(tercera parte)
EL TRABAJO EN EL ESPIRITISMO
*HISTORIA*
SUSPIRABA TODA ALEGRE LA DAMA QUE ARRODILLADA ANTE EL Señor, daba gracias por la felicidad que se desarrollaba a su alrededor, nunca había pensado ni temido que la seguridad de la que ella y los suyos gozaban, económicamente, y en el aspecto familiar donde los hijos y el esposo sanos y fuertes gozaban de un bienestar común, podría cambiar.
Todos los días al atardecer acudía a la iglesia de su ciudad, donde con devoción y beatitud se sumaba a un circulo que la estimaba y la tomaba en cuenta, formando así a su alrededor un prestigio y una buena reputación en la sociedad de su pueblo.
Pero un DÍA las cosas cambiaron, la enfermedad vino a visitar su casa y su esposo idiotizado quedo postrado en una silla de ruedas, ella acostumbrada a su compañía para todo, amigo fiel y padre excelente solucionador de cualquier situación, se quedo inútil.
Ella no experimentaba el mismo amor, algo había cambiado en su sentir. El silencioso y lanzado gritos y muecas a cual más desagradable, cambiaron su cara.
Se regocijo en sus hijos, ellos intentaban suavizar la situación, mimándola e intentando prestarle mayor atención, para remediar el mal trato que la dama empezaba a utilizar con el esposo.
Los hijos ya adultos vieron que ellos tendrían que trabajar, continuar la labor de mantener la casa como su padre lo había hecho, y unos antes y el menor después partieron para la ciudad buscando un trabajo digno.
Toda triste y ante su esposo que le resultaba extraño, lloraba desconsolada, las amigas la empezaron a echar de menos, ya no acudía con la misma frecuencia a la iglesia, pero aquella tarde, sentía algo especial y decidida salió para ir a la iglesia.
Arrodillada le pedía a Dios: ¡ dame una solución¡ ¡Padre mío¡ permite que alguien cure a mi esposo, que vuelva a ser el mismo de siempre¡. Ella sabía de sobra que eso era un imposible, los médicos la habían informado que su esposo estaba sano como una pera, pero la parálisis cerebral le había dejado en ese estado, y no había remedio alguno.
Sin darse cuenta inconscientemente pedía su muerte alegando que ella deseaba partir con sus hijos y el era un impedimento que su hogar se le caía encima.
¡Había cambiado su vida, no se explicaba como El la había olvidado¡
No se creía merecer lo que le estaba sucediendo.
Justificándose decía: me duele verle así, él que disfrutaba de inteligencia y lozanía, para mí no es el mismo, no lo puedo ver en ese estado Intentando guardar su sentir, no se explicaba como aquella tarde sin ella quererlo, lo había hecho, intentaba justificar algo que no tenía justificación alguna. Su conciencia no la tenía tranquila, lloraba desconsolada, la imagen de Jesús le había dado confianza, y le pedía ayuda para llevar su cruz.
Todo en su hogar cambio, su crueldad con el esposo, y la ausencia de los hijos la hacían cada DÍA más ingrata y ausente.
Mil ideas disparatadas le acudían a la mente y una de ellas era la de que él debía morir, él era el obstáculo para ir con sus hijos y dejar aquel lugar y al círculo de amistades que le tenía lo que ella no quería de nadie !lastima¡.
El cura la vigilaba, sus amigas, le decían que confiara en Dios y ella colérica decía dentro de sus pensamientos !no estoy dispuesta a adorar a un Dios que no me escucha, que se ha olvidado de mi¡.
Poco a poco iba dándole cabida a la idea de la muerte del esposo, con pensamientos disparatados, sin tener valor para llevarlos a la práctica, mentalmente enferma, pidió ayuda a su hijo mayor, diciéndole que el mundo se le caía encima.
Sentada ante él, e intentando convencerlo, rompió a llorar y le expuso sus sentimientos, el joven sintió ternura y abrazándola le decía:
¡Madre la razón y el sentido , muchas veces se pierden ante el sufrimiento, porque nos negamos al trabajo que nos compete, tú tienes la misión de cuidar de Papa.
El trabajo para nosotros, durante toda su vida, vivió para nosotros y el te necesita ahora, tú no puedes darle la espalda. Ahora es cuando puedes demostrarle tu cariño, sacrificándote por él como hasta ahora lo has hecho.
La dama no esperaba esa respuesta de su hijo, ella esperaba que él se condoliera y así exponerle sus intenciones, a las que había llegado con total frialdad.
No se atrevía a exteriorizar, que había pensado mandar al esposo a un centro especializado donde le cuidaran y al que ella pensaba visitar ella era joven, quería salir de allí, ocuparse en otros menesteres la vida le sonreiría si el desaparecía de su entorno.
