La Lección
Hacia mucho frió, el sol estaba de color naranja y havia mucha niebla en aquella ciudad. El año era 1831, estaba dando una vuelta por la rambla de Barcelona, era una persona rica, con mucho dinero, tenia un carro con dos caballos negro, también tenia un mansión lo tenia todo prácticamente, pero lo que no tenia era sentimientos y digo esto por que tenia veinticinco años y tenia una empresa textil que era de mi padre y el me la cedió. Mi padre... que os puedo contar de mi padre, era muy buena persona, trataba a los trabajadores muy bien y tenia muchas amistades, también era muy servicial. El confió en mi para llevar la empresa de la mejor manera posible pero, desgraciado de mi no lo hice. La empresa solo me duro el tiempo que mi padre estuvo vivo, cuando se murió yo empecé a despreocuparme de la empresa, pues tenia mucho dinero y pensé:
-Que mas da si cierro la empresa pues con este dinero podré vivir de sobras. pensé.
En esta empresa, trabajan mil personas, pero estaba cansado de controlarla, tenia treinta años, quería vivir y pensé:
-La pondré a la venta.
No pensaba en las persona que irían a la calle.¡Era mil personas!, vendí la empresa y me fui de viaje, cuando volví a Barcelona vi mucha gente que antes trabaja en la que era mi empresa, una persona me reconoció y me dijo unas palabras que jamás olvidare:
-¿Ya te has divertido en tu viaje?, ¿sabes? Has hecho daño a mucha gente y muchos viven en la miseria por tu culpa ojala sufras como yo sufro ahora, solo pensaste en ti y todo te daba igual,¡¡¡me das lastima!!!
Desde ese día todo empezó a irme mal, empecé a perder dinero, la mansión, todo en menos de un año, y después de ese momento probé la pobreza y la desesperación mas insoportable, ahora tengo treinta y nueve años y cada día que pasa intento ayudar a los demás y quitarme la cruz que tengo en mi conciencia.
Cuando tenia dinero no ayudaba a nadie pero ahora que soy mas pobre que los mismos pobres veo las cosas de otra manera, pero ya es demasiado tarde.
Rafael