El lugar de la
reencarnación.
33. ¿Dónde se reencarna el espíritu?
− Por
todas partes en el universo. Todo mundo está destinado a recibir la vida bajo
sus formas variadas y en todos sus grados.
34. ¿Por qué nos reencarnamos sobre la Tierra?
−
Porque la Tierra, siendo un mundo regido por la ley del trabajo y del
sufrimiento, es un lugar propicio al adelanto y al progreso del espíritu en el
estado inferior.
35. ¿Qué es la Tierra?
− Es
uno de los innumerables mundos que pueblan el espacio; uno de los más pequeños
por su volumen, ya que tiene sólo 10.000 leguas de circunferencia,
pero grande a pesar de todo por los destinos que se cumplen allí.
(una legua son casi 4 kilómetros)
36. ¿La Tierra está inmóvil en el espacio?
− Eso
se creyó durante mucho tiempo, pero el sabio e infortunado Galileo probó que
giraba alrededor del sol. El Sol es 1.400.000 veces mayor que la Tierra y esta
separado de ella por 37 millones de leguas.
37. ¿Cómo cumple la Tierra su vuelta alrededor del Sol?
− En
un período de 365 días y 6 horas, lo que constituye el año; con una velocidad
de 7 leguas por segundo, cerca de 660.000 leguas al día. Al mismo tiempo que se
mueve alrededor del Sol, la Tierra gira sobre si misma en 24 horas, lo que hace
un día, y con una velocidad de 6 leguas por minuto.
38. ¿Cómo se mantiene la Tierra y otros globos así en el
espacio, es decir en el vacío, sin salir de la órbita que recorren?
− Por
una fuerza irresistible que se llama la fuerza de atracción. El Sol atrae la
Tierra y otros planetas: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano,
Neptuno, etc., como el imán atrae el hierro. Todos los globos se atraen también
unos otros y se mantienen en el espacio debido a su volumen y debido a la
distancia que los separa. Los más grandes atraen a los más pequeños. Cada
estrella es un sol; el Sol, a su vez, es atraído por otros más poderosos, y
arrastrado así con sus planetas y sus satélites, en la inmensidad sin límites.
Es el movimiento perpetuo en eterna armonía que constituye el equilibrio
universal.
39. Estos millones de globos que gravitan en la
inmensidad, ¿están habitados?
− Unos lo
están, otros lo estuvieron alguna vez: es lo que se llama la vida universal.
40. ¿Están estos mundos habitados por seres superiores,
iguales o inferiores a los hombres?
− La
ciencia actual todavía no puede responder a esta cuestión; pero, según las revelaciones de los espíritus, sabemos
que los planetas próximos de la Tierra están
habitados: Marte, por ejemplo, por seres un poco superiores a
nosotros; Venus, al contrario, por
seres inferiores. El Sol es la estancia de espíritus sublimes, que llegaron a
las cumbres más altas de la
evolución y, desde lo alto de este astro, como desde lo alto de un trono de luz, hacen irradiar su pensamiento y su
acción sobre los mundos por medio de las transmisiones
fluídicas y magnéticas.
41. Sin
embargo, ciertos sabios pretenden que la Tierra es el único globo que reúne las
condiciones físicas necesarias para la vida, y, por consiguiente, el único
habitado.
−
Todos los globos que ruedan en el espacio tienen su estructura particular y
condiciones físicas diferentes. La vida sobre cada uno de estos mundos se
adapta a estas condiciones. Calculando las distancias de los planetas entre
ellos, su masa y su fuerza de atracción, se ha demostrado que sus condiciones
físicas varían según su posición en el sistema solar, y según su inclinación
sobre sus ejes respectivos. Se pudo calcular así que Saturno, por ejemplo,
tiene la misma densidad que la madera de arce; que Júpiter tiene casi la del
agua; que en Marte la gravedad de los cuerpos es menos de la mitad que sobre la
Tierra, etc. Conclusión: las leyes físicas varían sobre cada uno de estos
globos, y las leyes de la vida están allí en contacto con las de su naturaleza
íntima.
42.
