El Remedio
Gracias a una estratagema de mi
padre, aprendí, aún muy joven, a dominar mis impulsos de rabia.
Yo y mi hermano peleábamos a cada
instante. Y teníamos grandes y frecuentes tundas.
Un día, viéndonos encolerizados,
sin enfadarse mi padre dio a cada uno de nosotros un pedazo de trapo. Y nos
llevó para una puerta de vidrio que se hallaba próxima a nosotros.
- Ustedes van a limpiar el mismo
pedazo de esta vidriera, pero cada uno de un lado.
Comiencen por aquí.
En el principio, obligados a
quedarnos mirándonos, uno hacia la cara del otro, estábamos enojados
, encolerizados.
Pero no tardó mucho y ambos, mi
hermano y yo, caímos en una estruendosa carcajada.
Y el enojo quedó olvidado.
- La risa, nos dijo papá, es el
mejor remedio para la cólera.
Todavía hoy, cuando me irrito
contra alguien, imagino que cara pondríamos viéndonos a través de una vidriera,
frente a frente, y tuviéramos que darle lustre. Y, siempre, mi
cólera se va ..
Si quieres la Excelsa Viña , por los caminos de la existencia, salvemos las
criaturas de nuestras propias falencias.
Wallace Leal V.
Rodríguez