzgamos no tener importancia, que está
bajo nuestro dominio y no se fugará a nuestro control?
¿Continuamos creyendo que un pecado pequeño no influenciará
nuestro futuro y qué podemos nos librar de él en la hora
deseada?
Muchas veces percibimos que lo que estamos haciendo no es
bueno, pero al mismo tiempo concluimos que no hay ninguno
comprometimiento espiritual y que de manera alguna nos
alejaremos de Dios con tal procedimento.O tal pecado nos
hace apenas caminar algunos pasos para lejos del Señor.
Luego regresaremos. Pero, después de algún tiempo,
verificamos que el pequeño alejamiento se transformó en una
grande distancia y no tenemos fuerzas y ni sabemos lo que
hacer para volver atrás.
Comenzamos a preocuparnos. Al final, estamos lejos de Dios.
Nuestra alma está cabizbaja y triste. Perdemos el contacto
con nuestro mejor Amigo. Continúa cerca de nosotros, pero
nosotros estamos muy lejos de él. Queremos volver. ¿Y eso?
Sentimos la frialdad espiritual tomando cuenta de nuestro
ser. Pensábamos que bastaba dar unos pasos atrás y todo
volvería al normal. ¡Cómo estábamos engañados! Llegar allí
fue rápido, pero regresar... la distancia parece imposible
de ser vencida.
Un goce momentáneo... una alegría ilusoria... una decisión
precipitada... todo parecía un sueño. Pero, después de
cierto tiempo, percibimos qué era una pesadilla. Perdemos la
paz, perdemos la alegría, perdemos la comunión con el Señor
que tanto nos bendecía. Sí, el precio pago ha sido muy alto.
No tenemos más nada. Solo una distancia despegándonos, solo
una añoranza heriendo a nuestros corazones.
Pero, ni todo está perdido. Empiece a caminar de vuelta.
Pida el perdón y a ayuda del Señor Jesus. Él no desistió de
usted. Agarrará en sus manos. ¡Usted Conseguirá volver!
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Paulo Barbosa
Un ciego en el Internet
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¡Sonría, Jesus te ama!