La desesperación la debilitaba cada DÍA mas, y desesperada convirtió su vida en un infierno presa de una obsesión la de quitarse de encima al esposo.
Un DÍA aprovechando la venida de los hijos al hogar, salió con el pretexto de realizar unas compras, y partió sin rumbo no volviendo nunca, sus hijos la buscaron pero de ella nunca más se supo.
Sus deseos de internar al esposo se cumplieron, los hijos no tenían otra solución, ellos debían trabajar para vivir.
En un asilo no muy lejos de aquella ciudad, una anciana loca gritaba pidiendo ser atendida, sucia y severa intentaba llamar la atención de las asistentas para que calmaran su dolor de cabeza, siendo estos tan intensos que le bombardeaban todo el cerebro.
Las enfermeras sintiendo y soportando los improperios no le hacían caso, hubieron de atarla en varias ocasiones con una camisa de fuerza porque ingrata acometía con todo lo que le salía al paso, sabían que su mal no tenia cura solo los calmantes la podían serenar, dejándola dormida para descanso de ellas.
Ella se lo había buscado, su mal comportamiento y desinterés por las tareas encomendadas por la ley de causa y efecto, la habían llevado a aquella situación tan lamentable.
Dada por desaparecida, sin saber ella quien era siquiera, intentaba soltarse de las ataduras que la sujetaban, pedía la muerte.
Sin una expresión de cariño la enfermera le dio el calmante y al fin quedo dormida, sola y despreciada por los que la atendían vivió la cruel mujer, hasta que sus días se cumplieron, ella pedía morir pero la inmovilidad de sus miembros le impedían cometer el suicidio.
Trabajar con Cristo, es realizar la misión que nos es dada, tanto en espíritu como encarnados, la vida no es así porque si, la vida es la misión con la cual logramos nuestro adelanto y la liberación de deudas del ayer Seguir a Cristo es aceptar sin murmurar, la existencia que libremente elegimos y tomar nuestra cruz y seguirle, imitándolo a Él pues nada ni nadie puede eximirnos del trabajo a realizar.
En la obra de Dios, la paz sin trabajo es ociosidad con usurpación por eso no debemos apartar nuestra mirada del cuadro de sacrificios que nos corresponde hacer a favor de nosotros mismos.
El Espiritismo tiene como función diseminar entre los espíritus que encarnan en la forma humana, principalmente del occidente, las ideas concernientes a las leyes naturales que rigen el Universo. Kardec, con la asistencia de los espíritus superiores, comandados por nuestro gran Maestro Jesús, tuvo el trabajo de recopilar informaciones a través de médiums destinados a recibir lo que sería posible en aquel tiempo. Allá fueron plantadas las simientes que germinarían en forma de impulso a una nueva evolución más consistente visando la transición del planeta para el mundo de regeneración. Allí fue detonado un proceso acelerado en cuanto a los aspectos científicos y filosóficos que producen efectos morales y éticos muy profundos. El Espiritismo no vino a competir con ninguna religión, pues esa no es su función. Cuando las ideas espiritas estuvieran diseminadas por nuestro orbe la meta estará cumplida, pues los espíritus humanos comprenderán su situación ante la Vida y tendrán la oportunidad de avanzar más rápidamente en el proceso de evolución. Nosotros los Espiritas debemos, en la medida de nuestras posibilidades, pregonar el universalismo, la tolerancia y la fraternidad. El conocimiento y la moral son las dos alas de progreso que nos son ofrecidas como instrumento, haciendo que adquiramos sabiduría. No es por azar que el Libro de los Espíritus nos dice que la felicidad de los espíritus puros está en el conocimiento de todo. Nuestro tesón y nuestro trabajo consisten en hacer todo lo que podamos dentro de nuestras áreas de actuación para la llegada de un mundo mejor. Hagamos lo que pudiéramos y será hecho lo necesario. Que la Fuerza Suprema sea cada vez más sentida por todos nosotros.
Jesús trajo al mundo un derrotero de trabajo que es necesario conocer y seguir, en el influyen las mayores dificultades. Para elaborarlo es indispensable tomar nuestros sentimientos y raciocinios como campo de observación y experiencia, trabajando diariamente con Jesús en la construcción del arca intima de nuestra fe. Esta edificación naturalmente no prescinde del material adecuado, construido por las virtudes y conocimientos nobles que adquirimos en el curso de la vida. Esos son elementos que buscamos en la pesca de luces celestiales, para que recibiendo los consuelos de Jesús, seamos igualmente laboriosos trabajadores.
Amigos hasta aquí mi exposición sobre el el trabajo en el espiritismo, espero que os haya gustado, y solo me queda informaros que todos estos datos han sido extraídos de libros de Divaldo Pereira Franco, Chico Xavier y Allan Kardec que tocaban el tema del trabajo, y la historia ha sido de mi inspiración.
Merchita