¿Podríamos clasificar los diferentes planetas, y distinguir cada mundo según el
grado de vida que allí se manifiesta, y según el valor de los seres que los
habitan?
− Sí,
los espíritus nos revelaron que había cinco clases entre los mundos habitados o
habitables que flotan en el espacio: son 1 ° los mundos rudimentarios o
primitivos; 2 ° los mundos expiatorios; 3 ° los mundos regeneradores; 4 ° los
mundos felices; 5 ° los mundos celestes o divinos.
43. ¿Que entendemos por mundos rudimentarios o
primitivos?
− Las
estancias de las almas nuevas. La vida allí es simplemente inicial. Son mundos
inferiores que las antiguas religiones llamaban Infierno.
44. ¿Que son los mundos expiatorios?
−
Aquellos donde el bien y el mal están en lucha perpetua, dónde la verdad y el
error están continuamente en conflicto, pero donde, en realidad, la suma del
mal prevalece sobre la del bien, hasta que éste tenga la última palabra en la
lucha.
45. ¿Que se entiende por mundos regeneradores?
− Son mundos
de regeneración por la verdad y la justicia: así será la Tierra cuando los
hombres estén aquí más alumbrados, sean más justos y mejores.
46. ¿Quién habita los mundos felices?
−
Espíritus que ya realizaron una gran parte de su evolución, y que viven entre
ellos en la armonía de la fraternidad y del amor.
47. ¿Que son, por fin, los mundos celestes o divinos?
− Son la
estancia de los espíritus más elevados y más puros. De ahí salen los misioneros
espirituales que Dios envía a llevar sus mensajes y sus voluntades por todo el
universo. Estos mundos sublimes representan los paraísos o elíseos de que
hablan las religiones y a los que celebran todos los poetas de la humanidad.
48. ¿A que
clase de estos mundos pertenece nuestra Tierra?
− A la
de los mundos expiatorios.
49. ¿Quién lo prueba?
− Las
leyes físicas que la rigen y las condiciones de vida de los seres que la
habitan.
50. ¿Cómo es eso?
− La
Tierra está inclinada profundamente sobre su eje; por ello queda sujeta a
variaciones perpetuas que traen cambios bruscos de temperatura. La
diferencia de las estaciones y de los climas y
las perturbaciones atmosféricas hacen de la vida humana un combate perpetuo
contra la naturaleza, la enfermedad y la muerte. Todo esto indica que la Tierra
es por excelencia el planeta de la expiación, del trabajo y del dolor.
51. ¿Pero los otros globos no están en las mismas
condiciones físicas, y su posición no es la misma en el mundo sideral?
− De
ninguna manera; ninguno de estos globos tiene ni el mismo peso ni el mismo volumen ni está colocado a la misma
distancia del sol que lo calienta
y lo alumbra. Ninguno tiene tampoco la misma inclinación sobre su eje: Júpiter,
por ejemplo, es de una firmeza y
de un equilibrio inalterables; en su superficie reina una temperatura siempre igual.
52. ¿Podemos decir que sobre la Tierra, como en todo
mundo expiatorio, la suma del mal prevalece sobre el bien?
− No
hay duda de ello. La experiencia más simple de la vida basta para comprobarlo. La historia nos
muestra cuantos siglos fueron necesarios para
permitir a la humanidad alcanzar el grado de civilización relativa
al que ha llegado. A pesar de
eso, podemos negar que sólo el error oscurezca aquí todavía muchas
inteligencias: el vicio oprime la
virtud; la fuerza prima sobre el derecho; el egoísmo asfixia al amor.
Participar en esta lucha, vivir
en esta sociedad turbada, ser a menudo la víctima y el mártir: es en esto que consisten el mérito y el progreso
para los espíritus encarnados sobre Tierra.
53. ¿Que hacer entonces y cómo utilizar nuestra vida aquí
abajo para ser un día más felices?
−
Hacer el bien y sacar provecho de nuestra estancia sobre la Tierra para
progresar haciendo progresar
otros, de tal modo que no seamos obligados a volver más a ella, más que como misioneros, como guías de la
humanidad.
Síntesis doctrinal y práctica del Espiritismo.
Léon Denis